Tapar la verdad desde la investidura
Por Luis Farinello
Mendoza es una provincia donde residen muchos grupos de derecha, grupos fundamentalistas que accionan como si estuviéramos en el Medioevo. El Verbo Encarnado es uno de los más conocidos, y su congregación funciona con un marco social en sintonía. Desde hace unos años se afianzaron como voz con llegada al poder. Pero es gente que vive en otra Argentina. Muchos de ellos son coherentes con su accionar en defensa de la dictadura y la represión. Pero esto no sucede en todo el país. La injerencia de estos grupos en el Estado se da en pocos lugares. Me cuesta creer que un cura tenga un poder de llegada tan fuerte como para influir y lograr que se prohíban o no diversas cosas. Pero sé que sucede. Y me da vergüenza que haya gente que censure películas como Ángeles y demonios o, como pasó en su momento, La última tentación de Cristo. En una universidad de Estados Unidos, por ejemplo, les hacen jurar a los profesores que no hablarán sobre la teoría de la evolución. Y es una locura. No se puede negar el trabajo de la ciencia o, en este caso, del arte. Aquellos que interpretan la Biblia con una sola lectura se equivocan y se ponen a la orden de proyectos sin futuro. La censura no trae más que curiosidad. Es triste que todavía haya gente que quiera tapar verdades. Y más si se trata de hombres que hablan desde sus investiduras.
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