Archive for Marzo, 2008

Se demora la sanción de la Iglesia a Von Wernich

Viernes, Marzo 21st, 2008

Fuente: La Nación

Fuentes eclesiásticas aseguraron que esperarán a que la Cámara se expida respecto de la apelación que presentó el sacerdote

La Iglesia postergó una probable sanción canónica contra el sacerdote Christian Von Wernich, después de que el ex capellán de la policía bonaerense apelara la sentencia a reclusión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos en el “marco del genocidio” de la última dictadura militar.

“No se avanzó en el tema porque (Von Wernich) apeló su condena ante la Cámara de Apelaciones, que no sabemos cuándo se expedirá. Recién entonces le aplicaremos la sanción que corresponda”, confirmó a DyN una fuente irreprochable del obispado de 9 de Julio, jurisdicción eclesiástica a la que pertenece el sacerdote.

Monseñor Martín de Elizalde, obispo de 9 de Julio, había informado en noviembre pasado ante el plenario episcopal sobre las actuaciones que se llevaban adelante para suspenderlo de por vida en el ejercicio del ministerio sacerdotal.

Pero aquel comienzo, hoy postergado, mereció una rápida aclaración del vocero episcopal, presbítero Jorge Oesterheld: “Estos procesos (eclesiásticos) son lentos y no tan rápidos como quisiéramos”, reconoció.

Sin embargo, otras fuentes eclesiásticas precisaron a DyN que Elizalde prevé aplicarle “todo el peso del Código Derecho Canónico” a Von Wernich, dado que el ex capellán, que cumple condena en el penal de Marcos Paz, “no demostró arrepentimiento de sus actos” tras conocer el fallo en su contra.

El prelado dejó trascender en este sentido su malestar por la aparición en una carta que el sacerdote publicó en su blog, en donde volvió a proclamar su inocencia y advirtió a quienes lo acusaron “en vano” que les espera “el juicio final”.

De avanzarse en una sanción canónica, a Von Wernich se le impedirá que aun preso celebre misas o imparta el bautismo, el casamiento o la confesión, sacramentos a los que todavía está habilitado.

El Código de Derecho Canónico prevé sanciones que van desde la suspensión de por vida en el ejercicio del ministerio sacerdotal hasta la excomunión.

Fuentes religiosas anticiparon que el delito de partícipe necesario en 31 casos de torturas es el que más pesará al momento de aplicarle una sanción eclesiástica a Von Wernich, ya que esa práctica es considerada “pecado grave o mortal”.

El Magisterio de la Iglesia es claro en este sentido, ya que asimila la tortura al homicidio y por consiguiente una violación al mandamiento “No matarás”.

“La violación de la integridad de la persona humana mediante mutilaciones, torturas morales o físicas, o los conatos sistemáticos para dominar la mente son prácticas infamantes en sí mismas, degradan la civilización humana y son totalmente contrarias al honor debido al Creador”, sentencia sin atenuantes la constitución pastoral Gaudium et Spes.

Opus Dei en Argentina: una herencia del fascismo español

Jueves, Marzo 20th, 2008

Fuente: ArgenPress - Emilio J. Corbière

“La más fuerte manifestación integrista de poder en es, sin duda, el Opus Dei, de origen español…tiene gran número de cátedras universitarias en España y recientemente ha abierto una universidad propia en Pamplona; está íntimamente ligado con el régimen de Franco, posee altos puestos en el gobierno, bancos, editoriales, revistas, periódicos… La pertenencia al Opus Dei está concebida de una manera múltiple y complicada: desde unos amplios círculos exteriores, hasta grupos íntimos, secretos, células. Es innegable que la fundación del Opus Dei está marcado por el franquismo: ésta es la ley en la que ha sido formado”.

Hans Urs von Balthasar, teólogo católico

“Integralismus”, en Neue Zürcher Nachrichten, 23 de noviembre de 1963.

“Opus Dei: algo así como la catolización del dólar”.

Juan Domingo Perón

Conversaciones con Juan Perón,

por Enrique Pavón Pereira,

Colihue-Hachette, 1978.

“Los modos secretistas e intimidatorios de la recluta escolar se continúan cuando el niño, el adolescente se hace del Opus. Apartamiento de la familia, censura de amistades y lecturas, imposición de horarios, estudios y lugar de residencia, manipulación de la conciencia, control profesional y económico, una versión y española de la grupalidad sectaria, hermética, en la que la religión funciona básicamente como cebo para atraer a nuevos sectarios”.

Alberto Moncada

La evolución del Opus Dei en España,

Ponencia presentada ante el VI Congreso Español de Sociología,

La Coruña, 24/26-IX-1998.

En estos días, en España, se han abierto archivos y se ha comenzado a investigar las matanzas del franquismo. Interviene

la ONU en la investigación a casi tres décadas que el régimen fascista hizo implosión luego de cuatro décadas sinistras de opresión y crímenes.

Fue en esos años, especialmente desde 1952, cuando el franquismo se bonapartizó, que el Opus Dei logró presencia hegemónica en el régimen dictatorial. Hasta 1975, cuando el tirano Francisco Franco murió, se produjeron ejecuciones de opositores por fusilamiento o garrote vil, una especie de estrangulación medieval. En aquellos años de noche y niebla, los opusdeístas consolidaron su poder político y económico.

El 21 de diciembre de 1978, Egidio Viganó, superior de los salesianos, difundió en un boletín interno de

la Orden una conversación con el entonces nuevo Papa Juan Pablo II. Viganó le había expresado que los salesianos eran unos cien mil miembros activos, a lo cual Wojtyla respondió: “Entonces, ¡sois más poderosos que el Opus Dei, que solo tiene setenta mil”. Le contestó el salesiano: “Santidad, nosotros no somos poderosos, sino humildes e inquietos trabajadores”, a lo cual el Papa Juan Pablo contestó con énfasis: “¡No, no!, para realizar el bien es necesario el poder, ya lo decía Santo Tomás de Aquino”.

El poder es político y económico, de eso se trata en el caso de la prelatura del Opus Dei, grupo integrista desarrollado cuando el gobierno de Madrid giró hacia los Estados Unidos de Norteamérica, incorporándose a la política de bloques de la “guerra fría”. Las funciones del Opus fueron las de un grupo tecnocrático al servicio del franquismo y de sus propios intereses como grupo de presión.

El poder político no cae del cielo ni lo articula la diplomacia. Tampoco lo dan los ejércitos. Ese poder —en el siglo XXI— lo suministra la información junto al poder económico y se potencializa en una estructuración operativa. En siglos anteriores, los papas utilizaron como base, después de la reforma luterana, a la Compañía de Jesús, pero desde el reinado de Wojtyla, el Opus Dei pasó a ocupar las preferencias de Roma. El grupo se transformó en puntal del conservatismo teológico y en correa de transmisión entre Roma y los gobiernos derechistas europeos y americanos. Varios opusdeístas ocuparon cargos claves en el Vaticano, el vocero papal Joaquín Navarro Valls y el reemplazante del controvertido obispo Paul Marcinkus, Eduardo Martínez Somalo, como secretario de Estado romano.

El ascenso opusdeísta se consolidó cuando los financistas de la Obra fueron en ayuda de Roma al quebrar el Banco Ambrosiano y quedar comprometidas las finanzas del Instituto de Obras Religiosas (IOR). Las conexiones del Opus en los Estados Unidos y España a través de la Continental Illinois Bank, el Banco Popular Español, Esfina, el Banco Atlas, Bankunion, Fundación General Mediterránea, Rumasa, entre otros, consolidaron en su momento al Opus como importante agente financiero antes que espiritual. Gianni Baget Bozzo ha explicado con detalle que fue la misma Iglesia el organismo sobre el cual el Opus Dei “ha aplicado el poder real de su organización y la estructura social sobre la cual ha ejercido su influencia”.

Durante el menemismo

El presidente argentino Carlos Menem encontró al Opus durante su década de gobierno (1989-1999) como un interlocutor válido. Sus cuadros políticos y una conexión indispensable en Roma sirvieron para disciplinar en torno suyo a

la Iglesia argentina, muy crítica hacia las políticas económicas neoliberales del menemismo. Los cuadros opusdeístas llegaron a la Corte Suprema de Justicia dela Nación y al área política diplomática. De la mano del entonces Ministro del Interior, Gustavo Béliz, ocuparon diversas áreas políticas en Población y Relaciones con la Comunidad, en Coordinación, en la Secretaría General, en el Sistema de Información y en la Secretaría de la Función Pública. Entre los operadores opusdeístas figuraron Guillermo Haissinger, Diego Blasco Funes, Fernando Sotz, Jorge Passardi, Guillermo Salvatierra, Juan Franchino, André Zuyriani. Por otros canales han funcionado a favor del menemismo colaboradores de la Obra como Rodolfo Barra, Aldo Carreras y Antonio Boggiano, este último actual ministro en la Corte Suprema e integrante del sector favorable a las políticas oficiales durante la etapa menemista, llamada la “mayoría automática”.

Conocidos empresarios han integrado sus filas como Guillermo y Rodolfo Lanusse, Angel Rafael Trozzo, presidente del Banco de Intercambio Regional (BIR), (protagonista de un conocido escándalo financiero en 1980), Juan Angel Rómulo Seitún (uno de los tres socios de Sasetru, Salimei-Seitún-Trucco), la empresa que registró la quiebra más importante de la Argentina y el banquero Francisco Trusso que, junto a sus hijos Pablo y Francisco Javier, se encontraban al frente del Banco Crédito Provincial de La Plata. Otras fuentes indican como opusdeísta al empresario Carlos Pérez Companc.

Se ha definido al Opus Dei en España, a partir del franquismo, como una versión ibérica modernizada, con rostro humano, de la organización política de extrema derecha llamada Acción Francesa, fundada y dirigida por Charles Maurrás, el responsable intelectual del asesinato de Jean Jaurés. Puede que haya tenido en sus orígenes esa orientación. Pero el Opus Dei, es la expresión de una corriente particular del fascismo español, la del “nacional-clericalismo autoritario”, diferente de los fascismos populistas, como el falangismo o el fascismo “plebeyo” italiano de 1921 a 1924. El catedrático español, José Luis Aranguren sostuvo que la organización creada por Escrivá de Balaguer es la “expresión de un catolicismo de cruzada, de lucha y de exterminio, de exaltación de la voluntad con fines belicistas”.

El Opus Dei actúa como un grupo confesional de elite. En España su poder se cortó cuando fue asesinado por un comando vasco de la ETA, el marino Luis Carrero Blanco, heredero político de Franco. Esa relación estaba a cargo de Laureano López Rodó y los tecnócratas neocapitalistas Alberto Ullastres, Mariano Navarro y Gregorio López Bravo. Pero el golpe más severo se produjo con la quiebra de Rumasa, empresa integrante del grupo Ruiz-Mateos, que era asesorada por el socio supernumerario del Opus, Pablo Bofill Quadras, uno de los responsables financieros de la Obra.

El Opus, como en los casos de los argentinos Trozzo y Trusso, tomó distancia de José María Ruiz-Mateos, quien se habría negado, en un momento, a pasar apoyo económico a la organización, y por lo que este empresario respondió a los voceros del grupo integrista: “Si yo estoy procesado por un delito monetario también deben estarlo los directores del Opus Dei, Juan Francisco Montuenga y Alejandro Cantero, para quienes transferí a un banco suizo mil millones de pesetas” (aproximadamente siete millones de dólares). Si como ocurrió con Trozzo y Trusso, los empresarios caen en desgracia, la Obra niega su vinculación institucional o toma públicamente distancia de los mismos. Como toda organización cerrada, de elite, el Opus dice que actúa a través de sus miembros, pero en realidad lo hace institucionalmente; sostiene que carece de bienes terrenales (sus bienes eclesiásticos son escasos) pero sus propiedades y bienes civiles (mediante sociedades de bien público que denominan “sociedades auxiliares”) son importantes.

La organización por dentro

A la Argentina, el Opus Dei llegó en los años cincuenta montando desde ese momento colegios e institutos terciarios hasta llegar a la actual Universidad Austral. Comenzó a desarrollarse durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, en donde colocó en el área de Educación varios de sus cuadros reaccionarios y en tiempos del régimen del general Jorge Rafael Videla, integrantes de la prelatura inspiraron el FORES (Foro para la Reforma Judicial), que reunía a abogados amigos del régimen militar. Pero la consolidación opusdeísta se produjo durante la década del menemismo. El periodista Héctor Ruiz Núñez, en La cara oculta de la Iglesia, señaló que el Opus, creado por un mediocre intelectual aunque dinámico propagandista, el sacerdote José María Escrivá de Balaguer, tras su fachada espiritual-religiosa es una “empresa privada de gestión “.

El Opus Dei es una mezcla de congregación religiosa y empresa capitalista. Se trata de un movimiento integrista que se muestra en los hechos como modernizador, preocupado por la educación y los medios de comunicación pero fundamentalmente es un grupo de presión antes que la exteriorización de un sentimiento religioso.

Sus estatutos establecen que “no posee por sí mismo bienes materiales”, pero actúa a través de diferentes sociedades paralelas a las cuales se inscriben sus bienes. En la Argentina, entre otras, se cuentan la Asociación para el Fomento de la Cultura (AFC) y la Asociación para el Intercambio de la Cultura (AIC) y en Estados Unidos, en la Costa este y en el oeste, se denomina Asociación para el Desarrollo Educacional (Asociation for Educational Development).

Jesús Ynfante que investigó minuciosamente y por espacio de treinta años al Opus Dei, considera que la organización forma parte del capital monopolista, a quien aporta de dóciles cuadros, provenientes de la pequeña burguesía y, a su vez, sus principales miembros y sus cúpulas, provienen de la oligarquía financiera y terrateniente. No es únicamente una forma de tecnocracia aséptica sino que busca y construye poder político y económico. Para el canon bíblico, donde se habla del camello, de la aguja y del reino de los cielos (”De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”, Mateo, 19.20), lo cierto es que la Obra ha modificado el concepto ya que entrarán al mismo los ricos que le aportan a sus arcas.

La Opus Dei Awareness Network Inc

En un reciente informe de la revista vasca Kale Gorria se señala que la organización cuenta con aproximadamente dos mil sacerdotes, contando, entre otros, a los cardenales Alfonso López Trujillo, en Colombia; Juan Luis Cipriani, en Perú; Lucas Moreira Neves, en Brasil, obispos y, sobre todo, 85.000 miembros, entre ellos más de 30.000 en el Estado español. Los adeptos, según la publicación, alcanzaría a unos 450.000 católicos integristas, cercanos o camaradas de ruta del grupo.

El Parlamento belga ha incluido al Opus Dei en la lista de las diez sectas más peligrosas del mundo, mientras en los Estados Unidos se ha constituido la asociación Opus Dei Awareness Network Inc, para defender a los ciudadanos de las actividades de la Obra.

En Cataluña, la organización AIS cuenta con ex militantes de la Obra entre las personas que siguen tratamiento a causa de su antigua pertenencia a sectas. Especialmente, preocupantes son los casos de menores, en donde psicólogos catalanes como estadounidenses han detectado que las técnicas de captación del Opus Dei suponen en muchos casos “alejamiento de la familia, censura de amistades y lecturas, imposición de horarios, manipulación de la conciencia y el control profesional y económico”.

El informe de la publicación vasca, titulado “Opus Dei, el poder omnipresente de la Mafia”, dice: “Un reciente informe de la DIGI señalaba que “el Opus Dei posee muchas de las características de una secta peligrosa. Sus miembros se someten a un rito de iniciación secreto: se jura obediencia al prelado general y a ‘otras personas autorizadas de la prelatura’”. Una vez introducidos, deben someterse a lo que se conoce como ‘normas formativas’, una manera de condicionamiento mental. Entre ellas, figura el informe semanal a un ‘director’, que tiene derecho a supervisar todas sus actividades personales y profesionales. Confesarse una vez a la semana con un sacerdote del Opus Dei es preceptivo. Los solteros consagrados deben llevar cilicios regularmente y practicar la autoflagelación’. En todo este complejo engranaje tiene un papel fundamental el ‘director espiritual’, ante quien los devotos de Escrivá no pueden ocultar ningún tipo de sentimiento, acción o pensamiento. Ello incluye prioritariamente las cuestiones económicas, estando recomendado por la Obra el formular consultas a la superioridad antes de realizar cualquier tipo de inversión. Además, los numerarios (militantes solteros) deben firmar un documento en donde ceden la propiedad de sus bienes al Opus Dei”.

Quien estudie al Opus Dei se enterará que son los “cilicios”, la “autoflagelación”, las formas de “control” de las conductas del adepto, la ideología que subyace en esta organización integrista.

Dineros son dineros

La Opus Dei Awareness Network Inc añadió en su estudio la siguiente información: los célibes deben donar su sueldo íntegro y sus “directores” están autorizados para supervisar el correo personal de estudiantes, adeptos, laicos o sacerdotes, que habiten los edificios y casas de la institución.

La revista vasca, a su vez, sintetiza la caracterización de esta Multinacional de

la Fe: “El Opus es una poderosa máquina económica que, según algunos datos de estudiosos de la Obra, tiene unos ingresos mensuales asegurados de treinta millones de dólares (seis mil millones de pesetas). Sanjuana Martínez, una firma imprescindible en temas del Opus Dei, señalaba que existen 53 documentos que prueban “el control jerárquico interno sobre todas las actividades económicas, aunque ocultadas bajo diferentes etiquetas. Los documentos atestiguan que hasta las sociedades auxiliares, incluidos los bancos propiedad de afiliados del Opus, están bajo control de la autoridad jerárquica del instituto y deben ser visadas al menos cada cinco años por el administrador general”.

Luego, la publicación vasca, incursiona sobre la orientación neoliberal económica, es decir, plutocrática, del Opus Dei. Dice la publicación: “El Opus practica una doctrina ultraliberal, nada que extrañar en una organización que extiende sus tentáculos económicos en Nueva York, Tokio, París, Zurich, Londres, Madrid, Panamá o Manila y que entre sus militantes cuenta con el presidente del Banco popular Español, Luis Valls Taberner, con el mandamás del Banco Comercial Portugués, Jardim Gonzalves, o con el gobernador de la Banca de Italia, Antonio Fazio”.

Agrega después: “Vinculadas al Opus están la fundación suiza Limm-mat, la española General Mediterránea, las alemanas Rhin-Danube e Instituto Lidenthal y en Venezuela,

la Fundación General Latinoamericana. Para abastecer de cuadros directivos a la Obra, funciona desde 1956 el Instituto de Estudios Superiores de la Iglesia (IESE), por donde desfilan los más importantes hombres de negocios del Estado español. En México pertenecen al Opus, entre otros, el Instituto de Alta Dirección de Empresas y la Escuela Superior de Administración de Instituciones”.

Las redes del poder

El Opus Dei se mantuvo como apoyo y utilización de la tiranía franquista desde 1952 en adelante. Actualmente existe una evidente influencia en el gobierno del Partido Popular, de ideología conservadora y reaccionaria. Muchos de los actuales ocupantes de

La Moncloa envían a sus hijos a colegios de la Obra. El próximo yerno de Aznar, Alejandro Agag, es un destacado militante del PP, sigue la estela de Escrivá de Balaguer. Uno de los ministros de Aznar, Federico Trillo también pertenece a la Obra y mira con cariño al opusdeísmo otros personajes del actual régimen, como Jaime Mayor Oreja y Mariano Rajoy, los dos últimos ministros del Interior. Hay otros funcionarios en Interior que pertenecen a la organización, como Juan Cotino y, probablemente, Pedro Morenés. Lo mismo ocurre en la judicatura, donde están implantados el derechista Jesús Cardenal y hasta fiscales de la Audiencia Nacional, como Jesús Santos y José Luis Requero.

Se expresa en la revista Kale Gorria: “Las ramificaciones del Opus llegan hasta los protagonistas de los episodios más rocambolescos de la vida española, como varios miembros de la familia Giménez-Reyna, personajes principales del escándalo Gescartera”.

En el Partido Popular, los opusdeístas abundan, además de los ya nombrados, los siguientes: Juan José Lucas, Cristóbal Montoro, Loyola de Palacio, Margarita Mariscal de Gante, Isabel Tocino, José Manuel Romay Beccaría, Andrés Ollero, Julia García Valdecasas, Miguel Ángel Cortés, José María Michavila, Juan Luis de la Vallina, Jesús Pedroche, Juan Ramón Calero, Ignacio Salafranca, Ana Mato, Pablo Guardans Cambó, Joaquín Abril Martorell, Alberto de la Hera y Francisco Gilet. En la misma línea política funcionan los periodistas Cayetano González, Antonio Petit, Quino Molina, Vittorio Messori, Luis del Olmo, Mario Pentinelli y J. Giner.

La muchachada de abordo

Los opusdeístas se desparraman por diversos países y poderes en su abordaje integrista. El informe de Kale Gorria agrega como simpatizante del Opus a Hervé Gaymard, secretario de Estado de Finanzas; al ex premier francés Raymond Barre; Christine Boutin, secretaria estatal del CDS y el antiguo ministro del Interior, el príncipe Michel Poniatowski. Pero también están en las proximidades de la Obra los patronos de las aseguradores Axa o AGF, Claude Bebear y Michel Albert, además, del gran jefe de la Renault, Louis Schweitzer.

Otras figuras opusdeístas son: Bernardette Cordón de Courcel (esposa de Jacques Chirac), Ettore Bernabei (ex presidente de la RAI), Jeane Kirpatrick (ex embajadora de EE.UU. en

la ONU), el dictador peruano prófugo Alberto Fujimori, Jacques Santer (ex presidente de

la Comisión Europea), Fabiola de Mora y Aragón (ex reina de Bélgica), Françoise Seillier (coordinadora de varias asociaciones familiares europeas) y Mota Amaral (ex presidente de la región autónoma de Azores).

En Estados Unidos el Opus cuenta con tres mil miembros repartidos en 64 centros; en Italia, con 4000 militantes; en Portugal, con 2500 simpatizantes y 200 numerarios. En el Vaticano además del vocero papal figuran Joaquín Pacheco Klaus Becker, Fernando Ocariz y Felipe Rodríguez. A ellos se suma el embajador del Estado español en San Pedro, Alberto Riera, ex cónsul en Miami, que está en las proximidades de la Obra. El círculo de poder del Opus en el Vaticano lo completan el cardenal Martínez Somalo, Julián Herranz (copresidente del consejo papal), Stanislaw Dziwisz (secretario del Papa), el consejero del Vaticano para asuntos de Televisión Alberto Michelini y el miembro del consejo financiero Gianmario Rovero. En el plano mundial, uno de los objetivos de la Obra es el de colocar a sus cuadros en puestos de dirección en las Naciones Unidas y en otros organismos internacionales.

La estrategia actual del Opus Dei

La estrategia actual del Opus Dei, las nuevas redes de poder que teje, se basan en el intento de controlar las telecomunicaciones y dominar la informática y la tecnología de punta aplicada a las comunicaciones.

Escrivá decía que “tenemos que envolver el mundo en papel de periódico”. En 1979, el Opus Dei controlaba, en todo el mundo, 52 emisoras, 12 productoras de cine, 694 publicaciones de diverso género y 38 agencias de información. En España controlaba las editoriales Rialp, Palabra, Scriptor o Eunsa (Ediciones de la Universidad de Navarra) y empresas tipográficas como Anzos SA. Otro tanto ocurre en España, en Irlanda (Four Court Press, en Dublín) y hasta en Italia donde apareció hace dos décadas una lujosa edición de Camino preparada por Mondadori.

Pero el interés del Opus no es solo en acumular medios de prensa sino en tratar de controlar las herramientas con que se elabora y transmite la información.

La Facultad de Ciencias de la Información de

la Universidad del Opus Dei en Navarra y el colegio Centro Tajamar de Vallecas son importantes centros informáticos en España. De ambos lugares salen técnicos especializados en ingeniería de software, microelectrónica, diseño de base de datos, comunicaciones por fibra óptica y aplicaciones de la informática a las artes gráficas que, generalmente, son absorbidos al poco tiempo de terminar sus estudios por empresas próximas a la Orden.

En relación al Opus funcionan otras empresas de tecnología de la comunicación en España: Promoción Tecnológica y Comercial SA (Protecsa) que es una de las empresas que aneja la instalación de sistemas informáticos Edicomp 3000 y Edicomp 4000. Con sus dos sistemas se elaboraron diarios nacionales como El Mundo, Diario 16, Marca, entre otros. Y alrededor de 40 periódicos locales o provinciales.

Protecsa representaba la firma informática norteamericana Autokom y desarrollaba, además, tecnología de filmación en prensa y artes gráficas, procesadoras, pasado de planchas para rotativas y sistemas de informatización de archivos. Personajes cercanos a la Obra como Eugenio Galdón, de la empresa Multitel, se dedicaron a la televisión por cable haciendo inversiones de cientos de millones en el cableado televisivo de Madrid y Sevilla.

Durante el menemismo, el Opus Dei ha tratado de expandirse en los medios de comunicación. Algunos ejemplos es el fuerte implante en la redacción del diario La Nación, un diario de información económica El Cronista a través del grupo Recoletos (Telva, Marca y Expansión) de España que adquirió el antiguo diario de escasa circulación pero que sirve de fuente de información para las empresas españolas radicadas en la Argentina, donde el Opus Dei tiene intereses económicos.

* Emilio J. Corbière es periodista y analista político. Es autor de Opus Dei. El totalitarismo católico (Acerca del integrismo y progresismo cristiano (Editorial Sudamericana, septiembre de 2002).

Religiosidad y secularización

Martes, Marzo 18th, 2008

Fuente: La Capital - Por Laura Vilche

Esta semana, previa a la Santa que se avecina, estuvo plagada de notas con cifras, porcentajes y mensajes que interrogan sobre la religiosidad y la secularización, lo sagrado y lo profano.

En el periódico oficial del Vaticano (L´Osservatore Romano), Gianfranco Girotti, director de la Penitencia Apostólica, no sólo se mostró alarmado al reconocer que cerca del 60% de los católicos no se confiesa, sino que informó que a los siete pecados capitales (lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia) ahora se agregarán, como un plus, los sociales: daño ambiental, manipulación genética, narcotráfico, consumo de drogas y acumulación de riquezas. 7+5=12. Pareciera que nadie quedará a salvo bajo el mandato de Benedicto XVI, quien ya al inicio de la Cuaresma había dicho en Roma que se hablaba poco del pecado y que sí existían el cielo y el infierno.

También se conocieron esta semana datos de la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe celebrada en 2007 (una nota de Josefina Licitra, en Crítica). En la reunión se calculó que la Argentina perdió un 20% de fieles en las últimas cinco décadas y de esa cifra, un 5% se pasó a las filas del ateísmo. Esta última opción ya agrupa miembros en la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Argatea) y cuenta con un libro editado hace pocos meses: “Hijos sin dios. Cómo criar chicos ateos”, del filósofo Alejandro Rotizchner en coautoría con su esposa, Ximena Ianantuoni. Una innovadora e interesante propuesta pedagógica.

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EEUU: Sermones incendiarios, que aburren, que hieren y que matan. Caso Obama

Domingo, Marzo 16th, 2008

Fuente: Blogs Clarin

Los sermones son peligrosos, sean politicos o religiosos. Al hombre siempre se le hace mas facil, que le digan: que hacer, a quien odiar y como matar. (Abel Desestress)

Barack Obama, en aprietos por unos sermones religiosos

Los incendiarios sermones del pastor Jeremiah Wright ponen hoy en un serio aprieto al senador demócrata Barack Obama, que trata ahora de distanciarse de su asesor espiritual, quien dejó de formar parte de su campaña.

Wright, el reverendo de Chicago de 66 años que casó a Obama, bautizó a sus dos hijas y fue artífice del título de su libro “The Audacity of Hope” (La audacia de la esperanza), ha sido una fuente de controversia durante los últimos meses.

El punto álgido llegó esta semana, cuando varias cadenas de televisión estadounidenses retransmitieron fragmentos de algunos de sus sermones, en los que arremete contra EE.UU. por su comportamiento en la esfera internacional y por su racismo.

Las grabaciones de los sermones del pastor llevaban tiempo a la venta en la página web de la iglesia United Church of Christ, pero solo cobraron relevancia nacional hasta ahora.

“Bombardeamos Hiroshima, Nagasaki y bombardeamos con armas nucleares a muchas más personas que los miles (que murieron) en Nueva York y el Pentágono y nunca nos hemos ni inmutado”, aseguró Wright el domingo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

“Hemos respaldado el terrorismo de estado contra los palestinos y los negros de Suráfrica y ahora somos los indignados porque lo que hicimos se vuelve contra nosotros aquí”, añadió entonces el pastor, que dio recientemente su último sermón y está a punto de jubilarse.

A esos comentarios se suman otros igualmente explosivos durante un discurso en la Universidad Howard (Washington) en el 2006.

“Este país se fundó y está dirigido según un principio racista (…). Creemos en la superioridad blanca y en la inferioridad negra (…) más que en el propio Dios”, dijo entonces, según un extracto que publicó este viernes el diario The Wall Street Journal.

“Todas las declaraciones objeto de controversia (las) condeno vehementemente”, dijo Obama el viernes, a lo que añadió que “de ninguna manera reflejan” sus “actitudes”, y “contradicen directamente” su profundo amor “por este país”.

El senador, que busca trascender las barreras raciales para convertirse en el primer presidente negro de EE.UU., insiste en que Wright nunca ha sido su asesor político, sino espiritual.

La polémica promete alentar el debate sobre la importancia del factor racial en la carrera por la Casa Blanca.

Ese debate ganó fuerza durante los últimos días a raíz de los comentarios de Geraldine Ferraro, que dimitió el miércoles del cargo honorífico en la campaña de la senadora demócrata Hillary Clinton tras decir que Obama “no estaría en la posición en la que está” si fuera blanco en lugar de negro.

El argumento, calificado de “absurdo” por Obama y varios comentaristas, consiguió que el factor racial cobrara recientemente un protagonismo poco favorable para el senador por Illinois.

Pepe Rogriguez: Los pésimos ejemplos de Dios (Según la Biblia)

Sábado, Marzo 15th, 2008

Fuente: Pepe Rodriguez

Introito brevísimo

Vaya por delante que este libro está escrito en coautoría. El 90 % del texto es la palabra de Dios en estado puro, esto es, tal como se recoge en la Biblia, y el resto son simples comentarios de un pobre autor al que el Altísimo sólo dotó de sentido común, pero no de fe.

Si a algún lector no le gusta su contenido, que dirija sus protestas ante el autor de la Biblia, ya que este escritor no le ha cambiado ni una palabra a lo que los representantes autorizados de Dios certifican que dijo.

Escribir este libro no tendría ningún sentido si la Biblia se considerase una colección de textos inconexos procedentes de antiguas leyendas mesopotámicas y egipcias, y de tradiciones orales de pastores nómadas incultos —en relación al nivel que tenían la mayoría de las sociedades con las que se relacionaron y coexistieron— que, tras muchos siglos de remiendos y añadidos fueron recogidas, ampliadas y reelaboradas por «profetas» y clérigos muy listos al servicio de los intereses políticos, encubiertos bajo reformas religiosas, de reyes ambiciosos como Ezequías (1) o Josías (2). Pero no, tal como veremos más adelante, la Biblia es la palabra de Dios y él es el único inspirador-autor de todo lo que contiene esa colección de libros tan disparejos.

Me perdonará el lector el atrevimiento de confesar, de entrada, que el sentido común con el que Dios me creó y los conocimientos que el Altísimo ha puesto a mi alcance (3) me inclinan a pensar que nada hay de divino en la más humana de las obras. ¿Pero quien soy yo para llevarle la contraria a unos dos mil millones de cristianos que creen a pies juntillas que la Biblia la escribió Dios? Nadie, claro; ya me lo han dicho algunos católicos muy irritados a causa de otros libros míos; textos que aunque no han visto ni leído sí han repudiado preventivamente. ¡Qué cómoda es la fe de esa gente! ¡les evita leer montañas de libros —los míos no son los únicos que rechazan, ni mucho menos— al tiempo que les hace sentirse seguros y orgullosos poseyendo como capital más preciado todo lo que ignoran!

En esta ocasión, sin embargo, no cometeré la torpeza de cuestionar lo fundamental de la Biblia. Si unos dos mil millones de creyentes dicen que es la palabra de Dios, sea pues así. No se hable más. En todo este libro aceptaré sin la menor duda que cada uno de los textos, ejemplos, leyes, actos, conductas… que aparecen en las páginas de la Biblia son la palabra y la voluntad de Dios, la expresión de su carácter y la transmisión de sus enseñanzas más principales a través de los actos que confesó haber realizado directamente y de los que avaló, secundó y bendijo en los protagonistas bíblicos que el Altísimo escogió expresamente para llevar a cabo cada uno de sus planes para el mundo.

Para bien de los lectores, ante la eventualidad de que mi impericia natural para analizar lo sobrenatural —causada por la falta de fe que Dios me dio como cruz personal— me lleve a ver en los relatos bíblicos enseñanzas algo diferentes a las que dicen hallar doctos prelados y pastores de afamado prestigio entre su grey, y que, en consecuencia, acabe por sumirles en el error, en este libro se ha tomado la precaución de suministrar en todo momento la auténtica y genuina palabra de Dios, reproducida siempre en medio de un contexto generoso y literal, a fin de que cada cual pueda juzgar por sí mismo el contenido de los capítulos y de los versículos bíblicos aquí transcritos y, al mismo tiempo, pueda aquilatar la mesura o desmesura de las conclusiones —siempre discutibles— a las que llegó este autor.

Con todo, siempre consuela saber que las llamas del infierno pasaron ya de moda y, por el momento, no son la eternidad que aguarda a quienes no acatan la visión monocolor de la dogmática oficial. Así al menos lo dejó dicho el papa Wojtyla en agosto de 1999, cuando, tras regresar de sus vacaciones, en una audiencia semanal, declaró que «las imágenes utilizadas por la Biblia para presentarnos simbólicamente el infierno, como un horno en llamas o un estanque de fuego donde reina el rechinar de dientes, deben ser interpretadas correctamente. El infierno es la situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios». Pero ni este autor ni sus lectores pretendemos hacer tal cosa ¿cómo apartarnos de Dios si en todo este libro no haremos más que leer su palabra directa y eterna dándola por cierta?

Cualquier lector sensato podrá acusarme de insensato por tomar en su literalidad los relatos bíblicos, y le sobrará razón para ello, pero la cuestión no es si este autor ha descendido o no en la escala evolutiva sino el hecho de que, de modo expreso e intencionado, se ha prestado a hacer lo mismo que practican dos mil millones de creyentes, pero sin hacer trampas.

Me parece una indecencia intelectual y moral usar partes de la Biblia —a menudo meros fragmentos de un versículo— para tomarlos por «palabra de Dios» merecedora de adoración, mientras que la inmensa mayoría de los escritos bíblicos, incluso el contexto de las citas elegidas —que frecuentemente contradicen el significado dado a la mismas— se ignoran a sabiendas, o se reducen a letra profana tildándolos de poesía, metáfora, historia, tradición… Claro que la Biblia es todo eso, además de un compendio reelaborado y maquillado de mitos paganos muy diversos y bien conocidos, pero ¿por qué debe tomarse por «palabra de Dios» una parte de un párrafo y despreciar el resto considerándolo como mera paja o decorado? La dogmática católica y cristiana, tal como se verá más adelante, obliga a creer que cada palabra de la Biblia procede de Dios mismo… aunque los exegetas autorizados recortan y retuercen esa «palabra de Dios», que es inmutable —dicen—, por donde les da su santísima gana.

Cuando uno se ha leído la Biblia varias veces y con espíritu analítico, no puede menos que darse cuenta de que es el más contradictorio de los libros, ya que a cada afirmación en un sentido se le puede encontrar otra o varias en sentido contrario ¡y todas realizadas por el mismo Dios, claro está!

Es bien conocido el mandato divino que Dios le dio a Moisés dentro del decálogo y que podemos leer, por ejemplo, en el Deuteronomio: «No matarás» (Dt 5,17) (4).

Pero resulta que el mismo Dios, unos capítulos después, y también bajo forma de ley que recibió Moisés, impuso para su cumplimiento que: «Si un hombre tiene un hijo rebelde y desvergonzado, que no atiende lo que mandan su padre o su madre (…) sus padres lo agarrarán y llevarán ante los jefes de la ciudad, a la puerta donde se juzga (…) Entonces todo el pueblo le tirará piedras hasta que muera» (Dt 21,18-21).

Y, sin pretender ser exhaustivos, ese mismo Dios, un poco antes, en Números, le ordenó al mismísimo Moisés: «”Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé” (…) Yavé le dijo entonces a Moisés. “Ataca a los madianitas y acaba con ellos (…)» (Nm 25,1-17).

¿No matarás? ¿Palabra de Dios? ¿Cuál es la palabra de Dios? ¿La que prescribió no matar? ¿La que legisló que debía matarse a los hijos desobedientes sólo por serlo? ¿La que ordenó matar brutalmente por empalamiento y exterminar a todo un pueblo? En todos los casos fueron mandatos directos de Dios a Moisés, dados para su cumplimiento inexcusable.

¿Por qué razón debe hablarse sólo del primer mandato divino y callar sobre los otros? ¿Dónde está escrito que las cientos de miles de muertes que relata la Biblia, y que el propio Dios se adjudicó como obra personal, fueron una especie de broma, o de tradición histórica exagerada, y que lo único que legisló Dios fue el «no matarás»? O Dios dijo todo eso y más, o no dijo nada de nada. Los creyentes piensan que Dios dijo todo lo que aparece en la Biblia. Bien. Pues punto en boca…

Sólo que, si puede tomarse por divina, literal, cierta e imperativa la frase citada, «no matarás» —así como otras muchas con notable fama entre la grey—, la decencia intelectual y moral de la que antes hablaba obliga a tomar también por tales al resto de palabras, frases y mandatos que, según Iglesias y exegetas, se contienen en la Biblia por ser, precisamente, la depositaria de la palabra cierta, fiable e inmutable de Dios.

En el próximo capítulo volveremos sobre este particular. Aunque antes, por si los lectores no lo conocieren, introduciré unos pocos datos muy básicos acerca de la Biblia, sobre su formato y sobre sus muchas y variadas versiones.

Algunos datos básicos previos sobre la Biblia y sus diferentes versiones

La palabra Biblia procede del término griego que significa “libros”, un plural que indica que no se trata de un libro sino de una colección de muchos libros, que varían en número, títulos y hasta en versículos en función de ser una Biblia hebrea, católica o protestante.

Del griego biblía, libros, se originó el latino biblia. El nombre deriva del soporte en el que se escribían esos textos, que eran rollos de papiro denominados biblos (por ser importados de la ciudad fenicia de Biblos). La colección de rollos de papiro, o libros, conteniendo los diversos textos que la conforman, fue denominada, en la propia Biblia, como Escritura o Escrituras, aunque en el Nuevo Testamento también fue citada como Santas Escrituras (en Rom 1,2).

El paso de ser considerada una colección de libros, en plural, al de tenerla por un solo libro, tal como se considera hoy a la Biblia, se debió a que teológicamente quiso verse en esos textos tan diversos una sola unidad de proyecto y redacción «que revela una conducción inteligente, que no dejó de operar durante los más de mil años de su redacción». Comúnmente se tiene a Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) como el primero que usó el término Escritura en el sentido singular y unitario recién citado.

Las sagradas escrituras del judaísmo actual se dividen en tres partes, Torah o Ley (5 libros), Profetas (21 libros) y Escritos (13 libros) y, obviamente, no incluye la colección del Nuevo Testamento. La forma y composición actual del canon judío se atribuye a Esdras (c. 458 a.C.).

La Biblia católica y ortodoxa —siguiendo la tradición de la Septuaginta, la primera traducción al griego del Antiguo Testamento, realizada en el siglo III a.C.— incluye libros que no figuran en el canon hebreo, tales como Tobías, Judith, Sabiduría, Eclesiástico y I y II Macabeos y añade fragmentos importantes al libro de Daniel, al de Ester y al de Jeremías, son los textos etiquetados como deuterocanónicos. En total, la Biblia católica contiene 73 libros (46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento).

La reforma protestante de Lutero (siglo XVI) limitó la Biblia a los libros del canon hebreo, aunque conservaron los añadidos del canon católico en otra categoría, bajo la denominación de apócrifos.

Resulta obvio que los libros de la Biblia no fueron escritos en el actual formato ni en el orden que guardan los textos actualmente. El idioma original de los textos del Antiguo Testamento fue el hebreo, aunque algunas partes de Esdras o Daniel se redactaron en arameo. El Nuevo Testamento se escribió en griego. Lo que queda de los soportes materiales más antiguos es apenas nada (5), y los libros actuales proceden de traducciones, de traducciones, de traducciones…

La actual división de la Biblia en capítulos y versículos no procede tampoco de los textos originales, ya que se debe al inglés Stephen Langton, erudito bíblico y arzobispo de Canterbury, que, hacia el año 1200, unificó, revisó y reformó los sistemas de división más antiguos (la división del Antiguo Testamento en versículos se originó en el siglo VI o VII). La Biblia más antigua conocida que incorpora las divisiones de Langton fue publicada en 1231.

El concepto «testamento» que sirve para denominar las dos divisiones de la Biblia cristiana —Antiguo Testamento y Nuevo Testamento—, deriva del latín testamentum, que fue la traducción adoptada para la palabra griega diutbeke, que en la práctica totalidad de la Septuaginta significa “pacto” (aludiendo al pacto jurídico entre Dios y su pueblo otorgado a Moisés en el desierto). Hacia finales del siglo II, entre los círculos cristianos comenzó a extenderse el uso de una nueva denominación para ambas colecciones de libros: palaia diatheµkeµ (Antiguo Testamento) y kaineµ diatheµkeµ (Nuevo Testamento). Al traducir al latín los textos griegos, autores como Tertuliano dieron a diatheµkeµ el sentido de instrumentum —documento jurídico— y también el de testamentum, que prevaleció a pesar de no ser un término exacto ni correcto.

En el ámbito católico y fundamentalmente en España, la lectura de la Biblia jamás ha sido propiciada desde las autoridades eclesiásticas, antes al contrario. Así, por ejemplo, ya en fecha tan temprana como el año 1223, un edicto del rey Jaime de Aragón prohibió leer las Sagradas Escrituras en lengua romance y daba un plazo de ocho días a cualquiera que poseyera alguna traducción —probablemente realizada por albigenses— para que la entregara a su obispo para ser quemada.

Esa prohibición, que afectó al pueblo llano y le sumió en la ignorancia bíblica hasta hace bien poco —una falta de cultura que ha propiciado que, incluso hoy, la inmensa mayoría de los católicos no hayan leído jamás la Biblia directamente—, no impidió traducciones al castellano tan notables —y elitistas— como la que se considera la primera versión castellana conocida de la Biblia completa, la llamada Biblia alfonsina, traducida desde la Vulgata latina y concluida en 1280 bajo demanda y protección del rey Alfonso X el Sabio.

Le siguieron otras muchas versiones, entre las que destacamos la llamada Biblia del rabino Salomón, fechada en 1420 y que sólo tradujo el Antiguo Testamento. La Biblia del duque de Alba, concluida en 1430, tradujo también el Antiguo Testamento bajo el auspicio del rey Juan II de Castilla. En la ciudad de Ferrara, en 1553, se tradujo al castellano el Antiguo Testamento para uso de los judíos españoles allí desterrados, es la que se conoce como Biblia de Ferrara. La muy notable e importante Biblia del Oso, también conocida posteriormente como de Reina-Valera, fue traducida por Casiodoro de Reina, un monje del convento de san Isidoro del Campo (Sevilla) que se hizo protestante y publicó su versión bíblica en 1569, en Basilea (Suiza). La primera versión castellana completa de la Biblia acometida por un sacerdote católico fue la de Felipe Scío de San Miguel, obispo de Segovia, publicada en 1793, en Valencia, y traducida desde la Vulgata bajo encargo del rey Carlos IV.

Han sido muchas las versiones al castellano que surgieron a partir de la publicación autorizada por la Iglesia católica de la obra de Scío —como la conocida versión que lleva el nombre de Torres Amat, obispo de Barcelona, traducida desde la Vulgata y publicada en 1825—, todas intentan aportar algo nuevo, ya sea un lenguaje o una estructura discursiva más comprensible para el lector moderno, o mejoras en la traducción de ciertos pasajes merced a nuevos conocimientos académicos, pero a pesar de las fuentes originales que casi todas las versiones se arrogan, la comparación de más de una veintena de versiones castellanas sugiere que hay bastante más plagio de las traducciones castellanas clásicas del que los autores modernos están dispuestos a reconocer.

La diferencia más fundamental entre las diversas versiones bíblicas reside, precisamente, en todo aquello que no es Biblia, esto es, en la exégesis, en los comentarios, anotaciones e interpretaciones de los textos.

Esa exégesis, pretendiendo orientar y situar al lector —cosa que muchas veces logra, y es de agradecer—, lo que busca realmente es mantener su capacidad de comprensión cautiva dentro de estrechos márgenes doctrinales, a fin de que determinados versículos no se tomen en su sentido literal y con su valor contextual —que es el único histórico e indiscutible— sino que se perciban y asuman tal como cada tradición religiosa posterior, muy interesadamente, forzó y manipuló para así poder construir y justificar decenas de creencias absolutamente ajenas a la Biblia, pero impuestas como fundamentadas en ella. Esa manipulación grosera de textos bíblicos es particularmente evidente en algunas versiones católicas, entre las que la traducción de Nácar-Colunga alcanza cimas gloriosamente patéticas (6).

En todo caso, dado que no existe “la traducción”, que no hay una versión que sea un referente indiscutible, para escribir este libro se ha trabajado con una amplia variedad de traducciones de la Biblia —en concreto doce, a las que se suman diferentes revisiones de las mismas, además de la Torah, según versión de la Universidad de Jerusalén, y la Septuaginta, en versión de Guillermo Jünemann—, que a menudo debieron compararse entre sí a fin de comprobar y confirmar el sentido de palabras o versículos más o menos abstrusos; y con no menor frecuencia se ha tenido que acudir a obras de referencia como el Strong’s Hebrew and Greek Dictionaires, y a otros diccionarios bíblicos especializados —como los de Barclay; Bruce, Marshall y Millard; Hitchcock; Vine, Unger y White; etc.—, para asegurarse de que la traducción castellana se correspondiese con los conceptos originales usados en los textos hebreos o griegos disponibles, cosa que no siempre sucede debido a los frecuentes maquillajes ideológicos que salpican las versiones bíblicas.

Las versiones bíblicas consultadas para escribir este libro han sido las siguientes:
— Biblia Latinoamericana. Traducida por Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault y publicada en 1972, en Madrid, por las editoriales San Pablo y Verbo Divino. La versión usada aquí es la de 1995. En Latinoamérica se la considera como la mejor Biblia a efectos pastorales, siendo de lectura fácil y amena. Por su calidad, pero también en recuerdo de la injusta persecución fascista que sufrió (7), la hemos tomado como el texto de referencia para este libro.

— Biblia de Jerusalén. Traducida por los dominicos de L’Ecole Biblique de la Ciudad Santa, bajo la dirección de José Ángel Ubieta, y publicada en 1966 como Edición Española de la Biblia de Jerusalén. Es una más que excelente versión aceptada a nivel interdenominacional. La versión usada aquí es la de 1976; en formato digital se ha usado la de 1998, editada por Desclée.

— Nueva Biblia Española. Traducción directa de los idiomas originales realizada por Luis Alonso Schökel y Juan Mateos. Se trata de una versión católica con lenguaje claro y moderno publicada en 1975. La versión usada aquí es de la de 1990, publicada por Ediciones Cristiandad.

— Santa Biblia. Esta traducción, conocida como de Reina-Valera, fue denominada inicialmente Biblia del Oso. Su autor, Casiodoro de Reina, monje del convento sevillano de san Isidoro del Campo, realizó la que fue la primera traducción al castellano de toda la Biblia desde de el hebreo, arameo y griego. Se editó en Basilea en 1569. La primera de sus muchas revisiones la hizo su compañero Cipriano de Valera y se publicó en Ámsterdam en 1602. Las versiones que hemos usado aquí son, en papel, la de 1960 y 1995, publicadas, respectivamente, por Sociedades Bíblicas en América Latina y Sociedades Bíblicas Unidas, y en formato digital las versiones de 1865, 1960, 1989, 1995 y 2000.

— Sagrada Biblia. Traducción hecha por Eloíno Nácar y Alberto Colunga, publicada en Madrid, en 1944, por la Biblioteca de Autores Cristianos. Fue la primera versión católica de la Biblia tomada directamente de las lenguas originales, aunque siguieron en buena medida la traducción y sintaxis de la versión de Reina-Valera. La versión usada aquí es la de 1979, publicada por Edica.

— Biblia de las Américas. Revisión de la versión Reina-Valera publicada en 1986 por The Lockman Foundation; tiene dos revisiones posteriores, 1995 y 1997, y una versión en español latinoamericano denominada Nueva Biblia de los Hispanos, publicada en 2005. Aquí hemos usado las últimas revisiones de ambas versiones.

— Santa Biblia Nueva Versión Internacional. Traducción directa de las lenguas originales realizada por un amplio equipo de expertos hispanohablantes bajo la dirección editorial de Luciano Jaramillo, y publicada por la International Bible Society en 1973. La versión usada aquí es la de 1984.

— Dios habla Hoy. Versión popular e interconfesional publicada por Sociedades Bíblicas Unidas en 1979, fue traducida, desde los idiomas originales, por un amplio equipo, en el que participaron expertos protestantes y católicos, coordinado por Eugenio A. Nida.

— Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Traducción realizada por la Watchtower Bible and Tract Society (Testigos de Jehová) en 1961. La versión usada aquí es la de 1967.

— Sagrada Biblia. Traducción de Félix Torres Amat publicada en Madrid, en 1825, bajo la autoría de Torres Amat, obispo de Barcelona, aunque en realidad fue hecha por el jesuita Miguel Petisco, que se basó en la Vulgata latina de san Jerónimo (siglo IV). La versión usada aquí es la de 1928, publica por Apostolado de la Prensa.

— King James Version of the Bible. Esta versión fue publicada en 1611 y fue la principal Biblia de los protestantes de habla inglesa hasta el siglo XIX. Aquí hemos usado la versión digitalizada en 1992 por David Turner, del Illinois Benedictine College, para la biblioteca virtual Project Gutenberg.

En cualquier caso, cada lector puede usar y revisar la versión o versiones de la Biblia que crea más conveniente, ya que, en lo fundamental de cada relato, y en lo que atañe a los textos bíblicos citados en este trabajo, no hay diferencias insalvables entre unas traducciones y otras.

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Notas:

(1) Ezequías subió al trono de Judá hacia el año 715 a.C. y reinó unos 29 años. Para recuperar la autonomía de su país y reforzar su identidad tras su vasallaje ante Asiria, emprendió una profunda reforma religiosa con la ayuda de redactores como el profeta Isaías —creador, entre otros aspectos fundamentales, de las bases del mesianismo davídico (Is 11,1-2)—, arrogándose legitimidad en base a las leyes y textos de la fuente bíblica denominada sacerdotal, que fue redactada para la ocasión —e introducida entre los textos de Génesis, Éxodo, Levítico y Números— y que es la responsable de cambios doctrinales y teológicos fundamentales respecto a las tradiciones yahvista y elohísta anteriores.

(2) Josías llegó al trono de Judá hacia el año 640 a.C., a la edad de 8 años (según la Biblia), y se quedó en él 31 años, alcanzando un prestigio cercano al del rey David. Al igual que hizo su predecesor Ezequías, emprendió una segunda reforma religiosa a fin de poder tener un instrumento político con el que vertebrar a su pueblo mediante una nueva ideología y una nueva ley divina. Los redactores de los nuevos textos ad hoc fueron profetas como Jeremías y Baruc, ambos prolíficos autores de los textos deuteronómicos. La joya de la corona fue el Deuteronomio, un marco legislativo que logró su fuerza para ser acatado al serle atribuida su autoría al tándem Yahvé/Moisés y que, para dar mayor credibilidad a la falsificación, se presentó como unos rollos hallados casualmente bajo los cimientos del templo de Jerusalén [Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Barcelona: Ediciones B, pp. 57-63].

( 3) Todo ello, claro está, en el caso hipotético de que algún dios hubiese creado algo alguna vez y de que se ocupase en algún momento de orientar alguna decisión o responsabilidad humana.

(4) Y que ya había sido incluido como ley en el decálogo que figura en Génesis, el segundo libro del Pentateuco: «No mates» (Ex 20,13).

(5) El manuscrito más antiguo hallado hasta hoy es un fragmento de Samuel, que se data en torno al año 225 a.C. El fragmento más antiguo del Nuevo Testamento, según algunos autores, es una pequeñísima tira de papiro con tres versículos de Juan que se data entre los años 125 y 150 d.C.; otros autores, a partir de los manuscritos hallados en las cuevas de Qumram, concluyen que éstos deben de ser anteriores al año 68 d.C., época en la que sellaron las cuevas donde se halló el material. En cualquier caso, el total del Nuevo Testamento que se conserva en soportes de papiro viene a ser un 67,48 % del volumen total.

(6) De algunas de las más notables e influyentes manipulaciones de versículos bíblicos este autor ya se ocupó en libros anteriores. Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Bar-celona: Ediciones B; y Rodríguez, P. (1997). Mitos y ritos de la Navidad. Barcelona: Ediciones B.

(7) Su primera publicación en 1972 fue autorizada por el obispo de Concepción (Chile), Manuel Sánchez, pero en 1976 sufrió una crítica feroz por parte de los prelados más fascistas de la curia argentina que estuvieron al servicio, y fueron cómplices, de la genocida dictadura militar de esos días. La campaña difamatoria contra la Biblia Latinoamericana se fraguó desde la revista Gente —que publicó la primera andanada el 26-08-1976— y desde el diario La Razón, controlado por la inteligencia militar. Los prelados que sostuvieron el acoso fueron Ildefonso Mª Sansierra (arzobispo de San Juan y promotor de la intervención de las Fuerzas Armadas en contra de esta versión bíblica), Adolfo Servando Tortolo (arzobispo de Paraná y vicario castrense), Antonio Plaza (arzobispo de La Plata) y Octavio Nicolás Derisi (obispo auxiliar de La Plata y rector de la Universidad Católica Argentina). A pesar de que esos prelados fascistas prohibieron la lectura de la Biblia Latinoamericana por ser «apócrifa, sacrílega, izquierdizante, subversiva, satánica y mortal», las críticas se limitaron a aspectos paratextuales, como la inclusión de fotografías actuales o su bajo precio y gran difusión. La Conferencia Episcopal Argentina, presionada por la dictadura de Videla, analizó la obra desde su Comisión Teológica y elaboró un informe (30-10-1976) en el que se concluyó que la traducción era sustancialmente fiel, aunque había unas pocas ilustraciones que consideraron inadecuadas (como las fotografías de un mitin en La Habana o de una calle de Nueva York, usadas para actualizar mensajes neotestamentarios); también rechazaron, a pesar de haber sido aprobado por la Santa Sede, la inclusión de partes del documento de la reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) de Medellín, de 1968, crítico con la situación de pobreza y explotación de Latinoamérica. Ante ese ataque fascista injustificado, las conferencias episcopales de diversos países del continente americano salieron en defensa de la excelente traducción realizada por la Biblia Latinoamericana.

Irregularidades en la autorización del show de Palau

Viernes, Marzo 14th, 2008

Fuente: Crítica Digital

Calificaron el permiso de inconstitucional

Macri cometió irregularidades en la autorización del show de Palau
El decreto del jefe de Gobierno porteño fue publicado en el Boletín Oficial el 12 de marzo. Pero el armado del escenario y los cortes de calles comenzaron el 6. Además, delegó sus facultades de seguridad y limpieza en los organizadores.Sebastián Penelli

El subsecretario de de Espacio Urbano rechazó el pedido para autorizar el acto. Entonces, Macri lo gestionó con su gabinete.

La autorización que le otorgó el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, al telepredicador Luis Palau para montar su show evangélico en el Obelisco no cumple con las mínimos requisitos legales.

Un destacada fuente de la Secretaria General del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reveló a Criticadigital que el permiso solicitado por los organizadores del evento hace poco menos de un mes “fue rechazado por el Subsecretario de Espacio Urbano, Carlos Tramutola, que se negó a firmarlo”.

Ante esta situación –relata la fuente-, Macri convocó a su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y al secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, para hilar fino con la autorización. “Desde que Espacio Urbano lo rechazó, la actuación pasó a manos de Macri, Larreta y Peña, y fueron ellos quienes personalmente armaron el decreto y avalaron el acto”, aseguró el funcionario que pidió reserva de identidad.

El decreto 185/08, con fecha 5 de marzo de 2008, fue publicado en el Boletín Oficial de la ciudad el 12 de marzo. En el texto se habilita al personal del Festival Palau 2008 “Hay Esperanza”, a trabajar en el armado del escenario con corte de calles incluido desde el 6. Sin embargo, los decretos cobran efectividad sólo desde la fecha de publicación y el Código Civil, no permite acciones retroactivas.

El constitucionalista Ricardo Monner Sans aclaró a Criticadigital que las normas, “por principio, rigen para el futuro, salvo en situaciones excepcionales, que no es este el caso, o puede ocurrir en derecho penal, pero no con un decreto del jefe de gobierno porteño”.

El decreto 185/08 también incluye otro aspecto que gambetea la ley. El artículo 4 establece que “la entidad organizadora será responsable de la seguridad del personal interviniente, concurrente y peatones, corriendo por su cuenta los riesgos por daño o accidentes que pudieran surgir como consecuencia de la totalidad de las tareas y/o actividades que antes, durante o una vez finalizado el evento”.

El siguiente artículo vuelve sobre el tema de la seguridad e incluye la limpieza de las calles que rodean al Obelisco. “La Federación Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República se hace responsable de la seguridad, conservación y limpieza del espacio público durante el tiempo que se extienda la actividad a realizarse”. Inclusive aclara que “al término de la misma deberá tomar los recaudos pertinentes a efectos de que el lugar utilizado quede en perfecto estado de conservación y limpieza”.

Para Monner Sans delegar en terceros las responsabilidades del Gobierno porteño es inconstitucional. “Va en contra de la Constitución de la Ciudad, Macri no puede delegar facultades que le son propias, y si así fuera, habría que investigar si no violó sus deberes de funcionario público”, explicó.

Criticadigital preguntó qué pasaría si en medio del tumulto de un millón y medio de personas, alguien sale herido. “Jurídicamente hay dos demandas posibles: una contra la organización del evento y otro contra el Gobierno porteño, porque fue Macri quien renunció a sus responsabilidad establecidas en la carta magna de la ciudad”, respondió.

Mientras tanto, paso a paso, miles de fieles se van a acercando al Obelisco para escuchar las palabras de Palau y otro tanto se queja por el caos de tránsito, que será cortado entre Belgrano y Corrientes a partir de las 18 horas.

Palau, visitante ilustre. Quién es Luis Palau?

Jueves, Marzo 13th, 2008

Fuente: Crítica Digital

“Cuando hay un violador en el barrio y llamamos a la policía y la policía viene y le pega, no decimos ‘uh, pobre violador, cómo le pegan’. Por el contrario, nos alegramos de que la policía actúe. Bueno, yo veo la intervención norteamericana en Irak desde ese punto de vista, desde el punto de vista de la seguridad”.

En enero de 2004, Luis Palau le dijo estas palabras a Fernando Carnota en la mañana de radio Mitre. Y no era la primera vez que este predicador estelar le daba oxígeno a la violencia de Estado amparada en las derechas militares.

Palau, que nació en 1934 en Ingeniero Maschwitz pero vive en los Estados Unidos desde 1961, ya había apoyado a las dictaduras latinoamericanas de los 70, a la regresión cultural reaganeana de los 80, a Bush padre en los 90 y a Bush hijo desde que asumió en enero de 2001.

Ya en una nota de la revista Time del 7 de noviembre de 1977, bajo el título “Palau Power in Latin America”, el señor que ahora sonríe desde los afiches en las calles de Buenos Aires sostenía que la única ideología que podía detener al marxismo en la región era el cristianismo evangélico. Debió ser esa idea la que lo había llevado, en 1974, a darse la mano con Hugo Banzer, el dictador más feroz en la historia de Bolivia, y a repartir juntos un millón de ejemplares del Nuevo Testamento con la banderita tricolor en la solapa. El plan era cristianizar a los bolivianos, y Banzer y Palau hicieron equipo. Por esos días, Banzer dejó para la historia de la retórica latinoamericana una frase de colección: “Dios es nacionalista”, dijo. Supongo que Palau estaba allí para certificarlo.

En junio de 1982, el general José Efraín Ríos Montt se convirtió en el primer dictador evangélico al tomar el gobierno en Guatemala. No estuvo en el poder más de un año, pero se hizo tiempo para convertir a diez mil guatemaltecos en diez mil detenidos-desaparecidos y, también, para recibir con honores a Luis Palau. Juntos celebraron, el 28 de noviembre de 1982, los cien años de la Iglesia protestante de Guatemala. Lo hicieron frente a medio millón de chapines en el Campo Marte, junto a la Escuela Politécnica del Ejército, lugar señalado después por la Comisión de Esclarecimiento Histórico-CEH como centro clandestino de torturas. Montt pertenecía a la Iglesia del Verbo, una obra pentecostal con base en California. Y Palau, que venía de un país con prensa libre, que necesariamente sabía lo que los diarios contaban sobre las sangrientas dictaduras de la región, vio de todas formas en el general la encarnación de la conciencia moral cristiana que, a su juicio, América Latina estaba necesitando.

En octubre de 2002, con el objeto de conmemorar el mes de la Herencia Hispana, se reunieron en la sala Este de la Casa Blanca Emilio y Gloria Estefan, el simpatiquísimo animador de Univisión Don Francisco, la estrella del pop cristiano Jaci Velásquez, el balsero Mel Martínez –que de chiquito zafó de los tiburones y después se hizo funcionario republicano– y otros latinos triunfadores como los que suele producir el generoso estado de Florida. Eran épocas de ántrax y psicosis. Así que Palau, que también estaba, oró. Después recibió el saludo de Bush.

No sería su única vez en la Casa Blanca: nunca un nativo de la provincia de Buenos Aires fue tantas veces y tan bien recibido por un presidente de los Estados Unidos. Palau fue seis veces más invitado personal de mister president. Bush ha sido, para la derecha religiosa en general y para Luis Palau en particular, una buena noticia. Por eso, cuando le pregunté por el presidente norteamericano más cuestionado de la historia, Palau prefirió definirlo como un cristiano equilibrado y normal. Me lo dijo así: “(George W. Bush) es un hombre de alta educación, de familia culta y de experiencias económicas amplias. Definitivamente no es un extremista. Más bien es un hombre de convicción espiritual como cualquier cristiano equilibrado y normal”.

Detrás de la sonrisa de abuelo que administró bien sus fondos de inversión, detrás de las canciones y los festivales con globos de colores, hay un tipo bastante menos luminoso de lo que sus afiches sugieren. Los afiches, ahora, colman Buenos Aires: paredes, carteleras, colectivos. Ahí va la carita de Palau, en el lateral de un interno de la línea 45, junto a su propuesta básica: “Sí a la vida”. Es una idea.

Una cena con Macri, Luis Palauy una Biblia para cada comensal

Jueves, Marzo 13th, 2008

Fuente: Clarín - Por Horacio Aizpeolea

El jefe de Gobierno compartió la mesa con el evangelista. Hubo dirigentes de todos los partidos.

En la cena convocada por la Asociación Luis Palau, en las 150 mesas había una pequeña Biblia para cada uno de los comensales. El prólogo de “Luz para hoy, Nuevo Testamento en lenguaje actual”, lleva la firma del Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio. Los seguidores del predicador evangelista Luis Palau suelen destacar de él su espíritu ecuménico. La biblia rubricada por una eminencia católica parece ajustarse a esto.

El lunes, en el Hotel Hilton, en Puerto Madero, Palau reunió a unas 1.000 mujeres a tomar el té (50 pesos fue el valor de la tarjeta). Un día después, con la convocatoria hecha bajo el título “Los negocios más relevantes de la vida”, Palau juntó a 1.500 personas. La tarjeta costó 150 pesos.

“Chiche Gelblung me preguntó esta tarde porqué hago reuniones con gente poderosa, rica. Yo no les temo a los ricos. Triunfar en los negocios implican responsabilidades, crear trabajo, liderar un equipo. Y muchos de ellos no son felices”, dijo Luis Palau.

En las mesas hubo gente de negocios, y también, varios políticos. Una de ellas, frente al palco de Palau, reunió al diputado nacional del PRO, Federico Pinedo, al legislador porteño, también del PRO, Oscar Moscariello, y al líder de Recrear, Ricardo López Murphy. El ex candidato presidencial siguió atento las palabras de Palau, aunque se mantuvo serio, sin festejar las salidas humorísticas del predicador.

Al lado, en otra mesa, estuvo el diputado nacional y aliado macrista, Francisco de Narváez. “Soy católico pero conozco la tarea de los evangélicos, sobre todo en las cárceles”, comentó a Clarín. Más allá pudo verse a las diputadas nacionales del PRO, Paula Bertol y Cynthia Hotton (evangélica); y en otra mesa, a los legisladores porteños, Diego Santilli (PRO), Sergio Abrevaya (Coalición Cívica), y el kirchnerista Sebastián Gramajo.

Junto a Palau, se sentó el jefe de Gobierno, Mauricio Macri. No le es difícil al predicador llegar a los máximos sitios del poder político. Por la mañana había sido recibido por el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos. Años atrás, se entrevistó con Eduardo Duhalde, siendo éste presidente. En la cena mencionó un encuentro con Bill Clinton, en la Casa Blanca. También visitó a George Bush.

La reunión, similar a las clásicas cenas empresariales de fin de año, contó con un imitador (Roberto Carlos, Andrea Bocelli y Nat King Cole) y un cuarteto vocal. Fueron los anticipos de los festivales de mañana y pasado, en la 9 de Julio. Palau espera reunir un millón de fieles.

También habló Radamel Falcao, el delantero colombiano de River Plate. “Es una pena que no estés en Boca”, bromeó el pastor, que así confesó su preferencia futbolística. Palau, muy jovial a sus 73 años, nació en Ingeniero Maschwitz, al norte del gran Buenos Aires. Casado, con cuatro hijos y diez nietos, vive en Portland, Estados Unidos. Tiene escritos 41 libros. Según su organización, sus prédicas llegaron a 800 millones de personas, en 112 países, a través de sus programas de radio y televisión.

Macri habló unos minutos y destacó “el mensaje positivo” de Palau. Luego se disculpó por tener que retirarse. “En Washington, los políticos tienen tres cenas cada noche. Están 15 minutos en cada una y se van. Por eso deben tener esas caras tristes”, dijo Palau.

La Iglesia pide no chatear en Semana Santa

Jueves, Marzo 13th, 2008

Fuente: Yahoo Newa

En Corrientes, dos sacerdotes pretenden, así, se evite esa práctica, en signo de la penitencia encomendada para esta festividad católica.

Tradicionalmente, se requiere no comer carne y mantener un estado de recogimiento espiritual para acompañar la Pasión de Cristo con actividades tales como no beber demasiado alcohol ni tener salidas. También se pide evitar aquello que se hace frecuentemente, como fumar. Pero ahora se piden “sacrificios” con los quehaceres más habituales y placenteros de esta era: ver televisión, usar la computadora, los celulares y el chat.

En particular, dos sacerdotes correntinos consultados por El diario de la República, de esa provincia, afirmaron que no chatear está a la cabeza de las requisitorias.

Dijeron que las distracciones se deben eliminar en Semana Santa, y si bien no comer carne figura hace años entre ellas, hay mejores penitencias que más cuesta evitar. Por eso su pedido sobre una de las formas más habituales de comunicación de estos días.

El presbítero Roberto García, párroco de Virasoro, y Martín Manevy Puccio, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en la ciudad de Corrientes, explicaron que “Cuaresma es un tiempo para la formación del corazón. Para que este objetivo final se logre hay que actualizar la abstinencia”. En ese sentido, añadió que “la abstinencia debe pasar por el corazón y no por el estómago”.

El cura correntino expresó asimismo que “a través de internet las personas se llenan de cosas que pueden obstaculizar la reflexión pascual”, y citó el egoísmo, la vanidad y la soberbia, como elementos principales de lo que llamó “la cultura de la imagen”.

A llorar a otra iglesia

Miércoles, Marzo 12th, 2008

Fuente: Crítica Digital - Josefina Licitra

En la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos hubo un debate excluyente en torno de una cifra: el catolicismo argentino perdió un veinte por ciento de fieles. Cada vez son menos los católicos que concurren a misa, mientras que aumentan las uniones de hecho, contra un descenso del treinta por ciento de los casamientos por iglesia. Tanto la reconfiguración de las identidades religiosas como el catolicismo de baja intensidad –dicen los especialistas– son parte de una quiebra del monopolio sobre las creencias, a favor, especialmente, del evangelismo. Al fondo del paisaje, grupos de ateos y apóstatas comienzan a hacer ruido. Éstas son sus historias.

Rodrigo de Arzave tenía dieciséis años y algunas preguntas. Había recibido el bautismo, la comunión y la confirmación, y concurría a un colegio católico en Azul, provincia de Buenos Aires. Las preguntas de Rodrigo eran privadas, hasta que una mañana faltó un docente y en su reemplazo fue el director de la escuela: quería hablarle al curso sobre Dios, la Iglesia y el espíritu cristiano.

–Hay algo que no entiendo –interrumpió De Arzave–. ¿Por qué, si ante los ojos de Dios somos todos iguales, yo tengo que respetar lo que diga el Papa?

Hubo risas, después un silencio.

–Y bueno –contestó el director–, si así no te gusta, hacete protestante.

Rodrigo de Arzave no se hizo protestante, pero desde entonces sólo cree en sus propias preguntas. Y no cree en Dios. Desde hace ocho años (ahora tiene veinticuatro) forma parte del 90% de “empadronados” en el catolicismo que –según un relevamiento realizado por la socióloga Marita Carballo–, en pleno auge mundial de los pensamientos místicos y los fundamentalismos religiosos, se distanciaron de la Iglesia sia por falta de fe, por indiferencia o por discrepancias de la institución. Hay muy pocos datos oficiales sobre esta tendencia –o al menos la curia no hace pública toda la información que posee–, pero distintos estudios pueden dar idea de una “fuga del catolicismo” que preocupa al mundo eclesiástico. La inquietud es tal que en la Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe, realizada en 2007, el tema excluyente fue justamente ése: ver cómo frenar la sangría de fieles en la región, un área donde la pérdida se refleja en el cuerpo mismo de la Iglesia. En América latina, donde está el 42,6% de los fieles católicos del mundo, sólo vive el 16% de los sacerdotes. Mientras que en Europa, donde se halla el 25% por ciento de los creyentes, los clérigos llegan al 50 por ciento.

“Se quebró el monopolio católico sobre las creencias, y en su lugar está surgiendo un pluralismo religioso que se manifiesta sobre todo en el crecimiento del evangelismo pentecostal”, afirma Fortunato Mallimaci, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Dicho de otro modo, la pérdida de fieles no implica una baja en los niveles de religiosidad. En su libro Valores culturales al cambio del milenio, la socióloga Carballo refleja este proceso cuando asegura que en 1984 el 62% de los argentinos se consideraba una persona religiosa. Y que en 1999 el número subía a un 81%. ¿Qué pasó y qué pasa, entonces, con la Iglesia tradicional? Para José María Poirier, licenciado en Filosofía, periodista y director de la revista católica Criterio, la Iglesia está teniendo problemas para preservar y presentar su valor simbólico: “Suele decirse que la gente se va de la Iglesia porque cada vez hay menos ‘valores’, y eso es una simplificación absoluta: hoy la sensibilidad frente a los valores se modificó, y la Iglesia está teniendo problemas para adaptarse a ese cambio. La gente se preocupa por temas como la ecología, la pena de muerte, la solidaridad y la corresponsabilidad por una sociedad más justa. Habría que ver por qué la Iglesia no puede erigirse en referente de estos nuevos valores”.

VIVIR SIN FE. No se sabe con exactitud cuántos católicos hay en la Argentina. El INDEC no pregunta sobre pertenencias religiosas. Pero, según estadísticas de la Iglesia, el 90% de la población local profesa el catolicismo, aunque de un modo liviano; en el caso de los porteños, sólo un 10% concurre a misa todos los domingos y cada vez menos parejas se casan por Iglesia (los enlaces habrían disminuido un 30%, según datos del Arzobispado de Buenos Aires). Por fuera de estas pocas cifras no hay ningún otro indicador proporcionado por la curia que permita medir la evolución de la fe católica en el país, o la de su intensidad.

Lo más cercano a una estimación está en los registros del Anuario vaticano: un libro que tiene el grosor de dos biblias, que se confecciona anualmente en Roma y que registra, por diócesis, los bautismos, las comuniones, las confirmaciones, los casamientos y las extremaunciones que se dieron en todo el mundo, a lo largo de un año. En la Argentina hay sólo dos anuarios: uno lo tiene el arzobispo (sólo él puede consultarlo) y el otro solía estar en la Universidad Católica Argentina, supuestamente a disposición del público. A pesar de los insistentes pedidos para realizar esta nota, resultó imposible acceder a ese segundo ejemplar: figuraba en el inventario, pero en los hechos no aparecía. “El anuario es como Dios: todos dicen que existe, pero es imposible verlo”, ironiza Guillermo Duarte, 44 años, bautizado y ahora miembro de la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Argatea). Y denuncia: “Si el anuario apareciera, quedaría en evidencia la pérdida de fieles que está sufriendo el catolicismo, y ello significaría una pérdida de poder de la Iglesia, que a su vez se traduciría en números: según el Registro Nacional de Cultos, la Iglesia recibe del Estado 18,1 millones al año”.

El aporte que el Estado le realiza a la Iglesia Católica es consecuencia de una “libre interpretación” del artículo 2º de la Constitución Nacional, donde se lee que el Estado debe “sustentar” el culto católico apostólico romano. Para constitucionalistas como Germán Bidart Campos, la palabra sustentar no significa, necesariamente, apoyar de un modo monetario. Pero hasta el momento la lectura que se hizo fue ésa: el Estado respalda económicamente a la Iglesia a través de exenciones y desgravaciones impositivas por sus actividades y patrimonios, y subsidios a la educación católica y privada.

Los 18.100.000 pesos previstos para 2008 se usarán, entre otras cosas, para pagar la jubilación de los sacerdotes, las canonizaciones, el mantenimiento de parroquias y las visitas de algunos miembros de la jerarquía eclesiástica al Vaticano. Aparte de este monto, está el dinero destinado a subvencionar los colegios confesionales, que reciben del Estado entre el 80 y el 100% del dinero necesario para pagar los sueldos de maestros y profesores. La AFIP denunció que el 12% de los colegios privados porteños no cumplen con el requisito de informar en las facturas el porcentaje de aporte estatal que perciben, es decir que es bastante complicado conocer el importe total destinado a instituciones privadas en todo el país. Lo que sí se sabe es que, sólo en la Ciudad de Buenos Aires, el año pasado los colegios recibieron del Estado 320 millones de pesos. En la provincia de Buenos Aires hay casi cuatro veces más escuelas privadas que en la ciudad.

APÓSTATAS Y ARREPENTIDOS. “La pérdida de fieles en el catolicismo no equivale a una pérdida de poder de la Iglesia argentina –subraya Mallimaci–. En este caso, y comparando con otros países, la Iglesia sigue muy vinculada al Estado. La sociedad política aún hoy busca legitimidad en la Iglesia Católica. Y ésta, a su vez utiliza a los partidos políticos”. La estrechez de este lazo hace que Argatea actualmente esté trabajando en un proyecto de ley que promueva un Estado laico. La impulsora de este reclamo es Cristina Ferreyra, quien se hizo conocida en noviembre de 2007 por ser pionera en el trámite de apostasía en la Argentina.

La apostasía es una síntesis posible, aunque estadísticamente reducida, de la pérdida de presencia real de la Iglesia: hay cada vez más personas, en la Argentina y en el resto del mundo, que no sólo dejaron de creer (en Dios o en la institución católica), sino que quieren que esa ausencia de fe tenga un correlato legal. El caso de Ferreyra es paradigmático: fue bautizada, tomó la comunión, hizo la confirmación, se casó por Iglesia y bautizó a sus dos hijas. Hasta que se divorció y empezó, como Rodrigo de Arzave, a hacerse preguntas. “Desde entonces, estoy convencida de que tiene que haber una realidad construida desde el ateísmo –opina Ferreyra–, y esa realidad no es la que refleja el Anuario vaticano, interesado en inflar el número de fieles para obtener mayores beneficios ligados a una supuesta representatividad social que no responde a la realidad”.

Los principales movimientos apóstatas están –según estima José María Poirier– en Italia y España, dos países de marcada tradición católica. Pero el auge mundial de viejas y nuevas religiosidades, modos de creer y fundamentalismos genera también reacciones paradójicas. Es lo que sucede en los Estados Unidos, donde el creacionismo que abjura de Darwin y de la Teoría de la Evolución disfruta de un fuerte sustento cultural. En ese país, los últimos librepensadores acorralados –aterrados– generaron una tanda de best sellers que incluye títulos como El fin de la fe: religión, terror y el futuro de la razón; Rompiendo el hechizo; El engaño de Dios; Dios no es grande; y Tratado de ateología, un éxito de ventas donde su autor –Michel Onfray– asegura que creer en Dios es como creer en Papá Noel o en los Reyes Magos. En nuestro país el libro Hijos sin Dios. Cómo criar chicos ateos (de Alejandro Rozitchner y Ximena Ianantuoni, casados entre sí y padres de dos niños) empezó a abrir tímidamente el mercado editorial de los hombres de poca fe.

Tanto Rozitchner como Ianantuoni, como buena parte de los miembros de la Argatea, ertenecen a la “clase media intelectual”, el círculo donde, de acuerdo con el teólogo y ex sacerdote Rubén Dri, el ateísmo tuvo siempre su mayor anclaje. “Es evidente que hay un proceso de secularización, pero éste abarca fundamentalmente a este grupo social, y así y todo no creo que no crean en nada: sustituyen sus símbolos, y colocan la idea de trascendencia en la ‘revolución’ o en la imagen del Che –asegura Dri, aludiendo en realidad a una época pasada–. En cuanto a los sectores populares, en general no han entrado en el proceso de secularización. En todo caso, no son los sacramentos de la Iglesia Católica los que satisfacen su hambre de misterio”.

SE BUSCA OTRO DIOS. En los últimos cincuenta años, en la Argentina –según datos de la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe–, el catolicismo perdió un 20% de fieles. Es mucho tiempo a escala de periodismo diario y virtualmente nada a escala vaticana: dos mil años de historia. De ese 20% sólo un 5% corresponde a gente que se volcó al ateísmo. El resto, simplemente, llevó su fe lejos del catolicismo. Iván Petrella, teólogo doctorado en Harvard, hijo del ex vicecanciller Fernando Petrella y autor del libro Dios: manual de uso para demócratas, es concluyente respecto de este dato. “La secularización, en realidad es un mito”, asegura. Y agrega que el verdadero desafío de la Iglesia no reside en frenar la estampida de ateos, sino en lograr que el progresismo encuentre una forma de apropiarse de la idea de Dios. “El conservadurismo de la Iglesia Católica latinoamericana es relativo –opina Petrella–. Hay que separar el Vaticano de lo que pasa en las bases. Si vas a las villas del conurbano, casi siempre vas a ver una capilla católica que funciona como centro de asistencia social. Por este motivo, ha sido un error del progresismo dejar el campo de la religión exclusivamente en manos de los grupos conservadores. El discurso secular aleja a los progresistas de la mayor parte del pueblo”.

Petrella es especialista en Teología de la Liberación: una corriente eclesiástica que, principalmente en la década del 70, logró unir la idea de progresismo con la de Dios. La principal pregunta que se hacían los llamados sacerdotes del Tercer Mundo era cómo ser cristiano en un continente oprimido y cómo conseguir que la fe no fuera alienante, sino liberadora. Los párrocos que practicaban y aceptaban estos supuestos fueron, en buena parte, asesinados. Desde entonces, la idea de un Dios católico pasó a formar parte del capital simbólico de las clases conservadoras, dejando cada vez más afuera a las clases medias y bajas. Y en Latinoamérica, donde el 40% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza, las consecuencias de esta expulsión empiezan a sentirse.

ESTAMPITAS

  • En los últimos 50 años, en la Argentina el catolicismo perdió un 20% de fieles, según datos de la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe.
  • En su libro Valores culturales al cambio del milenio, la socióloga Marita Carballo revela que el 78% de los argentinos se reconoce como católico, pero sólo el 8% va a la iglesia semanalmente.
  • Según datos del Arzobispado de Buenos Aires, en los últimos diez años los casamientos por iglesia en la Capital disminuyeron un 30 por ciento.
  • Mediciones de la agencia Gallup realizadas en 2003 indican que el 71,5% de los argentinos se declara católico, una proporción que históricamente superaba el 90%. Es decir que la cantidad de católicos cayó en casi un 18,5 por ciento.
  • Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes, en 2000, en el conurbano bonaerense revela que el 77,5% de los habitantes se declaran católicos, contra el 86% de la generación de sus padres. La caída es de un 10%.
  • Un estudio realizado por Fortunato Mallimaci señala que el 10,2% de los pobladores del Gran Buenos Aires dice no pertenecer a ninguna religión, superando en cinco puntos a los miembros de la generación de sus padres.
  • Las uniones sin papeles ni iglesia están en su pico histórico. La lectura del último censo realizada por Susana Torrado, socióloga del Conicet y experta en demografía social, muestra que las mujeres porteñas de entre 25 y 29 años eligieron las uniones consensuales (frente a las civiles y eclesiásticas) en un 42,7%. En la década del 70 esta cifra era apenas del 1,6%.