Archive for Noviembre, 2007

En Río Negro, una ley ya permite la muerte digna

Viernes, Noviembre 30th, 2007

Viernes, 30 de Noviembre de 2007

http://www.pagina12.com.ar

La Legislatura provincial aprobó una ley que autoriza a los pacientes terminales a rechazar tratamientos para prolongar la vida. Y abre un registro donde se podrá expresar anticipadamente en qué condiciones se desean vivir los últimos momentos.

http://static.pagina12.com.ar/fotos/20071130/notas/NA20FO01.jpg

Los legisladores aprobaron la ley ayer en segunda vuelta.

Río Negro volvió a ser territorio de avanzada en normativa sanitaria. En 2001, su Legislatura había innovado al aprobar la ligadura de trompas y la vasectomía como métodos anticonceptivos orgánicos. En 2005, fue primera en aprobar la ley que garantizó los anticonceptivos “de emergencia”: la controvertida “pastilla del día después”. Ayer, los legisladores completaron la tríada: la unicameral dictó en segunda vuelta una ley que permite a enfermos terminales rechazar tratamientos médicos que les prolonguen la vida. Bajo el concepto bioético y jurídico de la “muerte digna” y a diferencia de la figura de “eutanasia”, correspondiente a la muerte provocada clínicamente, la normativa establece el derecho de todo rionegrino a que se le permita tener una muerte bajo el tratamiento que elija. O, inclusive, sin ninguno.

El proyecto de ley fue redactado por la legisladora oficialista Marta Milesi y aprobado en primera vuelta en julio, pero debía continuar su tratamiento en la Legislatura unicameral de Río Negro. “No la sacamos antes para informar a la comunidad y que sea mayor el consenso”, explicó Milesi a Página/12. Ayer se aprobó en forma definitiva y unánime, y ahora resta su reglamentación por parte del Poder Ejecutivo provincial.

La legislación posibilita a enfermos terminales “rechazar tratamientos médicos extraordinarios, que no se condigan con sus perspectivas de mejoría, o que les produzcan dolor y agonía”, y su manifestación puede darse al momento de someterse a un tratamiento, o con antelación, en un registro en el que se expresará anticipadamente en qué condiciones se desea vivir en los últimos momentos.

Para tales decisiones, el equipo médico involucrado deberá informar en términos “claros para la edad, estado clínico y nivel de comprensión” del enfermo y la familia cuáles son las expectativas. A partir de allí, se podrán negar los tratamientos. Los médicos podrán plantear objeción de conciencia respecto del cumplimiento de la ley y sus responsabilidades profesionales, penales, civiles y administrativas serán liberadas por tratarse de decisiones exclusivas del paciente o de sus familiares.

“La muerte digna no debe confundirse con la eutanasia, que es la muerte inducida del paciente, sino que se trata de poner límites terapéuticos para continuar o directamente no iniciarlos cuando prolongan innecesariamente la vida de un enfermo terminal”, explicó la autora del proyecto. En forma similar se expresó Carlos Gherardi, director del comité de bioética del Hospital de Clínicas y miembro de la Asociación de Terapias Intensivas, en diálogo con Página/12: “Eutanasia es acabar con la vida a pedido del paciente de una enfermedad terminal, administrándole una alta dosis de químicos o fármacos. Eso es dar muerte, y esta norma es distinta. No mata ni deja morir, que tiene que ver con el abandono, sino que permite que el paciente decida qué entiende más digno para sí mismo”.

“Es elogiable que una Legislatura provincial actúe sobre las lagunas jurídicas del derecho positivo. Nadie puede estar en contra, pero creo que hay un escalón en pro de la burocratización: para anotarse en el registro de voluntades, para decidir cómo vivir o morir, se necesitarán escribanos y abogados”, evaluó Gherardi. Luego consultó: “Si el paciente está en pleno uso de sus capacidades, no hace falta legislación, pero si está en coma, ¿cómo se toma la decisión?”. La ley dice que “cuando el paciente esté incapacitado para el uso de sus facultades cognitivas, el rechazo podrá ser realizado por su cónyuge, representante legal o descendiente”. Gherardi coincidió con el texto, pero aclaró que descree de la efectividad del sistema de registro de voluntades: “Se implementó hace 30 años en Estados Unidos y menos del 10 por ciento de la población hace uso, y eso se debe a que lo hacen los enfermos, y no los sanos. Nadie hace su testamento a los 20 años, ¿por qué decidiría a esa edad cómo pasar sus últimas horas de vida?”, criticó el autor de Vida y muerte en terapia intensiva, que aborda estas cuestiones desde la ética profesional.

En julio, el proyecto había sido criticado por sectores de la Iglesia Católica rionegrina. Según Milesi, esta vez no alzaron su voz: “Intentamos que todos opinaran e hicieran observaciones a la ley, pero no recibimos ninguna voz en contra, ni la de los obispos que se habían pronunciado”, explicó. Se refiere a una carta que advertía que “no se debe adelantar la muerte, sino cuidar los últimos momentos de la vida con total respeto”, firmada por los obispos diocesanos Néstor Navarro, del Alto Valle; Fernando Maletti, de Bariloche; Esteban Laxague, de Viedma; y los eméritos Miguel Hesayne, de Viedma, y José Pedro Pozzi, del Alto Valle.

España: Un colectivo solicita al Arzobispado la excomunión de sus 90 integrantes

Viernes, Noviembre 30th, 2007

 

 

 

Apostasía
En la catedral. El portavoz de la Federación de Ateos habla con un policía.

ferran montenegro

Dos integrantes de la Federación Internacional de Ateos (FIdA), con sede en Quart de Poblet y unos 90 integrantes, presentaron ayer en el Palacio Arzobispal la petición de excomunión para el colectivo. Levante-EMV, Valencia
El portavoz, Francisco Miñarro, trató de dejar el escrito dentro del Palacio pero no fue posible. Lo colgó en el exterior, aunque fue arrancado después. También trató de dejarlo en la Puerta de los Apóstoles de la catedral, pero la policía lo impidió.

El grupo reclama que la Iglesia les excomulgue públicamente y denuncian los obstáculos a la apostasía (que sus datos no aparezcan en los archivos eclesiásticos).

El colectivo asegura que cumple todos los requisitos para la excomunión y denuncian la negativa de la curia a reconocer el derecho de apostasía. La protesta se repetirá en otras ciudades.

 

Adhiérete a la Declaración Universal de la Laicidad en el Siglo XXI

Jueves, Noviembre 29th, 2007

25 de Noviembre, Día del Laicismo y de la Libertad de Conciencia

http://www.libertadeslaicas.org.mx

Declaración Universal de la Laicidad en el Siglo XXI

Introducción

Resumen: La laicidad aparece en nuestra época como un principio presente y crucial, pero al mismo tiempo vago y difuso. Algunos colegas de diversas partes del mundo nos hemos dado a la tarea de redactar una Declaración universal sobre la misma. Adelanto aquí algunos extractos del documento.

El 9 de diciembre próximo, aprovechando la celebración del centenario de la separación Estado-Iglesias en Francia, tres colegas de diversas naciones (Micheline Milot, de Canadá, Jean Baubérot, del país anfitrión y un servidor, de México) haremos pública en una sala del Senado francés una Declaración Universal sobre la laicidad en el siglo XXI. ¿Por qué una declaración sobre la laicidad puede ser relevante, se preguntarán algunos? ¿Cuál es el sentido de que académicos de diversos países trabajen sobre este tema, cuando nuestras realidades son aparentemente tan distintas? ¿A quien le interesa, en última instancia, este tema? ¿Cuál es la importancia del asunto para nuestra vida diaria?

El preámbulo de la Declaración explica por sí mismo, parte de la importancia de la laicidad para las sociedades contemporáneas. Muestra sobre todo la importancia de tener un sistema que permita a los ciudadanos de diversas creencias y convicciones convivir pacíficamente. El texto sostiene: “Considerando la diversidad religiosa y moral crecientes, en el seno de las sociedades actuales y los retos que encuentran los estados modernos para favorecer la convivencia armoniosa; considerando igualmente la necesidad de respetar la pluralidad de convicciones religiosas, ateas, agnósticas, filosóficas y la obligación de favorecer, por diversos medios, la deliberación democrática pacífica, considerando en fin que la creciente sensibilidad de los individuos y los pueblos a las libertades y derechos fundamentales invita a los Estados a vigilar el equilibrio entre los principios esenciales que favorecen el respeto de la diversidad y la integración de todos los ciudadanos en la esfera pública, nosotros, universitarios y ciudadanos de diferentes países, proponemos a la reflexión de cada uno y al debate público, la declaración siguiente:”.

Roberto Blancarte

Los invitamos a conocer esta declaración. Ver documento completo

Adhiérete a la Declaración Universal de la Laicidad en el Siglo XXI

La puta de Babilonia

Domingo, Noviembre 25th, 2007

 El Cultural - Domingo, 25 de Noviembre 2007

Fernando Vallejo
“El lector es una puta. Es voluble, pasajero…”


Fernando Vallejo, por Gusi Bejer

 

Si esta entrevista fuese una película, tendría más rombos que un jersey. No es apta para todos los públicos, porque su protagonista, Fernando Vallejo (Medellín, 1942), es un provocador nato que acaba de publicar La puta de Babilonia (Seix Barral), diatriba feroz contra la Iglesia. Adora a los animales y odia a Juan Pablo II, al resto de escritores, el cine, Colombia… Menos mal que el autor de La Virgen de los sicarios y del Desembarrancadero asegura que “recuerdo que paso al papel, recuerdo que borro”, que si no…

“Es una especie de favor que me hizo Bergoglio”

Domingo, Noviembre 25th, 2007
LEON FERRARI GANO EL LEON DE ORO, EL MAXIMO GALARDON DE LA 52ª BIENAL DE VENECIA

http://www.pagina12.com.ar

Jueves, 18 de Octubre de 2007

Desde Venecia, el artista plástico no oculta su satisfacción por el reconocimiento a una obra que aquí despertó la ira de los sectores más reaccionarios: “La Iglesia en la Argentina está tratando de copar la política, dando signos de querer meterse en la política de lleno, lo cual me parece terrible”. Por Mariano Blejman y Karina Micheletto

“Le tendría que dedicar este premio a Bergoglio”, dice por teléfono León Ferrari a Página/12, desde su cómodo hotel veneciano, con las emociones aún frescas pero a punto de irse a dormir.

Lo dice después de haber sido elegido como el mejor artista de la 52ª edición de la Bienal de Venecia. No es que le tenga un aprecio demasiado personal al cardenal porteño: con el placer de la ironía, el artista interpreta el premio que recibió ayer en esa ciudad italiana, nada menos que el León de Oro, como un coletazo más del revuelo que causó su última muestra en el Centro Cultural Recoleta, visitada por más de 30 mil personas y aprovechada por unos pocos para ejercer una forma conocida de patoterismo fundamentalista: la destrucción de lo diferente al propio pensamiento.

Lo que suena a Medioevo ocurrió en diciembre de 2004: un grupo de fanáticos religiosos irrumpió en aquella muestra (una monumental retrospectiva que abarcaba 50 años de obra) al grito de ¡Viva Cristo Rey!, y destrozó –literalmente– algunas de las obras de Ferrari. Luego de una polémica con visos irreales, el artista plástico se vio obligado a cerrar su muestra antes de tiempo, considerando que creaba “un clima de tensión que perturba el normal funcionamiento de la institución”. Ahora, algunas de las mismas obras que se salvaron del destrozo son reconocidas a nivel internacional, con una de las distinciones más prestigiosas del mundo del arte. Y, con ellas, vuelve a cobrar voz el trabajo tantas veces silenciado de León Ferrari, responsable de obras como la versión ilustrada del Nunca Más editada por este diario.

“Desde hace dos años no paro de trabajar, estuve en siete bienales”, cuenta ahora Ferrari, emocionado por ganar uno –el más importante– de los cuatro Leones de Oro. El máximo premio de la Bienal fue decidido por un jurado internacional presidido por el español Manuel Borja Villel –director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona– e integrado por Iwona Blazwick, directora de la Whitechapel Gallery de Londres; Ilaria Bonacossa, conservadora de la Fundación Sandreto Re Rebaudengo de Turín; Abdellah Karroum, comisario independiente afincado entre París y Rabat, y José Roca, director de arte del Banco de la República de Bogotá. Otros premiados fueron la jordana Emily Jacir, seleccionada como mejor artista menor de 40 años, y el estadounidense Benjamin Buchloh, ganador del premio al mejor historiador de arte (la novedad de este año). También se reconoció a la representación de Hungría como mejor pabellón nacional, por un trabajo de investigación fílmico sobre la relación entre cultura y ocio a través de los centros culturales de Budapest realizado por Andreas Fogarasi.

“Hace tiempo que la Argentina no recibe este premio”, rememora Ferrari, quien cuenta que recibió la noticia hace dos días en la ciudad de los canales. En la Bienal –que comenzó el 10 de junio pasado, finaliza el próximo 21 de noviembre, y ya fue visitada por más de 230 mil personas–, Ferrari está presentando una versión reducida de la muestra del escándalo en el Centro Cultural Recoleta. Entre otras obras, están en Italia el famoso Cristo crucificado sobre un caza norteamericano, de 1965 (La civilización occidental y cristiana), los collages trágico-irónicos de las torturas medievales utilizadas por la Inquisición sobre la cabecera de L’Osservatore Romano, una iconografía de los ’80, un trabajo sobre la guerra de Irak, y varias obras alrededor del Nunca Más.

Tres años atrás, la retrospectiva de Ferrari en el Recoleta desató una novela que define cierto estado de cosas en la Argentina. La muestra abarcaba dibujos, grafismos, heliografías, cuadros y esculturas de metal que daban cuenta de cincuenta años de la carrera de Ferrari. Pero toda la atención giró alrededor de sus intervenciones sobre la iconografía cristiana. Primero fueron las amenazas por carta. Luego, las concentraciones de fundamentalistas católicos rezando el rosario ante las exposiciones. Hasta allí, historia conocida para Ferrari. Pero la intolerancia dio un paso más: parte de las obras expuestas fueron destrozadas por un grupo de fanáticos religiosos que irrumpió en la muestra, entre los cuales habrían estado implicados los mellizos Gristelli, alguna vez custodios del ex comisario Miguel Etchecolatz. Ante la demanda interpuesta por una asociación ultracatólica, una jueza mandó a clausurar la muestra y, aunque finalmente la exposición pudo reabrir sus puertas, el propio artista decidió cerrarla días más tarde. En aquella oportunidad, el cardenal Bergoglio dio la voz oficial de la Iglesia: habló de “blasfemia” y de “vergüenza”. “Es curioso, ¿no?”, reflexiona hoy Ferrari, sin perder el buen humor. “Yo trabajé durante años sin que nadie me diera bola. Por lo general nunca me invitaron a muestras oficiales. Y en los últimos dos años, después de lo que pasó en Buenos Aires, me invitaron a siete bienales, en Alemania, San Pablo, Valencia…”.

–¿Tiene algún agradecimiento en especial, entonces?

–Es una especie de favor que me hizo ese Bergoglio, a quien le tendría que dedicar el premio, que sin duda tiene una figuración política muy grande en este momento. Porque ahora la Iglesia en la Argentina está tratando de copar la política, con los crucifijos de Elisa Carrió, con la (Gabriela) Michetti, con los curas que se meten en las elecciones… Están dando signos fuertes de querer meterse en la política de lleno, lo cual me parece terrible. No me parece terrible la religión: sí me parece terrible que aquellos que ejercen el poder en la Iglesia crean que todos los demás deben obedecer las leyes que ellos imponen.

León Ferrari es un mito viviente en el mundo del arte. Nació en Buenos Aires en 1920. Su padre fue arquitecto y también artista plástico, pero él se formó como autodidacta. Exiliado en 1976, se radicó en San Pablo, Brasil, donde realizó experiencias con diversas técnicas: fotocopia, arte postal, heliografía, microficha, videotexto, libro de artista. En 1991 volvió a vivir en Buenos aires, donde continuó definiendo a la Iglesia Católica a través de su arte, o haciendo pasteles y dibujos sobre lo que Noé Jitrik llama “la arqueología del signo”. Fuera de su labor como plástico, publicó un libro de poemas y numerosos artículos en este diario. En el año 2000 realizó la muestra Infiernos e idolatrías en el Centro Cultural de España, contra las torturas humanas y divinas. En una sala expuso reproducciones de infiernos famosos (Miguel Angel, Giotto, Bosco, etc.) y en otra inventó o copió formas de torturas cristianas, pero aplicándolas a Vírgenes, Sagrados Corazones y santos de yeso. Aunque no llegaron a tanto como en la muestra del Recoleta, en aquella oportunidad también aparecieron grupos católicos que instalaron una suerte de altar en las puertas del centro cultural, y en medio de banderas y estandartes rezaron el rosario y arrojaron basura, pintura y una granada de gases lacrimógenos en el interior del local.

Este ha sido un año con alto contenido político para la Bienal de Venecia, cuya curadoría está a cargo de Robert Storr, catedrático de la Universidad de Yale y vinculado también al MOMA. “Hubo muchas obras con perfil polémico”, cuenta Ferrari. “Una vinculada a los atentados del 11 de septiembre, otra de una muchacha que hizo 3500 retratos de los americanos muertos en Irak, una crítica al capitalismo por parte de un grupo húngaro, y por primera vez Africa tiene una presencia importante en la Bienal”, enumera. De hecho, otras tres obras de fuerte carga política –y situadas en los márgenes del siempre elitista y autorreferencial mercado artístico occidental– fueron premiados en esta bienal.

La obra de la palestina Emily Jacir, ganadora del premio como artista menor de 40 años, hace foco en el poeta y miembro de Al Fatah Wael Zuaiter, abatido a tiros por un comando israelí en Roma el 16 de octubre de 1972, en el marco de las represalias indiscriminadas contra intelectuales palestinos tras los atentados de los Juegos Olímpicos de Munich. La instalación recoge postales, cartas, fotografías, libros, filmaciones y documentos sonoros que en conjunto ofrecen una visión caleidoscópica de la vida personal y la ideología del intelectual palestino exiliado. El búlgaro Nedko Solakov obtuvo una mención de honor por un trabajo que hace pie en la disputa entre Rusia y Bulgaria por la propiedad intelectual del fusil AK-47. Su instalación, que “ha sorprendido al jurado por su contenido”, utilizaba videos, textos, objetos y mapas para explicar, con una aparente objetividad cargada de ironía, la fascinante historia de cómo intentó, infructuosamente, conocer la versión de las dos partes enfrentadas. Y, en la apertura, se le otorgó el León de Oro a la trayectoria a Malick Sidibé, nacido en Mali en 1936, uno de los grandes fotógrafos documentalistas africanos. De allí que la prensa europea esté hablando en este momento, luego de la distinción de Ferrari, de “el triunfo del arte verité”.

Este reconocimiento internacional llega en un momento especial no sólo en la carrera de Ferrari, quien se ríe cuando comenta que hoy “le dan más bola que nunca”, también a pocos días de que la condena al ex capellán de la Policía Bonaerense

Christian Von Wernich, acusado por crímenes de lesa humanidad en el marco del genocidio, diera la vuelta al mundo. Reflexiona Ferrari: “No sé si fue premonitorio a la luz de lo que ahora pasa con Von Wernich, pero mire cómo funciona la Iglesia: la misma Iglesia que funcionaba durante la dictadura, que ni siquiera lo deja afuera a Von Wernich después de haber sido sentenciado a cadena perpetua por su participación en el genocidio. A lo mejor piden perdón dentro de 500 años…”.

Ya no hay Dios

Sábado, Noviembre 24th, 2007

Ya no hay Dios
DE LAS ARTES PLÁSTICAS A LA FILOSOFÍA, EL AUGE DEL ATEÍSMO EN EL PAÍS,CÓMO SER APÓSTATA
por Diego Rojas

A pesar de la oposición eclesial, los laicos ganan terreno, obtienen premios y agotan ediciones. Las dificultades de crecer sin religión, la discriminación y el reclamo para que el Estado rompa su asociación con el catolicismo.
Opinan:
Leon Ferrari,
ArgAtea

Alejandro Rozitchner y Ximena Lanantuoni, autores del libro, Hijos sin dios

http://www.veintitres.com/index.php

Vade retro: LOS BAUTIZADOS QUE PIDEN BORRARSE DE LA IGLESIA CATOLICA

Sábado, Noviembre 24th, 2007

Domingo, 18 de Noviembre de 2007

http://www.pagina12.com.ar

La “desafiliación” al catolicismo (la apostasía, en término eclesiales) está ganando adeptos en España, donde hay cientos de presentaciones en las parroquias y hasta demandas en la Justicia. En la Argentina ya hay casos. Las trabas que pone la Iglesia. Los argumentos de quienes buscan apostatar. Los que esgrimen el hábeas data para reclamar el derecho a ser eliminados de los archivos clericales.

Por Mariana Carbajal

Cristina Ferreyra, pionera en el país en el reclamo para apostatar ante la Iglesia Católica.

Con apenas unos meses de vida, como tantos bebés en la Argentina, Cristina Ferreyra fue bautizada. El ritual se cumplió en la parroquia porteña de San Pedro Telmo, el 16 de enero de 1953. El agua bendita en la frente marcó su ingreso a la Iglesia Católica. Poco más de medio siglo después, se convirtió en una de las primeras apóstatas del país: personas que rechazan su fe cristiana y piden formalmente su desvinculación de la Iglesia Católica. Cristina hizo el trámite el 2 de octubre en el Arzobispado de Buenos Aires. El ejercicio de la apostasía –o desafiliación del catolicismo– está creciendo con fuerza en España, donde ya se han hecho varias entregas masivas de solicitudes. En Argentina, por ahora es un procedimiento poco conocido aunque va ganando adeptos, fundamentalmente ateos, defensores del laicismo –bautizados a poco de nacer– que no quieren que se los cuente como católicos: las estadísticas, argumentan, significan dinero (en subsidios) y poder político para la jerarquía eclesiástica. La Iglesia, en tanto, se resiste a borrarlos de sus registros. Alega que el bautismo es un sacramento de carácter indeleble, que dura para toda la vida. Sin embargo, la Ley de Protección de Datos Personales, hábeas data, podría amparar el reclamo de los apóstatas, que tendrían el derecho para exigir que se suprima su nombre de los archivos clericales.

“Para la Iglesia Católica la apostasía es uno de los tres pecados más graves, junto con el cisma y la herejía. En la Edad Media, se castigaba con la muerte en la hoguera. Es impactante ver cómo ahora aparece como un derecho”, observa el filósofo y teólogo, profesor de la UBA, Rubén Dri.

La apostasía está definida en el canon 751 del Código de Derecho Canónico como “el rechazo total de la fe cristiana”, recibida por medio del bautismo. Como no existe ningún procedimiento legítimamente establecido para abjurar de la fe cristina o cualquier otra fe y retirar el apoyo implícito a esa institución religiosa, se adoptó ese término clerical. Algunos prefieren hablar de “desbautizarse” y lo comparan con la desafiliación de un partido político. Incluso, hay quienes aclaran que no significa dejar de ser creyente, sino renunciar al catolicismo en términos institucionales.

Estadísticas

¿Cuántos católicos hay en la Argentina? El dato no se conoce con precisión. El Indec no pregunta sobre pertenencias religiosas. Lo hizo en tres censos pero antes de 1950. Según las últimas mediciones de la agencia Gallup, el 84 por ciento de los argentinos se declara católico, una proporción que históricamente superaba el 90 por ciento. Los investigadores del Conicet y docentes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA Fortunato Mallimaci y Verónica Jiménez Béliveau hablan de “ruptura del monopolio católico” en el Cono Sur. “En Argentina, uno de los países donde la hegemonía del catolicismo integral ha sostenido más firmemente la representación de una sociedad uniformemente católica, el porcentaje de los que se declaran católicos baja, también”, advierten. Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes en el año 2000 en el conurbano –la única de su tipo– encontró que el 77,5 por ciento de los habitantes se declaraban católicos, contra el 86 por ciento de la generación de sus padres.

En el Arzobispado de Buenos Aires toman las estadísticas del Anuario Pontificio 2007, según el cual contabilizan como católicos a nueve de cada diez porteños. Pero ¿cuántos son católicos en el sentido de la adhesión a los dogmas? ¿Cuántos van a misa todos los domingos? Apenas un 10 por ciento del total de bautizados, de acuerdo con un relevamiento realizado por la Conferencia Episcopal Argentina hace pocos años, según informó a Página/12 el encargado de llevar las estadísticas clericales de la CEA. Sin embargo, este ínfimo porcentaje no es el que se enarbola desde la jerarquía católica a la hora de poner en juego su poder de lobby.

“La cantidad de bautizados está manejada con toda la astucia. La usan para obtener subsidios, para influir políticamente. Yo no quiero formar parte de esas estadísticas que le otorgan poder”, dice la escritora y traductora Susana Tampieri, directora de la Sociedad Humanista Etica Argentina Deodoro Roca y miembro fundadora de la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Arg Atea). Tampieri vive en Mendoza y ya tomó la decisión de “desbautizarse” como prefiere decir ella, aunque todavía no realizó el trámite correspondiente. “Generalmente se bautiza a las personas cuando son bebés y no tienen poder de raciocinio para decidir. Esos bebés bautizados, que al crecer se cambian de religión o dejan de profesar el catolicismo, quedan inscriptos como católicos. Tenemos derecho a cambiar y ser libres”, sostiene Tampieri y dice que su lucha a favor del ateísmo lleva ya muchos años y está tratando de convencer a otros que piensan como ella de no tener miedo y manifestar su punto de vista.

Razones

Arg Atea fue creada hace poco más de un año para “agrupar ateos”, “defender sus derechos” y “promover la implantación de la laicidad”, entre otros objetivos. Ya tiene 70 integrantes. “Para las personas que consideramos la libertad como un bien supremo la adscripción de una persona a una confesión religiosa desde el momento mismo del nacimiento, sin intervención ninguna de su voluntad, es una infamia que sólo se mantiene en vigor a causa de la tradición, la discriminación, la presión social y el interés de la Iglesia en hinchar el número de fieles en las estadísticas con el fin de obtener mayores beneficios ligados a una supuesta representatividad social que no responde a la realidad”, dice un escrito del sitio web de Arg Atea (http://argatea.com.ar) al enumerar razones por las que se debería apostatar.

Una de las fundadoras de la entidad es Cristina Ferreyra, la flamante apóstata. En el sitio web de Arg Atea hay instrucciones de cómo llevar adelante la desvinculación formal de la Iglesia Católica. Un camino es enviar una carta de renuncia a la sede de la diócesis a la que pertenece la parroquia donde la persona fue bautizada, adjuntando una fotocopia del DNI. Si se tiene, es recomendable incluir una copia de la partida bautismal. El mismo sitio ofrece una carta modelo de apostasía, que incluye diversas razones a las que se puede apelar para renunciar a la fe católica –si se quiere dar explicaciones– y también argumentos legales que fundamentan el reclamo.

Cristina mandó unos meses atrás la carta al Arzobispado de Buenos Aires, pero nunca obtuvo una respuesta. A fin de septiembre decidió llamar por teléfono para averiguar qué sucedía. La atendió el secretario del notario. “Me dijo que no tenían plata para la estampilla para responderme”, contó Cristina a Página/12. Como ella insistió en que quería un certificado de su apostasía, en el Arzobispado le dieron una cita para ver al notario eclesiástico (escribano), presbítero César Sturba, que la recibió a los pocos días, el 2 de octubre.

Cristina muestra con orgullo su certificado de apostasía, que lleva el sello del Arzobispado de Buenos Aires y la firma del notario. El documento deja constancia de que pidió “su desvinculación con la Iglesia Católica y manifiesta su apostasía de la fe católica apostólica y romana”. En el mismo papel el Arzobispado se compromete a remitir la renuncia de Cristina a la parroquia de San Pedro Telmo, en el porteño barrio de San Telmo, donde la mujer recibió el agua bendita cuando apenas tenía algunos meses de vida, para que se inscriba al margen de su partida de nacimiento. Cristina corroboró telefónicamente en la última semana si la información había llegado a la parroquia: le dijeron que sí. Pero quiere directamente que la borren de los registros eclesiales. Y la Iglesia se resiste a cumplir con ese reclamo.

“Le pregunté al notario si con este trámite ya estaba fuera de la Iglesia y me dijo que para ellos no, porque el bautismo es para toda la vida y yo puedo querer volver”, se indigna Cristina. Vive en Palermo y es jefa de un sector informático de la UBA. No sólo fue bautizada, sino que más adelante tomó la comunión y luego se casó en una iglesia. Tiene dos hijas y ahora está divorciada. “Que quede claro que no somos anticatólicos. Simplemente no creemos en Dios y defendemos la libertad de cultos y de pensamiento”, dice Cristina, en un café de Coronel Díaz y Charcas. A la charla se suma Rodrigo de Arzave, otro miembro de Arg Atea, pero de los más jóvenes. Tiene 24 años y estudia la carrera de Filosofía en la UBA. “Yo también tengo la idea de apostatar, pero todavía no presenté la carta”, dice y explica que la demora se debe a que es oriundo de la localidad bonaerense de Azul y quiere hacer el trámite personalmente cuando esté de visita por sus pagos.

Rodrigo proviene de una familia de tradición católica y recibió educación religiosa en el Colegio San Cayetano de Azul. “A los 16 años empecé a dejar de creer en Dios, había cosas que no me cerraban y a los 18 ya decía abiertamente que no creía. Buscaba material para leer en Internet, por entonces ni siquiera conocía la existencia de la palabra ateo”, admite, divertido. En esa búsqueda se encontró primero con la Federación Internacional de Ateos (FIDA), donde ya estaban Cristina y Susana Tampieri, y en cuyo marco nació Arg Atea.

Derechos

Cristina fue la tercera persona que apostató en el Arzobispado de Buenos Aires, según confirmó a Página/12 el propio notario general. Las otras dos fueron “un señor que vive en España y un muchacho”, describió el presbítero.

–¿Qué razones alegaron? –quiso saber este diario.

–No les pedimos razones. No somos tan formales. El que no cree se puede ir –respondió Storba.

En realidad, el “se puede ir” es una forma de decir, porque de los registros de la Iglesia Católica los nombres no se van.

–Se notifica a la parroquia correspondiente y se inscribe como nota marginal en el libro de bautismos. Pero no se puede borrar. Sería un caos. Es un registro notarial. Piense que tenemos registros del año 1600 en adelante.

En países como España, algunas organizaciones están luchando en la Justicia para lograr que ciertas diócesis que se resisten a este nuevo fenómeno otorguen la apostasía sin trabas y anulen por completo los datos de los apóstatas de sus archivos (ver aparte). En Argentina todavía no se han realizado acciones legales en ese sentido. ¿Pueden los apóstatas, una vez que firmaron su desvinculación con la Iglesia Católica, exigir que sus nombres no figuren más en los registros clericales?

“A mi criterio, sí”, afirma la abogada constitucionalista Marcela Basterra, profesora de grado y posgrado de la UBA, cuando se le plantea la pregunta. Basterra es experta en la Ley de Protección de los Datos Personales, la 25.326. La norma, vigente desde octubre de 2000, define como “datos sensibles” aquellos que revelan “convicciones religiosas”, y también “convicciones filosóficas o morales, afiliación sindical, opiniones políticas, origen racial y étnico, e información referente a la salud o a la vida sexual”. El artículo 7º establece la prohibición de formar archivos, bancos o registros “que almacenen información que directa o indirectamente revele datos sensibles”. Pero al mismo tiempo, aclara que “sin perjuicio de ellos, la Iglesia Católica, las asociaciones religiosas y las organizaciones políticas y sindicales podrán llevar un registro de sus miembros”.

El artículo 16º establece que “toda persona tiene derecho a que sean rectificados, actualizados y cuando corresponda, suprimidos o sometidos a confidencialidad los datos personales de los que sea titular, que estén incluidos en un banco de datos”. El responsable del banco de datos debe proceder a la rectificación, supresión o actualización de los datos personales del afectado “en el plazo máximo de cinco días hábiles de recibido el reclamo del titular de los datos o advertido el error o falsedad”.

¿Cómo alcanzan estos artículos a la Iglesia Católica? “La ley trata de evitar perfiles discriminatorios. Si alguien quiere borrarse de un partido político, de una organización homosexual o de una iglesia, como se consideran datos sensibles, pueden exigir que conste que dejaron de pertenecer a esas instituciones o directamente que se suprima el dato por completo”, interpreta la abogada Basterra. En el mismo sentido analizan el caso en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, que depende del Ministerio de Justicia, y tiene bajo su órbita el registro donde deben inscribirse las bases de datos existentes en el país (ver aparte).

“En la teología de la Iglesia, el apóstata sigue perteneciendo al catolicismo. El bautismo –junto con la confirmación, el matrimonio y el orden sagrado– es uno de los sacramentos con carácter indeleble, son para toda la vida. No hay aceptación teológica de la desvinculación de una persona que reniega de la fe, pero tendrá que aceptarlo jurídicamente, si hay una orden judicial”, concluyó el teólogo Rubén Dri.

Bioética y objeción de conciencia: desafíos jurídicos y sociales

Sábado, Noviembre 24th, 2007

 La ética desde el Internado:

http://www.lanacion.com.ar

“Bioética y objeción de conciencia: desafíos jurídicos y sociales”, fue el tema de un encuentro efectuado en la Universidad Católica Argentina (UCA), que lo organizó con la Universidad Austral.

Habló Maria Luisa Di Pietro, del Instituto de Bioética de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de Roma, y presidenta de la Asociación Ciencia y Vida. Esta entidad, surgida en 2005, reunió a 120 personalidades del mundo de la ciencia, laicas y católicas; formó 300 grupos y desplegó una campaña que logró la abstención activa del 74,1% de los ciudadanos italianos en un referéndum que pretendía modificar la ley sobre la llamada “procreación médicamente asistida”.

Esa ley considera los derechos de distintos sujetos, incluido el concebido y no nacido. El referéndum pretendía habilitar a producir embriones en número mayor a los que se debían transferir al útero para producir células estaminales, efectuar la selección de embriones, etcétera. Si esa batalla fue parangonada con la asistencia a un “enfermo agudo”, hay un “enfermo crónico” -dijo Di Pietro, por la sociedad- que presenta periódicamente episodios agudos.

Entre ellos, el embate mediático en Italia por el llamado “derecho a morir”. El tema adquiere actualidad cuando en Río Negro la Legislatura aprobó un proyecto sobre “muerte digna” y “voluntad anticipada”. Di Pietro aludió a las formas subrepticias con las que se presenta la eutanasia. “Ni ensañamiento terapéutico ni eutanasia”, proclamó, al promover las curas paliativas y las terapias del dolor. Llamó a impedir que la muerte pueda ser inducida por la presencia de una discapacidad, y a rechazar como “incivil y discriminatoria” la identificación del discapacitado con una condición de vida “no digna”.

El encuentro trató la objeción de conciencia. El ginecólogo Rafael Pineda, de Rosario, que ya integra una lista de “objetores de conciencia” ante normas provinciales de salud reproductiva, previó situaciones cada vez más complicadas para médicos y farmacéuticos. Expusieron también los juristas Mariano Morelli, Juan Navarro Floria, Norberto Quantin, Marina Camps y Carlos Sanz.

Ismael Quiles, el filósofo del insistencialismo, fue honrado a 100 años de su natalicio en la Universidad del Salvador, de la que fue rector. El cardenal Jorge Bergoglio evocó su alma de sacerdote, con la dignidad de la mansedumbre; el rector, Juan A. Tobías, su unión de Oriente y Occidente; el secretario general, Pablo Varela, su docencia en metafísica y estudios orientales, y la ex rectora Mercedes Terrén, sus obras filosóficas, que edita la Fundación Ser y Saber.

México - Cardenal del escándalo

Sábado, Noviembre 24th, 2007

Por: Eduardo Ibarra Aguirre - Fecha publicación: 22/11/2007

Situación en México

http://www.argenpress.info/

Un año después de constituida, la Convención Nacional Democrática mostró que goza de cabal salud. Y que mantiene capacidad para generar iniciativas políticas y de movilización popular, para presentar ideas programáticas e influir en la definición de los temas de la agenda y el debate nacionales. Todo ello, 16 meses y medio después de que se iniciara el litigio poselectoral más prolongado y que más ha divido al país.

Lo anterior es indicativo de las nuevas responsabilidades de Andrés Manuel López Obrador y otros dirigentes de la resistencia civil pacífica que 10 minutos antes del mediodía del domingo18, al comenzar un repicar de 12 minutos de las campanas de la Catedral Metropolitana, justo cuando Rosario Ibarra de Piedra comenzaba su informe en materia de derechos humanos, bajaron peligrosamente la guardia, acaso influidos por la muchedumbre que literalmente calló a los que sudaban la gota gorda en el campanario con el grito que cimbró la plaza: “¡Pe-der-astas! ¡Pe-der-astas!”. Esto de acuerdo al cronista Jaime Avilés.

Tras la identificación sin precedente, vendría la injustificable intromisión de un grupo de presuntos o reales obradoristas dentro de la catedral, hecho que se repite por vigésimotercera ocasión desde el 13 de agosto 2006 y que con independencia del tipo de reclamos que expresan y de su pública adhesión a organismos como Católicas por el Derecho a Decidir y otros de defensa de los derechos humanos en la vertical institución milenaria, Norberto Rivera Carrera y su vocero Hugo Valdemar en automático responsabilizan a “los perredistas”.
De aliado y hasta “amigo” del tabasqueño de Macuspana cuando éste era jefe de Gobierno y candidato puntero a la Presidencia de la República, Rivera pasó a ser el primer jerarca del clero político en reconocer, antes que ninguna autoridad electoral, el triunfo de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. “No se va acabar el mundo”, dijo el duranguense que ahora se exhibe como crítico y provocador del primero y fiel partidario del segundo.

Las convocatorias del arzobispo duranguense a emprender cruzadas contra las campañas gubernamentales de prevención del sida, en rechazo a las sociedades de convivencia y contra la despenalización del aborto; los señalamientos ministeriales -en Estados Unidos por supuesto- de protector del sacerdote pederasta Nicolás Aguilar Rivera, además de la notable capacidad para magnificar incidentes y presentarse en condición de víctima, como el pasado 7 de octubre en que equiparó gritos, escupitajos y golpes a su camioneta con el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 1994, amén de su aptitud para hacer política desde la catedral, lo han convertido en El cardenal de la pastoral del escándalo, como ya lo denominan en los estrechos círculos de este poder fáctico.

Con los inaceptables incidentes en la catedral y la intolerante respuesta de la Arquidiócesis de México para sacarle el máximo provecho, pasó a un segundo plano la convocatoria del otrora señor López a emprender la defensa nacional de los hidrocarburos, la eficaz respuesta del Partido de la Revolución Democrática capitalino para colmar el Zócalo y la asistencia de más de 100 mil personas -en “un hecho sin precedente” al decir de Luis Mandoki- a las salas de cine, el pasado fin de semana, para ver Fraude. México 2006.

Los resultados que está arrojando la intromisión en catedral para ser casuales son muy favorables para el abogado y economista que se dispone a festejar con bombo y platillo el primer año de un gobierno que se singulariza por apoyarse en la Secretaría de la Defensa Nacional, a la que acaba de obsequiar cinco nuevos ascensos a generales de división, para refrendar que México se mantiene como el cuarto Ejército del mundo con el mayor número de generales, más de 500, sólo después de China, Rusia y Estados Unidos.

La vida y sus (bio)dilemas

Sábado, Noviembre 24th, 2007

 Miércoles, 22 de Noviembre de 2006

DIALOGO CON LA FILOSOFA FLORENCIA LUNA

ttp://www.pagina12.com.ar/

De las encrucijadas de la clonación a las raíces del aborto o la investigación con células madre, la bioética enfrenta una complicada tarea: poner al descubierto la faceta problemática de los avances científicos.
Por Federico Kukso
Hubo un tiempo en el que todo avance científico era ciegamente aplaudido, como si cualquier embrión tecnológico trajese bajo el brazo no sólo una cuota adicional de confort sino también dosis más o menos mínimas de felicidad. Hasta que el lado más problemático de la ciencia se hizo evidente: guerras mundiales, bombas atómicas, crueles experimentos y un reguero de promesas incumplidas. Fue entonces que surgió, como una especie de perro guardián, la bioética, una disciplina que apuesta a la reflexión moral sobre las ciencias de la vida, en un momento en el que la biotecnología se encuentra en plena redefinición de lo que se entiende por ser humano. El campo que abarca es inmenso: desde las consecuencias y peligros de la clonación, a las rispideces del aborto, la investigación con células madre, la eutanasia, la crioconservación de embriones, cuestiones, en fin, que estimulan la imaginación y el pensamiento, como las que estudia la doctora en filosofía Florencia Luna, investigadora del Conicet, ex presidenta de la IAB (International Association of Bioethics), autora del reciente libro Bioethics and Vulnerability: A Latin American View y coordinadora del Area de Bioética de Flacso.

–La primera pregunta no podía ser otra: ¿qué es la bioética?

–Una disciplina que estudia los problemas éticos que plantean en general la ciencia o la medicina.

–El siglo XX puede ser catalogado como el siglo de la biología. No es casual que sea en esta época en la que apareció la bioética.

–Sí, pero no se agota en problemáticas que sólo surgen en la biología. Abarca también cuestiones de ética ambiental, como el derecho de las futuras generaciones, y cuestiones relacionadas con la medicina como el aborto, eutanasia, clonación, células embrionarias…

–¿Y cómo surgió?

–Porque muchos de los avances tecnológicos resultaban perplejizantes. Un caso típico es el del respirador. Surgió a finales de los años ’50: por un lado, era fantástico porque rescataba a las personas de la muerte pero por el otro a veces las devolvía a la vida dejando a los pacientes en estado vegetativo. Ante estos hechos los médicos comenzaron a preguntarse: “¿Qué hacemos? ¿Quiénes toman las decisiones? ¿Nosotros, los familiares o la religión?”.

–¿La bioética viene siempre detrás de los avances científicos?

–En cierto sentido sí. Pero de a poco hay más conciencia de los problemas éticos. Cada vez más ocurre que para que se lleve a cabo una investigación, ésta tiene que ser aprobada por un comité de ética. De este modo el problema ético se plantea antes y no después. Por ejemplo, el Proyecto Genoma Humano es el primer gran proyecto de investigación en el que se otorga un porcentaje importante del financiamiento al estudio de sus problemas éticos.

–¿Cuáles son?

–Muchísimos, por ejemplo el uso de la información. Hay que evitar la estigmatización y discriminación. O considerar en manos de quién puede caer la información… Otra cuestión con la información genética es que además uno tiene información de familiares: se les puede dar información a los familiares respecto de posibles enfermedades que ellos pueden desarrollar en un futuro o no, no decirles nada. Así se plantea un conflicto respecto del “derecho a saber” y el “derecho a no saber”.

–¿En bioética se suele llegar a conclusiones?

–No siempre. Yo inicio mis clases diciendo: “No les voy a dar recetas. Acá lo que vamos a hacer es pensar ciertos problemas”.

–Pero hay situaciones más conflictivas, como el aborto.

–Hay muchas posiciones en el asunto. Pero lo cierto es que en la Argentina la ley permite que en ciertas situaciones se puedan realizar abortos. Es inaceptable que aparezcan grupos pro-vida impidiendo las intervenciones. Lo único que hacen es dañar a la mujer o a la niña violada, que tiene todo el derecho de poder recurrir a un aborto legal y seguro.

–¿Cómo ve la bioética las nuevas formas de reproducción?

–Miremos por ejemplo el caso del congelamiento de embriones. Si uno piensa que un embrión es una persona, por supuesto que habrá problemas. Pero si uno no piensa así, y lo ve más bien como un tejido de cierto orden que merece determinadas protecciones es otro planteo.

–¿Hay algún tema que le interese más que otro?

–Me parece que todo lo que gira alrededor de los abortos ilegales en nuestro país es fundamental y requiere ser pensado. Muchas veces nos quedamos entrampados por la clonación y las últimas investigaciones en células embrionarias y dejamos de ver otros problemas éticos de base que no se están resolviendo. Por ejemplo, las grandes compañías farmacéuticas investigan sobre problemas que quizá no son los más acuciantes para los países de la zona. Para la lógica del mercado no son problemas relevantes porque el Mal de Chagas, el hantavirus, la malaria, no retribuyen económicamente al azotar a poblaciones sin recursos.

–Son problemas políticos y económicos también.

–Absolutamente. Además en bioética no hay una sola posición. Yo me dedico a una bioética secular, laica y me parece que ésa es la que debe ser: una bioética para una sociedad pluralista. Pero eso no quiere decir que no haya una bioética con base católica, judía o musulmana.

–En cuanto a la eutanasia, ¿qué problemas se plantean?

–Tomemos uno de los casos más famosos, que fue el del español Ramón Sampedro, una persona totalmente consciente que, padeciendo una enfermedad durante años, no quiere seguir viviendo pero no puede suicidarse. Necesita la ayuda de otro para terminar con su vida. Ahí aparece la autonomía de la persona frente a una sociedad que le cuesta aceptar esto, porque quizá pueda haber miedos a abusos…

–…y miedos surgidos desde la ignorancia.

–Es muy importante que se puedan plantear estas cuestiones y debatirlas públicamente. Que tengan voz los que no son oídos. Muchas veces las cuestiones aparecen planteadas como “blanco o negro”, “aborto sí, aborto no”. Y en realidad uno se tiene que plantear mejor cuáles son los casos, por qué, cuáles son las circunstancias específicas.

–¿Cómo ven los bioeticistas los avances científicos?

–Hay investigaciones que parecen interesantes y prometedoras y hablan de un mayor progreso. Pero también hay lados oscuros y ésos son los que la bioética pone de manifiesto: cómo se hacen ciertas investigaciones, en qué poblaciones, cuáles pueden ser los efectos no buscados, cómo se insertan ciertas tecnologías en determinados contextos, qué pasa con el tema de la distribución de recursos. No se descalifica a la ciencia, pero se tiene en cuenta esta otra faceta.