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El cura represor Christian von Wernich será juzgado desde el 5 de julio

A partir del 5 de julio el ex capellán de la policía bonaerense, Christian Von Wernich, deberá afrontar un juicio oral y público por los delitos de “homicidios, torturas y privaciones ilegales de la libertad”, cometidas en la última dictadura militar.

El cura concordiense será juzgado por el Tribunal Oral Federal 1 (TOF), el mismo que condenó a reclusión perpetua por delitos de lesa humanidad al ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz. En este caso, el juicio se desarrollará durante casi tres meses, a razón de dos audiencias por semana. Durante ese lapso alrededor de un centenar de víctimas del sacerdote y testigos brindarán sus testimonios.

Von Wernich, confesor del ex jefe de esa fuerza, Ramón Camps, está detenido desde septiembre de 2003, acusado de siete homicidios y 41 casos de privaciones ilegales de la libertad y torturas. Permaneció alojado en la División Antiterrorista de la Policía Federal hasta el pasado 4 de mayo, y ese día el Tribunal que ahora lo juzgará – integrado por Carlos Rozanski, Norberto Lorenzo y Horacio Isaurralde–, ordenó su traslado a una cárcel común.

Si bien la causa para juzgarlo había recaído en el TOF 2, ese tribunal se declaró incompetente por considerar que existe conexidad entre las causas de Etchecolatz y la del sacerdote.

En la resolución, por la que delegó la competencia, consignó que la conducta imputada a Von Wernich, “lejos de poder ser analizada de manera aislada, corresponde -como lo ha sido- enmarcarla en un contexto general de un momento particular de la historia del país, que como tal debe ser juzgada”. Y consideró que ese contexto fue evaluado en la causa contra el ex director de Investigaciones de la Policía y que existe “absoluta coincidencia entre los lugares y modos ilícitos de actuación que se han valorado en ambos procesos”, en referencia al denominado “Circuito Camps”.

Puntualmente, al sacerdote se le imputó la coautoría en los homicidios calificados de Domingo Moncalvillo, María del Carmen Morettini, Cecicial Idiart, María Magdalena Mainer, Pablo Mainer, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomone.

En el auto de elevación a juicio, el fiscal Sergio Franco sostuvo que en su participación en la Dirección General de Investigaciones, Von Wernich “tuvo una conspicua intervención en el denominado ’circuito Camps’ de centros clandestinos de detención, torturas y eliminación de personas desplegado desde las estructuras estatales durante la época de la dictadura militar”.

“Von Wernich concurría asiduamente a algunos de los centros clandestinos del circuito, accedía a las zonas en las que se encontraban ilegalmente privadas de su libertad las víctimas y mantenía contacto directo con ellas”, precisó.

Además, consideró que “realizaba más que considerables aportes para mantener esa situación e imponía tormentos principalmente psicológicos y morales a los prisioneros que, conjugados con las condiciones torturantes de detención y los padecimientos físicos, terminaban por constituir un cuadro decididamente horroroso”.

Para juzgar al cura, la fiscalía unificó dos causas y evaluó decenas de testimonios recepcionados en el Juicio por la Verdad que desde 1998 se sigue en La Plata y otros efectuados ante la Conadep.

Según esos testimonios, Von Wernich fue visto en los centros clandestinos de detención que funcionaron en la comisaría quinta de La Plata, la Brigada de Investigaciones de La Plata, el Puesto Vasco, el denominado COTI de Martínez y la Brigada de Investigaciones de Quilmes.

Precisamente en Puesto Vasco, en el barrio de Don Bosco, en Quilmes, el fiscal le atribuyó participación en las privaciones ilegales de la libertad y torturas contra el periodista Jacobo Timmerman y el empresario Osvaldo Papaleo.

En la requisitoria a juicio, el fiscal citó una declaración indagatoria del ex jefe policial, Ramón Camps, quien dijo que Von Wernich “podía dar fe de los lugares en los que estuvo Timmerman porque lo visitó en todos esos lugares”. Camps dijo también en esa oportunidad que el ex capellán “era el sacerdote que yo tenía porque los detenidos recibían asistencia espiritual” y aseguró que “fue condecorado en la policía por la acción que desarrolló con los detenidos”.

Sin embargo, en su declaración ante la Cámara Federal de La Plata, Rubén Fernando Schell, un ex detenido en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, declaró que durante su cautiverio “tuvo una tortura psicológica mucho más jorobada”.

“Había un sacerdote que decía que me pegaran unos golpes más porque qué le hacía una mancha más al tigre. Fue una de las peores torturas, fue una tortura moral, me quería hacer quebrar en mi convicción católica, pero no pudo”, graficó el ex detenido.

Además de Timmerman, Papaleo y Schell, el ex capellán fue procesado por las privaciones ilegales y torturas de Eva Gitnahc de Graiver, Enrique Brodsky, Néstor Torbidoni, Juan Amadeo Gramano, Julio César Miralles y Juan Destéfano, también se le imputó la aplicación de tormentos contra Luis Velsaco, José María Llantada, Eduardo Kirilovsky, Héctor Ballent, Ramón Miralles, Alberto Liberman y María Cristina Bustamante, informó Télam.

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