Obispado Castrence. Entre el divorcio y el limbo

 

Daniel Juri

Si hay algo de lo que sabe el Vaticano es de diplomacia. No en vano sobrevivió dos mil años de historia. Por eso, esta demora en la aceptación de Iribarne por su estado civil tiene bastante olor político. Más aún, si se piensa en todas las asignaturas que quedan pendientes entre la Iglesia y el kirchnerismo.

La designación del sucesor de Baseotto, es una de ellas.

Es cierto que el Gobierno le dio la excusa perfecta y que podía haber buscado un dirigente más acorde con el perfil de Ratzinger.

Estaba a la vista: se trata de un Papa que da misa en latín y de espaldas. El Papa que el año pasado, sin ir más lejos, llegó a abolir el mismísimo limbo.

http://www.clarin.com/diario/2008/01/29/elpais/p-00301.htm

Noticias relacionadas

Tags:

Leave a Reply