Presunto abuso: Complicó a Grassi otro testimonio
Denuncias de una empleada judicial
A PLATA.- Silvia Luján Meyer, oficial del tribunales de menores de Morón, declaró ayer en el juicio oral que se le sigue al sacerdote Julio Cesar Grassi, acusado de 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores, y apoyó la declaración que anteayer había realizado la jueza de menores Cecilia Drago, quien habló de un supuesto complot para favorecer al religioso.
“Fue muy contundente la declaración de Meyer. La mujer dijo que el 17 de noviembre de 2002 se encontraba de guardia en los tribunales y, a las cinco de la tarde, apareció el juez de menores que tutelaba a Ezequiel [uno de los tres chicos que denunció a Grassi por abuso], Ricardo Oyama, junto con el por entonces abogado del religioso, Miguel Angel Pierri. Allí tramaron en la clandestinidad un complot para presionar al chico para que cambiara su declaración a favor del sacerdote”, dijo a LA NACION Juan Pablo Gallego, uno de los abogados querellantes.
En cambio, en la puerta de los tribunales de Morón, Grassi acusó a la jueza de menores Drago de mentir. “Ella mintió, faltó a la verdad y cambió su declaración”, sostuvo el sacerdote, poco antes de ingresar en la audiencia por el juicio oral que se le sigue en su contra.
Drago tiene a su cargo la tutela de Ezequiel, el menor que dice haber sido víctima de abuso cuando tenía nueve años. El chico, el 12 de diciembre de 2002, se había retractado de haber acusado a Grassi. Sin embargo, luego surgieron sospechas de que en el juzgado de Oyama había sido presionado por el magistrado y por Pierri para que firmara una declaración en la que se retractaba de las acusaciones.
Por este hecho, Oyama afronta un juicio político y el abogado Pierri estuvo 70 días preso.
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