El mensaje fundamentalista de Benedicto XVI
01.12.2007
El Papa atacó al marxismo y a los ateos y aseguró que el infierno existe
Dijo que pretendieron crear “una nueva salvación en la Tierra” pero sin Dios y que eso llevó a “las más grandes formas de crueldad y violaciones de la justicia”. Afirmó además que el Juicio Final está vigente.
Por: Julio Algañaraz
La única verdadera esperanza es la cristiana, porque apunta a la salvación en Cristo y “su vida no termina en el vacÃo” por lo que “ellos tienen un futuro”, afirma el Papa en la segunda encÃclica de su pontificado de dos años y medio. En un esfuerzo de alto nivel teológico, Benedicto XVI destaca la necesidad de una autocrÃtica del cristianismo pues “la esperanza cristiana no es individual sino la esperanza de todos”.
En otro pasaje, el Papa analiza el pensamiento de la escuela progresista de Francfort y cita a Teodoro W. Adorno. Sostuvo que el paraÃso, el purgatorio y el infierno existen y proclamó que el Juicio Final no será el de la iconografÃa “amenazadora y lúgubre”, pero tampoco “un borrón y cuenta nueva”.
El Papa alemán lanza crÃticas demoledoras contra el ateÃsmo, el Iluminismo y el marxismo como “esperanzas terrenas fracasadas”. También condena a la razón “separada de Dios” y a la ciencia “sin ética”, pero además hace insólitos elogios a la “gran capacidad analÃtica” de Carlos Marx, a quien ya habÃa nombrado en su primera encÃclica.
El padre Federico Lombardi, portavoz del Papa, dijo en la conferencia de prensa que Benedicto XVI habÃa firmado en la mañana de ayer la encÃclica titulada “Salvados gracias a la esperanza”, que es una frase de la carta de San Pablo a los Hebreos. El documento de 77 páginas en la versión oficial española, demuestra la intención del PontÃfice de completar una trilogÃa. “Después del amor en la primera encÃclica y la esperanza en ésta, podemos pensar que habrá un documento dedicado a la fe”, dijo Lombardi. Agregó que se espera pronto una tercera encÃclica dedicada a los temas sociales.
El texto está centrado en la relación entre libertad, razón y polÃtica. La esperanza es indispensable contra el “vacÃo de sentido” en el que se debate el mundo contemporáneo por su proyección hacia Dios, la redención y la salvación eternas. “Debemos hacer todo lo que podemos para superar el sufrimiento, pero no tenemos el poder para eliminarlo del mundo. Sólo Dios es capaz de hacerlo.”
La idea que ha pretendido crear “una nueva salvación en la Tierra” es “tanto atrevida como intrÃnsecamente falsa”, escribe el Papa. “No es por accidente que esta idea ha llevado a las formas más grandes de crueldad y violaciones de la justicia”. El progreso es ambiguo, destaca el Papa. “Ofrece nuevas posibilidades para el bien, pero también posibilidades abismales de mal”.
Benedicto XVI ataca las ideologÃas que pretenden explicar el mundo, cambiarlo con ideologÃas y sin Dios. “Jesús no llevó un mensaje social-revolucionario como Espartaco. Jesús no era un combatiente por una liberación polÃtica”. El ateÃsmo de la era moderna ha probado “las más grandes crueldades y violaciones de la justicia”. El marxismo dejó detrás de sà “una destrucción desoladora”. El gran error de Marx fue “olvidar al hombre y su libertad”, creyó que bastaba cambiar la estructura económica con el materialismo.
Es curioso que en esta parte de la encÃclica, el Papa alemán desliza un elogio de su compatriota Karl Marx. “Con precisión puntual, aunque de modo unilateral y parcial, Marx ha descrito la situación de su tiempo y ha ilustrado con gran capacidad los caminos hacia la revolución”. Benedicto XVI sostiene que Marx cometió el error de no prever lo que iba a venir después de la revolución que profetizaba.
Según el Papa, la ciencia y el progreso sin Dios no llevan a la construcción de la sociedad perfecta. Por el contrario, pueden producir horrores como fue el comunismo realizado. Benedicto XVI hace una crÃtica total a la autosuficiencia de la ciencia y al dominio puro de la razón que se diseña en la sociedad moderna. Cita como personaje que sostuvo estas teorÃas al inglés Francis Bacon, y a las revoluciones francesa y rusa, al Iluminismo y al marxismo que quisieron realizar “el reino de Dios” en la Tierra.
http://www.clarin.com/diario/2007/12/01/elmundo/i-04001.htm
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