Archive for Mayo, 2010

UNA ESPECIALISTA EN SOCIOLOGIA DE LA RELIGION EXPLICA LA RELACION DE LOS POLITICOS CON EL TEDEUM

Domingo, Mayo 30th, 2010

“Cuestionan su propia legitimidad”

La investigadora del Conicet Verónica Giménez sostiene que en Argentina “nunca se llegó a separar la Iglesia del Estado” y advierte que la apuesta de dirigentes opositores por “politizar una ceremonia religiosa” pone en duda “su propia constitución como políticos”.

Por Laura Vales

Misterio patrio: ¿por qué parece tener tanta importancia el Tedéum? La socióloga Verónica Giménez ofrece algunas ideas para develar el enigma. Investigadora del Conicet y especialista en sociología de la religión, cuenta qué pasó en nuestra historia para que la imagen del obispo al lado del gobernante en los festejos del 25 de Mayo se naturalizara. También asegura que no hay antecedentes de lo que sucederá este año, cuando mañana los representantes de la oposición vayan a un Tedéum y el Gobierno a otro.

–Antes que nada, ¿somos un país laico?

–Es una cuestión difícil de responder, porque no hay una definición de país laico, sino modelos de países laicos. Un modelo clásico es el de Francia, que después de la revolución de 1789 construyó el Estado con una institucionalidad paralela y en contra de la institucionalidad católica; allí todas las celebraciones de la República se hacen en un espejo con las de la Iglesia. Entre nosotros tenemos países latinoamericanos muy laicos, como México después de la revolución mexicana, y Cuba. Está también el caso de Uruguay, donde, sin mediar una revolución, entre 1917 y 1919 se sancionó la separación de la Iglesia del Estado. En ese marco, yo diría que Argentina no es un país laico.

–¿Qué países entrarían en el modelo de país religioso?

–Irán, Arabia Saudita, Israel.

–Desde lo estrictamente formal, constitucional, ¿qué seríamos?

–No nos definimos como país laico, pero tampoco como un Estado religioso. No está sancionada constitucionalmente una relación entre algún poder religioso y el Estado, aunque hay una mención general a que el gobierno federal sostendrá a la Iglesia Católica. Lo que tenemos desde 1930 es un desarrollo histórico que no va en el sentido de un país laico. Se da una relación muy fuerte entre la Iglesia y el Estado, entre la Iglesia y los políticos, o las Fuerzas Armadas, que permanentemente buscan legitimarse unos a otros: la Iglesia busca que el Estado le otorgue determinados favores, como un lugar preponderante en las políticas de educación y de salud, y los políticos buscan legitimidad extrapolítica a través de la Iglesia.

–El kirchnerismo y la Iglesia se enfrentan en cada Tedéum. ¿Qué tensiones se expresan en esos debates?

–Son tensiones entre el poder político y el religioso que en la Argentina se han dado recurrentemente. No es sólo con este Gobierno; el primero que no fue a un Tedéum, y además fue a una celebración protestante, fue Roca, a quien recordamos bastante mal por algunas cosas. Es que para la manera de ver el mundo del liberalismo, la Iglesia era una suerte de resabio medieval que debía quedar atrás… Igual que lo que pensaban sobre los pueblos originarios. Roca fue el primero, Perón tampoco fue. Todos los Tedéum expresan de alguna manera una tensión, porque lo que hace en el Tedéum el obispo de Buenos Aires es hablarle al presidente para indicarle cosas sobre su rumbo. Esto nace de que la Iglesia se piensa a sí misma como preexistente a la Nación y, por lo tanto, se siente más legitimada para decir cuál es el destino del país que los mismos gobiernos, incluso los democráticos. Por eso es que la institución Iglesia Católica ha estado durante el siglo XX tan en consonancia con las Fuerzas Armadas, que tienen esa misma manera de pensarse, como preexistentes a la Nación.

–La repercusión que tiene el Tedéum en la Argentina, ¿se repite en otros países latinoamericanos?

–No tanto. En Argentina, la relación entre Iglesia Católica y política es singular, en parte, por la fuerza que tuvo un movimiento del catolicismo, el catolicismo integral, que se propone abordar todo lo que pase en el Estado para conquistarlo con personal católico, con laicos católicos. Esto no se dio tanto en otros países de Latinoamérica donde el indicador Tedéum no es tan importante.

–¿Cuándo llegó el catolicismo integral?

–Tiene sus raíces en la década de 1920, y empieza a crecer en 1930. Antes de 1930, pasada la época colonial, la figura típica de un obispo al lado de un gobernante en los actos oficiales no existía. El liberalismo no permitía esta presencia eclesiástica al lado del poder político. Con todas las críticas al país que construyó, el liberalismo de aquella época también fue el que sentó las bases de las instituciones separadas de la Iglesia, como el matrimonio civil. Los cementerios se secularizaron, el control de los nacimientos y de las muertes también. Eso sentó las bases de lo que debería haber sido un Estado laico como el de Uruguay, pero sin embargo aquí nunca se llegó a separar la Iglesia del Estado. Luego, en los años ’30 y sobre todo en los ’40, el catolicismo llegó a tener una fuerza que hizo que cualquier separación fuera impensable.

–Los medios dan al Tedéum una gran cobertura. ¿La Iglesia Católica tiene un peso en la sociedad que justifique esa atención?

–En la Argentina hay un 76 por ciento de católicos, pero este 76 por ciento no hace todo lo que la Iglesia pretende que la gente haga. Lo que tiene la Iglesia es otra cosa: una relación privilegiada con el poder político. Fijate que cada vez que está por salir una ley que la Iglesia considera que vulnera sus intereses o valores, el obispo de cada diócesis le escribe una carta al senador de la provincia para sugerirle cómo votar. Esto pasó cuando se discutió la ley de salud reproductiva y sucede permanentemente. Si un obispo se siente como para presionar al poder político, es también porque la Iglesia tiene una muy extensa red de personal que no tiene casi ninguna otra institución en el país.

–Al comenzar esta entrevista, decía que la Constitución garantiza un sostén estatal a la Iglesia Católica. ¿A quiénes paga?

–A los obispos, a los seminaristas y a los curas de frontera. A los seminaristas les da una beca, a los obispos un sueldo mensual que en un momento estaba equiparado a los jueces, y los curas de frontera perciben otro ingreso. La católica es la única religión que recibe ese subsidio para sus pastores.

–La oposición va a un Tedéum y el Gobierno a otro, ¿hubo antecedentes de esto?

–No que yo recuerde. Es interesante ver que esta interpelación entre Iglesia y partidos políticos es tal que hace que dirigentes de la oposición consideren que yendo a un Tedéum se puede politizar una ceremonia religiosa. Yo creo que lo que hacen es cuestionar su propia legitimidad política, porque fueron elegidos por los votos: hay algo de su propia constitución como políticos que están poniendo en duda y esto, en un país democrático, es peligroso.

–La Presidenta concurrirá a otro Tedéum.

–Eso reafirma el lugar de privilegio de la Iglesia Católica. En el país hay un 10 por ciento de evangélicos y un 11 por ciento de personas que no tienen religión. Lo que se hace con esta multiplicación de los Tedéum es dar nuevamente a la Iglesia Católica el lugar de “la religión. Al haber más de un Tedéum, por otra parte, la Iglesia se adapta a las distintas clientelas. Si sos progresista, tenés un obispo progre que te hace un Tedéum; si sos más conservador, tenés otro más conservador que hace otro Tedéum. Una celebración interreligiosa sería una mejor representación de nuestra pluralidad.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-146247-2010-05-24.html

El pedido de anmistía de los camaradas de la iglesia, firmado por el mismo Ex dictador Videla

Domingo, Mayo 30th, 2010

Domingo, 30 de mayo de 2010

VIDELA, BIGNONE Y RIVEROS PIDEN AMNISTIA A TRAVES DE LA IGLESIA

Si algo no existe es el olvido

A través de la jerarquía católica Videla, Bignone, Riveros y un centenar de sus camaradas pidieron una amnistía el 25 de mayo. Mientras la Iglesia no asuma la responsabilidad de su gestión, el gobierno dejará el pedido sin respuesta. La masividad de los festejos del Bicentenario frustró esa Operación Amnistía y mostró una sociedad unida y alegre, sin espacio para estas vueltas al pasado. Hasta los jefes de Estado Mayor bailaron con la murga que cantaba “Militares Nunca Más”.

Por Horacio Verbitsky
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El obispo de Mercedes-Luján Agustín Radrizanni usó un tono más sutil que Bergoglio y Aguer, pero el contenido de su predicación no fue muy distinto.

La masividad de los festejos por el Bicentenario de la Nación Argentina desbarató la Operación Amnistía, impulsada desde un cuidadoso segundo plano por el Episcopado Católico. La solicitud del perdón fue transmitida al gobierno nacional por un obispo de esa iglesia y lleva las firmas de los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Benito Bignone, el general Santiago Omar Riveros y el vicealmirante Hugo Siffredi, el comisario Miguel Etchecolatz y el sacerdote Christian von Wernich, el Turco Julián y El Nabo Barreiro, el ex jefe del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército Carlos Tepedino y su especialista civil en organizaciones religiosas Julio Cirino, los miembros del grupo de tareas de la ESMA Raúl Scheller y Pablo García Velazco, los procesados por la masacre de Margarita Belén y un centenar de ex militares, marinos, policías, penitenciarios y agentes civiles de Inteligencia detenidos por su participación en crímenes de lesa humanidad. Como la jerarquía eclesiástica obvió el protocolo para entregar la solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en forma extraoficial, sin una nota introductoria, el gobierno no le dará respuesta. Sólo contestará si el Episcopado se hace responsable de la solapada gestión que emprendió.

Desde hace tres décadas el Episcopado Católico repite que según el catecismo de esa entidad el sacramento de la reconciliación o la penitencia requiere algunas condiciones ineludibles: el reconocimiento de los yerros, su detestación y la búsqueda de posibles caminos de reparación. Pero la carta de Videla & Compañía no cumple con ninguna de esas condiciones. Los represores rechazan la justicia y no tienen la humildad de pedir perdón, por crímenes que no reconocen ni de los cuales se arrepienten. Sólo ofrecen olvidar el mal que les habrían hecho a ellos y no vengarse. Pese a que no se ajusta a sus propios cánones, la jerarquía católica se prestó a canalizar el planteo.

Setenta veces siete

Un grupo de laicos denominado “Proyecto setenta veces siete”, del que forma parte José María Sacheri, quiso participar del acto realizado en Luján hace tres semanas por el presidente del Episcopado, Jorge Bergoglio, pero no se llegó a un acuerdo. Setenta veces siete es la expresión del Evangelio para el perdón (Pedro pregunta si tiene que perdonar hasta siete veces las ofensas de su hermano. “Hasta setenta veces siete”, le responde Jesús. El pasaje se refiere a ofensas personales y el diálogo habría tenido lugar muchos siglos antes de que nacieran los estados nacionales y su justicia y se tipificaran los crímenes al por mayor contra la humanidad). Sacheri es hijo del ex conductor de la organización integrista Ciudad Católica, Carlos Sacheri, asesinado en diciembre de 1974 por un grupo que según el Ejército pertenecía al ERP22 mientras sus amigos sospechaban de la Triple A de José López Rega. “Setenta veces siete” se puso en contacto con el obispo emérito Carmelo Giaquinta, quien ese mismo día acompañó al grupo en una presentación en la Feria del Libro, durante la cual leyó un documento propio. Giaquinta es un teólogo que estuvo próximo al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y cuya casa fue ametrallada en 1976, según él porque alojó allí al sacerdote y militante montonero Justino O’Farrell. Ya como obispo fue uno de los pocos que hicieron una reflexión autocrítica, por haber festejado el campeonato mundial de fútbol de 1978 en las calles, “gritando como un estúpido el que no salta es un holandés”, en una Argentina “que tenía la obligación de estar de luto”.

La justicia como venganza

En la feria del libro, equiparó la justicia con venganza y odio y le opuso “el misterio del perdón”. Giaquinta no explicó la diferencia entre los crímenes de lesa humanidad por cuyos autores aboga y los pecados que enseñaba a perdonar Jesús, cuando aún no existía un tercero neutral como el Estado que al impartir justicia evitara una escalada de represalias. Su rudimentario fundamento evangélico es que Dios “hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos”. Su larga introducción teórica desemboca en un escueto final sobre “la reconciliación de los argentinos” que, según cree este obispo, están “prisioneros en el pasado” y sólo el perdón les permitiría desatarse esas presuntas ataduras para volver “a caminar como Nación”. Giaquinta advierte que no debe confundirse reconciliación con impunidad, pero no explica en qué consistiría en el concreto caso argentino. Cristo es “el reconciliador universal” y en consecuencia lo son la Iglesia, sus ministros y los fieles que disponen para ello de la oración, el Evangelio y los sacramentos, y “las iniciativas públicas y privadas de los cristianos”. Los únicos ejemplos que atina a proponer son la mediación de Juan Pablo II en la cuestión del Beagle y la denominada Mesa de Diálogo, con la que el senador Eduardo Duhalde legitimó su breve interinato a cargo del Poder Ejecutivo. Como es ostensible, ninguna de esas circunstancias son comparables con el perdón que el derecho internacional niega a los autores de crímenes contra la humanidad. Pero de inmediato Giaquinta añade que la Iglesia no puede presentarse “como un ente jurídico mediador ordinario de los conflictos sociales, pues ello desnaturalizaría su finalidad y dañaría a las instituciones mediadoras previstas en la Constitución”. Es decir, los tres poderes del Estado, que se pronunciaron por la imposibilidad de amnistiar esos delitos o cesar su persecución por el paso del tiempo. Giaquinta fue acompañado en la mesa por Arturo Cirilo Larrabure, hijo del coronel Argentino Larrabure, quien murió en cautiverio el 23 de agosto de 1975. Las Fuerzas Armadas, parte de la justicia federal y grandes medios de comunicación impusieron la idea de que el oficial había sido torturado y luego asesinado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que lo había secuestrado un año antes al copar la Fábrica Militar de Villa María. Una investigación realizada por el periodista Carlos Del Frade señala que según el expediente original de la causa, que incluye la autopsia realizada en el momento del hallazgo del cuerpo, no hubo tortura ni asesinato y avala el relato del empresario René Vicari, secuestrado durante los últimos días de vida de Larrabure en una celda contigua. Otro panelista fue el ex montonero Luis Labraña.

La declaración impulsada por la Corporación de Abogados Católicos pidiendo que se clausure “la venganza, la persecución implacable”, el acto de Bergoglio con los laicos en Luján, la convocatoria para el 25 de mayo a una movilización en la Plaza de Mayo inspirada en la de Corpus Christi de 1955 y la cita de las cámaras patronales agropecuarias a manifestarse ese mismo día en las rutas, formaban parte de esta Operación Amnistía. El modelo de carta que se envió al gobierno por intermedio de la jerarquía fue sugerido por un sacerdote colombiano que asiste en las cárceles de ese país a parapoliciales detenidos. Pero la difusión temprana de lo que se estaba preparando y, sobre todo, la escasa asistencia a Luján para un acto que no se justificaba, a pocos días del Te Deum del 25 de mayo en la misma Basílica, el fiasco del llamamiento ruralista, que no reunió más de treinta personas en los principales puntos de reunión, y la ausencia de público para escuchar la prédica de Bergoglio, condenaron la jugada a la insignificancia. Hasta Clarín on line dijo que en la Plaza de Mayo apenas había “centenares de personas”.

Bergoglio y la política

La eficacia de los actos políticos de Bergoglio depende de que no sean vistos como tales. Su esquema habitual es una lectura del Evangelio, en la cual injerta conceptos políticos sin relación o con algún vago contacto con el tema, cuyo sentido se vuelve explícito en las interpretaciones de sus voceros oficiosos, en los principales diarios de la Capital. Así ocurrió cada vez que Bergoglio descargó su mal disimulado encono contra el gobierno que asumió en 2003. Esa es una de las razones por las cuales tanto el ex presidente Néstor Kirchner como la actual CFK han preferido no ponerse al alcance de su dedo recriminador. La opción no fue suprimir la anacrónica institución medieval del Te Deum, como sería razonable en una república secular, sino desplazarlo a otros lugares del país, en busca de obispos sin la motivación ideológica y política de Bergoglio, quien como parte de las luchas internas del peronismo tuvo fuerte influencia durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue militante de Guardia de Hierro y ofreció la Universidad del Salvador para honrar al dictador Emilio Massera. Cuando el gobierno decidió solicitar el Te Deum del 25 en Luján, Bergoglio decidió realizar otro en la Catedral. Pero convertirlo en un acto político de la oposición requería del sigilo que se perdió cuando esos preparativos se hicieron públicos. Inquieto al quedar tan expuesto, en una institución cuya forma de hacer política es decir que está por encima de la política, tuvo que cambiar de planes y poner distancia, al punto de escabullirse hacia la sacristía para que ni lo saludaran los jefes políticos presentes, como los hermanos enemigos Maurizio Macrì y Francisco De Narváez. También decidió no leer un texto propio acerca del Bicentenario, sino el que la Comisión Permanente del Episcopado aprobó en marzo, más una zalamería hacia las autoridades que en el mismo momento estaban en la Basílica de Luján. Ese texto, “La patria es un don, la Nación una tarea” afirma que “la celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”, que según los obispos sería “de confrontación permanente que profundiza nuestros males”. La pluma episcopal atribuye a presuntas deficiencias institucionales un alto costo social. En una excursión por terrenos que no son de su especialidad pregona que “la calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión” y como es usual agrega que “si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres”. También opone “leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo” a otras que atribuye a intereses ajenos a una imaginaria “naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad”. Es decir la reforma antidiscriminatoria del Código Civil en los artículos sobre el matrimonio.

Aguer sobre odio y venganza

El mismo día, en la Catedral de La Plata, su Arzobispo, Héctor Aguer, criticó que se prescinda “de la referencia fundante a las raíces” y a la tradición, “como si fuéramos seres sin herencia”. Esto explicaría el individualismo y una “inclinación atávica a la discordia”. Pero lo más grave sería la dramática “tergiversación de la historia, en la que se han filtrado imposturas manifiestas canonizadas como dogmas. Así ha ocurrido con sucesos clave del siglo XIX, y ocurre nuevamente con hechos más o menos recientes, observados con mirada tuerta, cuya interpretación sesgada mantiene abiertas heridas dolorosas, incentiva la división, perturba los ánimos y extravía el juicio de los jóvenes y de los desprevenidos”. Para Aguer “la memoria debe ser integral, la verdad completa; las medias verdades ofrecen mordiente al resentimiento, atizan los rencores, perpetúan el desencuentro. La aspiración ardiente a la justicia no debe servir de disfraz al odio y a la sed de venganza”. El “deber sagrado para quienes presiden la comunidad” sería “procurar la reconciliación”. Como Bergoglio, también Aguer habló del “recto ordenamiento jurídico de la sociedad” que los tres poderes del Estado deben tutelar y no deformarlo con “leyes inicuas que alteren la esencia natural del matrimonio, que minen la solidez de la familia y entreguen al estrago la vida de los niños por nacer”.

Memoria e Identidad

El arzobispo de MercedesLuján, Agustín Radrizzani, es una persona encantadora en comparación con sus colegas de Buenos Aires y La Plata. Carece de la ambición de poder y el ánimo belicoso de Bergoglio y de la manía por el control y la disciplina de Aguer. Su percepción de la realidad social se forjó en los años que pasó junto a Jaime de Nevares en Neuquén y luego como obispo del conurbano en Lomas de Zamora. Su preocupación por los más destituidos no es hipócrita ni oportunista. Tampoco está enfermo de hostilidad hacia el gobierno nacional. Por todas esas razones y porque Kirchner se resbaló del brazo del sillón en el que estaba sentado, CFK decidió pedirle que oficiara el Te Deum del Bicentenario. Radrizzani usó un tono más sutil que Bergoglio y Aguer, pero el contenido de su predicación no fue muy distinto. Dijo que le preocupaba un presunto “deterioro de nuestro acervo cultural” y reclamó que las leyes promuevan “la defensa de la vida, la familia y el bien común”. Luego de establecer que en ese día no diría más sobre “estos aspectos conflictivos” anunció que pensaría el futuro “desde nuestra identidad”, es decir el catolicismo, en cuatro dimensiones: memoria, identidad, reconciliación y desafíos. Memoria e identidad son dos conceptos emblemáticos de las luchas populares en las últimas décadas, asumidos por los organismos defensores de los Derechos Humanos y por la justicia. Radrizzani se apropió de ellos en una clave por completo distinta. La memoria sería la de la catolicidad del Estado, expresada en el Te Deum que acompañó a la Nación Argentina desde el 25 de mayo de 1810 (sin recordar la abierta oposición de los papas Pío VII y León XII a la Independencia americana y el consecuente alineamiento de los obispos de entonces con la potencia colonial). También exaltó un “plan de Dios”, que habría ayudado a superar conflictos, “a abrazar los ideales democráticos”, a recibir a millones de inmigrantes y a “cultivar el espíritu de tolerancia”, afirmaciones dogmáticas que los hechos de la historia desmienten. La misma operación aplicó a la identidad. Exaltó los valores cristianos que impregnaron la vida pública aun antes de la emancipación y dijo que unidos a la sabiduría de los pueblos originarios y a las sucesivas inmigraciones formaron “la compleja cultura que nos caracteriza”, dentro de la cual no incluyó a los otros cultos que también forman parte del país y que junto con agnósticos y ateos suman un cuarto de su población. En esa cultura prevalecen valores que tienen origen en Dios, como “el respeto a la dignidad del varón y la mujer”, que son los únicos “verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación”. Como ejemplo de esos valores mencionó a Belgrano, “de profundas convicciones cristianas” que en septiembre de 1810 mandó celebrar una misa en Luján pidiendo protección divina para sus campañas, y a San Martín, quien llevó en sus campañas un relicario de la Virgen de Luján. Esta visión exclusivista fue reforzada luego de la homilía cuando un obispo ortodoxo, una pastora evangélica, un rabino judío y un sheik musulmán fueron invitados a sumarse a la celebración, como representantes de los hombres de buena voluntad que llegaron para habitar este suelo, es decir extranjeros a la nacionalidad argentina, que es católica. Algunos de ellos lo eran, pero otros tienen más generaciones en esta tierra que el arzobispo lujanero. Una vez establecidos esos límites, Radrizzani predicó sobre la reconciliación luego de las “tremendas luchas fratricidas”, lo cual adquiere todo su sentido con la solicitud de amnistía de Videla y los suyos. El arzobispo no dejó de implorar una mayor transparencia, una justicia más efectiva, una mejor y más equitativa distribución de la riqueza y una mayor independencia de los poderes republicanos. El desafío consiste en “mejorar la calidad de nuestras instituciones”, sin “perder nuestra identidad”, enriquecernos integrando “la patria grande soñada por San Martín y por Bolívar”, y lograr una educación para todos que forme “buenos cristianos”. Esas “referencias comunes y constantes”, que están “más allá de partidismos e intereses personales” son las que permitirán “fortalecer el consenso”. Por último, hace falta la ayuda divina para “incluir a todos, promover la igualdad y el desarrollo social”, ya que “la mayor pobreza es la de no reconocer la presencia del Misterio de Dios y de su amor en la vida del hombre”. Es decir que la memoria debida es la de la catolicidad de la Argentina, la identidad de la patria es el catolicismo y su desafío es aplicar una receta católica para cada problema. Por ejemplo, el perdón a los represores.

La fiesta

La respuesta colectiva a la convocatoria oficial por el aniversario patrio fue imponente. El Estado se propuso agasajar al pueblo convirtiendo a Buenos Aires en un gran parque de diversiones, gratuito y de alta calidad. El pueblo acudió con alegría, pese al sex symbol que calificó de “deserotizante” al Bicentenario y al columnista que despreció el estruendo hiriente que sólo merece un sarcasmo sordo, mientras la gente circula con aire ajeno porque la fiesta no la interpela. Como en otras ocasiones de la historia, la presencia en la calle de un actor colectivo rompió todos los moldes y enardeció a las elites. Los canales de noticias recién comenzaron a transmitir los actos cuando ya había millones en las calles, pero ayer y hoy compitieron con programas especiales de repeticiones, en los que pasaron desde el desdén al éxtasis. La concepción de la fiesta que aportó CFK fue política, aunque no partidaria ni proselitista. Tanto la proyección sobre el Cabildo como el desfile alegórico de estructuras gigantescas en movimiento, con ecos del futurismo de Marinetti, llevaron una cuestión ideológica al debate de masas. Todos los medios reprodujeron la imagen de la presidente cuando bailaba en el palco al ritmo de la murga que escenificó el regreso a la democracia. A pocas filas de CFK, los cuatro uniformados jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas marcaban el ritmo con manos y pies mientras la murga repetía la consigna “Militares nunca más”.


El pedido de amnistía firmado por Videla, que la jerarquía católica transmitió al gobierno nacional.

El padre Christian “Von” Wernich.

Domingo, Mayo 30th, 2010

Domingo, 30 de mayo de 2010

El padre Christian

Por Horacio Verbitsky

Hace diez días, la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena a prisión perpetua impuesta por un tribunal oral de La Plata al ex capellán Christian Von Wernich.

Pese a ello ni el obispo del que depende, Martín Elizalde, ni los órganos de la Conferencia Episcopal católica le han impuesto sanción canónica alguna. Von Wernich sigue oficiando misa en el penal de Marcos Paz y firma la solicitud de amnistía como “Padre Christian”.

Por Horacio Verbitsky

Cuando “la iglesia” sirve para hacer política

Martes, Mayo 25th, 2010

El duelo de los Tedeum, otro síntoma de la pelea con la Iglesia

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Los mayores focos de atención estarán en los encuentros de Luján y la Catedral.

Por: Clarín.com

En tiempos signados por la confrontación y las desavenencias políticas irreductibles ni siquiera un magno acontecimiento como el Bicentenario logró quedar al margen. Y tampoco las celebraciones religiosas pudieron abstraerse de ese contexto. Y, como parte de una situación que debe de tener escasos antecedentes en el mundo, dos Tedeum -oficios de acción de gracias por el cumpleaños de la patria- competirán mañana.

La curiosa situación se planteó luego de que la presidenta de la Nación eligió la basílica de Luján para la celebración patria, esquivando una vez más la catedral porteña y la eventualidad de tener que escuchar allí una crítica a su gestión del arzobispo metropolitano, el cardenal Jorge Bergoglio.

Pero Bergoglio no se amilanó y decidió realizar igual el Tedeum en el mismo templo al que acudió la Primera Junta. Para ello, recurrió a una decisión de los obispos, de noviembre, que acordaron realizar oficios de acción de gracias en todas las catedrales del país con ocasión del Bicentenario.

Así las cosas, fue inevitable que comenzara a hablarse de un Tedeum “oficialista” en Luján y de uno “opositor” en la catedral. Más aún: sectores opositores llamaron a ir al oficio de Bergoglio. Y la Iglesia cree que el Gobierno está buscando gente para ir a vivar a Cristina a la catedral.

“El Estado” de El Vaticano no envió delegación a los actos por el Bicentenario

Martes, Mayo 25th, 2010

El Vaticano no envió delegación a los actos por el Bicentenario

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Solo asistirá el Nuncio Apostólico en el país, pese a que hubo una invitación oficial. Ante la misma conmemoración en Chile, la Santa Sede envió en abril al número dos del Papa. Para la Iglesia, es una señal de la difícil relación con el Gobierno.

Por: Sergio Rubín

El Vaticano decidió no enviar a un delegado a los festejos oficiales por el Bicentenario, pese a una invitación que oportunamente le hizo la Casa Rosada. Simultáneamente, la Santa Sede comunicó al Gobierno que el Nuncio Apostólico en el país, monseñor Adriano Bernardini, será su representante y que, en esa condición, asistirá a las diversas ceremonias y, en particular, al Tedeum oficial que se oficiará mañana en Luján y que contará con la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La determinación de Roma de no enviar a un delegado y de recurrir, en cambio, al Nuncio -lo que implica una representación de menor jerarquía- se interpreta en los medios eclesiásticos como un reflejo de lo complicadas que siguen siendo las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno. Y se señala, como contraste, que ante la misma conmemoración en Chile, la Santa Sede resolvió enviar hace poco nada menos que a su número dos, el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone.

En el caso de la relación entre el Vaticano y el Gobierno, la fuente de mayor desagrado para Roma sigue siendo el hecho de que la Casa Rosada nunca contestó qué decisión tomó ante la terna de candidatos para ocupar el obispado castrense que hace más de tres años le remitió la Santa Sede. Por el acuerdo de creación de la diócesis militar, de 1957, el presidente de la Nación -por ser el comandante de las Fuerzas Armadas- debe elegir entre tres candidatos cuál será el nuevo titular.

La Casa Rosada decidió hace tiempo poner en el freezer el tema del obispado castrense luego de que en el propio Gobierno existieran diferencias sobre el futuro de la diócesis militar, ya que había quienes eran partidarios de suprimirla y quienes preferían modificarlo. La idea de suprimirlo chocaba con la firme oposición de Roma. La otra posibilidad pareció prevalecer, pero -pese a que el Gobierno deslizó hace dos años que estudiaba cambios con Roma- no se ven avances.

Las diferencias por el obispado castrense arrancaron a comienzos de 2005, cuando su entonces titular, Antonio Baseotto, criticó con desafortunados términos a un ministro que se declaró partidario de la despenalización del aborto. El presidente de aquel momento, Néstor Kirchner, echó unilateral y públicamente a Baseotto, lo que ocasionó un severo incidente con el Vaticano, cuyo vocero salió a decir que la determinación de Kirchner ponía en riesgo la libertad religiosa.

Con todo, la decisión del Vaticano no parece circunscribirse sólo al tema del obispado castrense. En los medios eclesiásticos también se cree que pesó la tensa relación entre la Casa Rosada y el Episcopado. Y sobre todo las diferencias entre el Gobierno y el cardenal Jorge Bergoglio, que condujeron primero al entonces presidente Kirchner y luego a su sucesora a sacar el Tedeum del 25 de Mayo de la catedral porteña y llevarlo al interior para esquivar la homilía de Bergoglio.

El matrimonio presidencial siempre vio en las reflexiones por la fecha patria del cardenal dardos hacia su gestión. De todas formas, se creyó que con motivo del Bicentenario, el Tedeum volvería a la catedral porteña, ya que allí la Primera Junta surgida de la Revolución de Mayo encargó a la Iglesia el primero. Pero la presidenta escogió esta vez la basílica de Luján con el argumento de que es “la casa de la patrona de los argentinos” y porque “así lo quiere la Virgen”.

Bergoglio, sin embargo, decidió igual hacer el Tedeum en la catedral. Enmarcó su decisión en la resolución de los obispos de noviembre, que estableció que, con motivo del Bicentenario, se efectuarán oficios religiosos en todas las catedrales del país. Pero debió salir a decir que será un oficio religioso, ante un llamado de sectores opositores al Gobierno a concurrir a la catedral. Por eso, la decisión del Vaticano también se considera como un gesto hacia Bergoglio.

Bergoglio, tira la primera piedra

Martes, Mayo 25th, 2010

Bergoglio renovó el pedido de “superar la confrontación permanente”
En el tedeum porteño leyó un documento elaborado en marzo último; reclamó “grandeza” a los dirigentes; participá de los festejos en Twitter y enviá tus fotos de la celebración

En el tedeum porteño por la celebración del Bicentenario, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, renovó el pedido de “superar el estado de confrontación permanente” y reclamó “grandeza” a los dirigentes políticos.

El cardenal leyó un documento que el Episcopado había elaborado en marzo pasado sin agregar nuevas apreciaciones.

“La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo. Urge recrear condiciones políticas e institucionales para susperar el estado de confrontación permanente profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes”, aseguró en el primer tramo de la homilía.

Añadió entonces que la jerarquía de la Iglesia está comprendida en la misión. “También nosotros, como pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se debe hacer”, indicó.

Calidad institucional. Fue en este punto que aludió a la importancia del fortalecimiento de las instituciones. “Aunque a veces lo perdamos de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social”, sostuvo el cardenal. Y completó: “La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional”.

Enseguida, llegó el pedido de mayor independencia entre los poderes. “Es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo con su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común”, planteó.

Bergoglio encabezó la ceremonia que se realizó en la Catedral Metropolitana, de la que no participó la presidenta Cristina Kirchner. Abrió la celebración con una frase de claro tono conciliador respecto del tedeum de Luján. “Nos unimos a quienes rezarán desde la casa de la Madre de la Patria”, dijo en obvia alusión al santuario bonaerense.

Hacia el final, el arzobispo se refirió a los pobres. “Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una deuda que sigue vigente, y que se lee en los rostros de miles de hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios”, aseguró.

Se dirigió entonces, aunque sin nombrarlos, a los legisladores. “Es el momento de privilegiar la sanción de leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo y no de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad”, concluyó.

Presencia opositora. De la celebración participaron el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, los diputados Francisco de Narváez y Federico Pinedo, el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati y el de Coninagro, Carlos Garetto, entre otros.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1268495

Eric Hobsbawm: “El fenómeno” de la religión

Martes, Mayo 25th, 2010

“Es un error creer que la religión es un fenómeno destinado a desaparecer”

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El gran historiador británico afirma que su presencia se percibe en especial entre los débiles y los pobres. Las implicancias de ese avance en el Islam y sus relaciones con el mundo contemporáneo.

Por: Especial de la revista.The New Left Review

A sus 93 años, Eric Hobsbawm es considerado el mayor historiador vivo y su obra -en especial sus estudios generales como La era del capital y La era de la revolución- son clásicos de la historiografía. Nacido en Egipto pero inglés por adopción, en los años ‘30 perteneció a un influyente grupo de jóvenes intelectuales marxistas no estalinistas y en su carrera nunca dejó de observar con especial atención la evolución de los movimientos obreros. El siguiente es su último ejercicio de análisis del estado actual de la política global.

El nacionalismo fue una fuerza motriz de los siglos XIX y XX. ¿Cuál es su lectura de la situación actual?

No hay duda de que, históricamente, el nacionalismo fue, en gran medida, parte del proceso de formación de los Estados modernos, que requerían una forma de legitimación diferente del tradicional Estado teocrático o dinástico. La idea original del nacionalismo fue la creación de Estados grandes y me parece que esta función unificadora y ampliadora fue muy importante. Un caso típico fue la Revolución francesa, donde en 1790 apareció la gente diciendo “ya no somos del delfinado o del sur, todos nosotros somos franceses”. En una etapa posterior, a partir de la década de 1870, encuentras movimientos de grupos dentro del Estado a la búsqueda de sus propios Estados independientes. Esto, desde luego, produjo el wilsoniano momento de la autodeterminación, aunque por fortuna en 1918-1919 se corrigió hasta cierto punto por algo que desde entonces ha desaparecido por completo, es decir, por la protección de las minorías. Se reconoció que ninguno de estos nuevos Estados-nación era, de hecho, étnica o lingüísticamente homogéneo. Pero, después de la Segunda Guerra Mundial, la debilidad de los acuerdos existentes fue abordada no sólo por los rojos, sino por todo el mundo, con la deliberada y forzosa creación de la hegemonía étnica. Esto trajo una enorme cantidad de sufrimiento y crueldad y, a largo plazo, tampoco funcionó. Sin embargo, hasta ese período, ese nacionalismo de tipo separatista operaba razonablemente bien. Se vio reforzado después de la Segunda Guerra Mundial por la descolonización, que por su naturaleza creó más Estados; y fue reafirmado aún más a finales del siglo por el colapso del imperio soviético, que también creó nuevos mini-Estados separados, incluidos muchos que, como en las colonias, realmente no habían querido separarse y para los cuales la independencia vino impuesta por la fuerza de la historia. Creo, por otro lado, que la función de los Estados pequeños, separatistas, que se han multiplicado tremendamente desde 1945, ha cambiado. Una razón de ello es que ahora se los reconoce como existentes. Antes de la Segunda Guerra Mundial, mini-Estados como Andorra, Luxemburgo y todos los demás no estaban reconocidos como parte del sistema internacional, excepto por los coleccionistas de sellos. La idea de que todas las unidades políticas existentes, hasta llegar a la Ciudad del Vaticano, son ahora un Estado y potencialmente un miembro de Naciones Unidas es nueva. También está bastante claro que, en términos de poder, estos Estados no son capaces de desempeñar el papel de los Estados tradicionales, no poseen capacidad para hacer la guerra a otros Estados. Se han convertido, como mucho, en paraísos fiscales o bases secundarias para decisores transnacionales. Islandia es un buen ejemplo; Escocia no está muy lejos. La base del nacionalismo ya no es la función histórica de crear una nación como un Estado-nación. Ya no es, por así decir, un eslogan demasiado convincente. En otro momento pudo ser eficaz como medio para crear comunidades y organizarlas contra otras unidades políticas o económicas, pero hoy el elemento xenófobo en el nacionalismo es cada vez más importante. Las causas de la xenofobia son ahora mucho mayores de lo que lo eran antes. Es cultural más que política -ahí está el auge del nacionalismo inglés o escocés de los últimos años-, pero no por eso menos peligrosa.

¿No incluía el fascismo esas formas de xenofobia?

En cierto sentido, el fascismo era todavía parte de una corriente para crear grandes naciones. No hay duda de que el fascismo italiano fue un gran salto adelante para convertir a los calabreses y umbrienses en italianos; e incluso en Alemania no lo fue hasta 1934 cuando los alemanes pudieron ser definidos como alemanes y no como germanos porque eran suevos, francos o sajones. Ciertamente, el fascismo alemán y el de Europa Central y del Este estaban apasionadamente en contra de los extranjeros -principalmente, pero no sólo-, contra los judíos. Y, por supuesto, el fascismo proporcionaba pocas garantías contra los instintos xenófobos. Una de las enormes ventajas de los viejos movimientos obreros era que ellos sí proporcionaban esa garantía. Esto quedó claro en Sudáfrica: si no llega a ser por el compromiso con la igualdad y la no discriminación de las organizaciones de la izquierda tradicional, la tentación de venganza sobre los afrikaners hubiera sido mucho más difícil de resistir.

¿Las dinámicas separatistas y xenófobas del nacionalismo operan ahora en los márgenes de la política mundial más que en el centro?

Sí, creo que es probable que eso sea cierto, aunque hay áreas como el sureste de Europa donde ha hecho una gran cantidad de daño. Desde luego, todavía el nacionalismo -o el patriotismo o la identificación con un pueblo específico, no necesariamente definido étnicamente- es un enorme activo para otorgar legitimidad a los gobiernos. Éste es el caso de China. Uno de los problemas de India es que ellos no tienen nada parecido a eso. Obviamente, Estados Unidos no puede basarse en la unidad étnica, pero sin duda tiene fuertes sentimientos nacionalistas. En muchos de los Estados que funcionan correctamente esos sentimientos permanecen. Ésta es la razón por la que la emigración masiva crea más problemas en la actualidad.

Ahora que llega tanta gente nueva a Europa y a Estados Unidos, ¿cómo prevé el funcionamiento de las dinámicas sociales de la inmigración contemporánea? ¿Habrá un crisol europeo similar al estadounidense?

Pero en Estados Unidos el crisol dejó de serlo ya en los años sesenta. Además, a finales del siglo XX, la migración es muy diferente de la de periodos anteriores, principalmente porque emigrando ya no se rompen los lazos con el pasado hasta el mismo punto que antes. Puedes seguir viviendo en dos, posiblemente incluso en tres mundos al mismo tiempo, e identificarte con dos o tres lugares diferentes. Puedes seguir siendo guatemalteco mientras estás en Estados Unidos. También hay situaciones, como en la UE, donde de facto la inmigración no crea la posibilidad de asimilación. Un polaco que llega al Reino Unidos no se supone que sea otra cosa que un polaco que viene a trabajar. Esto es, desde luego, nuevo y por completo diferente de la experiencia, por ejemplo, de la gente de mi generación -la de los emigrados políticos, aunque yo no fuera uno de ellos-, en la que tu familia era británica, pero culturalmente uno nunca dejaba de ser austríaco o alemán, y sin embargo, a pesar de todo, uno pensaba que debía ser inglés. Incluso cuando regresaban a sus países, no era lo mismo, el centro de gravedad había cambiado. Creo que es esencial mantener las reglas básicas de la asimilación; que los ciudadanos de un determinado país deberían comportarse de determinada manera y tener determinados derechos, que éstos deberían definirlos y que ello no debería quedar debilitado por argumentos multiculturales. Francia, a pesar de todo, había integrado a tantos de sus inmigrantes extranjeros como Estados Unidos, en términos relativos, y ciertamente la relación entre los locales y los antiguos inmigrantes es aún mejor ahí. Esto se debe a que los valores de la República francesa siguen siendo esencialmente igualitarios.

Hoy crece la opinión de que la religión ha regresado como una fuerza poderosa en un continente tras otro. ¿Cree que éste es un fenómeno de superficie más que de profundidad?

Es claro que la religión -como la ritualización de la vida, la creencia en la influencia de espíritus o entidades no materiales y, sobre todo, como un vínculo de unión de las comunidades- está tan extendida a lo largo de la historia que sería un error considerarla un fenómeno superficial o destinado a desaparecer; al menos entre los pobres y los débiles, que probablemente necesiten más sus consuelos y sus potenciales explicaciones de por qué las cosas son como son. Hay sistemas de gobierno, como el chino, que, a efectos prácticos, carecen de cualquier cosa que equivalga a lo que nosotros consideraríamos como religión. Ellos demuestran que eso es posible, pero creo que uno de los errores de los movimientos socialistas y comunistas tradicionales fue intentar extirpar violentamente la religión en tiempos donde podría haber sido mejor no hacerlo. Después de la caída de Mussolini en Italia, uno de los cambios más interesantes llegó cuando Togliatti dejó de discriminar a los católicos practicantes: hizo bien en hacerlo. De otra manera no hubiera logrado que el 14 por ciento de las amas de casa votasen a los comunistas en los años cuarenta. Esto cambió el carácter del Partido Comunista Italiano, que pasó de ser un partido leninista de vanguardia a un partido de clases de masas o un partido popular. Por otra parte, es cierto que la religión ha dejado de ser el lenguaje universal del discurso público y, en esa medida, la secularización ha sido un fenómeno global, aun cuando sólo haya debilitado a la religión organizada en algunas partes del mundo. En Europa todavía sigue haciéndolo; por qué no ha ocurrido esto en Estados Unidos no está tan claro, pero no hay duda de que la secularización se ha impuesto en gran medida entre los intelectuales y otros que no la necesitan. Para la gente que continúa siendo religiosa, el hecho de que ahora haya dos lenguajes para el discurso produce una cierta clase de esquizofrenia que se puede ver bastante a menudo, por ejemplo, en los judíos fundamentalistas de Cisjordania: creen en lo que son tonterías patentes, pero trabajan como expertos en tecnologías de la información. El actual movimiento islámico está compuesto en gran parte por jóvenes tecnólogos y técnicos de esta clase. Las prácticas religiosas, sin duda, cambiarán sustancialmente. El que ello vaya a producir una mayor secularización no está claro. Desde luego, el declive de las ideologías de la Ilustración ha dejado mucho más espacio para las políticas religiosas y para versiones religiosas del nacionalismo, pero no creo que haya habido un gran avance de todas las religiones. Muchas van cuesta abajo. El catolicismo romano está luchando con mucha energía, incluso en América Latina, contra el auge de las sectas protestantes evangélicas, y estoy seguro de que se mantiene en Africa sólo por las concesiones a las costumbres y hábitos locales. Las sectas protestantes evangélicas están creciendo, pero no está claro hasta qué punto son algo más que una pequeña minoría de los sectores socialmente en ascenso, como fueron los inconformistas en Inglaterra. Tampoco está claro que el fundamentalismo judío, que hace tanto daño en Israel, sea un fenómeno de masas. La única excepción a esta tendencia es el Islam, que ha continuado expandiéndose sin que haya habido ninguna actividad misionera efectiva durante los siglos pasados. Dentro del Islam no está claro si tendencias como el actual movimiento para restaurar el califato representan algo más que a una minoría militante. De cualquier forma, me parece que el Islam tiene grandes activos que le permitirán continuar creciendo, principalmente porque da a la gente pobre la sensación de que son tan buenos como cualquiera y de que todos los musulmanes son iguales.

¿No se podría decir lo mismo del Cristianismo?

Pero un cristiano no cree que él sea tan bueno como cualquier otro cristiano. Dudo que los cristianos negros crean que ellos son tan buenos como los colonizadores cristianos, mientras que los musulmanes negros sí lo creen. La estructura del Islam es más igualitaria y el elemento militante es más fuerte. Recuerdo haber leído que los comerciantes de esclavos en Brasil dejaron de importar esclavos musulmanes porque se rebelaban continuamente. Desde nuestra posición, este atractivo tiene considerables peligros: en alguna medida, el Islam hace a los pobres menos receptivos a otros llamamientos a favor de la igualdad. En el mundo musulmán, los progresistas sabían desde el principio que no había manera de alejar a las masas del Islam; incluso en Turquía tuvieron que llegar a alguna clase de modus vivendi, probablemente el único lugar donde esto se produjo de manera satisfactoria. En otros sitios, el auge de la religión como un elemento de la política, de la política nacionalista, ha sido en extremo peligroso.

La ciencia era parte central de la cultura de la izquierda antes de la Segunda Guerra Mundial, pero luego desapareció como elemento dirigente del pensamiento marxista o socialista. ¿Cree que los temas ambientales pueden provocar la reincorporación de la ciencia a la política radical?

Estoy seguro de que los movimientos radicales estarán interesados por la ciencia. Las preocupaciones ambientales y de otro tipo producen sólidas razones para contrarrestar la huida de la ciencia y de la aproximación racional a los problemas que se generalizó bastante durante los años setenta y ochenta. Pero, con respecto a los propios científicos, no creo que suceda. A diferencia de los científicos sociales, no hay nada que una a los científicos naturales con la política. Históricamente hablando, en la mayoría de los casos han permanecido apolíticos o tenían los estándares políticos de su respectiva clase. Hay excepciones, por ejemplo, entre la juventud a principios del siglo XIX en Francia y muy notablemente en las décadas de los años treinta y cuarenta. Pero éstos son casos especiales debidos al reconocimiento de los propios científicos de que su trabajo estaba siendo cada vez más esencial para la sociedad, pero que la sociedad no se daba cuenta. En el siglo XX la física fue el centro del desarrollo, mientras que en el siglo XXI lo es la biología. Al estar más cerca de la vida humana puede haber un elemento de politización mayor, pero ciertamente hay un factor que lo contrarresta: cada vez más los científicos han sido integrados en el sistema capitalista, tanto los individuos como las organizaciones. Hace cuarenta años hubiera resultado impensable hablar de patentar un gen. Hoy uno patenta un gen con la esperanza de hacerse millonario, y eso ha alejado a un nutrido grupo de científicos de la política de izquierda. Lo único que todavía puede politizarlos es la lucha contra gobiernos dictatoriales o autoritarios que interfieran en su trabajo. Desde luego, el medio ambiente es un tema que puede mantener movilizado a un cierto número de científicos. Si hay un desarrollo masivo de campañas alrededor del cambio climático, entonces los expertos se encontrarán comprometidos, principalmente contra ignorantes y reaccionarios. Por eso no está todo perdido.

Si debiera escoger temas o campos aún sin explorar que presenten desafíos para futuros historiadores, ¿cuáles elegiría?

El gran problema es uno muy general. En virtud de los estándares paleontológicos, la especie humana ha transformado su existencia a una velocidad asombrosa, pero el grado de cambio ha variado enormemente. Algunas veces se ha movido muy despacio, algunas veces muy deprisa, algunas de manera controlada, otras no. Claramente, esto implica un creciente control sobre la naturaleza, pero no deberíamos afirmar que sabemos adónde nos conduce. Los marxistas se han centrado correctamente sobre los cambios en el modo de producción y sus relaciones sociales como los generadores del cambio histórico. Sin embargo, si pensamos en términos de cómo “los hombres hacen su propia historia”, la gran pregunta es ésta: históricamente, las comunidades y los sistemas sociales han apuntado hacia la estabilización y la reproducción, creando mecanismos capaces de mantener a raya saltos perturbadores hacia lo desconocido. La resistencia contra la imposición del cambio desde afuera es todavía un factor importante de la política mundial actual. ¿Cómo, entonces, unos seres humanos y unas sociedades estructuradas para resistir el desarrollo dinámico aceptan un modo de producción cuya esencia es su interminable e impredecible desarrollo dinámico? Los historiadores marxistas podrían investigar con provecho el funcionamiento de esta contradicción básica entre los mecanismos que traen el cambio y los preparados para resistirlo.

Laicismo: El proyecto de ley de casamiento entre personas del mismo sexo, ya tiene media sanción de Diputados!

Miércoles, Mayo 5th, 2010

5 de Mayo de 2010 | 10:26

Lesbianas y gays confían en que el Senado va a sancionar la ley de matrimonio homosexual

“Hemos hablado con varios senadores, y varios de ellos se pusieron en contacto con nosotros.

Sabemos que han expresado su voto favorable y varios referentes se han comprometido a trabajar por la ley”, sostuvo María Rachid, presidenta de la Federación de Lesbianas, Gays y Transexuales.

La media sanción que esta madrugada le dio la Cámara de Diputados al proyecto de ley de casamiento entre personas del mismo sexo “es un hecho histórico en América latina”, afirmó hoy María Rachid, presidenta de la Federación de Lesbianas, Gays y Transexuales, quien además se mostró confiada en que finalmente el Senado va a sancionar la norma.

Horas después de finalizada la extensa sesión en la Cámara de Diputados, que ahora giró el proyecto al Senado, la dirigente dijo esta mañana que confía en que los principales bloques de la Cámara Alta van a acompañar la iniciativa.

“Hemos hablado con varios senadores, y varios de ellos se pusieron en contacto con nosotros. Sabemos que han expresado su voto favorable y varios referentes se han comprometido a trabajar por la ley”, sostuvo Rachid, en declaraciones televisivas.

En ese sentido, dijo que ya les expresaron su apoyo al proyecto de ley senadores como Miguel Angel Pichetto (del oficialismo), Gerardo Morales (de la UCR) y María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica).

Luego de mencionar a esos senadores, la dirigente de la Federación de Lesbianas y Gays sostuvo: “nos van a acompañar en el trabajo”.

Esta madrugada, a las 2:30, tras doce horas de arduo debate, la Cámara de Diputados aprobó y giró al Senado la modificación del Código Civil que permite el matrimonio entre las personas del mismo sexo, en el marco de una intensa discusión ideológica, religiosa y de derecho, que dividió a todas las bancadas.

La votación arrojó finalmente 126 sufragios afirmativos, 109 negativos y 5 abstenciones, y permitió remitir el proyecto a la Cámara alta.

Rachid sostuvo, con respecto a la media sanción del proyecto en la Cámara baja, que “se ha hecho historia en América latina, porque se reconoce nuestro acceso a la igualdad ante la ley”.

“Es el mismo derecho que se reconoce en la Constitución y ahora se debate si nosotros podemos acceder a esa igualdad”, remarcó la dirigente.

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Hombre alemán busca compensación de la iglesia por abusos

Martes, Mayo 4th, 2010
04 Mayo 2010
3:43 p.m.

Ex monaguillo abusado reclama directo a Benedicto XVI

“¿Cuánto valen la vida y el alma de una víctima?”, preguntó el remitente de la carta al Papa

Por JUERGEN BAETZ / AP

BERLIN -Un alemán que dice un sacerdote católico abusó sexualmente de él cuando era monaguillo le envió una carta al papa Benedicto XVI pidiendo una “alta” compensación financiera por parte de la iglesia, según trascendió hoy.

Wilfried Fesselmann dijo a The Associated Press que ha demandado además una disculpa del Papa y solicitado una audiencia personal en el Vaticano. Fesselmann dijo que envió la carta este martes.

El hombre pidió una suma no especificada como compensación, diciendo que el abuso ocurrido hace tres decenios lo traumatizó tan gravemente que no pudo trabajar durante años.

“La iglesia le hizo daño a mi vida. Por eso yo y todas las víctimas esperamos una considerable compensación financiera por la iglesia”, escribió Fesselmann en la misiva, una copia de la cual fue provista a la AP. Fesselmann no mencionó una cifra.

“¿Cuánto valen la vida y el alma de una víctima?”, preguntó Fesselmann en la carta.

Fesselmann subrayó, no obstante, que su objetivo no era solamente conseguir compensación financiera. Todas las víctimas y creyentes están esperando una disculpa y un indicio de que la iglesia no va a encubrir más los casos de abuso, sino que ha decidido limpiar su pasado, dijo.

Noticias del caso de Fesselmann emergieron en momentos de una ampliación en marzo del escándalo de abusos sexuales en Europa cuyas repercusiones alcanzaron el Vaticano y al propio pontífice.

Fesselmann, de 41 años, dice que un capellán, Peter Hullermann, le obligó a realizar _sexo_ oral cuando él tenía 11 años, en la ciudad occidental de Essen.

En 1980, el entonces arzobispo de Munich Joseph Ratzinger, que es ahora el papa, aprobó la transferencia del sacerdote a Munich, donde el clérigo se sometió a terapia.

Sin embargo, muy pronto se permitió que Hullermann volviese a ejercer sus tareas pastorales — una decisión que la iglesia ahora dice fue tomada por un funcionario de bajo rango son consultar al arzobispo.

http://www.elnuevodia.com/exmonaguilloabusadoreclamadirectoabenedictoxvi-698166.html

Laicismo: Leyes polemicas, Aborto y matrimonio entre personas del mismo sexo

Lunes, Mayo 3rd, 2010

En las próximas semanas se presentarán en el Congreso de la Nación dos proyectos de ley. Uno relacionado con el casamiento gay y el otro con la despenalización del aborto. La importancia de ambas trasciende las posiciones personales que cada uno de nosotros puede tener respecto de la política general del Gobierno y de la oposición. La cultura de trincheras de esta falsa guerra nos impide pensar.

En las próximas semanas se presentarán en el Congreso de la Nación dos proyectos de ley. Uno relacionado con el casamiento gay y el otro con la despenalización del aborto. La importancia de ambas trasciende las posiciones personales que cada uno de nosotros puede tener respecto de la política general del Gobierno y de la oposición. La cultura de trincheras de esta falsa guerra nos impide pensar.
Daré mi posición al respecto suponiendo que otros intentarán hacer lo mismo más allá de banderías partidarias. Al no ser miembro activo de los grupos militantes a favor de los derechos de ciertas minorías –en este caso el feminismo y el movimiento por los derechos de “los homosexuales”– no estoy al tanto de la extensa bibliografía y la historia puntual de estas luchas durante décadas. Para identificarme y dar parte de género hablaré como un heterosexual –lo que no quiere decir “macho”, machos somos todos los varones, independientemente de con quien nos acostemos– , casado, caucásico, hincha de Vélez, nacido en Timisoara. Por lo visto mi identidad no tiene ninguna importancia y hablaré desde mi sentido común de ciudadano naturalizado argentino.
Creo que el casamiento gay es un tema relativamente menor. Llama la atención que al movimiento gay en su franja legalista no se le ocurra nada mejor que bregar por la libreta roja que ha sufrido un prolongado desgaste histórico. Entre los straights o heterosexuales la libreta es adquirida por una minoría y las parejas se juntan de otras maneras no tan formales.
Lo que sí me parece fundamental es lo conciernente al tema de la adopción en el caso del matrimonio gay. Nada peor para un niño o niña que la vida terrible de los orfelinatos. Ser buscado, deseado y recibido en una casa y educado con amor no tiene precio, es invalorable. Y si la pareja que adopta al chico está formada por dos mujeres o dos varones, es lo mismo que si lo hubiera hecho un matrimonio heterosexual. Por supuesto que el sistema de identificaciones, los juegos especulares del imaginario psíquico, y todas esas cosas que nutren consultorios y divanes varían de acuerdo a la organización familiar. Las derivaciones edípicas son infinitas, pero nada tienen que ver ni con la felicidad, ni con la salud, ni con el equilibrio emocional. De una pareja gay que se quiere y ama a su hijo, lo que crece es de buena madera, luego la vida dirá lo suyo.

Por eso, llámese unión civil o casamiento, lo que verdaderamente importa es el derecho a la adopción, y ésa debería ser la ley que el Congreso dicte en un mundo en el que el tráfico de niños, el de sus órganos, el maltrato institucional y el abandono en la miseria es una de las lacras más abominables del presente.
Los homosexuales pueden construir una familia feliz, tanto o tan poco como cualquiera.
En lo que se refiere al tema del aborto, una cosa es estar “a favor” del aborto y otra bregar por la despenalización del aborto. No es lo mismo. No se me ocurre, salvo en casos de perversión, que nadie salga a la calle para propagar supuestos placeres de una mutilación. Lo que sí es importante es que todas las mujeres que tienen un embarazo no deseado, reciban las atenciones médicas y los cuidados sanitarios de todos los hospitales para poder abortar.
Tiene que existir un marco institucional y legal para que sea posible tratarse con higiene y cuidado, para no caer en la clandestinidad, la infección y la muerte, que sólo benefician a un comercio siniestro que permite distribuir ganancias a matasanos y miembros agraciados de la corporación médica, amén de pastores inescrupulosos de iglesias poderosas.
La atención hospitalaria, la contención psicológica mediante profesionales, y la educación popular respecto de la prevención y el uso de los anticonceptivos, son partes indisolubles de un mismo dispositivo y deben ser incluídos en la ley.
El problema del aborto no es sólo individual, ya que ha sido analizado tradicionalmente como una de las facetas de las políticas poblacionales. La natalidad es un tema de las políticas demográficas, que en casos de envejecimiento del promedio de edad de una población es estimulada, y la reproducción premiada con dinero y comodidades. Se dan casos en los que el aborto es penado con el sólo objeto de favorecer el crecimiento vegetativo de una nación. Entonces, las mujeres abortan en otro país o en el secreto de consultorios clandestinos. El problema general, no cambia.
El casamiento homosexual es un síntoma más de la relocalización de las familias y de los cambios culturales respecto de la sexualidad. Una familia normal de 1950 es un exotismo en nuestros días. Un homosexual en la Argentina hoy no debe padecer la discriminación y las persecuciones de otras épocas. Por suerte la tradicional caza de brujas y la cruzada moral que caracterizó etapas sombrías de la historia de nuestro país está en declive. Por eso es importante votar ambas leyes.
No ha de ser un trámite fácil. En la barahúnda de leyes que se presentan y el desborde mediático que provoca cada una de ellas, esta ley, en especial la del aborto, tendrá una intensidad diferente a la del cheque o a la de los DNU.
La ley por la despenalización del aborto se asocia a imágenes de horror. Muchos la tratan como un crimen ya sea contra un bebé indefenso o contra la vida en general. Las reacciones que produce son violentas. Para los nuevos templarios es el Dios del monoteísmo el que es ultrajado. No muy lejos, aunque de un modo algo más pacífico, la ley del casamiento gay genera reacciones de un tipo de fundamentalistas que pretenden demostrar de acuerdo a Santo Tomás que la ley natural y divina condena la homosexualidad. Los debates respecto a la cuestión son kilométricos. No debe sorprendernos que esto ocurra cuando se ponen en tela de juicio identidades custodiadas por fantasmas paranoicos y delirantes. El problema con los locos –me refiero a los que están sueltos– es que siempre tienen razón.
Una vez el historiador John Boswell, autor de libros sobre historia de la homosexualidad, y sobre el abandono de niños, respondió ante un periodista que le preguntaba si la legalización del matrimonio gay no favorecería la difusión de tal “desviación” sexual: “yo no sería tan optimista”, dijo.
Nos podemos preguntar si la promulgación de estas leyes refleja el sentimiento de la mayoría del pueblo argentino. Creo que no. Estimo que estos temas para la mayoría son “raros”, más aún si se los presenta en la disyuntiva de estar o no de acuerdo con el aborto. Pero si se pregunta si estamos de acuerdo que una mujer embarazada, sin recursos, ni deseos de tener hijos, debe recibir atención médica y hospitalaria para abortar o debe hacerlo con medios artesanales con peligro de muerte en su casa o en otro domicilio clandestino, quizás la respuesta sea distinta, porque la pregunta fue más real y concreta.
Nada hay en nuestra cultura educativa histórica que incline los platillos de la balanza por el individualismo liberal de los países protestantes. Simplemente, la denostada globalización ha penetrado las mallas de nuestra censura vernácula y pudo aflojar las tuercas de la represión.

*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).

http://www.perfil.com/contenidos/2010/05/01/noticia_0040.html?commentsPageNumber=2#comentario1