Inicio

Caso grassi: Testigo amenazado

caso grassi
“Vivo constantemente amenazadoâ€, dice un testigo de la querella
Se llama Aníbal Vega y es tutor responsable de Ezequiel, el testigo clave contra el cura acusado de abuso sexual. Vive con miedo a doce cuadras de la Fundación Felices los Niños. Robaron su casa, lo golpearon a él y a su mujer, le muestran armas por la calle y pintan su puerta con mensajes mafiosos. Tiene protección y, pese a las presiones, va a declarar.

Por E. Ferrara / R. Alegre


Por los chicos. Quiere que Grassi ponga fin a las “presionesâ€.

Aníbal Vega tuvo un aneurisma dos semanas después de sufrir un robo en su casa, con agresiones brutales a su familia y a él. Balearon varias veces su domicilio y el centro cultural de Hurlingham que tiene a su cargo para chicos en situación de calle. Está a pocas cuadras de la Fundación Felices los Niños. Le dejan pintadas en la puerta con amenazas de muerte, le muestran revólveres desde camionetas que amagan a atropellarlo y le envían mensajes a través de los chicos: “Decile a Aníbal que ya sabe lo que le va a pasar, él nos conoceâ€.

Así es la vida de Vega, el tutor responsable de Ezequiel, uno de los tres chicos que denunciaron haber sido abusados por el cura Julio Cesar Grassi y que declarará en el juicio que continúa el martes. Suspira en la soledad de sus nervios, piensa en su familia y asegura: “Me habitué a la situación de amenazas constantes. No es que soy valiente, pero ya estoy jugado por la verdad de los chicos. Son mi compromiso de vidaâ€.

Miedo. “Quiero que cesen las agresiones contra la gente que quiere un juicio justo e imparcial. Que los chicos lleguen en las mejores condiciones posibles a declarar tranquilos y sin presiones…Sería bueno que el señor Grassi salga a decir que no agredan ni amenacen másâ€, acusó Vega haciendo referencia a las presiones que sufrieron en los últimos cuatro años. Cree que ni Ezequiel ni Gabriel ni Luis mienten cuando le confesaron a él y a los otros tutores, Enrique Stola y María Inés Olivellia, que habían sido abusados sexualmente por el cura Grassi. “A un fiscal no se le puede mentir. Menos siendo tan chicos y confesando lo difícil de una situación de abuso. La verdad se puede ver mejor con tranquilidad y sin presionesâ€, agrega. Sus testimonios en las causas 2439 de Gabriel y Ezequiel, y la 2728 de Luis, pueden ser determinantes y repercutir directamente en la situación del cura, acusado de abuso sexual y corrupción de menores, agravado por su condición de guardador.

Los tres jóvenes están bajo sistema de protección de testigos, pero las intimidaciones hacia quienes los apoyan no paran. “Me rompieron la camioneta tres veces en los últimos dos meses. Hace dos años tuvimos un hecho muy violento: entraron a mi casa, nos agredieron mucho y feo y nos robaron. Después que pase el juicio voy a hacer la denuncia correspondienteâ€, dice Vega con lágrimas en los ojos. Y sigue: “Tuvimos amenazas por teléfono de chicos que cantaban: ‘Hombre bueno, hombre de Dios, cuidate, que a vos Dios no te cuida’â€, recuerda Vega, que no puede parar de contar lo que padece desde que apoyó a Ezequiel. “A un chico de mi institución lo tiraron del tren, era muy parecido a uno de los testigos. Casi lo matan. A mí se me cruzó una camioneta con un tipo que exhibía un arma. Casi me mato, no sabía qué hacer. Estas cosas no pasaban antes. En la puerta de mi entidad, Centro Cultural William C. Morris, borraron la r y pusieron el acento, quedó clarito: Centro Cultural William C. Morísâ€, agrega.

Los otros dos tutores, Olivellia y Stola, también denunciaron haber sido amenazados y violentados con robos y mensajes mafiosos. Ellos fueron los peritos psiquiátricos de parte, atendieron a Ezequiel y a Gabriel, y elevaron informes sobre el perfil de las víctimas al poco tiempo de estallar el escándalo. Están convencidos de que los chicos dicen la verdad, que el cura abusó de ellos, y creen que les están haciendo pagar cara esta decisión.

“No quiero que les metan miedo a los chicos y a la gente que trabaja conmigo. La Justicia tiene que determinar si la persona es inocente o no. Hay que preservarlos para que declaren. Los peritos pueden saber si un chico miente o noâ€, dice Vega. “Ezequiel me contó que estaban jugando con un compañero en la fundación y rompieron un vidrio. El padre Grassi los reprendió y los llevó a una oficina. Ezequiel vio cuando el cura apoyaba sus manos en los genitales del otro nene. Entonces trató de huir, pero Grassi le bloqueó la salida. Eso fue lo que el me contó y yo le creoâ€. Teme por la salud de los chicos, asegura que consiguió custodia en su casa y espera que no se echen atrás con la declaración en el juicio. “Ezequiel quiere terminar con todo esto. Y lo bueno es que dice que quiere empezar a vivir, a pensar en sí mismo. Y eso es una gran satisfacción porque está pensando en el mañana, es muy importante que tenga esperanzas de tener una vida normalâ€.

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0288/articulo.php?art=9320&ed=0288

Noticias relacionadas

One Response to “Caso grassi: Testigo amenazado”

  1. Andrés Says:

    Cualquiera que ha levantado un chico puede haberle tocado los genitales. Eso no es pedofilia, es normal. También se les limpia la cola y se les ayuda en el baño, quien estuvo en un hogar lo sabe y lo hace. Puede ser abnegación. Si es verdad que Ezequiel quiere vivir, que haga una buena confesión y se libere de quienes lo metieron en el infierno de la calumnia. No va a ser fácil su vida, lo agarraron de muy joven y no creo que haya previsto las consecuencias de su acto. Lo triste es que los que lo manipularon están muy panchos gozando de su venganza.
    Aníbal, tarde o temprano la verdad saldrá a luz y tú llevas todas las de perder. Te diría (claro que es fácil decir) que dejes toda esa payasada y te vayas a trabajar de otra cosa.

Leave a Reply