Archive for Noviembre, 2009

Símbolos religiosos: Muftí de Egipto critica la prohibición de los minaretes en Suiza

Lunes, Noviembre 30th, 2009

Muftí de Egipto critica la prohibición de los minaretes en Suiza

El Muftí de Egipto, Ali Gomaa, censuró hoy la prohibición de construir minaretes (torres de las mezquitas desde donde se realiza la llamada a la oración) en Suiza aprobada el domingo pasado en un referéndum celebrado en el país europeo.

El líder religioso consideró el referéndum como un ataque a la libertad de religión insultante a los sentimientos de la comunidad musulmana en Suiza y en otros países.
“Este precedente contribuye a fomentar la hostilidad y discriminación hacia el islamismo y musulmanes, ya que no prohibe la construcción de edificios de culto de otras religiones,” dijo el muftí.
Ali Gomaa exhortó a los musulmanes, tanto en Suiza como en otros países, a recurrir al diálogo y a otros medios legales para contrarrestar la decisión adoptada y aconsejó a los adeptos del islamismo a no dejarse llevar por esta provocación.
Al mismo tiempo, pidió a los europeos a dar a los musulmanes un trato igual que a los creyentes de otras religiones, “para conseguir una verdadera comprensión mutua en Europa”.
El domingo, la mayoría de los ciudadanos suizos apoyaron la propuesta de prohibir la construcción de nuevos minaretes, principales distintivos arquitectónicos de las mezquitas, considerados por los promotores del referéndum como “símbolo político”.
La prohibición fue apoyada en 22 de los 26 cantones del país, con un 57,5% de los votos en total. Sólo tres cantones, de Ginebra, Vaud, Neuchâtel, y la ciudad de Basilea votaron en contra.
Organizaciones internacionales de protección de los derechos humanos censuraron ya la decisión de Suiza.
Los adversarios de la prohibición planean dirigirse al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.

Conforme a varios cálculos, de 7,7 millones de habitantes de Suiza 350-400 mil son musulmanes.

http://www.argenpress.info/2009/11/mufti-de-egipto-critica-la-prohibicion.html

Homofobia y Teocracia: LA DISCRIMINACIÓN DE BERGOGLIO

Martes, Noviembre 24th, 2009

“LA DISCRIMINACIÓN DE BERGOGLIO

Homofobia y Teocracia

Ante el rápido comunicado de prensa difundido por el Cardenal Jorge Bergoglio en el que afirma que el fallo de una jueza reconociendo a una pareja del mismo sexo el derecho a casarse, es “ilegal” la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) manifiesta el total rechazo hacia las actitudes de discriminación y homofobia del Cardenal quien, ya se había expresado en contra de la Ley de Unión Civil.

El cardenal Bergoglio, quien parece no darse cuenta que la Argentina no es una teocracia ni él su Guardián Supremo, guardó un silencio cómplice durante el juicio al represor Von Wernick y no se refirió a las curas acusados de abuso sexual a menores que ocupan constantemente los medios de comunicación, pero no tiene reparos en intervenir en la política argentina violando la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires cuyo artículo 11 garantiza el derecho a ser diferente sin discriminación por orientación sexual.

Desde la CHA, pedimos, para la construcción de una real democracia y para garantizar los derechos de todos/as los/as ciudadanos/as, la separación real y definitiva de iglesia y estado, el cumplimiento de la Constitución de la Ciudad de Buenos, y el de los derechos humanos para todos/as.”

El señor Bergoglio debe subordinación y valor a los dictámenes del Vaticano, por ende sus comentarios son una clara injerencia en los asuntos internos de nuestro país.

Ya es tiempo de modificar la Constitución y apartar estos sátrapas de nuestra cotidianeidad.

Lic.Jorge Horacio Raíces Montero
Psicólogo Clínico

Macri, jefe de gobierno porteño: “un paso muy importante. Hay que aprender a vivir en libertad sin vulnerar los derechos de otros”.

Martes, Noviembre 24th, 2009

Macri confirmó que hablará sobre el casamiento gay con Bergoglio

El jefe de gobierno porteño dijo que mantendrá una “reunión a agenda abierta” con el arzobispo de Buenos Aires, quien lo había criticado públicamente por su respaldo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Se reúnen a las 14 en la sede de la Curia Metropolitana

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, se reunirá esta tarde con el cardenal Jorge Bergoglio tras las críticas que se produjeron desde la Iglesia a la Ciudad por el respaldo al matrimonio gay. El encuentro se realizará a las 14, en la sede de la Curia Metropolitana, ubicada en Rivadavia al 400.

El cardenal criticó públicamente a Macri en un comunicado, en el que consideró que la unión de parejas del mismo sexo implica “un desapego a la ley” y se mostró “sorprendido” por el respaldo del jefe comunal, que “constituye un signo de grave ligereza y sienta un serio antecedente legislativo para el país y para toda Latinoamérica”.

Macri en tanto había considerado esa decisión judicial como “un paso muy importante. Hay que aprender a vivir en libertad sin vulnerar los derechos de otros”.

Esta mañana, el jefe de Gobierno confirmó que “la reunión es a agenda abierta”, por lo que se descuenta que tratarán el tema.

http://www.infobae.com/politica/486026-101275-0-Macri-confirm%C3%B3-que-hablar%C3%A1-el-casamiento-gay-Bergoglio

Saramago: El factor dios

Sábado, Noviembre 21st, 2009

sábado 21 de noviembre de 2009

José Saramago
En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá ‘ver’ cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez ‘aquí estoy’ cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.

Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.

Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella.

No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra…) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

http://cultural.argenpress.info/2009/11/el-factor-dios.html

Argentina: Aniversario de la Convención de los Derechos del Niño y trabajo infantil

Viernes, Noviembre 20th, 2009

viernes 20 de noviembre de 2009

Argentina: Aniversario de la Convención de los Derechos del Niño y trabajo infantil

Cristiano Morsolin

(especial para ARGENPRESS.info)

El 20 de noviembre se recuerda el aniversario de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño por la Asamblea General de las Naciones Unidas. En este convenio internacional se reconoce por primera vez, que todos los niños, niñas y adolescentes del mundo son Sujetos de Derechos y su opinión debe ser escuchada en toda acción que los involucre y afecte.

En Argentina la Convención sobre los derechos de los Niños y las Niñas se aprobó en 1990, con carácter de Ley nacional, y luego en 1994 se incorporó a la Constitución Nacional. Posteriormente en setiembre del año 2005 se sancionó la ley 26.061 que derogó la ley de Patronato de Menores que consideraba al niño como objeto de protección y no sujeto de derechos. Recién a partir de esta ley se produjo la adecuación legislativa a nivel nacional pendiente desde 1990.

En Argentina se están realizando varios encuentros sobre el tema.

A 20 años de la Convención de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y en el marco de la campaña “Globalización, niñez y diversidad cultural y biológica”, la Plataforma Argentina de Copartes de TDH Alemania y Centro de comunicación Popular y Asesoramiento Legal CECOPAL han realizado desde el lunes 16 al jueves 19 de noviembre, el Seminario sobre “Participación y protagonismo juvenil” y “diversidad cultural e inclusión social”, que realizaremos len Córdoba. Como pueden ver en el programa (www.apadim.org.ar), hubo exposiciones sobre diversos temas relacionados con la Participación y protagonismo juvenil, la diversidad cultural y la inclusión social; talleres, debates y la proyección del documental “La tierra sin su gente”. Además, el día martes realizaron el Foro de jóvenes, con la coordinación del educador popular brasileño Marco Antonio da Silva Souza, del Proyecto “Meninos e meninas de Rua” (San Pablo - Brasil).

El día 20 de noviembre por la mañana Valeria Ferraris estará presentando el trabajo “Participación protagónica de la infancia: una herramienta para el ejercicio de los Derechos del Niño” en el Congreso Internacional de Salud Mental y DDHH organizado por las Madres de Plaza de Mayo.

Dicho trabajo esta basado en la sistematización de una experiencia realizada en el año 2008 con niños de 6 a 13 años de un barrio periurbano de la ciudad de Córdoba

Enfoque de derechos

Norberto Liwiski, Presidente de DNI Argentina y anterior vicepresidente del Comité Derechos del Niño Naciones Unidas comenta que “la explotación económica de niños, niñas y adolescentes, y muy especialmente el trabajo infantil, es objeto de un abierto debate, ocupando un lugar destacado en el tratado de derechos humanos de mayor ratificación universal: la Convención sobre los Derechos del Niño -artículo 30- y de la cual la República Argentina constituye un activo Estado parte. Precisamente desde esa perspectiva es necesario analizar, definir y ejecutar políticas destinadas a proteger los derechos de los niños trabajadores, orientando las mismas hacia la erradicación progresiva, priorizando aquellas que los protejan de mayores riesgos para el ejercicio del derecho a la salud, educación y preservación de los vínculos familiares y comunitarios. El enfoque de derechos en la programación debe considerar las acciones específicas en el marco de estrategias de reducción de la pobreza, en la adecuación de la oferta de servicios que garanticen el acceso a la atención de la salud, la educación, la recreación, entre otros. Asimismo, esta visión integral no puede desconocer las situaciones específicas de trabajo infantil, incluyendo aquéllas de menor visibilidad y, consecuentemente, de más alta vulnerabilidad como el trabajo rural, el trabajo en talleres clandestinos asimilable a condiciones de esclavitud o el trabajo infantil doméstico. El Estado nacional y diferentes provincias están desarrollando planes de acción destinados a atender las situaciones de trabajo infantil. En tal dirección, la constitución de comisiones de trabajo intersectorial son una herramienta idónea para lograr que el Estado proteja integralmente los derechos de los niños trabajadores. Las organizaciones de la sociedad civil tienen histórica y actualmente un rol destacado en la prevención, protección de derechos y erradicación del trabajo infantil, representando interlocutores insustituibles en la definición de políticas específicas. (FUENTE: www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=883624).

Un movimiento para dignificar el trabajo de los niños

El movimiento de Niños y Adolescentes Trabajadores (NATs) llegó a la Argentina desde los años ‘90. Obligados a trabajar por razones económicas, sus integrantes luchan por mejores condiciones laborales. Elisabeth Contrera, en el diario Página 12, en su edición del 7 de enero del 2007 comenta que “ellos prefieren autodenominarse NATs. En realidad, es la sigla de un movimiento social en pleno auge en países del Tercer Mundo, que nuclea a Niños y Adolescentes Trabajadores. Aunque la Argentina se integró tarde a esta corriente, con fuerte presencia de Perú o Chile, en la actualidad unos 200 chicos de entre 6 y 18 años de todo el país se unieron al movimiento para luchar por mejores condiciones laborales. Este fue el motor que impulsó a pibes y pibas de Mar del Plata, y casi al mismo tiempo a los de Córdoba y Jujuy, a crear este espacio donde se reconocen como niños trabajadores. Para algunas organizaciones, digerir esta realidad es imposible ya que es contraria a la ley que defiende los derechos del niño. “No podemos combatir el trabajo infantil dando al niño un mameluco y un casco”, sostienen. Para otras ONG, que colaboraron en el surgimiento de la organización, la sindicalización de los chicos es una herramienta necesaria para “acceder a una fuente de trabajo digna”.

Ariel Zapana es representante del Movimiento NATs en Jujuy y delegado por la Argentina en el Movimiento Latinoamericano de Niños Trabajadores (www.molacnats.org ). Es consciente de la contradicción que encierra la consigna que los aglutina. Sin embargo, se resigna al saber que los principios que rezan en la Convención Internacional por los Derechos del Niño, por ejemplo, se convierten en letra muerta ante las penurias cotidianas. “Somos conscientes de eso. Pero lo que ustedes no ven quizá es la situación que se vive en mi barrio, en mi casa. Tengo que trabajar para ayudar a mi familia porque existe una necesidad”, se justificó.

El se gana la vida desde los 7 años. Empezó limpiando vidrios y botas en San Salvador de Jujuy y hoy, con 18 años, es artesano. Con lo que gana, Ariel puede colaborar con su familia. Ellos viven en Belgrano, uno de las barrios más pobres de la ciudad. Hoy ya no es un integrante más del movimiento sino un educador, tarea a la que lo habilita sus 18 años recién cumplidos.

“Estamos reclamando por algo justo. Queremos trabajar y no queremos ser explotados”, sostiene Ariel. “Ahora queremos difundir en todo el país lo que somos. Esto nos permite conocer nuestros derechos, la situación de otros chicos de la Argentina. Nos da las herramientas para hacernos escuchar”, agrega el chico, que es uno de los encargados de organizar el encuentro nacional que se realizará a fines de febrero en su ciudad natal.

Con esta organización, la Argentina se suma a un movimiento con fuerte crecimiento en América latina. La cuna de la corriente es Perú, donde hay 14 mil menores organizados. También está presente en Paraguay, Chile, Venezuela y Colombia.

En Mar del Plata, la ONG Centro de Resiliencia replicó lo que habían aprendido en un encuentro de NATs realizado en Bolivia en 2001. Aunque desde la organización aclararon que no promueven el trabajo infantil sino que capacitan a niños en diferentes habilidades. “Es bastante difícil la organización del movimiento, pero esto es parte de nuestra cultura. En países como Perú esto es aceptado por la sociedad. Es más, el movimiento está encolumnado detrás de los gremios. En la Argentina todavía causa dolor y espanto y los gremios se encolumnan con la OIT en lucha por la erradicación del trabajo infantil”, comparó Alejandra Murillo, integrante del centro.

“No escandalizarse ante el trabajo infantil es un tarea de sinceramiento que debe hacer la sociedad”, sostuvo. “La realidad es que todos los días se ve a niños saliendo a cartonear con sus padre, a otros limpiando parabrisas. Por ello, creemos que el primer derecho que hay que cumplir es el derecho a la vida y si ellos no salen a trabajar no pueden vivir ni estudiar”, enfatizó. La asociación Conciencia coincide en que “para resolver este problema hay que prevenir y concientizar a través de la educación. Es una problemática muy compleja que requiere de una agenda pública”, enfatizó Susana Finger, directora del Programa Porvenir, que busca erradicar la explotación de niños en la actividad tabacalera de Salta y Jujuy.

Otras organizaciones rechazan esta forma de organización. Basan su posición en los principios establecidos en la Convención por los Derechos del Niño y en el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que establece que la edad mínima de empleo es de 14 a 18 años. “A un chico que trabaja y que tiene sus derechos vulnerados no se lo ayuda dándole un mameluco y casco sino reclamando que se garantice su derecho a la educación”, aseveró Susana Santomingo, representante de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur integrada por la CGT y CTA.

La dirigente acusó a las ONG, que propician la incorporación de los chicos al movimiento, y a un sector de la Iglesia de capitalizar “la condición de vulnerabilidad de los niños para acceder a financiamiento de organismos internacionales y de esa forma mantener la situación de pobreza”. “Aceptar que los chicos se organicen no sólo naturaliza el trabajo infantil sino que además no obliga al Estado a gastar energías en cumplir su rol”, sostuvo.

Desde el otro sector rechazaron las acusaciones. “Son los mismos chicos los que quieren luchar por un trabajo digno”, responde Esteban Ricci, educador en Mar del Plata, concluye el diario Pagina 12.

Experiencias actuales nats

En Avellaneda, al sur del conurbano bonaerense, la Fundación Pelota de Trapo lleva adelante la Escuela de Panadería Panipan y la imprenta Manchita. Ambos emprendimientos forman parte de un proyecto pedagógico donde el trabajo, la educación y la construcción colectiva van de la mano. Allí, los más grandes son los que llevan adelante las tareas y, algunas veces por semana, se encargan de enseñarles a los más chicos –que viven en la Casa del Niño, de la organización - la trastienda de los oficios. “Lo que demostramos con los emprendimientos es que, cuando a los pibes se les brindan las condiciones, otra realidad es posible.

Cuando hay alternativas reales, los chicos las abrazan con fuerza. Por eso, para luchar hacia afuera, primero uno debe demostrar que es posible”, afirma Laura Taffettani, de Pelota de Trapo.

“El trabajo es un componente que debe existir. Esto tiene que ver con una cuestión pedagógica de no separar el saber intelectual del material. El trabajo no sólo tiene que ver con una cuestión del oficio, sino con el hecho de que una persona se pueda organizar y ser responsable. Buscamos que estos chicos tengan todos los elementos para convertirse en trabajadores en valores”, explica Taffettani.

La Fundación Darlocab, VIJ (Darío Rodrigo López Cabana, Víctimas Inocentes de Jujuy) se ocupa desde hace diez años de chicos en situación de calle de San Salvador de Jujuy, a quienes les ofrece contención y apuntalamiento para que, más allá de que desarrollen alguna actividad rentada, vayan a la escuela.

“En general los chicos nos dicen que trabajan para ayudar a sus padres y eso los hace sentir bien porque se sienten útiles, pero lo importante es que no dejen de estudiar”, señala Myrta Cabana. “Yo estoy de acuerdo con que los chicos no deben trabajar pero, ¿qué se le ofrece a esa familia?”,

se pregunta Myrta, quien una y otra vez alerta sobre “ausencia de políticas públicas” para abordar la problemática de manera integral. Fuente: http://www.tercersector.org.ar/notas/notaT70.php

Marily Piotti - Red Buhito, comenta al Observatorio SELVAS que “el último contacto personal con IFJANT y los Movimientos NATs fue en el Foro Social Mundial 2005 entre los adolescentes y con los adultos: Cussianovich, Antonio Añasco en el Foro de 2003. Después hubo muchas interferencias de alguna persona con intenciones poco claras que impidió la confianza en la comunicación. Por esta razón y por falta de recursos hemos mantenido una relación distanciada con el Movimiento de Nats. Sin embargo, la red Buhito ha continuado trabajando con grupos de niños y adolescentes y actuando desde el paradigmas de la Promoción Social de la Infancia, que compartimos. Algunos adultos han realizado las capacitaciones de IFEJANT y yo misma he difundido a través de la universidad estas concepciones y conocimientos en la provincia y en el país. Desde la Universidad hicimos dos investigaciones la primera sobre trabajo infantil y políticas sociales, junto con profesoras universitarias de Chile y otra sobre Trabajo infantil y escuela, estudio de dos casos realizada por ex-integrantes de la Red Buhito, cuya dirección estuvo a mi cargo. Ahora otro grupo de profesores de la universidad estamos iniciando una tercera investigación sobre Trabajo Infantil y Escuelas.

La Red Buhito ha tenido momentos de alza y de bajas, pero hace ya casi 14 años que venimos trabajando de manera continua con niños y adolescentes y junto a otros movimientos sociales de educadores o de Derechos Humanos de la región y esto nos ha permitido sostener el espacio y superar las dificultades que no son solo económicas, sino también las consecuencias de políticas neoliberales que han modificado profundamente la vida de los niños y jóvenes”.

Myrta Cabana, Fundación DaR.Lo.Cab. VIJ (www.metroflog.com/darlocab), comenta al Observatorio SELVAS: “con respecto al trabajo en sí con los chicos, es vasto, el oficio de la panadería se ejecuta con las madres y hermanos mayores de estos chicos, hasta la fecha trabajamos bien , con este micro emprendimiento, en cada región como sabes son distintas las postura de los chicos, en esta provincia, no les interesa capacitarse en panadería, par aquellos es más positivo la construcción, etc. , en la zona rural, por supuesto NO tiene otra alternativa que trabajar en el tabaco, verdura, fruta, etc. también varia la zona, y se distingue los del norte y las zonas calidas. hay mucho por hacer y hablar, creo que la Argentina está en pañales sobre los Nats, por que hay de todo, bueno estamos en contacto, muchas gracias por tu libro, es un material precioso te felicito por tu avance, en mi capital Jujuy, ejecuto un proyecto de contención y prevención de chicos de la calle, y siempre digo que se debe implementar la calle escuela, por el gran numero de chicos desertores, y que No quieren volver a la escuela, y propongo atender a los chicos en sus lugares de permanencia”.

Ruth Belén Zenteno, adolescente trabajadora, comenta que “el Sábado 9 de septiembre del 2009 en Córdoba realzamos el Taller: Paradigma de infancia y trabajo infantil. Se contó ala mayoría de los movimientos y también al Molacnats, en buenos aires estuvo buenísimo participaron varias personas y organizaciones fuimos como cerca de 30 personas; estamos viendo ahora de organizar otro taller pero con las personas que estuvieron de acuerdo con lo q nosotros presentamos q quieren acompañarnos en el proceso como educadores. la memoria del taller lo estaremos mandando a todos en cuanto este listo tuvimos buenos resultados es bueno todo, ya que bueno no estábamos muy activos con la actividades pero esto nos ayudo bastante, también otras actividades por eje: hicimos una pequeña representación de la organización en uno de los cursos del colegio que estoy yendo con al ayuda de mi Vise director que nos esta ayudando bastante”.

Fuente http://molacnats.org/index.php?option=com_content&task=view&id=192&Itemid=98

El trabajo, los niños y la escuela, aportes para pensar las políticas desde el derecho

Las siguientes recomendaciones surgen del trabajo realizado en el marco del Proyecto Extensionista “Niños trabajadores y escuela: abordaje de tensiones y estrategias de integración”, implementado en 2008 y que consistió en un dispositivo de intervención que se llevó a cabo en dos escuelas municipales de la ciudad de Córdoba y un estudio exploratorio-descriptivo de carácter cualitativo. Dicho proyecto es tributario de la participación en la investigación “Situación del trabajo infantil y relación entre políticas públicas e intervención social en Argentina” (2005- 2006), Peralta, Fredianelli, Piotti, Andrada, Gaitan y Rins. UNC, y al mismo tiempo un intento de profundizar en algunos aspectos críticos que aparecieron en la relación niños, niñas, trabajo y escuela.

La investigación tuvo por objetivo conocer qué niños/as escolarizados de sectores pobres trabajan, en qué lo hacen, cómo se anudan esas actividades a la cotidianeidad familiar y escolar, y qué representaciones construyen en torno a sus prácticas laborales. La muestra fue intencional, la constituyeron los niños/as del 5º grado de ambas escuelas, y vale comentar que la selección de las escuelas atendió al hecho de que “el trabajo realizado por los alumnos/as” constituía una preocupación institucional. En relación a las técnicas, las mismas se construyeron de cara al sujeto de nuestra investigación, por lo que se utilizaron y combinaron: entrevistas grupales en el marco de actividades lúdico-creativas, producciones creativo-expresivas y entrevistas individuales.

En relación a nuestro objeto, partimos de afirmar que la realización de prácticas laborales por parte de niños y niñas constituye un fenómeno que obtiene, a fuerza de presencia y expansión en las calles y en la organización de las familias pobres, un lugar en la agenda pública. Y si bien no es un fenómeno “nuevo” acontece en el marco de cambios jurídico-culturales-institucionales que lo impugnan socialmente y lo presentan como una anomalía social. Ya a principios de siglo en nuestro país se realizan investigaciones en torno a la cuestión, entre ellas la de José Ingenieros en 1907 donde lo asocia con la delincuencia y Biallet Masse que va a describir las crueles formas de explotación sobre todo en el norte argentino. Las mujeres socialistas también van a tomar al “trabajo infantil” como preocupación reivindicando algunas de las actividades que realizan los niño-adolescentes, en particular los canillitas, y propondrán formas de erradicar la explotación, entre ellas Fenia Cherkof, Gabriela Laperriere de Coni, Carolina Muzzilli . Y ya en este punto se abrirá una debate que nos cruza hasta nuestros días, el de las posturas ante el trabajo que realizan niños/as y adolescentes.

Estamos en presencia de un fenómeno paradójico: la invisibilización del trabajo infantil. Su paradoja consiste en ser un fenómeno en creciente expansión al mismo tiempo que es invisible en su magnitud, en su heterogeneidad, en los modos en que trama la vida cotidiana de los sujetos. Quizás su invisibilidad radica no solo en el incipiente conocimiento que tenemos de su manifestación sino también en la fuerza con que se instaló la impugnación social; y ambos elementos parecen jugar en un círculo vicioso de alimentación mutua. Se amonesta el “trabajo infantil” porque la infancia contemporánea en tanto construcción social reconoce a los niños/as necesidades, capacidades y derechos diferentes a los adultos, pero también porque lo asociamos de manera unívoca a explotación infantil, a no escolaridad en cualquiera de sus matices (desgranamiento, deserción, repitencia, inasistencia, a maduración temprana, etc), y a la destrucción de una subjetividad en desarrollo. La impugnación se realiza más allá del análisis de la situación, de las raíces que hecha en una sociedad fuertemente fragmentada, desigual y excluyente que arroja a amplios sectores de la población a la economía informal, el desempleo, la subordinación política. Pero también impide poner en discusión de qué hablamos cuando hablamos de trabajo infantil; y cuáles son las formas que expresarían modalidades de socialización, de integración cultural, cuáles responden a la organización familiar empujada al límite de la sobrevivencia, y cuáles se tornan prácticas inaceptables para los niños/as y adolescentes. Ya sabemos que sucede cuando una práctica social impugnada, amonestada socialmente pero que paradójicamente constituye una práctica frecuente, arroja a los sujetos sujetados a sus condiciones de vida a la oscura clandestinidad y por ende a situaciones de mayor vulnerabilidad.

Por otro lado avalar el trabajo infantil en cualquiera de sus expresiones equivale a justificar prácticas que comprometen el crecimiento y desarrollo de niños y niñas pertenecientes a los sectores más vulnerables de la sociedad. Avalar el trabajo infantil en cualquiera de sus expresiones equivale a desestimar el sufrimiento de muchos niños y niñas que postergan su infancia y adolescencia en función de resolver la urgencia del presente de sus vidas cotidianas, desconociendo al sujeto de derecho que existe en cada niño y niña.

Si bien estas posturas se ven con mayor claridad en las definiciones de la política social, los modos en que se estudia el trabajo realizado por niños también aparecen en algunos casos fuertemente impregnados por estas definiciones político-ideológicas. En general la relación que se establece entre trabajo infantil y escolaridad pareciera más buscar confirmar la malignidad de lo primero que mostrar las formas en que se expresa la realidad. La mayoría de los estudios muestra correlaciones entre estas dos situaciones pero no hay prácticamente estudios concretos que busquen develarla. Por ejemplo, en la EANNA realizada en Córdoba durante el 2006 dice que los niños/as entre 5 y 13 años que trabajan asisten a la escuela en un 96,1% y seguidamente afirman que “los indicadores de rendimiento educativo señalan que la inserción temprana en el mundo laboral, afecta seriamente los logros en la escuela: el 15% de los niños trabajadores repitieron de año o grado, el 12% declara inasistencias frecuentes a la escuela, el 16% llega tarde a la escuela de forma reiterada” pg33.

Y si comparamos estos datos con los que aporta el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia el rezago escolar en Córdoba llega al 8,6% aunque si se mira el 10% más pobre de los sectores sociales esto alcanza el 16,5. “En efecto, los niños/as en en el 10% de los hogares más pobres tienen casi siete veces mas “chances” de atrasarse en su trayectoria educativa que sus pares en el 10% de los hogares más ricos” pg 93.

Los datos dicen que los niños que trabajan repiten pero no dice que repiten porque trabajan, o al menos podemos decir que se está omitiendo la pregunta sobre la escuela y que impacto tiene las formas de enseñar y de aprender en la posibilidad de permanencia en el sistema educativo.

Y si bien nuestro trabajo de investigación no se centro en la relación trabajo infantil, permanencia en el sistema educativo, y/o el proceso de aprendizaje, allí nos encontramos con algunas situaciones que permitieron poner en cuestión estos supuestos, aunque poner en cuestión no significa desconocer que las exigencias del trabajo hacen de obstáculo a la participación en la escuela, aunque no sepamos exactamente cómo. Sí nos permitió visualizar la importancia del trabajo de los/as niños/as en su cotidianeidad y en los procesos de subjetivación, cuestión invisibilizada en su magnitud y especificidad en el espacio escolar.

Por un lado el número de niños/as que trabaja en estos dos grados llegaba prácticamente al 80%, si definimos trabajo en un sentido amplio de actividades realizadas por los niños/as que posibilitan la reproducción cotidiana de sus familias, se asocian a labores desarrolladas por adultos en términos de trabajo, y significan un aporte al ingreso familiar o la resolución del trabajo doméstico. Tareas que se realizan al menos una vez a la semana y en la mayoría de los casos son nombradas por los niños/as como trabajo, colaboración, o responsabilidad. La proporción de niños trabajadores y de niñas trabajadoras era similar, por ejemplo en uno de los grados de 12 niñas solo 2 no trabajaban en tareas domésticas (en el seno familiar como para terceros) esto coincidía con que eran hermanas menores de familias de más de 5 hermanos donde las mayores eran mujeres que sí asumían estas responsabilidades.

Otra cuestión a destacar es que los niños/as hablan positivamente de sus prácticas laborales, expresando un encuentro satisfactorio con las propias capacidades, iniciativa, creatividad y actitudes morales. Encuentran en el trabajo un espacio de reconocimiento de potencialidades y capacidades que tal vez contrasta con la vivencia de la escolaridad y porqué no de la vida cotidiana.

Las maestras de ambas instituciones solo conocían algunas situaciones en que los niños/as trabajaban, y en el caso puntual de los 5º grados el trabajo era más invisible en el grupo de las niñas que de los varones. También constatamos que las maestras no hablan con los niños/as sobre las situaciones de trabajo, tienen acceso a esta información de manera ocasional, “extramuros” de la escuela o fuera de los tiempos reglados para la enseñanza-aprendizaje.

Esto nos permite arriesgar una conclusión que también es un hipótesis: la invisibilidad respecto del trabajo infantil opera como obstáculo en el proceso de enseñanza- aprendizaje escolares de los niños y niñas, en la construcción de identidad positiva de los/as niños/as y en su integración/permanencia dentro del sistema educativo; nótese que nuestra hipótesis es que la invisibilidad, y no el trabajo infantil, opera como obstáculo. No solo decimos esto porque no hemos mirado en forma directa la relación trabajo proceso de aprendizaje y/o permanencia en el sistema, sino porque la sola presencia de estos niños en el aula y sus trayectorias educativas nos decían que el trabajo no había funcionado como “expulsor”. Sin embargo entendemos que la posibilidad de que las exigencias de algunos trabajos que realizan los niños/as interfieren en el aprender y el permanecer, es alta. La pregunta entonces es ¿por qué? ¿en qué casos y situaciones el trabajo se vuelve la antítesis de la escolaridad? ¿cómo está funcionando la escuela, su propuesta educativa, que en algunos casos el trabajo intenso no interfiere en los procesos de aprendizaje?

No obstante que los niños/as trabajen es un dato de la realidad que impacta en los saberes construidos por los niños y en los aprendizajes realizados de muchas maneras: en principio, porque los niños aprenden prácticas que suponen un modo de socialización que trasciende los vínculos primarios; también porque supone el ingreso de conocimientos –conceptos, procedimientos, actitudes- no escolarizados, o en su defecto, por una vía no curricular.

También los docentes parecieran obviar el modo en que el trabajo realizado por los niños/as impacta en los procesos de aprendizaje, postergando la reflexión acerca de las estrategias de enseñanza más adecuadas para hacer efectivo el derecho a la educación y la responsabilidad de la institución en la concreción de los derechos de la niñez. Las maestras conocen que los niños trabajan porque los encontraron trabajando en una esquina, en un carro, o porque algún compañero justificó su inasistencia aludiendo al trabajo; pero no han realizado un sondeo en sus diagnósticos o el dato parece no se articularse con las prácticas de enseñanza. En efecto, dentro de las escuelas en las que realizamos nuestra investigación, la condición de revista del docente – suplente en su gran mayoría dentro del turno tarde- pareciera impregnar el vínculo que establece con el alumno, dificultando una relación de conocimiento profundo como resguardo ante eventuales cambios de escuela. La preocupación por lograr la estabilidad en el empleo ocupa el primer lugar en el escenario educativo; por otra parte, la revisión de las estrategias de enseñanza es una práctica que requiere el acompañamiento supervisado por docentes con mayor dominio del campo y la colaboración mutua, ingredientes que no siempre están al alcance de los docentes noveles en las instituciones educativas.

Decimos que la invisibilización opera como obstáculo en el aprendizaje, resultando una paradoja, ya que cualquier aprendizaje –sea en un niño como en un adulto- se realiza en función de la superación de obstáculos que se presentan y desafían las respuestas habitualizadas a partir de los esquemas construidos. La invisibilización que resulta de la indiferencia o la ignorancia del adulto ante el quehacer de los niños obtura la posibilidad de que la cotidianidad de los niños y niñas trabajadores ingrese al aula como materia prima desde la cual anclar la enseñanza y el aprendizaje de los contenidos curriculares.

Paralelamente, la existencia de una impugnación social respecto del trabajo infantil inhibe el relato de los niños que resguardan sus prácticas y a quienes las realizan con ellos. Por esta razón, sostenemos que la invisibilización obstaculiza la construcción de identidad positiva de los/as niños/as, resultando que se ocultan tareas para evitar la estigmatización social y escolar.

Finalmente, consideramos que la invisibilización opera como obstáculo en la integración, permanencia y promoción dentro del sistema educativo de los niños y niñas que trabajan, ya que no hay políticas de acompañamiento y promoción que potencien los aprendizajes realizados, incluyendo los que devienen de la práctica laboral. Sencillamente, se evalúa que los niños no alcanzan las expectativas de logro planteadas por los docentes para el año, sin que aparezcan las oportunidades de integración de los saberes construidos extra-muros, ni tampoco alternativas que posibiliten nuevas respuestas institucionales, tanto por parte de la familia como por parte de la escuela. Esta evaluación del adulto es aceptada en términos generales por el niño, por su familia y también por el docente, reforzando una estigmatización vinculada al trabajo y depositando el costado omnipotente de la profesión en el fracaso del alumno.

Creemos que es necesario cambiar de actitud respecto del trabajo infantil. Este es un dato de la realidad que debe interpelarnos y provocar nuevas respuestas, hasta tanto se generen respuestas políticas que posibiliten revertir la tendencia a la exclusión de familias enteras del circuito formal de producción y posibilidades escolares de incorporación de una formación para el trabajo técnico viable. Conocer la magnitud de este fenómeno y su ingerencia en la constitución de la identidad de un niño es comenzar a recorrer el lento y trabajoso camino hacia su visibilidad, y en consecuencia, hacia el abordaje específico en instituciones como la escuela.

Recomendaciones

Presentamos recomendaciones en tanto camino propiciatorio de nuevas disposiciones en política educativa y política de infancia donde se reconozcan las necesidades de los niños/as en términos de derechos.

De la relación Escuela- niño/a- trabajo:

Profundizar el conocimiento de la cotidianeidad de los niños/as de sectores pobres y empobrecidos y el lugar que ocupa el trabajo infantil en su cotidianeidad, y los modos en que esta realidad se vincula y tensiona con los procesos de enseñanza-aprendizaje escolarizados:

Diseñando investigaciones que se lleven a cabo por equipos mixtos, asociando esfuerzos entre la Universidad y la Escuela.

Constituyendo equipos técnicos con inserción territorial que trasciendan el ámbito estrictamente institucional y complementen la tarea pedagógica.

Construyendo herramientas que posibiliten a los docentes profundizar el diagnóstico institucional-áulico revisando y criticando las categorías y nominaciones desde las cuáles se mira a los niños/as y su realidad.

Incluyendo al niño/a como actor protagónico en la construcción del conocimiento/saber sobre su realidad y no como mero espectador y objeto del proceso.

Generar espacios de reflexión, recuperación y socialización de estrategias pedagógicas centradas en la comunicación, el juego, la expresión, y el rescate y valoración de los saberes y la cotidianeidad del niño/a; que tengan por horizonte la integración y retención significativa en el sistema educativo formal.

Diseñando intervenciones innovadoras que permitan ensayar nuevas respuestas a los modos habitualizados de ser escuela, habilitando el ingreso de nuevos actores e introduciendo modificaciones en los roles convencionales dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Revisando la didáctica convencional de la “áreas centrales” del currículo, fortaleciendo las competencias comunicacionales y operacionales.

Fortalecer el rol del directivo en el acompañamiento pedagógico-didáctico de los docentes, como modo de socializar las buenas prácticas.

Instituir formas concretas desde las cuáles los/as niños/as participen de estos espacios de reflexión y construcción pedagógica en tanto actores de las estrategias educativas.

Flexibilizando las formas institucionales de organización del espacio curricular, donde los niños/as propongan contenidos y modalidades de abordaje.

Habilitando espacios de evaluación participativa del proceso enseñanza aprendizaje que permitan a los/las niños/as tomar la palabra y producir cambios.

Conclusiones

Ocho niños menores de cinco años mueren por desnutrición al día en Argentina, uno de los mayores exportadores de alimentos del mundo, según datos del Centro de Lucha contra el Hambre (CLH), dependiente de la Universidad de Buenos Aires. Para protestar contra esta realidad, el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, una organización no gubernamental que realiza una actividad incesante por todo el país, congregó el sábado 12 de diciembre de 2008, en la plaza de Obelisco de Buenos Aires, a 50.000 personas, que marcharon por la ciudad bajo el lema “El hambre es un crimen, ni un pibe menos”.

La consigna la abraza el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, y la movilización sigue también en este aniversario de la Convención de los derechos del Niño, enfatizando la lucha por lograr la plena ciudadanía de la infancia de los sectores populares en Argentina, sin olvidar la lucha por el protagonismo y la dignidad, la lucha por mejorar las condiciones di vida de los niños, niñas y adolescentes trabajadores del país. (FUENTE: http://www.argenpress.info/2008/12/argentina-50000-personas-marchan-en.html).

Notas:

1) Escuela Saúl Taborda ubicada en Villa 9 de Julio y Escuela Juan B. Justo ubicada en Villa Siburu.

2) Mariela Macri, Miriam Ford, Carolina Berliner, María Julia Molteni (2005), Primera Parte, punto 3. El trabajo infanto –adolescente en el marco de la “cuestión social” (1907-1943). En El trabajo infantil no es un juego –estudios e investigaciones sobre trabajo infanto-adolescente en Argentina. 320p, 1º edición, Buenos Aires. Argentina. Editorial Stella. Ediciones La Crujía.

3) No intentamos trazar un paralelismo me creemos que por ejemplo lo que sucede actualmente con la realización del aborto, su ocultamiento/impugnación ponen a las mujeres en situaciones más profundas de vulneración de derechos .

4) Trabajo Infantil y adolescente en cifras. Segunda encuesta: síntesis de resultados de la provincia de Córdoba. 2008. Buenos Aires. UNICEF, UNDP Argentina, MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL, OTI.

5) Barómetro de la Deuda Social de la Infancia- 2007: Condiciones de vida de la niñez y adolescencia. 1º edición. Buenos Aires. Bouquet Editores. 2008 Observatorio de la Deuda Social Argentina. Departamento de Investigación Institucional. Pontificia Universidad Católica Argentina. Argentina. Fundación Arcor.

Cristiano Morsolin, operador de redes internacionales para la defensa de los derechos de la infancia y adolescencia. Trabaja en Latinoamérica desde 2001. Co-fundador del Observatorio SELVAS.

http://www.argenpress.info/2009/11/argentina-aniversario-de-la-convencion.html

Christopher Hitchens: Polémica antología sobre ateísmo

Lunes, Noviembre 9th, 2009

Ideas

Polémica antología sobre ateísmo 15:39 | El libro “Dios no Existe”, antología de artículos de pensadores y escritores de todas las épocas, es otra acción militante contra la religión, fuente de violencia y sumisión para el recopilador británico Christopher Hitchens.

Dios ha muerto: así lo sentenció F. Nietzsche en su libro La gaya ciencia, en 1882, hace ya más de un siglo. Sin embargo las discusiones contemporáneas en torno al pensamiento religioso y a la presencia de dios en las prácticas humanas parecen contradecir aquella proclama e inaugurar el retorno de un problema filosófico que la modernidad, suponíamos, había despachado para siempre.

Gianni Vattimo, Richard Rorty, Juergen Habermas, Jacques Derrida, Hans Gadamer, entre otros, escriben, discuten, se reúnen en mesas redondas o en conversaciones teóricas para hablar de religión y entonces Dios, la Biblia, lo sagrado, la trinidad, Moisés o la fe vuelven a formar parte de una batería conceptual filosófica que creíamos perimida. ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad de este retorno? ¿No era claro que el pensamiento crítico exige el fin de las religiones o de cualquier otra forma de clausura trascendente? ¿No alcanza con la ciencia para la verdad, con el acuerdo para la moral, con la democracia para la política o con el psicoanálisis para la angustia existencial? Después de Nietzsche, de Freud y de Marx, ¿es necesario volver a pensar en Dios o en la religión o en una fuerza divina para edificar nuestro pensamiento humano? A lo largo de la modernidad, y en particular en el siglo XX, aprendimos a pensar sin dios: la antropología, la política, la sociología, el psicoanálisis, la pedagogía, en fin, todas las formas contemporáneas del pensar excluyen a dios de su cuadrícula de explicaciones. ¿Cuáles son las razones de este retorno de lo religioso en la reflexión teórica?

No hay dudas que habitamos el fin de una época. La crisis del pensamiento moderno, anunciada en miles de páginas bajo el prefijo pos (posmodernidad, poshumanismo, posindustrial, etc.) implica un giro y una metamorfosis en los conceptos y valores sobre los que se había edificado el sentido de las prácticas humanas desde el siglo XVII en adelante. Después de la muerte teórica de Dios, asistimos al fin de la Verdad, de los grandes relatos, de la objetividad, de la historia, de las ideologías, de la ética humanista. El pensamiento contemporáneo parece referir a la caída como un modo de afirmar la incertidumbre a la que está expuesto cuando pierde el andamiaje que le brindó la razón por más de trescientos años. La demolición del edificio moderno deja escombros: culpas, ausencias, reconstrucciones, críticas, obsesiones, abandono, reordenamientos. El fin de la metafísica y el nihilismo que le sigue, anunciado por Nietzsche y luego por Heidegger, es uno de sus efectos. La necesidad de una nueva ontología es otro. Deleuze, Badiou, Sloterdijk, Negri, Baudrillard, entre tantos autores, se hacen cargo de la devastación moderna y, sin la necesidad de Dios, elaboran toda una siderurgia teórica para fraguar los cimientos filosóficos en un nuevo suelo.

Es en esta perspectiva de reconocimiento del fin de la metafísica en la que se ubica el filósofo italiano Gianni Vattimo. Pero, lejos de aquellos teóricos que prescinden de Dios, Vattimo vuelve sobre el pensamiento religioso y afirma que el nihilismo posmoderno, el “pensamiento débil” tal como él lo llama, es la “verdad actual del cristianismo”. Esto, lejos de tener una mirada crítica sobre la época contemporánea, es una afirmación positiva en tanto supone la caída de los grandes relatos, el derrumbe de la verdad objetiva de la ciencia, y con ello, la posibilidad de la interpretación y la emergencia de la diferencia.

Si la verdad es una “experiencia de participación en una comunidad”, la diferencia en las distintas interpretaciones es posible gracias a la verdad del amor, la caridad. El suponer una verdad objetiva, es decir trascendente a la historia, es la fuente de los fundamentalismos; la hermenéutica, como posibilidad de interpretación, es la experiencia de una existencia histórica, no sólo de la verdad, sino también de los hombres. Por ello, para Vattimo, la encarnación de Dios en Cristo, es “la renuncia a su propia trascendencia”, es decir, el despliegue de un cristianismo antimetafísico, donde Dios es mundano, está rebajado y fuera del cielo, y lejos de ser una verdad objetiva que debe imponerse como único fundamento, es un mensaje histórico de salvación, es decir, de interpretación. Desde esta perspectiva, la muerte de Dios anunciada por Nietzsche, puede ser vista como “la muerte de Cristo en la Cruz narrada por los Evangelios”. El nihilismo es el fin de la metafísica y el imperio de la diferencia, sólo posible a través del amor. Es decir, frente a la intolerancia de los fundamentalismos, Vattimo propone a la caridad cristiana como el único valor que nos permite aceptar las diferencias y reducir la violencia. La religión retorna, en el pensamiento del filósofo italiano, como “no-religión”, es decir, no como un dogma ni como institución indiscutible.

Frente a posiciones como la de Vattimo, donde lo religioso es visto y recuperado a partir del fin de la modernidad, otras lecturas insisten en llevar a juicio a Dios y someterlo al tribunal de la razón. El motivo principal de estas interpretaciones de corte iluminista es el de enfrentar a los totalitarismos políticos de base religiosa, donde el fundamento divino trasciende necesariamente las fronteras de la religión y se hace violencia terrorista, atentado y muerte.
La caída de las Torres Gemelas en septiembre de 2001, además de una reflexión sobre sus derivaciones en la política de Occidente, abrió nuevamente el debate sobre la existencia de Dios y los efectos que producen las creencias religiosas en la vida de los hombres. Lejos de abandonar los postulados de la modernidad, aquí se afirma el poder de la razón y la verdad de la ciencia como un principio que permite desarticular el oscurantismo religioso y demostrar la falsedad de todos sus enunciados. Es decir, “aumentar las luces”, como afirma el filósofo Michel Onfray en su Tratado de ateología (Ediciones de la Flor, 2006), insistir con el iluminismo moderno, llevarlo al extremo, con el fin de liberar a los hombres de la barbarie y la ignorancia. Se trata, de alguna manera, de seguir manteniendo la vocación higiénica que la modernidad manifiesta respecto de las creencias religiosas, mediante la claridad argumentativa y la verdad luminosa que la razón nos ofrece. Si el fanatismo del creyente produce guerras, atentados, y muerte; si bajo el nombre de Dios se llevan adelante sacrificios, mutilaciones o abusos; si los argumentos religiosos se oponen a los argumentos de científicos, no se trata entonces de incorporar a Dios de un modo más pacífico y privado, sino de demostrar una y otra vez la falsedad de su existencia; de comprender que todas las religiones no son más que supersticiones inventadas por los hombres con el fin de seguir sosteniendo una forma de dominio cruel sobre sus semejantes.

Esta es la perspectiva que sostiene el libro Dios no existe. Lecturas esenciales para el no creyente del escritor y periodista inglés Christopher Hitchens (Debate, 2009). Este ensayo, de reciente aparición, es una extensa antología de textos que van desde Lucrecio, poeta y filósofo romano del siglo I a. C., hasta autores del siglo XXI, donde todas las reflexiones elegidas comparten un pensamiento crítico y en muchos casos devastador en contra de la existencia de Dios. En la introducción, Hitchens afirma de inmediato su mirada sobre la religión y la preocupación que lo lleva a publicar su libro: la creencia en Dios es una peste (el texto comienza con una referencia a la novela de Albert Camus) y “esta antología pretende identificar y asilar esos bacilos con mayor precisión”. Con la misma urgencia, refiere a los atentados con coches bomba del año 2007 en Londres (su ciudad natal), donde en nombre de la religión “el odio y la violencia están envenenando todas las vidas”.
Es decir, el libro se presenta no sólo como una defensa del ateísmo militante que el autor sostiene, sino como una necesidad de tomar conciencia de los efectos terroríficos que produce la religión en la vida contemporánea. Este libro es, en cierta forma, la continuación de un libro anterior de Hitchens (Dios no es bueno. Alegato contra la religión, Debate, 2008) donde el autor, luego de un análisis crítico de la religión y sus efectos –”La religión mata”, “La religión como pecado original”, “¿Es la religión una modalidad de abuso de menores?”, son algunos de sus capítulos– hace un llamado a la resistencia de la razón y a la necesidad de una nueva Ilustración que sostenga como único objeto de estudio, no a Dios o sus mesías o a sus libros sagrados, sino al hombre y la mujer. Sin embargo, y a pesar de la claridad que brinda la ciencia actual, Hitchens cree que es “necesario también conocer al enemigo [dios]… y disponerse a combatirlo”.

Es en esta batalla ilustrada que se inscribe Dios no existe, ya no como un alegato sino como una genealogía del ateísmo que incluye a autores de las diversas ramas del pensamiento y de los distintos períodos históricos de la cultura occidental. Desde la prosa de los Rubáiyat, de Omar Jayam, de fines del año mil a la voz de Darwin en su Autobiografía; filósofos como David Hume o Karl Marx; escritores como Joseph Conrad, George Orwell o John Updike; S. Freud, Carl Sagan, Anatole France, Einstein, Lovecraft o Mark Twain, en una extensa y muy completa reconstrucción cronológica de pensamientos que, de un modo u otro, criticaron la idea de Dios o directamente afirmaron su inexistencia. La antología finaliza con la escritora de origen islámico Ayaan Hirsi Ali quien actualmente vive oculta y amenazada de muerte por la yihad por su defensa de los derechos de las mujeres musulmanas. Su artículo “Cómo (y por qué) me hice infiel” es un pequeño ensayo autobiográfico que describe el camino que la condujo de la sumisión religiosa musulmana al ateísmo que hoy sostiene. No es sólo un pensamiento sino la descripción de una práctica concreta de abandono de la idea de Dios, una emancipación que tuvo a la razón como guía y el respeto a sí misma como “brújula moral”. Una experiencia de infidelidad que Christopher Hitchens elige para cerrar su libro, acaso como una forma de decir que no sólo es posible vivir sin Dios, sino que, tratándose del “enemigo más antiguo de la humanidad”, es vital y necesario.

Para sostener la religión o para devastar definitivamente el poder de dios, lo cierto es que la filosofía del siglo XXI sigue administrando las consecuencias del fin de la modernidad y el ingreso a una nueva época para la que aún no tenemos un pensamiento. El resurgimiento de ciertos problemas es un signo de la devastación teórica con la que nos enfrentamos. Mientras tanto la razón y la fe siguen intercambiando sus cartas y acusándose mutuamente de los monstruos que producen.

http://www.clarin.com/notas/2009/11/07/_-02035439.htm

Una batalla cultural en el Parlamento

Sábado, Noviembre 7th, 2009

INTENSO DEBATE EN EL PARLAMENTO POR EL MATRIMONIO ENTRE PERSONAS HOMOSEXUALES
“Esta es una batalla cultural hermosa”
En la segunda reunión de comisiones por el proyecto para instaurar el casamiento gay hubo discusiones fuertes y testimonios emotivos. También hubo presencia de sectores fundamentalistas. El martes hay nueva sesión.
Por Soledad Vallejos

Militantes de organizaciones de minorías sexuales convivieron con grupos de religiosos fanáticos.

“Soy un hombre sano, soy homosexual, estoy felizmente casado desde hace cuatro años con Jesús Santos, que así se llama mi marido”, se presentó el activista Pedro Zerolo, al iniciar su intervención como invitado del plenario de comisiones de Diputados en el que, contra los pronósticos arriesgados la semana pasada, no se firmó el dictamen para que el matrimonio gay llegara a ser debatido en el recinto en el corto plazo. Que Zerolo diera esa definición de sí mismo, y que un bullicio escandalizado amenazara con interrumpirlo en cuanto dio el nombre de su esposo (“¡no se puede llamar así!”) puede dar una pauta de cuánto se hizo sentir la presencia fundamentalista durante las cerca de cinco horas de una reunión teñida de tensión, pero también de emotividad por lo que podría conseguirse. Entre la mañana y el principio de la tarde, en la sala del Anexo de Diputados convivieron consignas de respeto a la tradición y panfletos que instaban a rechazar “las uniones de putos”, militantes de la CHA, de la Falgbt, feministas, políticos conocidos y del montón, en una sala repleta que el martes por la mañana dará continuidad al debate, con la esperanza de acercarse finalmente al dictamen.

Aun cuando la tensión podía palparse en el aire, el plenario tuvo un intenso clima de militancia y celebración. Parte de esa alegría de los activistas y quienes apoyan el proyecto de ley nacía de la posibilidad de contar con la presencia, y las palabras, de Antonio Poveda y Pedro Zerolo, llegados especialmente desde España para exponer como invitados del plenario y dar su aval al proceso de los proyectos de ley y aportar detalles de la experiencia española, habida cuenta de que en España el matrimonio gay es legal desde hace cuatro años. Estadísticas sobre la cantidad de bodas, la tasas de divorcio (notablemente menores entre las parejas homosexuales que entre las heterosexuales), la creciente aceptación social que fue cosechando el matrimonio gay luego de la sanción de la ley y, a la vez, la lentitud que es propia de todo cambio cultural fueron algunos de los ejes que pudieron contar de lo que ha sucedido en suelo español en los últimos años.

Una hora antes del plenario, algunos legisladores e invitados habían participado de un desayuno con Zerolo y Poveda, quienes anticipaban que, aun cuando el dictamen no pudiera dictarse ayer, el proceso podía darse por iniciado. “Hay que vivirlo como una aventura”, dijo Zerolo. En un pasillo, en pleno tránsito de una sala a la otra, se veía llegar a un público notablemente más numeroso que el que, la semana anterior, había presenciado la primera sesión del plenario. La convocatoria que, desde principios de la semana, había lanzado la revista ultrafundamentalista Cabildo y la distribución de volantes de la agrupación Custodia permitían explicar parte de la concurrencia. La lista de invitados a aportar opiniones sobre los proyectos de ley estuvo, también en consecuencia, mucho más nutrida, al punto de haber tenido quince invitados distintos. En el inicio, María José Lubertino, presidenta del Inadi, quien recordó que su gestión había presentado un proyecto sobre matrimonio gay el año pasado, insistió sobre la importancia del nombre que vaya a dársele a la institución. “Si hay equiparación de derechos, no puede haber denominaciones distintas para las mismas figuras jurídicas. Los mismos derechos tienen que tener los mismos nombres.”

Luego, César Cigliutti, presidente de la CHA, anunció que hablaría “como activista”: recordó al Frente de Liberación Homosexual (FLH), que insistía sobre la necesidad de visibilizar a la comunidad homosexual en la década del ’70, cuando “ser ‘maricón’ era un síntoma de la alienación burguesa, pero el Frente de todas maneras creía en la liberación”. “Entramos por la ventana a los años ’70”, graficó, y luego agregó que “antes éramos una nueva militancia urbana en busca de su identidad” y, ahora, en los inicios del siglo XXI, “somos sujetos de derechos humanos y derechos civiles”, aun cuando subsistan homofobias y desigualdades. “Vivir y amar libremente en un país liberado” eran metas del FLH que la CHA y los activistas presentes en la sala retomaban, agregó, con lo que ganó uno de los aplausos más extensos del encuentro. A continuación, Antonio Poveda recordó que aquí, como sucedió en España, se trata de “legislar aquello que la sociedad ya ha reconocido”. El 70 por ciento de apoyo que el matrimonio homosexual cosecha actualmente en Argentina supera, ya, al 65 por ciento que acompañaba el proyecto en España al momento de su sanción, explicó. Cuatro años y 20 mil bodas después, “va en aumento el número de personas que apoyan este matrimonio”.

Luego de una extensísima lista de apoyos que distintas personalidades, ONG y entidades profesionales hicieron llegar a las comisiones de Legislación General y de Familia, Mujer y Niñez, Vilma Ibarra cedió la palabra a Carlos Vidal Taquini y Alejandro Bulacio, ambos abogados, aunque el primero especializado en derecho patrimonial y el segundo en derecho de familia. “Para tener hijos hace falta un hombre y una mujer”, dijo Vidal Taquini ganando los aplausos de la tribuna cabildista (oportunamente ubicada a la derecha de la mesa de expositores); el temor al seguro “descalabro social”, el riesgo de poner “en juego el fundamento de la sociedad: la familia”, fueron los ejes de Bulacio.

Que el orador siguiente fuera Zerolo sólo agudizó la euforia tensa del ambiente. El cambio de ley procura ampliar una “institución civil” basada en “presupuestos patriarcales”, dijo, y con una sencillez apabullante resumió los cambios que las instituciones culturales necesariamente atraviesan con el correr del tiempo, por lo que actualmente el matrimonio “es un derecho que se contrae, y se rompe cuando es preciso romperlo”, una flexibilidad que “lo único que ha hecho es fortalecerlo”. “Somos sus hijos, sus hermanos, sus amigos, sus compañeros de trabajo, no somos extraterrestres –agregó–, los gobiernos deben buscar la dignidad del pueblo, un pueblo del que nosotros formamos parte.”

Luego, el debate se encendió aún más: al fundamentalismo lleno de afirmaciones pseudocientíficas de la abogada Ursula Bassett (a quien las presidencias de las Comisiones debieron solicitarle que especificara sus fuentes para afirmar la mayor infidelidad, infelicidad y menor duración de las parejas gays) siguió el abogado y sociólogo Roberto Gargarella, que no dudó en afirmar que “el argumento de la tradición es insostenible”. A otra exposición contraria a los proyectos (Diego Sebastián Saba, quien propuso terapias para “curar la homosexualidad”), siguió el psicólogo Alfredo Grande, quien propuso terapias para “curar la heterosexualidad” y dijo que “ésta es una batalla cultural hermosa: no cedamos nunca la palabra: hagamos de esto un matrimonio cultural de la humanidad”.

El periodista Osvaldo Bazán pidió que se dejara de tratar la homosexualidad desde la religión, que la considera pecado, la ciencia que alguna vez la consideró enfermedad y el Estado que la consideró delito. José Miguel Onaindia, luego, recordó a Manuel Puig: “Lo que asusta es la diferencia, por eso buscan someternos y no comprendernos”.
Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-134789-2009-11-06.html

Una cruz para el crucifijo: La Corte Europea prohibió el símbolo en las escuelas italianas

Miércoles, Noviembre 4th, 2009

Miércoles, 4 de noviembre de 2009
La Corte Europea prohibió el símbolo en las escuelas italianas
Una cruz para el crucifijo
Un reclamo de una madre incomodada por los crucifijos de una escuela estatal italiana llegó al máximo tribunal europeo, que sostuvo la “neutralidad confesional de la educación pública”. El Vaticano y el gobierno del Cavaliere cuestionaron el fallo.

Aunque defendido como universal, el crucifijo sólo representa una parte de las creencias religiosas.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo, declaró ayer la inconveniencia de que en las aulas de las escuelas estatales cuelguen crucifijos porque restringen los derechos paternos a educar a sus hijos libremente y según sus convicciones. El reclamo lo había planteado Soile Lautsi, ciudadana italiana, quien en 2001 pidió a las autoridades de la escuela estatal Vittorino da Feltre, en Abano Terme, cercano a Padua y camino a Venecia, donde cursaban sus hijos de 11 y 13 años, que fueran retirados los crucifijos de las paredes del aula. Después de recorrer sin éxito todos los estamentos escolares y judiciales italianos, llegó hasta la Corte de Estrasburgo, que resolvió por la “neutralidad estatal en cuestión de creencias”. El fallo tuvo su calvario: el vocero oficial del Vaticano, Federico Lombardi, criticó con “asombro y pesar” una decisión a la que calificó de “errónea y miope”. Más curiosa fue la reacción del gobierno italiano, que después de zambullirse en el escándalo del Cavaliere y sus belinas, las chicas sensuales que hicieron de acompañantes en tanta fiesta privada, salió a defender como un cruzado la presencia del crucifijo en las aulas.

Soile Lautsi llevaba a sus hijos de 11 y 13 años a la escuela estatal Vittorio da Feltre, en la comuna de Abano Terme, en la región del Véneto. En la escuela estatal la enseñanza italiana es laica. Pero cuando la mujer, de origen finlandés y que no profesa la religión católica, pasó por la escuela, descubrió los crucifijos colgados de las paredes y se sintió vulnerada. Pensó que esas presencias eran contrarias al principio de secularidad con el que pretendía educar a sus hijos, y pidió a las autoridades de la escuela que apartaran los crucifijos. Desde la dirección de la escuela no se tomó decisión alguna, con lo que se decidió que las cruces siguieran donde habían sido colgadas.

El reclamo subió un escalón, a las autoridades regionales, que a su vez elevaron el caso al Tribunal Constitucional italiano. El gobierno italiano defendió la presencia del crucifijo ante el tribunal, que se declaró incompetente en la materia. Un tribunal administrativo falló en contra de la demandante y el Consejo de Estado rechazó la demanda. Finalmente, el caso llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de Estrasburgo, la máxima jerarquía europea en la materia, que resolvió con el mentado fallo. La postura del gobierno italiano ante la Corte de Estrasburgo fue un calco de la que difundió ayer la ministra de Educación peninsular, Mariastella Gelmini, quien aseguró que el crucifijo es un “símbolo” de la tradición y su exposición en las aulas no implica “adhesión al catolicismo”.

El fallo de la Corte de algún modo respondió a la inquietud del gobierno del ultracatólico Berlusconi, un cavaliere cruzado a la hora de defender los estandartes públicos, pero perdido en privado entre las fauces de sus diabólicas e infartantes compañías, un amén al doble mensaje. En su resolución la Corte sostuvo que la exhibición de crucifijos “podría interpretarse fácilmente por los alumnos como un signo religioso” y agregó que podría resultar molesto para quienes profesan otras religiones. La Corte conminó a la “neutralidad confesional en el contexto de la educación pública”. También sostuvo que la función de la educación pública no debe ser invadir los ámbitos confesionales sino “estimular el pensamiento crítico de los estudiantes”.

La curiosa defensa del gobierno italiano consistió en intentar despojar de religiosidad a un símbolo religioso con la curiosa idea de mantenerlo en sus paredes aun a costa de transformarlo en un objeto cualquiera. La respuesta del Vaticano vino de la mano de su vocero oficial, Federico Lombardi. “Es una pena que sea considerado como un signo de división, de exclusión o de limitación de la libertad”, sostuvo Lombardi.

De otro costado, la Unión de ateos y agnósticos racionalistas de Italia (UAAR), que impulsaron el recurso ante la Corte Europea, consideraron que el pronunciamiento constituye “una victoria para la laicicidad”, según declaró el secretario general de esta organización, Raffaele Carcano. “La laicicidad del Estado italiano, afirmada por todos con la palabra, se confirma en una sentencia histórica”.
Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-134657-2009-11-04.html

Necesidad de políticas universales: “El derecho más importante”, la asignación universal por hijo

Lunes, Noviembre 2nd, 2009

El derecho más importante

Por Fortunato Mallimaci *

La aprobación de la asignación universal por hijo realizada el jueves por la presidenta Cristina Fernández es quizás el derecho más importante implementado en las últimas décadas.

La historia lo recordará como un avance cualitativo en derechos ciudadanos que muestra la necesidad continua de resolver el conflicto entre capitalismo y democracia con más y mejores políticas universales. He aquí el doble desafío: restablecer mejorados derechos que las dictaduras habían eliminado y promover nuevos según las necesidades ciudadanas del siglo XXI.

¿Cómo se pudo ser insensible o impotente durante décadas a una situación y relación en que la mayoría de los pobres son niños y que la mayoría de los niños son pobres?

Cuando en el Frenapo, allá por el 2000, comenzamos a tratar de hacer masivo el reclamo societal con la consigna “Ningún hogar pobre en la Argentina”, pocos decisores de la sociedad política, empresarial, mediática y religiosa lo consideraban necesario y viable. Sólo la convicción y la terquedad de movimientos sociales y referentes significativos lo mantuvo en el largo plazo. Esto demuestra una vez más que las relaciones sociales pueden transformarse para beneficiar a mayorías si se articulan Estado, sociedad política y organizaciones sociales.

Quiero resaltar que un periodista de Página/12 hace años que viene reclamando este derecho en voz alta y contra viento y marea a presidentes, funcionarios, ministros y políticos: Mario Wainfeld ha hecho un aporte significativo para mantener la necesidad de políticas universales en la agenda pública. Todos se lo agradecemos.

* Sociólogo (UBA/CEIL-Conicet).

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-134537-2009-11-02.html

Saramago: “Caín”

Domingo, Noviembre 1st, 2009

“Siendo los hombres lo que son, dios sólo podía ser malo”

00:00

Por: Clarín.com

José Saramago ha tenido que responder cientos de preguntas, de reclamos, de cuestionamientos tras la publicación de Caín y, sobre todo, tras las durísimas declaraciones con las que acompañó esa publicación.

Por eso, porque ha recibido tantas preguntas, dice que prefiere contestar por correo electrónico a algunas preguntas de Clarín.

Desde su casa de Lisboa, entonces, Saramago envía sus respuestas.

¿Por qué elegir a Caín como el testigo de la historia humana? ¿Qué aporta su mirada?

No es tan complicado. Caín no podría nunca ser testigo de la historia humana porque no la vivió. Mi intención ha sido denunciar el absurdo de la “existencia” de un dios que los hombres han inventado y a quien inmediatamente se han esclavizado. Siendo los hombres lo que son, el ese dios sólo podía ser lo que es: cruel, rencoroso, en suma, malo.

¿Por qué era necesario mostrar la maldad de un Dios en cuya existencia usted no cree?

Que yo crea o no es indiferente. Dios, para mí, es un tema importante por el espacio que ocupa en la mente de la humanidad. Imagino que nunca nos liberaremos de esa presencia nefasta, pero no cesaré de decir lo que pienso por mucho que le duela a la Iglesia y a sus hombres.

¿Espera convencer a los creyentes de algo o piensa que a los creyentes no les importa o los tranquiliza saber que su Dios es feroz?

No espero convencer a nadie y mucho menos a un creyente. Sus razones, para llamarlas así, no son las mías. Vivimos en universos distintos. A mí me bastará introducir algún desasosiego en la cabeza de mis lectores, creyentes o no.

En su novela, Caín triunfa sobre Dios. ¿Es un final feliz? ¿Es una victoria de la humanidad? ¿O es una victoria pírrica, que termina con la desaparición de la humanidad?

Con Caín no habrá otra humanidad. Si se trata de una victoria pírrica o no, no es cosa mía. En realidad, pienso que no nos merecemos la vida.

Usted dice: “Ya en ese tiempo los judíos hablaban mucho y tal vez demasiado”. ¿Considera que a través de la historia los judíos deberían haber hablado menos?

Hablaron lo quisieron o lo que pudieron. Pero tengo la idea, quizá equivocada, de que a los judíos les encanta hablar por hablar.

También dice que “como siempre ha sucedido, a la mínima derrota los judíos pierden la voluntad de luchar”. ¿Puede decirse eso de un pueblo que sobrevive desde hace milenios?

Sí, pero sin luchar, salvo contadas excepciones. El victimismo es el himno nacional judío. Véase lo que dice Josué a Dios cuando perdió treinta y seis hombres. Está en la Biblia, no lo inventé yo.

http://www.clarin.com/diario/2009/11/01/sociedad/s-02031262.htm