STORNI, Procesado por abuso y jubilado de privilegio
Miércoles, 17 de Octubre de 2007
EX ARZOBISPO STORNI, PROCESADO POR ABUSO Y JUBILADO DE PRIVILEGIO
De visita a centros clandestinos
Después de que este diario revelara que Edgardo Storni, procesado por abuso sexual, cobra una jubilación de privilegio, una ex detenida denunció que el arzobispo recorrÃa los centros clandestinos.
En la voz de Patricia Isasa, vÃctima de la dictadura militar, se denota la indignación cuando habla del ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Gabriel Storni. “Yo no puedo decir que él era el cura que nos venÃa a ‘apretar’ ni que andaba recorriendo los campos de concentración, pero él sabÃa lo que nos estaba pasando y no hizo nada por evitarlo. El fue cómplice del genocidio con su silencio.†Patricia estuvo en manos de los represores de la dictadura desde julio de 1976, cuando tenÃa 16 años, hasta septiembre de 1978, primero como detenida-desaparecida, luego “legalizadaâ€, pero siempre en manos de los responsables del terrorismo de Estado. Patricia, en diálogo con Página/12, recordó las circunstancias en las que conoció al ex arzobispo Storni: “Lo vi en el despacho del jefe de la Guardia de InfanterÃa Reforzada, en la ciudad de Santa Fe, donde yo estuve primero como desaparecida y luego seguà detenida a disposición de la Junta Militar. Storni estaba hablando con el oficial (Julio Alberto) Villalba. Hablaban como dos amigos. Después, Storni recibÃa denuncias de nuestros familiares y no hacÃa nada, cuando sabÃa todo lo que nos estaba pasandoâ€.
La noticia publicada ayer por este diario sobre la jubilación de privilegio de 7 mil pesos que cobra el ex arzobispo Storni, a pesar de estar procesado en una causa por abuso sexual, decidió a Patricia a comunicarse con Página/12 para recordar, una vez más, sus vivencias. Ella ya denunció varias veces la actitud que tuvo Storni. Lo hizo ante la Cruz Roja Internacional, ante el Juzgado Federal N° 2 de Santa Fe y también en los Juicios de la Verdad realizados en esa provincia. Después de lo que vivió en carne propia, Patricia realizó una investigación personal que le permite hoy dimensionar la represión en Santa Fe: “Hubo 125 desaparecidos sólo en la capital provincial, entre los años 1976 y 1978. También se registraron 30 de los mal llamados ‘enfrentamientos’, que eran fusilamientos, y se sabe de por lo menos tres niños secuestrados a los que se les cambió la identidadâ€.
A Patricia Isasa la secuestraron el 30 de julio de 1976, durante las vacaciones de invierno, cuando estaba en el cuarto año de la secundaria y querÃa ser arquitecta, tÃtulo que pudo lograr varios años después de lo previsto. Recién recuperó su libertad en septiembre de 1978. Primero estuvo una semana en la comisarÃa primera de Santa Fe, en pleno centro de la ciudad, y luego dos dÃas en “la cuartaâ€, una comisarÃa convertida en centro clandestino de detención. Allà fue torturada. Luego la trasladaron a la Guardia de InfanterÃa Reforzada de la PolicÃa de Santa Fe. En ese recinto vio, varias veces, al ex arzobispo de Santa Fe en animadas pláticas con dos de los jefes del lugar, el oficial principal Julio Alberto Villalba y el comisario Juan Calixto Perizzotti.
De su paso por la Guardia de InfanterÃa, ubicada en Nicasio Oroño 793, Patricia Isasa tiene recuerdos tenebrosos. “Uno de los torturadores era Eduardo Ramos, a quien todos conocen como Curro, a quien yo denuncié ante el juez español Baltasar Garzón. Yo habÃa llevado una lista de cerca de 40 personas. De ellas, a seis se les pidió la extradición, entre ellas Ramos.†Los otros pedidos fueron por el ex juez federal VÃctor Brusa, el comisario Perizzotti, el comisario Mario José Facino, el comisario Héctor Romeo Colombini y la oficial MarÃa Eva Aebi, ex secretaria de Perizzotti, además del ya nombrado Ramos.
“Es importante recordar a dónde fue que lo detuvieron al Curro Ramos, que estuvo un tiempo prófugo. Lo encontraron refugiado en la sede del Arzobispado de Santa Fe, en septiembre de 2001â€, cuando Storni era todavÃa el titular de la curia local. “Ramos era un torturador confeso, alguien que salÃa por los medios reivindicándose como ‘interrogador’ y él era amigo de Storni, quien sabÃa muy bien de quién se trataba. Eso es lo que vincula a Storni con la represión y con el genocidioâ€, insiste Patricia.
La entrevistada aporta otro dato en el mismo sentido. “La causa por el pedido de extradición de los cinco represores de Santa Fe la llevó, en la Capital Federal, el juez (Gabriel) Cavallo. Una vez, cuando yo estaba acompañada por Nora Cortiñas (de Madres de Plaza de Mayo LÃnea Fundadora), el juez nos dijo que Storni lo habÃa llamado para pedirle si podÃa mejorar las condiciones de detención de Ramos, a quien definió como ‘un muchacho católico’. Eso era lo que pensaba Storni de un hombre que no tenÃa reparos en ufanarse públicamente de los crÃmenes que habÃa cometido.â€
Patricia resalta que Storni “por un lado visitaba a los jefes de la Guardia de InfanterÃa Reforzada y por el otro recibÃa a nuestros familiares en el Arzobispado. Las denuncias jamás tuvieron respuestas favorables, cuando él sabÃa dónde estábamos. Yo lo vi por primera vez, con Villalba, en 1976 y después lo volvà a ver varias veces en 1977â€. En esos años, Storni era uno de los colaboradores del entonces arzobispo de Santa Fe, monseñor Vicente Zazpe, uno de los pocos miembros de la Iglesia que se acercó a las Madres de Plaza de Mayo y que pidió por los desaparecidos.
En Santa Fe, incluso en cÃrculos eclesiásticos, se afirma que no eran buenas las relaciones entre Zazpe –y sus allegados– con monseñor Storni. Hay un dato que parece corroborar esa apreciación. A comienzos de 1984 se produjo la muerte de monseñor Zazpe. Hasta que el Vaticano designó a su reemplazante, el Consejo Presbiterial de Santa Fe resolvió que el padre Edgardo Trucco fuera quien ocupara en forma transitoria el arzobispado vacante. Lo lógico hubiera sido nombrar al arzobispo auxiliar, que era Storni, quien sà fue nombrado por el Papa.
“Nadie tiene pruebas para afirmar que es cierto, pero la impresión es que Storni estaba relacionado con el poder militar, que seguÃa de cerca todo lo que hacÃa Zazpe, quien estaba dedicado a los más pobres y a los que sufrÃan. No se puede decir lo mismo de Storniâ€, concluye Patricia Isasa.





Octubre 20th, 2008 at 7:03
YO VIVI ESA EPOCA Y CORRI GRANDES RIEZGOS DE VIDA POR SER UNIVERSITARIO !TODA MI FAMILIA FUE ACUSADA ANTE LOS MILITARES DE SER GUERRILLEROS Y NOS SALVAMOS POR NO METERNOS EN LA POLITICA. DE ESA EPOCA NADIE PUEDE CONSIDERARSE LA PARTE BUENA, AMBOS SECTORES SE EQUIVOCARON FEISIMO, GURRILLEROS, MILITARES Y TAMBIEN LOS CIVILES QUE APOYARON A UNOS Y OTROS, INCLUYENDOME A MI, QUE ERA UN ENAMORADO DEL SOCIALISMO QUE HA FRACASADO EN TODO EL MUNDO. AMBOS SECTORES VIOLARON DERECHOS HUMANOS, AUNQUE COMO TODO SER HUMANO, CADA PARTE SOLO VEN LOS YERROS AJENOS. YO SIMPRE DIGO QUE “CADA PERSONA MUESTRA LO LINDO Y BUENITO QUE ES, OCULTAN SUS ERRORES, PERO ES IMPLACABLE Y PUNTILLOSO PARA SEÑALAR EL YERRO AJENO, ES MAS NI SIQUIERA NECESITAN LA CERTEZA DE ESE ERROR PARA QUE CASTIGUEN CON TERRIBLE CRUELDAD, LO MISMO HACEN LOS GRUPOS HUMANOS, LLAMENSE PARTIDOS POLITICOS, CLASES SOCIALES, ETC.