Archive for Enero, 2009

Los curas pedófilos no discriminan: ahora a sordomudos

Domingo, Enero 25th, 2009

SUS VÍCTIMAS ERAN SORDOMUDOS DE UN COLEGIO DE ITALIA
Los curas pedófilos no discriminan
Más de 60 ex alumnos del colegio Antonio Provolo de Verona, que ahora tienen entre 40 y 70 años, fueron ultrajados por más de 25 religiosos.

Ex alumnos de un colegio para chicos sordos de Verona, en el norte de Italia, denunciaron que fueron sometidos a abusos sexuales, según publicó la revista L’Espresso. El obispo de esa ciudad, Giuseppe Zenti, rechazó las acusaciones y aseguró que el objetivo de la denuncia era obtener dinero de la congregación religiosa. Los querellantes dijeron que lo denunciaban ahora para advertir que los supuestos abusadores seguían en contacto con niños.

Los abusos fueron presentados a la revista por más de 60 ex alumnos, que ahora tienen entre 40 y 70 años, del colegio Antonio Provolo, quienes dijeron haberse decidido a hablar porque superaron los traumas sufridos por el ultraje. Según la publicación, los abusadores fueron más de 25 religiosos y las víctimas podrían llegar a un centenar. Debido al tiempo transcurrido, los delitos prescribieron, por lo que no se puede realizar una denuncia judicial.

“Es un teorema sin fundamento fabricado para conseguir los bienes de la congregación”, dijo el obispo Zenti en una conferencia de prensa. El religioso dijo que Giorgio dalla Bernardina, presidente de la asociación que agrupa a los ex alumnos, amenazó a los miembros de la congregación con acusarlos de pedofilia si no les cedían parte de sus bienes. “Pido pruebas, no cuentos inverosímiles. Son banalidades construidas por mentes aberrantes”, dijo el obispo de Verona.

http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=17678

Luis Triviño, el gran ateo

Sábado, Enero 17th, 2009

El prestigioso antropólogo y docente mendocino presenta su libro El ateísmo, primera publicación local que habla sobre este tema.

Imagen
Luis Triviño hace una introducción sobre su propia experiencia.

El antropólogo, docente y ex rector de la UNCuyo, de la Universidad de Congreso y rector de la Universidad Cooperativa General Alvear, Luis Triviño, presentará hoy a las 20.30, en la Caja de Salud (San Martín y Peltier, Ciudad) su libro, titulado El ateísmo (editorial Diógenes).

“Ya no se puede ocultar más la crítica religiosa. Se ha generalizado una conciencia de que no hay explicación posible para las aseveraciones de las religiones”, anota el pensador.

–Cuénteme sobre su libro El ateísmo, y del subtítulo: “a partir de la sagradas escrituras de las religiones reveladas”.

–El subtítulo ubica la fuente de la reflexión. El primer capítulo es una suerte de breve autobiografía ideológica. Parto de que fui criado en la religión católica, y cómo a través de los años y los estudios adopté esta postura atea. Después comienzo con las críticas a las distintas religiones. Tomo al judaísmo y los textos de la conquista de la Tierra Prometida, donde se pone de manifiesto un Dios terriblemente sanguinario, que manda a matar, a asesinar. Luego al cristianismo: hablo por ejemplo del Dios trinitario, que es terriblemente sanguinario, porque el Padre de la Trinidad admite que su hijo sufra y muera para alabar la majestad de Dios. Y eso que dejo de lado las Cruzadas y la Inquisición. Después analizo el tercer paso del monoteísmo, que es el del Corán. Allí analizo duramente, siempre documentado, cómo es un Dios cruel, cómo es el infierno que pinta y promete al pecador. Luego hay un estudio del Popol Vuh, porque nuestros precolombinos tampoco se quedaron atrás en plantear un dios sanguinario y cruel. Sigo con las contradicciones estrafalarias del Hare Krishna y termino con una crítica del mormonismo.

–¿Esto no significa oponer a la existencia de un Dios la existencia del mal?

–Claro. El tema común a las religiones es encontrar fuera de la realidad concreta, en una entidad espiritual (que se ha inventado), la explicación del mal.

–Tiene una dedicatoria muy especial que, seguro, sorprenderá a muchos…

–Se lo dedico a Jorge Contreras, por una razón sencilla: la amistad. Con él trabajamos juntos en el desierto y la cárcel, más allá de toda diferencia ideológica. Le comenté a él hace dos meses sobre este libro. Y me dijo: “Me parece que puede ser un trabajo para la reflexión y el diálogo”. Por eso decidí dedicarle este libro antirreligioso y ateo. Se estaba imprimiendo cuando él murió. Pero además se lo dedico también a Baruch Spinoza. Él adoptó posturas críticas respecto del pensamiento judío de la época y lo excomulgaron. Cito parte del texto de excomunión.

–¿Cómo coteja usted la inexistencia de Dios?

–En el capítulo final, planteo la alternativa teísmo laico versus ateísmo. Hago una crítica muy rápida a los intentos del teísmo laico y planteo el porqué del ateísmo. Pensando qué tipo de Dios podríamos concebir racionalmente: el Dios deísta no nos sirve de nada, y otro que crea las cosas pero sigue su providencia, y allí aparecen las barbaridades, las catástrofes, muertes, y el concepto biológico esencial al tema del comercio entre las especies, inherente a la vida. Si un Dios creó la vida la creó con esa inherencia. Un Dios que concibe una realidad y es providente, es racional y éticamente inconcebible. Para mí el ateísmo está demostrado. Por los instrumentos racionales, éticos y empíricos, lo único que nos queda por pensar es que no existe Dios. El universo, la materia, la energía, son inherentes a sí mismos. Han tenido su evolución, pero sin ningún elemento extramaterial. Es inconcebible.

Los amigos: Laguna habló sobre el incómodo Grassi

Sábado, Enero 17th, 2009

MONSEÑOR

juiciojuliograssi.blogspot.com/

El Dr. Juan Pablo Gallego, también ante cámaras se esfuerza para que al Padre Grassi lo condenen a 20 años de prisión (algunos entusiastas hablan de 25 años y en un sitio español una enternecedora señora de pena de muerte).

Como letrado se queja, hasta con expresión de angustia, de que Grassi se defienda convocando a numerosos testigos que están a su favor.
Al letrado le molesta que el proceso se prolongue en demasía.

Pero otra manera de verlo es que en ningún juicio se pretende que- eventualmente un inocente- vaya a presidio resignadamente sin protestar y sin defenderse con todos los recursos legítimos que pueda emplear.

Agreguemos que nadie ha logrado presentar una prueba concluyente sobre alguna supuesta culpabilidad del Padre Grassi. Por su parte la defensa ha presentado suficientes evidencias sobre la falta de sustento de las acusaciones.

Esto nos llevó en principio a la idea de que el profesional está circunscribiéndose a una obligación ética como es la de no abandonar la acusación para la que se expresa con todo empeño.

Pero la breve entrevista del semanario Noticias (10/01/2009) a Monseñor Laguna hace regresar nuestro razonamiento a un comportamiento confuso de Monseñor.

Salvo que Laguna la niegue, y Noticias no se moleste en probarla, nuestra intuición nos hace creer que la entrevista refleja por escrito fielmente la realidad de lo que Monseñor dijo.

Se muestra muy locuaz fuera del Juzgado.
Con Noticias, para proferir unos cuantos comentarios imprudentes sobre Julio Grassi:
“tuvimos una relación larga y turbulenta”;
“( ) por culpa de Grassi ( ) que este juicio se prolongue no le conviene ni a él ni a la Iglesia”;
“ni Carlos Menem tiene el equipo de abogados que lo defienden”;
“era un hijo desobediente”;
“yo le decía que no hiciese tal obra, pero él iba y lo hacía igual”.

¿Está formulando una ironía cuando dice “yo no me metí para nada, ni cuando esto se inició y Grassi era sacerdote mío”.

Claro, él era nadie menos que el Obispo del Padre Grassi cuando lo entrevistó Miriam Lewin y cuando lo entrevistó Gallego.

De ninguna manera justificamos la fabricación de pruebas para el globo de ensayo que prepararon para acusar a Grassi, pero ¿habrá existido algún aval moral, aliento o estímulo de Monseñor Laguna para que “le dieran para adelante”?

En su momento Julio Ramos brindó algunas señales que nos generaron inquietudes que ahora van tomando forma.

¿Cuánto intervino Monseñor Laguna desde los inicios de la acusación que sufre el Padre Grassi? Es muy importante que se sepa porque si la alentò sin advertir la posibilidad de alguna malicia -que comenzó con anónimos- es grave, pero si como Obispo permitió que se cometiera un error, que sigue ocasionando tantos sufrimientos, es gravísimo.

Será conveniente que se presente en sede judicial (otro tanto Monseñor Olivera), ya como testigo de la Querella o de la Defensa no tiene importancia, porque decir la verdad siempre será beneficioso para el Padre Grassi inocente de los delitos que se le imputan.

El cardenal y los desaparecidos

Lunes, Enero 12th, 2009

LA REPRESION ILEGAL: EMBAJADOR DEL VATICANO EN LA ARGENTINA ENTRE 1974 Y 1980
Reivindican el rol del nuncio Pio Laghi durante la dictadura

Dos periodistas argentinos lo defienden en un libro presentado ayer. Y critican al Episcopado de la época.


JULIO ALGAÑARAZ. Roma. Corresponsal.

http://www.clarin.com/diario/1999/10/28/i-03401d.htm
Un verdadero proceso a las culpas, los silencios, las complicidades y las divisiones de las jerarquías eclesiásticas de la Argentina durante la última dictadura militar (1976-1983) se lee en la reivindicación que hace de la actividad de monseñor Pio Laghi, nuncio apostólico en nuestro país entre 1974 y 1980, el libro El cardenal y los desaparecidos, escrito por dos periodistas argentinos, cuya edición italiana fue presentada ayer en medio de una gran expectativa.

En las casi 200 páginas, divididas en una docena de capítulos, más una sección de testimonios y otra de documentos anexos, Bruno Passarelli y Fernando Elenberg reconstruyen los seis años en la Argentina del hoy ministro de Educación del Papa, cardenal Laghi, de 75 años, durante los años más terribles de sangrienta represión que se vivieron en la historia de nuestro país.

Los obispos Jorge Cassaretto (San Isidro) y Justo Laguna (Morón), asistieron y hablaron ayer en la presentación del libro, en la sede de la Prensa Extranjera de Roma.

También estuvo presente el arzobispo Jorge Mejía, bibliotecario y archivista de la Santa Romana Iglesia, que es el prelado argentino con más altas responsabilidades en el Vaticano.

El cardenal y los desaparecidos afirma que Laghi llegó a la Argentina en las peores condiciones, el 1 de julio de 1974. Acababa de morir Juan Domingo Perón y lo sustituía su tercera mujer, María Isabel Martínez, en la presidencia de la Nación.

Los autores cuentan que el papa Paulo VI había dado dos instrucciones a su nuevo representante en la Argentina, que venía de ser el Delegado Apostólico en Jerusalén. Estas dos instrucciones eran precisas:

1) Renovar las jerarquías episcopales, conservadoras y anacrónicas, haciendo entrar los vientos del Concilio Vaticano II.

2) Combinar esa apertura con un cierre hermético a la Teología de la Liberación y los sacerdotes del Tercer Mundo.

El libro recuerda que Laghi hizo amistad con monseñor Jaime de Nevares, obispo de Neuquén, y promovió al episcopado a muchos de los que hoy son los obispos del ala progresista, como Jorge Cassaretto, Justo Laguna, Alfredo Espósito, Jorge Novak, Miguel Hesayne y otros.

Los grandes personajes de la Conferencia Episcopal eran el cardenal de Buenos Aires, Antonio Caggiano; el cardenal de Córdoba, Raúl Primatesta; el arzobispo de Paraná, monseñor Adolfo Tortolo, y el arzobispo de La Plata, Antonio Plaza.Tortolo era vicario castrense y su vicario, monseñor Bonamín.

Ambos organizaron grupos de capellanes que se encargaban de confesar y absolver a los militares que secuestraban y asesinaban. Monseñor Tortolo negó que hubiera desaparecidos.

El grupo mayoritario de las jerarquías apoyó en parte el golpe militar y la represión que se desató, que como afirman los autores fue un frío programa de exterminio. El arzobispo de Rosario, monseñor Guillermo Bolatti, llegó a pedir que fueran reglamentados los derechos del hombre para adecuarlos a la emergencia nacional que vive la Argentina.

El arzobispo de La Plata pidió a los fieles que rezaran en favor de los gobernantes militares para que se pudieran extirpar a los malos argentinos sostenidos por fuerzas oscuras. Al papa Paulo VI, que en una audiencia le preguntó si estaban ocurriendo excesos execrables en la Argentina, monseñor Plaza le respondió: íNo, nada de esto Santidad! Son versiones falsas e infundadas que han puesto en circulación los que escaparon y se refugiaron en Europa.

El libro desarrolla la tesis y se apoya en documentos y testimonios para destacar que fue en este clima que actuó monseñor Laghi. Adolfo Pérez Esquivel y el periodista Jacobo Timerman, junto con casi todos los obispos progresistas que en minoría enfrentaron dentro de la Conferencia Episcopal a los militares durante la dictadura, defienden con distinto énfasis la actuación del nuncio.

Monseñor Laghi fue denunciado ante la Justicia italiana como cómplice activo de la represión por el sector de las Madres de Plaza de Mayo que preside Hebe de Bonafini, cuyo testimonio es también publicado en El cardenal y los desaparecidos.

Del desarrollo del libro, los testimonios y la documentación, se desprende una tarea minuciosa del Nuncio para elaborar listas de desaparecidos y detenidos y para salvar gente. Por ejemplo, se revelan las peregrinaciones: eran sacerdotes y laicos que con Laghi ayudaron a salir del país a un grupo de perseguidos.

Pero también se relata el aún oscuro episodio de la visita de Laghi a Tucumán y su encuentro con el general Antonio Bussi y casi un centenar de militares. En los diarios fueron publicadas declaraciones del nuncio que justificaban la represión.

Es muy interesante el testimonio de Emilio Mignone, que falleció en diciembre, padre de una desaparecida y un gran activista católico de los derechos humanos, quien se entrevistó varias veces con Laghi. Mignone rechaza las acusaciones de Hebe Bonafini de que el nuncio denunció gente y colaboró con el régimen. Mignone dice que eso no es cierto: él ayudó a mucha gente a salir del país.Pero Mignone, cuya hija desapareció para siempre como miles de católicos, considera débil y titubeante al representante del Papa, aunque considera que no lo debemos convertir en un personaje siniestro.

Otro punto controvertido fueron los encuentros de Laghi con el almirante Emilio Eduardo Massera, jefe de la Marina y miembro de la primera Junta Militar, con quien jugaba al tenis. Jacobo Timerman, que elogia sin ambages al nuncio, considera que socializar con los jefes de la dictadura era necesario para salvar vidas.

Timerman dice que soy grato al destino que me permitió conocer a Laghi, que vivió con piedad y gran sufrimiento interior todo lo que sucedía en torno a él.Adolfo Pérez Esquivel señala que Laghi trató con todos los medios a su disposición de presionar a la Junta Militar.Me consta que hizo lo posible por ayudar a la gente, por salvar vidas humanas. Por eso no estoy de acuerdo con los ataques contra su trabajo.Pérez Esquivel sostiene que Laghi le decía: Yo como diplomático no puedo sustituirme a los obispos de la Conferencia Episcopal, que frenaba todos los intentos de asumir posiciones de condena pública de la represión generalizada.

la jerarquía católica reivindica a Pio Laghi, juzgado por participar en el proceso

Lunes, Enero 12th, 2009

Acusado y reivindicado

Por Washington Uranga

La más reciente mención que se tuvo en la Argentina sobre el ahora fallecido cardenal Pío Laghi la hizo el obispo Jorge Casaretto, titular de Pastoral Social, el pasado 22 de diciembre en la Basílica de Luján y ante la presidenta Cristina Fernández. Fue para destacar el papel fundamental que, a su juicio, tuvieron Laghi y quien fuera presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el también cardenal Raúl Francisco Primatesta, en la mediación papal que permitió hace treinta años arribar al tratado de paz y amistad con Chile y superar el riesgo del enfrentamiento armado entre los dos países.

Casaretto es uno de los obispos que reivindican la figura de Laghi contra quienes lo acusan de complicidad con la Junta Militar encabezada por Jorge Videla. Laghi no es una figura fácil de analizar y ahora su muerte reabre el debate sobre la relación entre la jerarquía católica y la dictadura.

Vivió en la Argentina como nuncio apostólico, es decir, representante diplomático del Vaticano, entre 1974 y 1980. Sobre él existen historias y versiones contradictorias. Por un lado, denuncias de organizaciones de derechos humanos que lo acusaron de “complicidad” con la dictadura, sobre todo porque, teniendo información a su alcance sobre la situación de los desaparecidos en el país durante la dictadura militar, no la hizo pública y no realizó gestos que evidenciaran su solidaridad con las víctimas. Refrendando la misma posición institucional de la Conferencia Episcopal, el nuncio Laghi nunca accedió a darles una entrevista a las Madres de Plaza de Mayo. Una y otra vez se recuerdan sus partidos de tenis con el almirante Emilio Massera, para subrayar el trato cordial que Laghi tenía con los miembros de la Junta Militar. Otras denuncias señalan su presencia en lugares de detención en Tucumán.

Sin embargo, existen otros testimonios, incluido el de Casaretto, pero también de otros obispos como Justo Laguna e incluso el del ya fallecido Jaime De Nevares –un innegable luchador por los derechos humanos– que dan cuenta de un Laghi preocupado por la situación que hizo numerosas gestiones que ayudaron incluso a salvar vidas. En un libro dedicado especialmente a la actuación de Laghi en la Argentina, y en el que se rescata la acción del ex nuncio, los periodistas Bruno Passarelli y Fernando Elenberg incluyeron testimonios de Adolfo Pérez Esquivel, Emilio Mignone y Jacobo Timerman que mencionan aspectos positivos de la labor de Laghi, recordando las condiciones en las que se desarrolló su misión aquí. Otros testigos de la época, de dentro y fuera de la Iglesia, reconocen que Laghi ayudó a muchas personas a salir del país y a escapar de la persecución de la dictadura.

Pero Laghi fue siempre un hombre de la diplomacia vaticana, que se movió dentro de los límites de la institucionalidad y siguiendo instrucciones precisas de la Santa Sede. Actuando de esa manera, el margen de maniobra de Laghi no era mucho con una Conferencia Episcopal y una mayoría del Episcopado que, comandada primero por Adolfo Servando Tortolo, arzobispo de Paraná, y luego por Raúl Primatesta, arzobispo de Córdoba, fue absolutamente funcional y cómplice de la dictadura militar. De alguna manera, Laghi actuó con “obediencia debida” a Roma y a la jerarquía local, que adoptó la decisión de no confrontar con la dictadura y sólo limitarse, como esgrimieron muchos años después a modo de justificación, a los contactos reservados haciendo tibias advertencias sobre las violaciones a los derechos humanos que estaban ocurriendo en el país. La historia demostró, y basta para ello mirar la actitud asumida por la misma Iglesia Católica en Chile y en Brasil, que el camino elegido por los obispos argentinos frente a la violación de los derechos humanos no era el único posible ni el más coherente con la verdad y el Evangelio ni el más eficaz para salvar vidas.

Quienes señalan acusadoramente a Laghi lo hacen entonces señalando que ha formado parte de ese cuerpo en un lugar que, incluso por su condición de diplomático, le habría permitido jugar un papel diferente y de compromiso con los derechos humanos. Lo que se juzga, más allá de la persona, es que Laghi formó parte de esa relación cómplice que existió entre la jerarquía eclesiástica y la dictadura. Quienes lo reivindican rescatan sus gestos de buena voluntad hacia muchas personas y determinadas acciones que en algunos casos ayudaron a salvar vidas.

En lo estrictamente eclesiástico, a Laghi se le reconoce una influencia muy importante en la designación de una camada de obispos que comenzó con la renovación del Episcopado, rompiendo el bloque ultraconservador y abriendo las puertas hacia una perspectiva más actualizada con los aires del Concilio Vaticano II. Precisamente ésa había sido una de las tareas que se le confió a su llegada al país.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-118069-2009-01-12.html

Los amigos: Laguna habló sobre el incómodo tema Grassi

Lunes, Enero 12th, 2009

Monseñor Laguna habló sobre el incómodo tema Grassi
En Mar del Plata, se refirió al caso del cura acusado de abuso sexual, y dijo que es su “amigo”. Apoyo, culpas y demasiados abogados.

Si es cierto lo que dicta el refrán, eso de que “al que madruga, Dios lo ayuda”, entonces Justo Oscar Laguna, monseñor emérito de Morón, debe estar solicitando algún tipo de asistencia celestial. Ni siquiera el 1 de enero, el octogenario religioso evitó levantarse al alba. A las 7.30 de la mañana ya estaba caminando por las calles de Mar del Plata, donde decidió pasar las Fiestas con su hermana “Chola”, que hace años vive en la ciudad.
El fin del 2008 encontró a Laguna envuelto en una polémica que desde hace años parece incomodarlo. La de su vinculación con el sacerdote Julio César Grassi, que enfrenta la etapa final de un juicio por abuso sexual contra menores bajo su guarda en la Fundación Felices los Niños. El testimonio de Laguna podría tener relevancia, pero él no quiere saber nada con tribunales.
NOTICIAS logra dialogar con el religioso en las calles de Mar del Plata, y se lo ve incómodo. “Grassi es mi amigo”, dirá Laguna, empeñado en no inmiscuirse en un tema al que no le agrada referirse.
- El testigo Enrique Stola, psiquiatra de dos de los jóvenes que acusan a Grassi por abuso sexual, declaró en el juicio que usted dijo tenerle miedo al sacerdote. ¿Grassi lo amenazó para que no declare?
- Eso es mentira. No le tengo miedo ni me amenazó. No entiendo por qué el abogado querellante Juan Pablo Gallego miente, como lo hace este testigo que me menciona. Me extraña, porque yo a Gallego también lo recibí muy amablemente.
- En noviembre, cuando usted estaba a punto de ser llamado a declarar, recibió a Grassi en su domicilio. ¿Para qué?
- No sé por qué no podría recibirlo. Me ve con cierta habitualidad. No hace mucho, hace 20 días, creo que fue la última vez. Antes no había venido por un tiempo. Y su trato siempre fue cordial. Yo hace cuatro años que no soy obispo, soy emérito y creo que puedo recibir gente en mi casa. He recibido a abogados, periodistas y fiscales, también.
- Pero no me dijo para qué fue Grassi.
- No te puedo decir que fue por alguna razón en especial, querido. No recuerdo. Lo que sí, lo encontré caído, pobre.
El 7 de noviembre pasado, Laguna recibió a Grassi en su domicilio, cinco días antes de que el monseñor tuviera que ser citado a declarar en los tribunales de Morón.
La nota completa, en la última edición de la Revista Noticias .

Terrorismo religioso

Jueves, Enero 1st, 2009

Por José María Castillo

RD
Lunes, 29 de diciembre 2008

El ataque de Israel a la ciudad de Gaza, que se anuncia como el principio de una larga guerra, nos motiva, una vez más, a reflexionar sobre las misteriosas e inquietantes relaciones entre religión y violencia. Lo que nos lleva inevitablemente a pensar en algo tan brutal, que mucha gente no se atreve a ponerle nombre. Pero hay que ponérselo. Me refiero al “terrorismo religioso”.

Si por terrorismo se entiende la “dominación por el terror” (DLE), la historia nos enseña que, efectivamente, no pocos grupos religiosos, de antes y de ahora, se han dedicado y se dedican a intentar dominar a la gente utilizando para ello la violencia que desencadena el miedo y el terror. No hay que remontarse tiempos antiguos. Desde la guerra civil española del 36 hasta el día de hoy, las guerras que, por el motivo que sea, han sido (y son) guerras, en las que la religión ha jugado un papel determinante, son ya incontables. Pero no hablo sólo de guerras.

Porque hay otras formas de violencia que infunden terror, es decir, hay mil formas de “terrorismo religioso”, por más que quienes lo causan no sean conscientes de que, en realidad, son auténticos terroristas. Terroristas quizá de cuello blanco, de alta alcurnia y de mucho rango. Pero, a fin de cuentas, personas o instituciones que, con lo que hacen y dicen, cumplen al pie de la letra la definición de terrorismo: “dominación por el terror”, el “miedo muy intenso”, a veces, tan intenso que el que lo padece ni se atreve a pensar que su vida y sus decisiones están motivadas por el miedo.

Y es que hay víctimas del terrorismo que ni son conscientes de que lo son. Hasta ese punto el miedo puede llegar a ser una forma de terror que inhibe hasta la capacidad de pensar para tomar conciencia de lo que realmente padece uno mismo en su intimidad secreta.

Las relaciones entre religión y violencia son un hecho patente. Lo que ocurre es que la religión suele infundir en los creyentes tanto respeto que nos dificulta para darnos cuenta de que el fenómeno religioso, mal interpretado o manipulado por turbios intereses, nos incapacita para ver con objetividad y claridad los desastres de miedo y terror que produce en la sociedad y en cada uno de nosotros.

Dicho esto, creo necesario dejar muy claras tres cosas: 1) Nunca la religión es la única causa que desencadena las guerras y otras formas de terror social. Porque en estos casos los intereses políticos y económicos son evidentes.

2) Desde el momento en que el concepto de Dios se identifica con el Trascendente y el Absoluto (sin más precisiones), la religión resulta un peligro que, en manos de hombres con poder y sin escrúpulos, sirve admirablemente para justificar la violencia, para legitimar el terror, para maquillarlo y hacerlo asumible a tantas criaturas indefensas que prefieren la sumisión porque no se ven con fuerzas para soportar el peso de la libertad.

3) Cuando la religión se asocia con esperanzas que trascienden esta vida, en ese caso el peligro de violencia y la fuerza del terror se refuerza hasta lo inimaginable. Porque lo más seguro es que, en tales esperanzas, se basan los motivos fuertes que empujan a los terroristas suicidas que, tras una muerte instantánea, esperan un paraíso de delicias eternas. Es claro que con semejante discurso se fabrican suicidas violentos en serie.

Como también, utilizando hábilmente la esperanza en el cielo, se puede fabricar cobardes resignados y bien dispuestos a soportar lo que les echen encima porque ¿qué importan las penalidades que sufrimos en este valle de lágrimas si las comparamos con el peso de gloria que nos espera? A veces, me da por pensar que este terrorismo puede ser más cruel, para el que lo padece, que el de los suicidas.

A fin de cuentas, el suicidio es cuestión de segundos, en tanto que la resignación puede prolongarse durante una vida entera. Es evidente que el terrorista suicida mata quizá a mucha gente. Pero no es menos verdad que, si en este mundo hubiera menos resignación sumisa y más libertad para no soportar las injusticias, es seguro que este mundo sería distinto, seguramente mucho mejor de lo que imaginamos.

Decididamente, una de las cosas que más nos urgen a todos es afrontar en serio el problema de la religión. No para acabar con ella. Ni para pretender ingenuamente marginarla de la vida de los individuos o de la sociedad. Me parece que eso nadie lo va a conseguir. El problema no está en eliminar la religión, sino en persuadirnos de que se puede vivir de otra forma. No pretendo inventar nada. Porque, al menos desde el punto de vista de mi tradición religiosa (la cristiana), hace ya casi veinte siglos que la cosa se inventó.

Lo que pasa es que, en estos veinte siglos, hemos sido muchos los cristianos traidores que hemos traicionado el invento. Me refiero al invento que consiste en este solo proyecto: “jamás se puede anteponer una idea (ni religiosa ni política) al bien y a la felicidad de un ser humano, sea quien sea”.

Un Dios o una religión que le amargan la vida a los humanos, que les meten miedo, que los someten mediente terrores, quizá tan sutiles que ni nos damos cuenta de ellos, ese Dios y esa religión, no sólo son mentiras y patrañas, sino que sobre todo son un peligro público de consecuencias imprevisibles.

Ya está bien de utilizar a Dios y a la religión para matar personas, marginar a colectivos enteros, por ejemplo a las mujeres, o para humillar a seres que no tienen la culpa de ser como son, los homosexuales, pongo por caso. Todo esto, se haga como se haga o por más que se justifique con los más sutiles argumentos teológicos, en realidad, no es sino terrorismo religioso.

http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=1056169