Archive for Abril, 2010

La mano y la piedra: El matrimonio es entre un hombre y una mujer

Lunes, Abril 19th, 2010

Por Horacio Verbitsky

El lunes 12 el vicepresidente de la Iglesia Católica argentina, Luis Villalba, se reunió en el Arzobispado de Tucumán con seis de los nueve diputados nacionales de la provincia, para instruirlos acerca de la posición institucional sobre la reforma en curso a la ley de matrimonio civil, que substituye “hombre y mujer” por “contrayentes”.

Asistieron al encuentro los justicialistas Germán Alfaro, Gerónimo Vargas Aignasse, Alfredo Dato y Miriam Gallardo y los radicales Nora Castaldo y Juan Casañas, quienes aceptaron la indicación del arzobispo de presentar un proyecto de declaración.

El texto llevará el título “El matrimonio es entre un hombre y una mujer”. La compasión por los pobres y por los jóvenes es el telón que vela estas operaciones en contra del proceso democrático de formación de las leyes.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/144092-46333-2010-04-18.html

CINCO NUEVOS TESTIMONIOS SOBRE BERGOGLIO EN 1976

Lunes, Abril 19th, 2010

Recordando con ira

El rol del ahora cardenal Bergoglio en la desaparición de sacerdotes y el apoyo a la represión dictatorial es confirmado por cinco nuevos testimonios. Hablan un sacerdote y un ex sacerdote, una teóloga, un seglar de una fraternidad laica que denunció en el Vaticano lo que ocurría en la Argentina en 1976 y un laico que fue secuestrado junto con dos sacerdotes que no reaparecieron. La iracunda reacción de Bergoglio, quien atribuye al gobierno el escrutinio de sus actos.

Marina Rubino (con su esposo, Pepe Godino). La teóloga escuchó de labios del obispo Raspanti que Bergoglio le impidió recibir en su diócesis de Morón a Yorio y Jalics. Días después los secuestraron.
Imagen: Sandra Cartasso

Cinco nuevos testimonios, ofrecidos en forma espontánea a raíz de la nota “Su pasado lo condena”, confirman el rol del ahora cardenal Jorge Bergoglio en la represión del gobierno militar sobre las filas de la Iglesia Católica que hoy preside, incluyendo la desaparición de sacerdotes. Quienes hablan son una teóloga que durante décadas enseñó catequesis en colegios del obispado de Morón, el ex superior de una Fraternidad sacerdotal que fue diezmada por las desapariciones forzadas, un seglar de la misma Fraternidad que denunció los casos al Vaticano, un sacerdote y un laico que fueron secuestrados y torturados.

Teóloga con minifalda

Dos meses después del golpe militar de 1976 el obispo de Morón, Miguel Raspanti, intentó proteger a los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics porque temía que fueran secuestrados, pero Bergoglio se opuso. Así lo indica la ex profesora de catequesis en colegios de la diócesis de Morón, Marina Rubino, quien en esa época estudiaba teología en el Colegio Máximo de San Miguel, donde vivía Bergoglio. Por esa circunstancia conocía a ambos. Además había sido alumna de Yorio y Jalics y sabía del riesgo que corrían. Marina decidió dar su testimonio luego de leer la nota sobre el libro de descargo de Bergoglio.

Marina Rubino vive en Morón desde siempre. En el Colegio del Sagrado Corazón de Castelar daba catequesis a los chicos y formaba a los padres, que le parecía lo más importante. “Una vez por mes nos reuníamos con ellos. Era un trabajo hermoso. Esta experiencia duró quince años”. También dio cursos de iniciación bíblica “en todos los lugares no turísticos de la Argentina. Teníamos una publicación, con comentarios a los textos de los domingos, queríamos que las comunidades tuvieran elementos para pensar”. Desde que se jubiló da clases de telar, en centros culturales, sociedades de fomento o casas.

No quiso ingresar al seminario de Villa Devoto porque no le interesaba la formación tomista, sino la Biblia. En 1972 comenzó a estudiar Teología en la Universidad del Salvador. La carrera se cursaba en el Colegio Máximo de San Miguel. En primer año tuvo como profesor a Francisco Jalics y en segundo a Orlando Yorio. Mientras estudiaba, coordinaba la catequesis en el colegio Sagrado Corazón de Castelar, donde también estaba la religiosa francesa Léonie Duquet. “Eran tiempos difíciles. Por hacer en el colegio una opción por los pobres tomándonos en serio el Concilio Vaticano II y la reunión del CELAM en Medellín perdimos la mitad del alumnado. Pero mantuvimos esa opción y seguimos formando personas más abiertas a la realidad y al compromiso con los más necesitados sosteniendo que la fe tiene que fortalecer estas actitudes y no las contrarias.” El obispo era Miguel Raspanti, quien entonces tenía 68 años y había sido ordenado en 1957, en los últimos años del reinado de Pío XII. Era un hombre bien intencionado que hizo todos los esfuerzos por adaptarse a los cambios del Concilio, en el que participó. Después del cordobazo de 1969 repudió las estructuras injustas del capitalismo e instó al compromiso con “la liberación de nuestros hermanos necesitados”. Pero el problema más grave que pudo identificar en Morón fue el aumento de los impuestos al pequeño comerciante y el propietario de la clase media. “Muchas veces hubo que discutir y sostener estas opciones en el obispado y monseñor Raspanti solía terminar las entrevistas diciéndonos que si creíamos que había que hacer tal o cual cosa, si estábamos convencidos, él nos apoyaba”, recuerda Marina. Sus palabras son seguidas con atención por su esposo, Pepe Godino, un ex cura de Santa María, Córdoba, que integró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

Marina cursaba teología en San Miguel de 8.30 a 12.30. No le habían dado la beca porque era mujer, pero como era la coordinadora de catequesis en un colegio del obispado, Raspanti intercedió y obtuvo que una entidad alemana se hiciera cargo del costo de sus estudios. Tampoco le quisieron dar el título cuando se recibió, en 1977. El director del teologado, José Luis Lazzarini, le dijo que había un problema, que no se habían dado cuenta de que era mujer. Marina partió en busca de quien la había recibido al ingresar, el jesuita Víctor Marangoni:

–Cuando me viste por primera vez, ¿te diste cuenta o no de que era mujer?

–Sí, claro, ¿por qué? –respondió azorado el vicerrector ante esa tromba en minifalda.

–Porque Lazzarini no me quiere dar el título.

Marangoni se encargó de reparar ese absurdo. Marina tiene su título pero nunca se realizó la entrega oficial.

La desprotección

Un mediodía, al salir de sus cursos, “lo encuentro a monseñor Raspanti parado en el hall de entrada, solo. No sé por qué lo tenían allí esperando. Estaba muy silencioso, le pregunté si esperaba a alguien y me dijo que sí, que al padre provincial Bergoglio. Tenía el rostro demudado, pálido, creí que estaba descompuesto. Lo saludé, le pregunté si se sentía bien, y lo invité a pasar a un saloncito de los que había junto al hall”.

–No, no me siento mal, pero estoy muy preocupado –le respondió Raspanti.

Marina dice que tiene una memoria fotográfica de aquel día. Habla con voz calma pero se advierte el apasionamiento en sus ojos grandes y expresivos. Pepe la mira con ternura.

“Me impresionó verlo solo a Raspanti, que siempre iba con su secretario”, dice. Marina sabía que sus profesores Jalics y Yorio y un tercer jesuita que trabajaba con ella en el colegio de Castelar, Luis Dourron, habían pedido pasar a la diócesis de Morón. Yorio, Jalics, Dourron y Enrique Rastellini, que también era jesuita, vivían en comunidad desde 1970, primero en Ituzaingó y luego en el Barrio Rivadavia, junto a la Gran Villa del Bajo Flores, con conocimiento y aprobación de los sucesivos provinciales de la Compañía de Jesús, Ricardo Dick O’Farrell y Bergoglio. “Le dije que Orlando y Francisco habían sido profesores míos y que Luis trabajaba con nosotros en la diócesis, que eran intachables, que no dudara en recibirlos. Todos estábamos pendientes de que pudieran venir a Morón. Ninguno de los que conocíamos la situación nos oponíamos. Raspanti me dijo que de eso venía a hablar con Bergoglio. A Luis ya lo había recibido, pero necesitaba una carta en la que Bergoglio autorizara el pase de Yorio y Jalics.”

Marina entendió que era una simple formalidad, pero Raspanti le aclaró que la situación era más complicada. “Con las malas referencias que Bergoglio le había mandado él no podía recibirlos en la diócesis. Estaba muy angustiado porque en ese momento Orlando y Francisco no dependían de ninguna autoridad eclesiástica y, me dijo:

–No puedo dejar a dos sacerdotes en esa situación ni puedo recibirlos con el informe que me mandó. Vengo a pedirle que simplemente los autorice y que retire ese informe que decía cosas muy graves.

Cualquiera que ayudara a pensar era guerrillero, comenta Marina. Acompañó a su obispo hasta que Bergoglio lo recibió y luego se fue. Al salir vio que tampoco estaba en el estacionamiento el auto de Raspanti. “Debe haber venido en colectivo, para que nadie lo siguiera. Quería que la cosa quedara entre ellos dos. Estaba haciendo lo imposible por darles resguardo.”

La teóloga agrega que le impresionó la angustia de Raspanti, “que si bien no podía ser calificado de obispo progresista, siempre nos defendió, defendió a los curas cuestionados de la diócesis, se llevaba a dormir a la casa episcopal a los que corrían más riesgo y nunca nos prohibió hacer o decir algo que consideráramos fruto de nuestro compromiso cristiano. Como buen salesiano se portaba como una gallina clueca con sus curas y sus laicos, cobijaba, cuidaba aunque no estuviera de acuerdo. Eran puntos de vista distintos, pero él sabía escuchar y aceptaba muchas cosas”. Uno de esos curas es Luis Piguillem, quien había sido amenazado. Regresaba en bicicleta cuando se topó con un cordón policial que impedía el paso. Insistió en que quería pasar, porque su casa estaba en el barrio y un policía le dijo:

–Vas a tener que esperar porque estamos haciendo un operativo en la casa del cura.

Piguillem dio vuelta con su bicicleta y se alejó sin mirar hacia atrás. De allí fue al obispado de Morón, donde Raspanti le dio refugio. Los militares dijeron que se había escondido bajo las polleras del obispo. Pero no se atrevieron a buscarlo allí.

–¿Raspanti era consciente del riesgo que corrían Yorio y Jalics?

–Sí. Dijo que tenía miedo de que desaparecieran. No pueden quedar dos sacerdotes en el aire, sin un responsable jerárquico. Pocos días después supimos que se los habían llevado.

De Córdoba a Cleveland

Otro testimonio recogido a raíz de la publicación del domingo es el del sacerdote Alejandro Dausa, quien el martes 3 de agosto de 1976 fue secuestrado en Córdoba, cuando era seminarista de la Orden de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette. Luego de seis meses en los que fue torturado por la policía cordobesa en el Departamento de Inteligencia D2 pudo viajar a Estados Unidos, adonde ya había llegado el responsable del seminario, el sa-

cerdote estadounidense James Weeks, por quien se interesó el gobierno de su país. Este año se realizará en Córdoba el juicio por aquel episodio, cuyo principal responsable es el general Luciano Menéndez. Ahora Dausa vive en Bolivia y cuenta que tanto Yorio como Jalics le dijeron que Bergoglio los había entregado.

Al llegar a Estados Unidos supo por organismos de derechos humanos que Jalics se encontraba en Cleveland, en casa de una hermana. Dausa y los otros seminaristas, que estaban iniciando el noviciado, lo invitaron a dirigir dos retiros espirituales. Ambos se realizaron en 1977, uno en Altamont (estado de Nueva York) y otro en Ipswich (Massachusetts). Recuerda Dausa: “Como es natural, conversamos sobre los secuestros respectivos, detalles, características, antecedentes, señales previas, personas involucradas, etc. En esas conversaciones nos indicó que los había entregado o denunciado Bergoglio”.

En la década siguiente, Dausa trabajaba como cura en Bolivia y participaba de los retiros anuales de La Salette en Argentina. En uno de ellos los organizadores invitaron a Orlando Yorio, que para esa época trabajaba en Quilmes. “El retiro fue en Carlos Paz, Córdoba, y también en ese caso conversamos sobre la experiencia del secuestro. Orlando indicó lo mismo que Jalics sobre la responsabilidad de Bergoglio.”

Los asuncionistas

Yorio y Jalics fueron secuestrados el 23 de mayo de 1976 y conducidos a la ESMA, donde los interrogó un especialista en asuntos eclesiásticos que conocía la obra teológica de Yorio. En uno de los interrogatorios le preguntó por los seminaristas asuncionistas Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez. Ambos eran compañeros de Marina Rubino en el Teologado de San Miguel y desarrollaban trabajo social en el barrio popular La Manuelita, de San Miguel, donde vivían y atendían la capilla Jesús Obrero. De allí fueron secuestrados diez días después que los dos jesuitas, el 4 de junio de 1976, y llevados a la misma casa operativa que Yorio y Jalics. A media mañana Di Pietro llamó por teléfono al superior asuncionista Roberto Favre y le preguntó por el sacerdote Jorge Adur, que vivía con ellos en La Manuelita.

–Recibimos un telegrama para él y se lo tenemos que entregar –dijo.

De ese modo, consiguió que la Orden se pusiera en movimiento. El superior Roberto Favre presentó un recurso de hábeas corpus, que no obtuvo respuesta. Adur logró salir del país, con ayuda del nuncio Pio Laghi, y se exilió en Francia. Volvió en forma clandestina en 1980, convertido en capellán del autodenominado “Ejército Montonero” y fue detenido-desaparecido en el trayecto a Brasil, donde procuraba entrevistarse con el papa Juan Pablo II. El mismo camino del exilio siguió uno de los detenidos en la razzia del barrio La Manuelita, el entonces estudiante de medicina y hoy médico Lorenzo Riquelme. Cuando recuperó su libertad la Fraternidad de los Hermanitos del Evangelio le dio hospitalidad en su casa porteña de la calle Malabia. En comunicaciones desde Francia con quien era entonces el superior de los Hermanitos del Evangelio, Patrick Rice, Riquelme dijo que quien lo denunció fue un jesuita del Colegio de San Miguel, quien era a la vez capellán del Ejército. Está convencido de que ese sacerdote presenció las torturas que le aplicaron, cree que en Campo de Mayo.

El ablande

También como consecuencia de la nota del domingo aceptó narrar su conocimiento del caso un fundador de la Fraternidad seglar de los Hermanitos del Evangelio Charles de Foucauld, Roberto Scordato. Entre fines de octubre y principios de noviembre de 1976, Scordato se reunió en Roma con el cardenal Eduardo Pironio, quien era prefecto de la Congregación vaticana para los religiosos, y le comunicó el nombre y apellido de un sacerdote de la comunidad jesuita de San Miguel que participaba en las sesiones de tortura en Campo de Mayo con el rol de “ablandar espiritualmente” a los detenidos. Scordato le pidió que lo transmitiera al superior general Pedro Arrupe pero ignora el resultado de su gestión, si tuvo alguno. Consultado para esta nota Rice, quien también fue secuestrado y torturado ese año, dijo que eso no hubiera sido posible sin la aprobación del padre provincial. Rice y Scordato creen que ese jesuita se apellidaba González pero a 34 años de distancia no lo recuerdan con certeza.

Iracundia

Como cada vez que su pasado lo alcanza, Bergoglio atribuye la divulgación de sus actos al gobierno nacional.

Esta semana reaccionó con furia, durante la homilía que pronunció en una misa para estudiantes.

En lo que su vocero describió como “un mensaje al poder político”, dijo que “no tenemos derecho a cambiarle la identidad y la orientación a la Patria”, sino “proyectarla hacia el futuro en una utopía que sea continuidad con lo que nos fue dado”, que los chicos no tienen otro horizonte que comprar un papelito de merca en la esquina de la escuela y que los dirigentes procuran trepar, abultar la caja y promover a los amigos.

Con este ánimo iracundo inaugurará mañana en San Miguel la primera asamblea plenaria del Episcopado de 2010.

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Laicismo: Celibato y pederastia

Domingo, Abril 18th, 2010
Autor: José Carlos García Fajardo
Fuente: Adital
Fecha: 19/03/2010
Enlace: http://www.laicismo.org/PHP/p_documento.php?pagina=5&id=12452

Ante los escándalos por abusos sexuales a menores por clérigos católicos, se plantea el tema del celibato obligatorio. No existe relación de causa a efecto determinante en todos los casos, pero sí en muchos célibes que optaron por ese refugio al no saber controlar su homosexualidad, preferencia por adolescentes (efebofilia, le llama la Curia Vaticana), para vivir con responsabilidad sus tendencias y opciones afectivas.

Se escondieron en una perenne minoría de edad, del regazo de la madre al de la comunidad eclesiástica.

En parte proviene del terror imbuido en sus mentes por una moral que nada tiene que ver con la persona y el mensaje de Jesús. En relación con los pasajes dedicados a la justicia, al amor, al desapego de los bienes, a la comprensión y acogida del otro en una sana libertad, en los Evangelios no se encuentran las fijaciones sobre el sexo y la genitalidad que dominan las prédicas de Obispos y sacerdotes. De tanto sublimar, a muchos se les volvió corrosivo. Jesús aborda el tema como uno más dentro de la naturaleza del ser humano, en las antípodas de los escribas y fariseos hipócritas y de los sacerdotes, sepulcros blanqueados por fuera pero llenos de inmundicia por dentro.

Esta obsesión les lleva a pretender un absoluto derecho a la educación  y aborrecen el legítimo derecho de la sociedad laica y del Estado aconfesional a la formación de los ciudadanos, a salvo de ideologías perniciosas, fanáticas y totalitarias. Desde muchas religiones a fascismos, nazismos, comunismos soviéticos y ahora de la prepotencia inhumana de un capitalismo feroz y alienante.  Y a pontificar sobre la familia, procreación y educación de los hijos, uso del preservativo, masturbación, divorcio, interrupción del embarazo no deseado, relaciones prematrimoniales y los distintos modelos de familia por personas que han reprimido su sexualidad para mantener el poder sobre las mentes y la codicia de los bienes.

Muchos de ellos de voz atiplada, melifluos, blandos y gordezuelos con maneras peculiares. Imposible imaginarlos casados y padres de familia, luego el celibato no es causa de “la soledad y carencia de afectos” como dice el clérigo Aguirre, último escándalo de perversión y pederastia. El celibato, en esos casos, no es renuncia sino refugio de una sexualidad mal asumida y peor integrada. La Iglesia se valió de esas personalidades inmaduras emocionalmente como ejército gratuito para controlar la educación de niños y jóvenes, la manipulación en los confesionarios, y les garantizó dos de sus obsesiones, comer y codicia. Vivían juntos, en un mundo segregado en el que las mujeres no tenían cabida. El celibato fue escudo y  consuelo.

Distinto es el caso de hombres con personalidad masculina pero a quienes se transformó el mundo de libertad, amor y generosidad con un artificio de dogmas y normas que hacían imposible la expansión en personalidades estructuradas en libertad y responsabilidad. Igual sucede con muchos jóvenes captados por institutos seculares y en los que “pensar con libertad” es pecado, llevándose la obediencia y la despersonalización a extremos aberrantes. En estos casos, la derogación de un antinatural celibato, impuesto por los eunucos de la corte, facilitaría amar a una mujer y formar una familia para ser dignos de que el obispo les impusiera sus manos como exige Pablo a Timoteo “porque, quien no sabe gobernar su casa ¿cómo va a administrar la iglesia?”

Las inclinaciones y opciones sexuales no tienen por qué ser “curadas”, sino educadas e integradas en una sociedad plural y de derechos en la que toda violación contra la libertad del otro debe ser controlada por la Ley y juzgada por el derecho. Máxime cuando se trata de delitos contra niños y adolescentes. Entre adultos son libres de actuar y de ser felices con libertad y responsabilidad.

La fragilidad permanecerá, al igual que en todos los demás, y para ello están una educación sana y una conducta responsable. En todas las manifestaciones de la vida se encuentran dificultades y el arte de vivir está en saber manejarlas como un auriga adiestrado.

Según  el Vaticano, han investigado a 3.000 curas  acusados de pederastia entre 2001 y 2009, pero sólo se ha condenado a 300. En Estados Unidos, 4.392 curas católicos fueron acusados de pederastia entre 1950 y 2002. 384 fueron condenados, aunque la mayoría, 3.300 párrocos, ya habían muerto. 10.667 víctimas han presentado denuncias  en 2004.  Irlanda ocultó los casos de curas pederastas durante décadas. 14.500 niños sufrieron abusos. Ya han dimitido 7 obispos por ocultar delitos conocidos y se pide la dimisión de otros seis más.

En Holanda, hay 350 denuncias por abusos sexuales en internados. En 20 diócesis alemanas hay cientos de denuncias por abusos en colegios católicos. Llega el turno a Italia y España, donde  sólo tres sacerdotes han sido culpados.

El Cardenal vaticano, Tarcisio Bertone, utilizó la ironía para rechazar los ataques: “La Iglesia cuenta con la confianza de sus fieles, y aunque alguno intenta minar esa confianza tenemos una ayuda que viene de arriba”.

Con esta actitud y con miles de millones invertidos en comprar silencios y pagar condenas, no va a ser fácil que afronten una realidad que les ha explotado “mientras ellos discutían los encajes para las ropas litúrgicas”. Como en el Sínodo de Moscú mientras  la Revolución tomaba los palacios de invierno.

Por José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS

En Roma reniegan de la Justicia en el caso del cura rosarino acosador

Domingo, Abril 18th, 2010

En Roma reniegan de la Justicia en el caso del cura rosarino acosador

Facsímil de la carta firmada por el abad general de los Canónicos Regulares de Letrán, Bruno Giuliani.

“Quien nos juzga es Dios; no debemos tener miedo del juicio de los hombres, siempre limitado y, a veces, falso”. Si había dudas acerca del pacto de silencio en torno a los casos de acoso sexual y abuso de autoridad en la parroquia de Pompeya, ahora ya será difícil disimularlo.

La máxima autoridad de la congregación a la que pertenece el ex párroco denunciado no sólo había intentado superar el caso sin demasiadas repercusiones públicas, sino que fue más allá. Le envió una carta personal a una de las víctimas de los abusos en la que le hace un llamado a “rescatar a los pecadores” y , a contramano de las actuales recomendaciones del Papa, reniega de la Justicia civil.

La misiva habría sido enviada por el abad general después de decidir pagarle a la víctima 200 mil pesos como reparación material, en un acuerdo extrajudicial que sólo puede interpretarse como parte de un acuerdo para acallar el caso. Si fuera así, hasta ahora la víctima G ha cumplido porque, según pudo averiguar La Capital, no estaría entre las dos o tres víctimas que se han animado a dejar escrita su denuncia, al menos puertas adentro de la parroquia.
Esta reveladora carta fue publicada por el sitio “Religión Digital”, que difunde información religiosa de España y el mundo y cuyos contenidos son regularmente leídos y comentados en el Vaticano. El documento se convirtió así en la primera gran repercusión internacional de la investigación que La Capital viene difundiendo desde febrero pasado.
La nota personal está fechada el 27 de setiembre del 2009 y lleva la firma de puño y letra del abad de los Canónigos Regulares Lateranenses, Bruno Giuliani, la máxima autoridad de la orden que administra la parroquia ubicada en Mendoza 5160. Si bien las víctimas son al menos ocho, entre ellas un monaguillo adolescente, menor de edad cuando ocurrieron los hechos y con una discapacidad mental, Giuliani dirigió su carta a quien se conoce sólo por la inicial de su nombre, G, un ex profesor de la escuela parroquial y reconocido militante de la Acción Católica de Rosario, el único que, además, recibió una indemnización para mantener el silencio.

Absolver a la víctima. Un rasgo notable de la nota es que el abad general Giuliani libera de culpabilidad nada menos que a la víctima, después de reconocer que el “grave incidente moral, provocado lamentablemente por un hermano nuestro, te ha provocado consecuencias serias, tanto a nivel personal como a nivel de las relaciones con el ambiente parroquial y educativo donde desarrollabas diversas actividades”.
En uno de los párrafos más cuestionables, Giuliani exhorta al profesor G. a “superar con serenidad las consecuencias de este triste episodio”. Y, renegando del carácter delictivo de la actuación del sacerdote de su congregación, señala: “Quien nos juzga es Dios; no debemos tener miedo del juicio de los hombres, siempre limitado y, a veces, falso”.
En la misma misiva -cuyo fascsímil se reproduce y traduce del italiano en esta página- el abad admite que “en las dos visitas que he realizado recientemente a la Argentina, y en continuidad en la búsqueda por acertar en la verdad de los hechos, no he constatado ningún elemento que pueda declararte culpable de corresponsabilidad”.
Este pasaje (resaltado en negritas en el texto original) se interpreta como una suerte de respuesta a otra carta donde la víctima G podría haber manifestado sus dudas y culpas a raíz de su vinculación en el caso.
Tras esa insólita absolución lanzada sobre la víctima del abuso, Giuliani le pide “superar las consecuencias de este triste episodio”. Finalmente, el abad le aconseja a la víctima que “como padre de familia y como líder de la comunidad cristiana donde vives y actúas, debes mirar a Jesús, que se ha hecho pecado, para rescatar a los pecadores”.
La carta suma así un eslabón fundamental para avanzar en el esclarecimiento del caso, después que durante más de un año un pacto de silencio llevó a las víctimas a evitar la denuncia ante la Justicia. Sin embargo, algunas de las personas abusadas por el ex párroco Reynaldo Narvais (actualmente alojado en una casa para sacerdotes en Buenos Aires) declararon por escrito en actas que debieran estar guardadas en los libros de la Congregación.
Allí dijeron que no hablaron antes por temor a perder el trabajo y que, como Reynaldo era su jefe, tuvieron mucho temor en denunciarlo.

Las primeras sanciones. Tras una serie de publicaciones de La Capital, la justicia rosarina actuó de oficio en el caso, aunque no trascendieron aún los detalles de esas actuaciones. Fue la fiscal Adriana Camporini quien presentó un escrito ante la jueza de instrucción penal Raquel Cosgaya.
Al conocerse públicamente el caso, el arzobispo José Luis Mollaghan se encargó de resaltar en sus declaraciones que el sacerdote denunciado había sido suspendido en su ministerio parroquial y separado de su cargo de director de la escuela que depende de la parroquia. También reconoció haber tratado directamente con algunos fieles de Pompeya.
Mollaghan confirmó además que el abad Giuliani viajó dos veces desde Roma a Rosario para ocuparse personalmente del caso. Ninguna de estas gestiones se habían conocido públicamente hasta que este diario difundió el tema.
Los canónigos lateranenses son una veintena en la Argentina, con parroquias y colegios en Salta, Jujuy, Rosario y Buenos Aires. En Rosario también desarrollaron una prolífica tarea en la parroquia San Miguel Arcángel, que luego entregaron a la arquidiócesis. Ahora sólo mantienen la parroquia de Pompeya, donde el arzobispo se inclinó por esperar el fin del proceso canónico antes de nombrar párroco al actual administrador Raúl Lutz, quien suplantó a Narvais después de las denuncias.
Por estos días, en la parroquia de Pompeya y en toda la comunidad religiosa de Rosario se aguarda con expectativa el regreso del administrador Lutz, segunda autoridad de la congregación a nivel mundial y primera en el país, para que informe cuál ha sido la decisión que adoptó una cumbre general de los lateranenses realizada hace pocos días en Rímini, Italia.

http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2010/04/18/noticia_0004.html

A Richard Williamson le rebajan un 20% en la multa por “incitación al odio racial

Sábado, Abril 17th, 2010

EL OBISPO WILLIAMSON DEBE PAGAR UNA MULTA DE 10.000 EUROS

Por negar el Holocausto

El obispo Richard Williamson consiguió una rebaja de casi el veinte por ciento en la multa que una Corte alemana le aplicó por “incitación al odio racial”, a causa de haber negado el Holocausto, pero tendrá que pagar 10.000 euros. La pena le fue aplicada en ausencia por un tribunal de Ratisbona, donde había formulado las declaraciones. En enero de 2009, Williamson había desatado uno de los escándalos que vienen jalonando el pontificado de Benedicto XVI, cuando se conocieron sus afirmaciones acerca de que ningún judío hubiera muerto en ninguna cámara de gas, durante el gobierno nacionalsocialista en Alemania. Poco después de esos dichos, el Papa le había levantado la excomunión que sobre él pesaba a causa de haber sido ordenado por el obispo rebelde Marcel Lefebvre. En ese momento, Williamson vivía en la Argentina, donde dirigía un seminario en la localidad de La Reja: cuando se conocieron sus declaraciones, el gobierno argentino lo expulsó del país. Actualmente reside en Gran Bretaña, su país de origen.

El 21 de enero de 2009, en una entrevista realizada a la televisión sueca en la ciudad alemana de Ratisbona, Williamson había afirmado que “si bien 200.000 o 300.000 judíos murieron en los campos de concentración, ni uno murió en las cámaras de gas”, con relación a la masacre efectuada por la Alemania nazi entre 1939 y 1945.

El obispo fue procesado en los términos de la ley alemana que condena la negación del Holocausto como incitación al odio racial. En octubre de 2009 lo condenaron a una multa de 12.000 euros pero apeló, sobre la base de que sus declaraciones no debían haberse difundido en Alemania sino en Suecia.

Ayer, la jueza Karim Frahm, de Ratisbona, ratificó que Williamson violó la ley, ya que la entrevista se había efectuado en territorio alemán y el obispo “podía dar por descontado que sus declaraciones producirían escándalo” y que serían reproducidas ampliamente por la prensa en ese país. La magistrada admitió, sin embargo, que el inculpado podía no haber previsto que la entrevista se difundiría en YouTube y así sería vista directamente en Alemania, por lo cual le redujo la pena a 10.000 euros. El obispo no se presentó ante el tribunal, aduciendo que la Fraternidad San Pío X, a la que pertenece, se lo había prohibido. Su abogado, Matthias Lossmann, dijo que su cliente todavía no decidió si apelará el fallo.

Pocos días después, el papa Benedicto XVI levantó la excomunión impuesta en 1988 por Juan Pablo II a Williamson y a otros tres obispos que, como él, pertenecían a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Los cuatro habían sido ordenados irregularmente por el fallecido obispo integrista Marcel Lefebvre. El Sumo Pontífice adujo que –pese a la infalibilidad papal– al levantar la excomunión no tenía conocimiento de las declaraciones de Williamson; recibió, sin embargo, una oleada internacional de críticas, especialmente de organizaciones judías y de la canciller alemana Angela Merkel.

El Vaticano le exigió al obispo una retractación “inequívoca y pública”, y éste respondió lamentando el efecto pero no el contenido de la entrevista. De todos modos, la Santa Sede dio por cerrado el tema sin sancionar a Williamson.

Desde 2003, Williamson residía en la Argentina, donde dirigía el Seminario Nuestra Señora Corredentora, en la localidad de La Reja. Pocos días después de la difusión de sus declaraciones, el Gobierno lo echó del país: el argumento formal fue que “ha fraguado reiteradamente el verdadero motivo de su permanencia en el país, ya que declara ser un empleado administrativo de la Asociación Civil La Tradición pero su verdadera actividad era la de sacerdote”, pero el Gobierno subrayó “la enérgica condena del gobierno argentino a manifestaciones como éstas, que agreden profundamente a la sociedad argentina, al pueblo judío y a la humanidad toda”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-144052-2010-04-17.html

Castrillón: “El Papa me autorizó la carta”

Sábado, Abril 17th, 2010

El purpurado dice que Pican, condenado a tres meses de cárcel por encubridor, recibió la noticia en secreto de confesión

M. M. - La Valeta - 17/04/2010

El cardenal Darío Castrillón, que en 2001 felicitó por carta al obispo Pierre Pican por no denunciar a un sacerdote que finalmente fue condenado a 18 años de cárcel por pedofilia, aprovechó la conferencia que impartió el viernes en Murcia para explicar los motivos de la felicitación y revelar, de paso, que este ‘reconocimiento’ del máximo responsable de los sacerdotes en todo el mundo contó con el visto bueno de Juan Pablo II. “Os felicito por no haber denunciado a un sacerdote a la administración civil. Lo has hecho bien y estoy encantado de tener un compañero en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los obispos del mundo, habría preferido la cárcel antes que denunciar a su hijo sacerdote”, afirmaba la carta que Castrillón, de 81 años, remitió a Pierre Pican, condenado a tres meses de cárcel por encubridor.

Pocos minutos después de comenzar su intervención, centrada en las claves del sacerdocio durante el pontificado de Karol Wojtyla, Castrillón aseguró que el obispo “no lo denunció -al abad pedófilo Rene Bissey- porque había recibido la confidencia”, según informa ‘La Verdad de Murcia’ en su edición de hoy. El cardenal se refería a que Pierre Pican había actuado en virtud al secreto de confesión, que prohíbe al confesor “descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo”, según el canon 983 del Código de Derecho Canónico.

Castrillón quiso profundizar en sus explicaciones ante los asistentes y dijo. “Después de consultar al Papa y mostrársela, escribí una carta al obispo, felicitándolo como modelo de un padre que no entrega a sus hijos”. Todos los asistentes, algunos con más energía que otros, aplaudieron al unísono las palabras de ‘jefe’ de los sacerdotes, dice ‘La Verdad’. Desde el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, al cardenal Antonio Cañizares, presidente del congreso mundial de homenaje a Juan pablo II que se celebra en el monasterio de Los Jerónimos, sede de la Universidad Católica de Murcia.

El prelado colombiano, tras varios segundos de aplausos, terminó el inciso diciendo que, además, «me autorizó el Santo Padre para que enviara esa carta a todos los obispos del mundo y la pusimos en Internet».

Después de su intervención, y a pesar de que el Vaticano asegura que la postura Castrillón no representa la línea oficial de la Iglesia frente al problema de los abusos, Castrillón fue arropado por los obispos, arzobispos y cardenales presentes en el templo, que según La Verdad, “le dispensaron cálidos abrazos y hasta alguna que otra carantoña”.

Entre los asistentes, estaban el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, cardenal Franc Rodé; el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el cardenal Stanislaw Rylko; el arzobispo Emérito General Castrense, José Manuel Estepa; el presidente emérito del Consejo Pontificio para la Cultura, el cardenal Paul Poupard, y el Primado de las Américas, Nicolás de Jesús López Rodríguez.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Castrillon/Papa/autorizo/carta/elpepusoc/20100417elpepusoc_10/Tes?print=1

Laicismo: Colectivos gay cargan contra el cardenal Bertone

Miércoles, Abril 14th, 2010

Grupos de defensa de los derechos de los homosexuales criticaron fuertemente las declaraciones de un alto jerarca del Vaticano que relacionó la pederastia con la homosexualidad.

Asociaciones gay de todo el mundo aseguraron que las declaraciones del cardenal Tacisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, fueron ofensivas.

El lunes, Bertone aseguró en una conferencia de prensa en Chile que la homosexualidad -y no el celibato- es lo que está detrás de los abusos a menores.

“Han demostrado muchos psicólogos, muchos psiquiatras, que no hay relación entre celibato y pederastia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pederastia”, sostuvo Bertone.

Lea también: El Vaticano relaciona pederastia con homosexualidad
Reacciones en el mundo

Los comentarios del cardenal levantaron inmediatamente una serie de reacciones por parte de las organizaciones de defensa de los derechos de los homosexuales en varios países.
Cardenal Tarcisio Bertone

Bertone aseguró que la homosexualidad es lo que está detrás de los abusos a menores.

Este martes, el principal colectivo gay italiano, Arcigay, denunció en un comunicado de prensa el “cinismo, falta de escrúpulos y crueldad” de la jerarquía vaticana, luego de haber ocultado durante años delitos sexuales perpetrados por algunos miembros de la Iglesia Católica.

“La ecuación homosexualidad-pederastia, falsa, innoble y acientífica, es una afirmación deshonesta que golpea la vida y la dignidad de millones de personas gays y lesbianas”, afirma en la nota el presidente de Arcigay, Paolo Patanè

Los miembros de Arcigay dijeron sentirse “verdaderamente indignados” por las palabras de Bertrone.

Enrico Oliari, del colectivo Gaylib de Roma, dijo que “lamenta que el secretario de Estado de un Estado que ocupa el corazón de la capital italiana use eso argumentos que están considerados desfasados aún en el tercer mundo”.

“La ecuación homosexualidad-pederastia, falsa, innoble y acientífica, es una afirmación deshonesta que golpea la vida y la dignidad de millones de personas gays y lesbianas” Paolo Patanè, presidente de Arcigay

En tanto, el colectivo italiano “Certi Diritti”, que promueve el matrimonio homosexual, se pronunció diciendo que la “tesis” del cardenal es “un intento torpe y vulgar de denigrar a las personas homosexuales”.

También la diputada italiana del partido de centro izquierda PD, Anna Paola Concia, se mostró indignada y aseguró que es “realmente desalentador que todavía hoy, eminentes representantes de la Iglesia Católica hagan análisis tan burdos, proponiendo tesis equivocadas, perjudiciales, desmentidas por la Organización Mundial de la Salud y que no comparten la mayoría de los católicos”.

¿respuesta a la pederastia?

Colectivos en España

“Es una maniobra poco digna, poco sensata y nada evangélica” Paco Ramírez, secretario de organización de COLEGAS

En tanto en España, la Confederación COLEGAS de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales llamó la declaración “poco digna, poco sensata y nada evangélica”.

Y aseguró que desvía la atención de la opinión pública “confundiendo de forma artera y torticera homosexualidad con pederastia”.

Por su parte, el “Colectivo Gay Evangélico” español ha pedido la dimisión “inmediata” del secretario de Estado del Vaticano.

Mientras, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha pedido al Vaticano que “denuncie” los casos de abusos sexuales que se generan “en su seno” y “no busque excusas ni mezcle realidades para beneficio propio”.

En tanto en Chile, en donde se generaron las declaraciones, el senador chileno Patricio Walker -quien ayudó a redactar una ley antipederastia en ese país- dijo: “No comparto este juicio, me gustaría conocer los estudios científicos que él dice tener (…) tengo la sensación de que en este punto está equivocado”.

En tanto, el diputado comunista chileno Hugo Gutierrez le comentó a la agencia de noticias AFP que la relación hecha por Bertone “es errónea”.

“El celibato hace más daño a un humano que la homosexualidad, que es una decisión libre”, dijo.

Escándalo

“Es increíble que en 2010 la comunidad gay aún deba lidiar con un mito tan ofensivo” Stonewall, asociación pro gay británica

Por su parte, el grupo británico Stonewall aseguró que es increíble que en 2010 la comunidad gay aún deba lidiar con un mito tan ofensivo.

En los últimos meses, el Vaticano ha estado envuelto en un escándalo por la gestión de los casos de curas pederastas en numerosos países.

Diversos medios de comunicación han acusado al papa Benedicto XVI de haber encubierto a sacerdotes pederastas en el pasado.

El corresponsal de la BBC en Roma, David Willey dijo que el portavoz del papa Bendicto XVI en Roma, el padre Federico Lombardi, indicó que éste podría tener una reunión discreta y privada con víctimas de abuso sexual en Malta durante su visita este fin de semana.

“El Papa”, dijo, “no debe sentir que está bajo la presión de los medios de comunicación si esta reunión se lleva a cabo, para que pueda escuchar y comunicarse con ellos”.

http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/04

“No podemos vivir en medio del silencio”

Miércoles, Abril 14th, 2010

Reportaje al historiador español Julián Casanova
“No podemos vivir en medio del silencio”
El principal historiador del franquismo informa que los investigadores tienen registrados por lo menos 50 mil fusilados por Franco, detalla que la Iglesia Católica fue monolítica con el franquismo y vuelve a ser monolítica ahora y explica qué hormiguero removió Garzón.
Por Martín Granovsky

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Los seguidores del dictador Francisco Franco, detrás del enjuiciamiento de Garzón.

La Argentina procesó su pasado de plomo primero con la Justicia que comenzó a actuar con el juicio a las juntas de 1985. Luego, con la interrupción de la investigación judicial, vino la etapa de la memoria. Y la Historia llegó más tarde. Tras la muerte de Francisco Franco y la transición a la democracia, España decidió no hacer justicia y tampoco encaró políticas públicas o particulares de memoria. Los historiadores, en cambio, trabajaron desde un principio. Recién con el primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero y su Ley de Memoria Histórica España destapó la olla de la dictadura franquista (1936-1975), a lo cual se agregó la intervención judicial de Baltasar Garzón desde el 2008.

Julián Casanova tiene la rara característica de actuar en los tres planos. Es historiador profesional y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, Aragón. Escribió, entre otros libros, La Iglesia de Franco y Víctimas de la Guerra Civil, se interesa por las políticas de memoria vinculadas con la educación e interviene con frecuencia en el debate político cotidiano.

En un diálogo telefónico con Página/12 Casanova aceptó ponerse sus tres sombreros.

–El nacional-catolicismo español es parecido al integrismo argentino. Usted investigó a fondo al primero y su relación con el régimen de Franco.

–La Iglesia Católica se comportó como un bloque muy homogéneo durante casi todo el franquismo. Reverdeció el mito medieval y por supuesto no escuchó ni los disparos ni la represión. Pero la situación social a partir de los años ’60 empezó a modificar los esquemas. El éxodo rural a las ciudades fue cambiando las cosas y aparecieron percepciones nuevas. Antes los sacerdotes no tenían conexiones con el mundo obrero. Cuando los campesinos se convierten en obreros de las grandes ciudades también aparecieron las comunidades cristianas de base y los sacerdotes relacionados con los nuevos trabajadores, a veces todos juntos en movimientos de tono asambleario y casi libertario. No olvidemos que ya existía la Teología de la Liberación y que el Concilio Vaticano II funcionó a principios de la década de 1960.

–¿Cómo estaba la Iglesia cuando a fines de 1975 muere Franco y luego con el comienzo de la transición democrática?

–Dividida. Ya no era aquel bloque monolítico.

–¿Por la pastoral obrera?

–No solamente. También había divisiones en la jerarquía. El cardenal Vicente Enrique y Tarancón apoyó la transición democrática mientras otros dignatarios aún lloraban la muerte de Franco. Al revés de la Iglesia, el ejército sí era todavía un bloque monolítico y estaba dirigido en parte por quienes todavía reivindicaban un ejército de guerra, prolongación de las fuerzas que habían vencido en la Guerra Civil y gobernado con Franco entre 1936 y 1975. La paradoja es cómo evolucionaron las dos instituciones.

–¿Cuál sería la paradoja?

–La jerarquía de la Iglesia Católica, ya sin Tarancón, volvió a hacerse monolítica. Hoy es monolíticamente reaccionaria. Y el ejército, en cambio, no está en la batalla de reivindicación del franquismo que vemos hoy en otros sectores. Si no estaríamos oyendo ruido de sables.

–Y no los oyen.

–No, claro que no. No se escuchan desde febrero de 1981, cuando el mundo asistió a la imagen extraordinaria de Antonio Tejero, aquel personaje que entraba a tiro limpio en un Parlamento de Europa occidental.

–¿Cuáles son algunos de los signos visibles del monolitismo que usted atribuye a la jerarquía eclesiástica española?

–Su peso permanente, en buena medida en aumento durante el papado de Juan Pablo II, que ejerció una influencia de homogeneización. Por ejemplo, no quiso ni negociar en la cuestión del aborto.

–A pesar de que el Congreso la votó por mayoría.

–Exactamente.

–¿Los gobiernos democráticos atacaron a la cúpula de la Iglesia?

–No. Al contrario. Ni siquiera cortó los conciertos subsidiados en los colegios católicos. Tampoco cuestionó las beatificaciones de Juan Pablo II a figuras de la historia española.

–¿A quiénes beatificó?

–A mártires de la Guerra Civil. Pero ése no es el punto. El punto, en relación con su pregunta sobre la actitud de los gobiernos democráticos, es que ningún papa había realizado beatificaciones y canonizaciones antes, en vida de Franco. Todas ocurrieron de la transición en adelante, cuando paradójicamente se fueron muriendo todos los últimos exponentes de la cruzada franquista.

–¿Qué pasó con aquellos movimientos asamblearios dentro de la Iglesia?

–La jerarquía los fue asfixiando. Hay algunos restos. De vez en cuando alguno levanta la mano, pero no tienen espacio.

–En los años ’60 el Opus Dei actúa como fuerza modernizadora dentro del gobierno de Franco. ¿Qué ocurre después?

–Efectivamente es así. El Opus Dei ingresa al gobierno en 1957 y no lo deja hasta 1974. Controla el final del franquismo. Después abandona la política directa y no pesa en la transición democrática. Sin embargo, sigue pesando en sectores de poder y en miembros de la jerarquía, sobre todo con Juan Pablo II.

–La transición se basó, entre otras cosas, en no perseguir los crímenes del franquismo, ¿no es verdad?

–La administración del Estado franquista fue desmontada sin demasiados problemas. No se buscaron responsabilidades y no se buscó a la gente comprometida con el régimen. Salvo expresiones y atentados residuales, el proceso de transición se realizó sin grandes resistencias de grupos ultraderechistas desde dentro de la administración. Esta es la gran paradoja de la transición española: ni las fuerzas relacionadas de alguna manera con las víctimas del franquismo protestaron y exigieron que la transición fuese más allá, ni la ultraderecha, debilitada, pudo oponerse a la propia transición. Fue muy impresionante, por otra parte, el nivel de manejo y de dominio del ritmo político evidentes en los franquistas que aterrizaron en la transición, como el presidente de gobierno Adolfo Suárez.

–Y se produjo el destape.

–Pero a la vez siguió el miedo.

–¿Miedo a qué?

–No olvidemos que los españoles estuvieron educados durante muchos años en la cultura política del orden y la estabilidad. Temían los desórdenes y las protestas. Temían un nuevo trauma. Y los discursos que explotaron ese miedo fueron claves y calaron hondo en la sociedad. Pero tengamos en cuenta también una cosa importante: todos, incluso los sectores más reaccionarios, entendieron que la democracia traía beneficios. Era conveniente para todos.

–En los últimos años, con la Ley de Memoria Histórica y decisiones como la del juez Garzón, ¿volvió el miedo?

–Es distinto. Sucede como si todo el mundo hubiera acordado en un momento que el pasado estaba directamente en el olvido. Y ahora todos se comportan como si les estuvieran cambiando un poco la historia. Pensaron que la habían superado y ahí está.

–¿Fue así?

–Lo fue a nivel masivo. No se trata de miedo a volver al pasado. Es el miedo a que les cambien la historia. El miedo se refiere no tanto a la Guerra Civil sino a la posguerra, a la dictadura, a la represión sistemática. Insisto: lo digo en términos masivos, porque la verdad es que los historiadores veníamos trabajando duro y con precisión en el estudio del franquismo e incluso de sus crímenes.

–¿Cómo juega en este proceso la intervención de Garzón?

–De hecho les dio una proyección masiva e internacional a los temas que los historiadores ya veníamos trabajando. Más allá de que un juez es un juez y un historiador tiene un oficio distinto, no es lo mismo para la visibilidad de un tema la intervención de un juez con prestigio internacional que el trabajo de un historiador capaz de vender, con suerte, 20 mil ejemplares de un libro. Con definiciones como la de Garzón estaba claro que a las instituciones en general no les iba a quedar más remedio que involucrarse.

–¿Para usted es positivo el proceso?

–Al principio, cuando comenzó a discutirse el tema de la Memoria Histórica, no había dudas de que era buena oportunidad de difundir el conocimiento. Siempre hay que saber. Es una forma más de evitar que el pasado traumático pueda volver en algunas de sus formas. Y habría sido bueno para recuperar una parte larga de la historia del siglo XX. Es inconcebible que no haya en España museos, memoriales, sitios donde reflexionar masivamente sobre lo que ocurrió. Cuando se pase la bronca política de hoy, ¿qué quedará? Habrá que reconstruir en los archivos, contribuir a la memoria, dar materiales para la educación. Y hay muchas discusiones pendientes. ¿Qué debe borrarse del pasado? Es obvio que no puede vivirse con todas las calles que se llamaban Generalísimo o Francisco Franco. Pero, ¿hay que sacar todo? Quitaron todas las placas de conmemoración del franquismo. ¿No había que dejar por lo menos una parte para que se entendiera el propio franquismo? Si no, se acaba borrando las memorias de los otros.

–Incluidas las víctimas.

–Incluidas. Y ya que habla de las víctimas, permítame aprovechar para aclarar algunas cosas para los lectores argentinos. Puede ser que se haya interpretado la decisión de Garzón de sentirse en condiciones de entender en los crímenes del franquismo como algo con una consecuencia directa: que Garzón iba a por los verdugos.

–Supongo que los verdugos, en su mayoría, murieron.

–Claro. Y otro punto es el de los desaparecidos. Hubo desaparecidos en la Guerra Civil y puede haber habido algunos después, pero ésa no fue la norma represiva del franquismo.

–¿Cómo reprimió Franco?

–Lo predominante no fueron las desapariciones al estilo de la represión argentina, porque Franco fusilaba. Por supuesto que los acusados no tuvieron un juicio justo, pero no hay mayores misterios. Los investigadores registramos los asesinatos. Conocemos sus nombres. Escribimos libros.

–¿Cuántos fueron?

–Por lo menos hay registrados 50 mil asesinados después de la Guerra Civil. Es una enormidad. Y la decisión de Garzón funcionó como un modo de hacer más visible ese tema. Lo atacan porque dicen que es un juez-estrella. Pero es su forma de que las cosas aparezcan en la superficie. Y, más allá de Garzón, una sociedad no puede vivir para siempre entre miles de muertes del pasado y en medio del silencio. Las muertes siempre merecen una retribución jurídica y política. Veremos cuál es, pero la merecen.

http://www.cazarabet.com/lalibreria/fichas36/iglesia.htm

Una variante brutal del catolicismo

Martes, Abril 13th, 2010

Domingo, 11 de abril de 2010

Una variante brutal del catolicismo
Por Sunead O´connor

Cuando era chica, Irlanda era una teocracia católica. Si se acercaba un obispo por la calle, la gente se apartaba para dejarle el paso. Si asistía a un evento deportivo, el equipo se acercaba a arrodillarse y besarle el anillo. Si alguien cometía un error, en vez de decir “Nadie es perfecto”, decíamos “Podría pasarle hasta a un obispo”.

Yo misma lo viví. Cuando era una niña, mi madre –una madre maltratadora, lo opuesto de lo que debe ser una buena madre– me animaba a que robara en las tiendas. Una vez me atraparon y pasé 18 meses en el Centro de Formación An Grianán, una institución para niñas con problemas de conducta, en Dublín, por recomendación de una trabajadora social. El Centro An Grianán era una de las hoy tristemente célebres “lavanderías de las Magdalenas”, patrocinadas por la Iglesia, que albergaban a adolescentes embarazadas y jóvenes poco dóciles. Trabajábamos en el sótano, lavando la ropa de los curas en fregaderos con agua fría y panes de jabón. Estudiábamos matemática y mecanografía. Teníamos poco contacto con nuestras familias. No cobrábamos ningún sueldo. En mi caso, por lo menos, una de las monjas fue buena conmigo y me regaló mi primera guitarra.

An Grianán era producto de la relación del gobierno irlandés con el Vaticano; la Iglesia gozó de una “posición especial” contemplada en nuestra Constitución hasta 1972. Todavía en 2007, el 98 por ciento de los colegios irlandeses estaba en manos de la Iglesia Católica. Pero los colegios para niños difíciles han estado siempre plagados de castigos físicos salvajes, maltratos psicológicos y abusos sexuales. En octubre de 2005, un informe encargado por el gobierno identificó más de 100 acusaciones de abusos sexuales cometidos por sacerdotes entre 1962 y 2002 en Ferns, un pueblo a unos 100 kilómetros al sur de Dublín. La policía no investigó a los sacerdotes acusados: se dijo que padecían un problema “moral”. En 2009, un informe similar involucró a los arzobispos de Dublín en el ocultamiento de varios escándalos de abusos sexuales sucedidos entre 1975 y 2004.

¿Por qué se toleraba esa conducta criminal? Según el informe de 2009, el “importantísimo papel que ha desempeñado la Iglesia en la vida irlandesa es el motivo por el que se consintió que no se pusiera fin a los abusos cometidos por una minoría de sus miembros”.

A pesar de la larga relación de la Iglesia con el gobierno irlandés, la carta en la que Benedicto XVI pide, en teoría, perdón no asume ninguna responsabilidad por las infracciones de los curas irlandeses. Dice que “la Iglesia en Irlanda debe reconocer ante el Señor y ante otros los graves pecados cometidos contra unos niños indefensos”. ¿Qué hay de la complicidad del Vaticano en esos pecados?

En su texto, Benedicto da la impresión de que se ha enterado hace poco de los abusos y se presenta como una víctima más: “No tengo más remedio que compartir la desolación y la sensación de traición que habéis experimentado tantos de vosotros al saber de estos actos pecaminosos y criminales, y de cómo se ocuparon de ellos las autoridades eclesiásticas en Irlanda”. Sin embargo, la carta de infausta memoria que envió Benedicto en 2001 a los obispos de todo el mundo les ordenaba guardar secreto sobre las acusaciones de abusos sexuales so pena de excomunión, es decir, actualizaba una perniciosa política de la Iglesia, expresada en un documento de 1962, que establecía que tanto los sacerdotes acusados de delitos sexuales como sus víctimas debían “observar el más estricto secreto” y “atenerse a un silencio eterno”.

Benedicto, entonces Joseph Ratzinger, era cardenal cuando escribió esa carta. Hoy, cuando ocupa el sillón de San Pedro, ¿vamos a creer que su opinión ha cambiado? ¿Y vamos a conformarnos ante las recientes revelaciones de que en 1996 se negó a destituir a un sacerdote acusado de haber abusado de hasta 200 niños sordos en el estado norteamericano de Wisconsin?

La carta de Benedicto afirma que su preocupación es “sobre todo ayudar a sanar a las víctimas”. Sin embargo, les niega lo que podría sanarles: una confesión inequívoca del Vaticano de que ocultó los abusos y ahora está tratando de ocultar el ocultamiento. Asombrosamente, el Papa invita a los católicos a “ofrecer vuestro ayuno, vuestras oraciones, vuestra lectura de las Escrituras y vuestras obras de misericordia para obtener la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia de Irlanda”. Y sugiere, cosa aún más asombrosa, que las víctimas irlandesas pueden sanar acercándose más a la Iglesia, la misma Iglesia que exigía votos de silencio a los niños víctimas de los abusos, como ocurrió en 1975 en el caso del padre Brendan Smyth, un sacerdote irlandés que más tarde acabó en la cárcel por delitos sexuales repetidos. Muchos irlandeses, cuando se nos pasó la risa, nos dijimos que la idea de que necesitamos la Iglesia para aproximarnos a Jesús es una blasfemia.

Para los católicos irlandeses, lo que insinúa Benedicto –que los abusos sexuales en Irlanda son un problema irlandés– es arrogante y blasfemo. El Vaticano está actuando como si no creyera en un Dios que todo lo ve. Quienes dicen ser los guardianes del Espíritu Santo se dedican a aplastar todo lo que el Espíritu Santo representa. Benedicto es culpable de dar una imagen falsa del Dios al que adoramos. Todos sabemos, en el fondo de nuestro corazón, que el Espíritu Santo es la verdad. Por eso sabemos que Cristo no está con esos que le invocan con tanta frecuencia.

Los católicos irlandeses tienen una relación disfuncional con una organización que comete abusos. El Papa debe hacerse responsable de las acciones de sus subordinados. Si hay sacerdotes católicos que abusan de los niños, es Roma, y no Dublín, la que debe responder de ello, con una confesión inequívoca y sometiéndose a una investigación criminal. Mientras no lo haga, todos los buenos católicos –incluidas las ancianitas que van a misa todos los domingos, no sólo los cantantes de protesta como yo, a quienes el Vaticano puede ignorar sin problema– deberían dejar de acudir al templo. Ha llegado la hora de que en Irlanda separemos a nuestro Dios de nuestra religión y nuestra fe de sus supuestos dirigentes.

Hace casi 18 años rompí una foto del papa Juan Pablo II en un episodio de Saturday Night Live. Muchos no entendieron la protesta; la semana siguiente, el presentador invitado del programa, el actor Joe Pesci, dijo que, si hubiera estado presente, me “habría dado una bofetada”. Yo sabía que mi acción iba a causar problemas, pero quería provocar un debate necesario; ése es uno de los ingredientes de ser artista. Lo único que lamenté fue que la gente pensara que no creía en Dios. No es verdad, en absoluto. Soy católica de nacimiento y cultura, y sería la primera en presentarme a la puerta de la Iglesia si el Vaticano ofreciera una reconciliación sincera.

Mientras Irlanda soporta la ofensiva carta con la que Roma pide perdón y un obispo irlandés dimite, pido a los estadounidenses que comprendan por qué una mujer católica irlandesa que sobrevivió a los malos tratos de niña pudo querer romper la foto del Papa. Y que piensen si a los católicos irlandeses, por no atrevernos a decir “merecemos algo mejor”, se nos debe tratar como si mereciéramos algo peor.

Esta es la carta que Sinead O’Connor dio a conocer en Estados Unidos la semana pasada tras las disculpas de Benedicto XVI por los abusos de menores cometidos en Irlanda por curas católicos.
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/radar/9-6060-2010-04-11.html

Ateos de todo el mundo se reúnen en Australia: The 2010 Global Atheist Convention - AAI

Domingo, Abril 11th, 2010

Mar 13th, 2010

Ateos de todo el mundo se reúnen en la ciudad australiana de Melbourne en lo que se considera es el encuentro más grande de gente que celebra el no tener ninguna creencia religiosa.

Los ateos tienen previsto divulgar el contenido de un comunicado en donde expresarán de forma resumida lo que, según ellos, son los efectos negativos de la religión sobre la sociedad.

Todas las entradas para el evento se vendieron a principios de 2010.

Sin embargo, una reunión religiosa celebrada en el mismo lugar en diciembre pasado, atrajo tres veces más delegados que el encuentro ayer viernes.

“Los efectos negativos de la religión”

Según el corresponsal de asuntos religiosos de la BBC, Christopher Landau, destacados ateos de todo el mundo, entre ellos Richard Dawkins -el autor de varios éxitos editoriales como “El gen egoísta”- se encuentran en Australia para festejar que no creen en ninguna religión.

Los asistentes discutirán sobre el Islam y el terrorismo en una sesión titulada “el costo de la vana ilusión” y escucharán sobre una propuesta para realizar una película que expondrá la cantidad de dinero que los contribuyentes gastan en el subsidio de religiones.

Seguidamente, se leerá un comunicado dirigido a los políticos del mundo, en el que se abordará lo que ellos denominan son “los efectos negativos de la religión en la sociedad”.

Los organizadores del encuentro parecen satisfechos con su poder de convocatoria, señaló Landau.

Se habían escogido otros locales más pequeños dentro del Centro de Convenciones de Melbourne para realizar el evento, pero en enero se acabaron las 2.500 entradas que inicialmente salieron a la venta.

Los organizadores sostienen que el encuentro reunirá a científicos, filósofos, escritores y comediantes.

Existe la resolución de evitar lo que en una sesión se denomina el “fundamentalismo ateo”.

Se instará a los participantes a que eviten “el fervor de los misioneros” en su anhelo por promover su mensaje no religioso al mundo.

Sin embargo, de acuerdo con Landau, los ateos podrían enfrentar una lucha cuesta arriba. Esto debido a que en el mismo lugar en diciembre, se realizó el Parlamento Mundial de Religiones y congregó el triple de los delegados asistentes al evento ateo de este viernes.

http://www.eldiarioaustraliano.com/category/articulos-destacados/

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The Rise of Atheism

Thank you to everyone who joined us at The Rise of Atheism 2010 Global Atheist Convention – it was a huge success and we appreciate your support!

A presentation of the Atheist Foundation of Australia Inc and Atheist Alliance International

The 2010 Global Atheist Convention

Melbourne, Australia

12-14 March at the Melbourne Convention and Exhibition Centre

Presenters will include: Richard Dawkins, Catherine Deveny, Phillip Adams, Taslima Nasrin, Peter Singer, PZ Myers, Dan Barker, Stuart Bechman, Sue-Ann Post, Kylie Sturgess, John Perkins, Tamas Pataki, Max Wallace, Russell Blackford, Ian Robinson, AC Grayling, Robyn Williams, Simon Taylor, NonStampCollector and Craig Reucassel and Julian Morrow (The Chaser). In addition, a panel of women chaired by Maggie Millar will feature Lyn Allison, Tanya Levin, Leslie Cannold and Jane Caro.