Dura respuesta del Gobierno

Fuente: La Nación

Las cifras de la pobreza: debate por la verdadera radiografía social

Dura respuesta del Gobierno a la Iglesia

Calificó de “poco serio” al obispo Casaretto, que contradijo una disminución de la exclusión social, como informó el Indec

Un coro oficialista le contestó ayer a la Iglesia 24 horas después de la advertencia que había hecho el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, sobre el crecimiento de la pobreza en el país.

Con visible molestia, el Gobierno cuestionó con dureza al presidente de la Comisión de Pastoral Social del Episcopado, a quien acusó de haber sido “poco serio”, de tener “una visión sesgada” y de carecer de “prudencia”, según criticaron públicamente ministros del gabinete nacional.

La propia presidenta Cristina Kirchner se sumó a la polémica, aunque sin hacer mención específica a las palabras de Casaretto. “Hoy podemos exhibir con orgullo el descenso de la pobreza y la indigencia”, sostuvo, al mediodía, en un acto en Puerto Tirol, Chaco. Se refería así al índice del 20,6 por ciento de pobreza y al 6% de indigencia que dio a conocer el Indec, y que contrastó con el 23,4 y el 8,2% correspondientes al primer semestre del año pasado.

Además, la Presidenta pidió “menos agravios e insultos”, pero no identificó a los destinatarios de su mensaje: “Hay otro país, hay otra realidad diferente de la que nos quieren convencer”. Minutos después, los ministros del Interior, Florencio Randazzo; de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y de Salud, Graciela Ocaña, salieron a rebatir cada uno por separado los argumentos de Casaretto.

“Disiento con las apreciaciones formuladas por monseñor Jorge Casaretto porque una percepción es una visión sesgada, por lo cual no me parece prudente hablar de mis percepciones ni tampoco de las de monseñor”, cuestionó la cuñada de la Presidenta y ministra de Desarrollo Social.

Anteayer, Casaretto había dicho que las demandas que recibe Caritas daban cuenta de que la gente había vuelto a las iglesias a pedir alimentos.

A pesar de su bajo perfil y de sus escasas intervenciones como vocera del Gobierno, la ministra Kirchner insistió en sus críticas. “Veo que a veces se presentan dos Argentinas, como dice la Presidenta, una que trabaja y otra que habla y sólo se escucha a sí misma. Todavía nos falta mucho y hay que seguir trabajando por un país para todos los argentinos, en el que tampoco se especule con los alimentos básicos de la familia”, advirtió. Además, pidió “seriedad” y “prudencia”. “Sobre todo cuando ejercemos representaciones públicas”, agregó.

La ministra de Desarrollo Social rebatió los datos que aportó Casaretto basados en el informe del Observatorio de la Deuda Social que elabora la Universidad Católica Argentina. “Mide sólo a 2500 hogares de grandes conglomerados de cinco provincias”, se quejó. Ese informe da cuenta de 11 millones de pobres y no de 8 millones, como dice el Gobierno.

Compromiso

“Más que discutir sobre la cantidad de familias pobres, que sin duda se redujeron, lo importante es comprometernos para que no haya más pobreza”, opinó Graciela Ocaña.

A su turno, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuestionó en duros términos a Casaretto. “Es poco serio medir la pobreza por los que ocasionalmente puedan acercarse a una iglesia a pedir ayuda”, apuntó.

A la vez, Randazzo habló de intereses ocultos: “Quienes trabajan codo a codo con los sectores más humildes de la sociedad no deben ser funcionales a los intereses de quienes atentan contra el bolsillo de los que menos tienen”, aunque no dio nombres específicos de su denuncia.

El operativo oficial de rechazo a las declaraciones del obispo de San Isidro comenzó al mediodía, con comunicados que emitieron los ministros para descargar sus críticas contra la Iglesia, lo que evidenció el malestar creciente de la Casa Rosada. Pero voceros oficiales no informaron si había existido comunicación alguna con la cúpula eclesiástica para transmitir el rechazo a las críticas en persona.

El Gobierno tiene pendiente aún la designación del reemplazante de Antonio Baseotto en el obispado castrense y sufrió otro revés con la decisión de enviar como embajador ante el Vaticano al ex ministro Alberto Iribarne, rechazado por la Santa Sede por estar divorciado. Otro roce fue la decisión de la Presidenta de hacer una celebración interreligiosa el próximo 25 de mayo, en lugar de participar del tradicional tedeum en la Catedral porteña.

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