Iglesia y poder en la zona del Gran Rosario
LOS DINEROS DEL PADRE IGNACIO
Carlos del Frade
Alrededor de 700 mil dólares recaudó el sacerdote Ignacio Peries hasta el año pasado, destinado a la construcción del seminario de la Cruzada del Espíritu Santo que alojará a menos de una quincena de adolescentes. Su capacidad para generar dinero se volvió a demostrar el pasado sábado 26 de octubre cuando reunió a más de tres mil comensales para comer un asado a razón de quince pesos por persona. En los últimos años, Peries también ha logrado la sesión de tres hectáreas de tierra para la construcción de la Casa de Formación para los mencionados seminaristas de parte del Departamento Ejecutivo Municipal. Esos dineros se acumularon a partir de los años noventa, cuando su fama de sanador despertó la curiosidad de los dueños de los medios de comunicación locales. Hoy su figura es difundida en todo el territorio latinoamericano y su parroquia se ubica como uno de los lugares sugeridos para ser visitados por el curioso portal de internet denominado “viajesespirituales.com”. La evolución personal de Ignacio es paralela a la historia política del arzobispado rosarino y sus tres últimos arzobispos, Guillermo Bolatti, Jorge López y Eduardo Mirás. Pero el crecimiento de su prestigio hunde sus raíces en la década menemista, período en el que fue bendecido por dineros procedentes de los Aportes del Tesoro Nacional. He aquí parte de una crónica política, social, cultural y económica, paralela a la multiplicación de la pobreza, la concentración de riquezas y la precarización de la vida en todos sus aspectos. La postal de un cristianismo que comparte la mesa con los mercaderes del templo y mueve multitudes que desesperan por un turno cifrado en un numerito de talonario.
Treinta denarios
-Rosario y la provincia de Santa Fe están bendecidas -declaró el sacerdote Ignacio Peries Kurukulasuriya a los pocos días de cumplir 52 años.
El sábado 26 de octubre, en el Mercado de Concentración de Fisherton, volvió a demostrar su capacidad de generar dinero al convocar a un asado en el que se reunieron más de tres mil personas que dejaron por lo menos 45 mil pesos destinados a la construcción de la Casa de Formación de nuevos religiosos de la llamada Cruzada del Espíritu Santo.
La obra, en realidad, comenzó en 1989, sobre un predio de tres hectáreas ubicada en Tilcara y Quesada, en la zona noroeste de la ciudad. Esas tierras fueron donadas a la Parroquia Natividad del Señor a través de una ordenanza impulsada desde el Concejo Municipal y aprobada por el Departamento Ejecutivo.
El lugar que ocupan la Parroquia y los consultorios no es poca cosa, al contrario: tiene una superficie total de 402 metros cuadrados; la zona de consultorios 193,5 metros cuadrados y la zona del hogar 208,5 metros cuadrados.
Datos a los cuales también se puede acceder a través de los especiales servicios turísticos que ofrece una curiosa página en la red, llamada “viajesespirituales.com” que sugiere la visita a la Parroquia Natividad del Señor.
En junio de 2001, el mismo Ignacio se encargó de estimar el costo del seminario en medio millón de dólares. Dinero que iba a ser alcanzado en setiembre del año pasado. La arquitectura del edificio prevé 30 habitaciones, una capilla, una biblioteca y una sala para recreación. La idea es darle alojamiento a veinte seminaristas. En la actualidad solamente hay trece y tres de ellos se ordenarán a fin de año.
La página oficial de la parroquia en internet, dice que la misma “está construida en madera y tiene paredes blancas. Muy cerca se erige además el dispensario Natividad del Señor, que cuenta con consultorios médicos, una de las obras más queridas por la comunidad. Otra de las obras que desarrolló el Padre Ignacio es la revista Compartiendo, que se edita en su iglesia en castellano y en inglés, para que la entienda también su familia. La actividad pastoral no termina en el templo, porque el sacerdote también se encuentra organizando torneos de fútbol y otros deportes en el Polideportivo Natividad del Señor”, enumera el sitio web de Ignacio.
También se informa que “el dispensario Natividad del Señor cuenta con el trabajo
de médicos que cubren todas las especialidades y que se desempeñan en forma absolutamente gratuita”.
Para estas realizaciones y lograr semejante recaudación en una docena de años, la Cruzada del Espíritu Santo fue el centro de generosas donaciones, tanto de particulares como de empresarios interesados en impulsar el trabajo del sacerdote nacido en Sri Lanka, en una zona “donde abundaban las piedras preciosas, Balangoda”, como el propio Ignacio supo describir alguna vez.
Fue ayudado por cantantes populares como Soledad Pastorutti quien realizó un recital a beneficio de la Cruzada en el Monumento Nacional a la Bandera y cuya recaudación por lo menos duplicó la cantidad de dinero reunida en “el asadito” del Mercado.
Cuando Ignacio celebró sus veinte años de morada en Rosario, tanto el intendente Hermes Binner como las autoridades provinciales estuvieron presentes a su lado.
El sacerdote no se olvida de aquellos gestos. De allí que haya declarado que “la gente viene a Rosario porque por lo menos tiene algo de comer. Hay que reconocer al intendente y al gobernador que dan lo que pueden, sin tener respuesta del gobierno nacional. La ciudad está bastante bien, tiene paz y no tanta violencia”, sostuvo en una entrevista publicada en “La Capital”, el pasado 21 de octubre.
En mayo de este año, el diario de mayor circulación en el país, “Clarín”, se ocupó del formidable poder de convocatoria del director de la Cruzada del Espíritu Santo. “Una multitud estimada en más de 90 mil personas desfiló durante el fin de semana por la Parroquia Natividad del Señor, para retirar, como todos los años, los números para ser atendidos y recibir la bendición del padre Ignacio Peries, que sostiene la esperanza de
curación física de los peregrinos. Miles de fieles repitieron como un rito el fervor y la esperanza iniciados hace más de 12 años, cuando el sacerdote comenzó a ordenar la atención de la gente para poder brindarles su bendición e imposición de manos”, decía la crónica.
La presencia cotidiana del Padre Ignacio en las pantallas de Canal 3 y Multicanal es proporcional a su ascendiente popular.
Más allá de la fe que despierta y conmueve, Ignacio Pereies es la singular expresión de uno de los pocos lugares que ha recibido inversiones privadas y estatales en la misma década que la desocupación y la pobreza se multiplicara por tres en la zona del Gran Rosario.
Medio millón de pesos para la obra del seminario; fiestas como el asado del Mercado de Concentración que reunieron por lo menos otros cien mil pesos; un recital de Soledad que juntó otros tantos; la sesión de tres hectáreas para la obra calculadas en cincuenta mil pesos como mínimo; y los Aportes del Tesoro Nacional durante los años menemistas; suman casi 700 mil pesos destinados a la formación de una quincena de seminaristas.
Un verdadero privilegio.
Los tiempos del César
Los Aportes del Tesoro Nacional que llegaron a la provincia de Santa Fe entre 1990 y 2001 suman 95,8 millones de pesos - dólares pero no se sabe si aplicaron de acuerdo a los objetivos iniciales o fueron a parar a distintas cajas negras de la política santafesina.
“Fueron 2800 millones de pesos que se fueron en corrupción. Son los que faltan en los estómagos de muchos argentinos”, dijo la diputada nacional Elisa Carrió al presentar algunos resultados de un estudio preliminar sobre el manejo de los Aportes del Tesoro Nacional el lunes 20 de mayo de 2002.
-Usted va a ser la próxima presidenta de los argentinos - le dijo el Padre Ignacio a la diputada y lo dejó grabado en el contestador de su casa particular.
Para la distribución de los ATN “no existieron manuales de normas ni procedimientos internos para la tramitación de las solicitudes, la revisión, la aprobación, la asignación de los recursos y el control de los gastos”. No escaparon a esta regla los dineros que llegaron a la Parroquia Natividad del Señor.
Según las hojas que resumen algunos de los ATN entregados en Santa Fe, por lo menos figura que recibió 15 mil pesos dólares el 7 de octubre de 1997. Aunque también hay otra partida similar durante ese mismo año.
De acuerdo a una auditoría externa del Ministerio del Interior, en el año 2000, determinó que “las transferencias de fondos de ATN se convirtieron en subsidios no reintegrables sin cargo de rendir cuentas, utilizado por el gobierno central para beneficiar cualquier tipo de gastos de distintas clases de beneficiarios, siendo exclusivamente políticos los factores que en última instancia han definido su distribución, en consonancia con las simpatías del gobierno nacional hacia las jurisdicciones favorecidas”. Los ministros que más se valieron de esta herramienta fueron los menemistas Eduardo Bauzá, Gustavo Beliz, Carlos Corach, José Luis Manzano, Julio Mera Figueroa y Carlos Ruckauf.
Los dineros que aparecen en algunas hojas oficiales del Ministerio del Interior dan cuenta de la generosidad con ciertas instituciones eclesiásticas: Infraestructura Parroquia San Lorenzo (10 mil pesos dólares), Casa Misioneras Eucarísticas Nazareth (100 mil pesos dólares), Parroquia Natividad del Señor (15 mil pesos dólares), Parroquia Nuestra Señora del Rosario (7.500 pesos dólares), Parroquia Santa Rosa de Lima (7.500 pesos dólares), Parroquia San Antonio de Padua (10 mil pesos dólares), Misioneras Nazareth (100 mil pesos dólares), Parroquia Natividad del Señor (15 mil pesos dólares), Arzobispado de Rosario (25 mil pesos dólares) y Arzobispado de Santa Fe (25 mil pesos dólares).
Alrededor de 340 mil pesos dólares que supuestamente fueron destinados para estas parroquias, organizaciones orientadas por sacerdotes y hasta las sedes de los principales arzobispados en Santa Fe, como Rosario y el de la ciudad capital.
De allí que Ignacio se haya ocupado de remarcar que “hay que ser prudentes, en todos lados hay buenos y malos. Esa mentalidad hay que cambiarla, no se debe desconfiar de todos”.
Los mercaderes
-La gracia de Dios es que la gente confía en mi y trato de no fallar al dar respuesta. Eso quizás le falte a los políticos del país -dijo el Padre Ignacio.
Esa “gracia” es la que vieron, además de centenares de miles de personas comunes, anónimas y humildes; dirigentes políticos y empresarios de la ciudad y la provincia.
Carlos Reutemann llegó a decir públicamente que ante el grado de resistencia que generaban los políticos peronistas, “tendría que ir el Padre Ignacio de candidato”.
Empresarios como Alberto Gollán, titular de Canal 3 y Radio 2; y Roberto Paladini, por ejemplo, gozan de la repetida presencia de Ignacio en distintas celebraciones que realizan.
En el último traspaso de los restos del puerto rosarino a capitales españoles, otro sacerdote estuvo en el acontecimiento. El padre Henry Wilson, también integrante de la Cruzada del Espíritu Santo y administrador de la iglesia San Guillermo Abad, del barrio La Cerámica, muy cerca del lugar original de Ignacio. Este último religioso comenzó a tomar notoriedad cuando se puso al frente de los reclamos que hacían los familiares de las víctimas de accidentes automovilísticos hace un par de años atrás. Luego saltó a la televisión por cable y en los últimos meses su figura está vinculada a la titular del Ente Administrador del Puerto de Rosario, María Herminia Grande.
Ni Wilson ni Ignacio estuvieron presentes en la Carpa de la Resistencia que distintos sacerdotes de la misma generación instalaron en la Plaza San Martín a fines de marzo de este año para pedir perdón por los pecados de omisión de la jerarquía católica durante los años de la dictadura y denunciar los crímenes derivados de la concentración de riquezas en pocas manos. Tampoco estuvieron Gollán ni Paladini. Dos hombres que ya eran poderosos cuando Ignacio llegó por primera vez a Rosario.
Fue el 24 de abril de 1979, cuando el intendente era el ex Capitán de Navío, Augusto Félix Cristiani; el jefe de la vida y la muerte, el entonces General de División, Luciano Benjamín Jáuregui que reemplazó a Leopoldo Galtieri y el arzobispo era Guillermo Bolatti.
Durante el año del mundial ´78, en medio de los gritos que no solamente eran por los festejos de los goles de Kempes, Ignacio estuvo en Córdoba y luego si, arribó a la zona norte de la otrora ciudad obrera.
Por aquel entonces, el Barrio Rucci era industrial. Sus familias estaban ocupadas en Cristalería Cuyo; Nestlé; Cerámica Alberdi; Carrocerías Dic; La Virginia y Estexa.
El 29 de julio de 1979, Ignacio fue ordenado sacerdote y asignado a la Parroquia Natividad del Señor. Tenía 28 años y había estudiado en Madrás, India y luego en Inglaterra, donde se unió a la Cruzada del Espíritu Santo, fundada por un irlandés, Thomas Walsh.
Pero la aparición pública de Ignacio se dio después de los saqueos de mayo de 1989. Allí es cuando comienzan a aparecer los primeros relatos orales en torno al poder de sanación del sacerdote. Cuando nacieron las historias de las milagrosas curaciones. En los mismos días que el Papa Juan Pablo II bendecía la orden de los sacerdotes carismáticos por la capacidad de renovar la convocatoria de la Iglesia en distintas partes del mundo.
“No despierto la fe sino el entusiasmo que existe dentro de cada uno. Es la gracia de Dios la que soluciona, al permitir descubrir en la persona su capacidad interior para salir adelante. Ayudo a despertar la fe. Si alguien se siente curado es por la gracia de Dios. El milagro existe cuando Dios obra en cada uno de nosotros”, repitió hace pocos días en el diario “La Capital”.
Eran los días en que los medios de comunicación de todo el país hablaban, dos veces por semana, del probable nuevo estallido social en Rosario. Los últimos tiempos del alfonsinismo y el prólogo del menemismo.
Cuando los empresarios locales más poderosos, como Gollán y Paladini, pedían contención social como fuese.
En el vórtice de esa confluencia de intereses y hechos, apareció la masividad de Ignacio.
Los años noventa fueron el momento de la explosión mediática y popular del fenómeno.
El 13 de noviembre de 1997, fue nombrado Ciudadano Ilustre por el Concejo Municipal y un año después, logró ser reconocido como el director general de la Cruzada del Espíritu Santo.
El 2 de mayo de 1999, ante 200 mil personas que celebraron sus veinte años de permanencia en Rosario y de su ordenación como sacerdote, pidió por salud y trabajo para todos. “Les pido a todos aquellos que tienen poder y tienen las decisiones en sus manos, que entiendan lo que es el hambre, el dolor y la pobreza”, reclamó sin dar ningún nombre que identifique a alguno de los responsables de las pesadillas colectivas.
-Yo sé lo que es el hambre. Recuerdo cuando tenía 14 años y con mi familia comíamos una vez al día… Aguanté mucho frío y hambre, pero Dios me llenó luego del calor de muchos corazones como los de ustedes. Y ese calor es mucho más importante que el
frío que se siente sobre la piel. Me recuerdo en medio de las nubes, en el avión que me llevaba a Londres, donde fui a estudiar en el seminario. En ese momento me preguntaba si iba a ser feliz dejando mi familia, mis costumbres y mis amigos - dijo entonces Ignacio quien, para entonces, había alcanzado entre otras metas, comer en la mesa de los mercaderes y construir la primera parte de su templo para el que lleva reunido más de 700 mil pesos.
-Les prometo que si Dios me da vida voy a seguir dando fe y esperanza a cada uno de ustedes - también dijo entonces.
Una esperanza y una fe que no cuestionan los intereses de los césares contemporáneos.
Una manera de predicar que pide paciencia y que recibe las donaciones del mismo poder que se siente tranquilo y a gusto con semejante pastor de almas.
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