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Archive for the ‘Artes y Espectáculos’ Category

El Café de los científicos

Sábado, Mayo 17th, 2008

Fuente: Página 12

Libros y publicaciones

http://static.pagina12.com.ar/fotos/futuro/20080517/notas_f/haycafe.jpg

EL CAFE DE LOS CIENTIFICOS: SOBRE DIOS Y OTROS DEBATES, Leonardo Moledo / Martín De Ambrosio, Buenos Aires, Capital Intelectual (“Claves para todos”), 2006, 112 páginas.

EL CAFE DE LOS CIENTIFICOS (II): DE EINSTEIN A LA CLONACION, Martín De Ambrosio, Buenos Aires, Capital Intelectual (“Claves para todos”), 2007, 112 páginas.

En 1926, el escritor austríaco Alfred Polgar publicó su ensayo Teoría del Café Central. En ese antro vienés convergían periodistas y científicos. Habría sido “una forma de organización de lo desorganizado”, un lugar donde “los que tiempo atrás habían perdido todo apetito por lo erótico recuperaban su hambre”.

El primero de los Cafés de los científicos, y cuyos resúmenes se publicaron puntualmente en este suplemento, organizados por el entonces director del Planetario porteño Leonardo Moledo, está dedicado, “obviamente”, al pastor etíope Kaldi, legendario descubridor de la planta del café. También el segundo volumen está bajo la enseña del café y ya anuncian un tercero.

En cada uno de los libros de la serie, los científicos beben sobrio café y dialogan organizadamente, ante un público no menos sobrio y bebedor. Los oyentes primero y los lectores ahora advierten que en verdad nunca habían perdido el hambre erótica por ese tipo de conocimiento llamado ciencia, que es de una cualidad y calidad especialísimas.

En Sobre Dios y otros debates, dieciocho científicos conversan en nueve cafés sucesivos. Los temas que los convocan se cuentan entre aquellos que representan lo más actual y “de punta” en muchas investigaciones recientes. Se cuentan también entre aquellos que más han disparado, con la obsesión de las artes o el apocalipsis aggiornado de los predicadores, la vasta imaginación popular.

Es así que José Latorre, Alberto Baldi, Andrés Carrasco, Lino Barañao, Diego Mazzitelli, Ricardo Piegaia, Moisés Burachik, Walter Pengue, Leonardo Levinas, Diego Harari, Osvaldo Podhajcer, Marcelo Rubinstein, Guillermo Lemarchand, Juan Carlos Forte, Alicia Massarini, Esteban Calzetta, Silvina Solman y Osvaldo Canziani hablan entre sí por orden de aparición y a veces discuten con lucidez cafeínica, sobre vacas locas y priones, hombres y clones, átomos y vacíos, orgánicos y transgénicos, uno y el universo, el genoma en su laberinto, terráqueos y extraterrestres, la vida y la muerte, el clima y el climaterio.

El subtítulo del libro, con su suave ironía, es cuando menos oportuno. Los científicos discuten Sobre Dios y otros debates. Sobre todas las cosas que pueden saberse, como era el lema del uomo universale renacentista Pico della Mirandola. Y sobre algunas más, como le agregó con malicia el español Francisco de Quevedo.

Otro tanto vale para De Einstein a la clonación. Aquí Martín De Ambrosio (durante muchos años colaborador de este suplemento) registra, comenta y presenta otros nueve cafés. Elvira Arnoux, Juan Carlos Calvo, Daniel Cardinali, Horacio Encabo, Gastón Giribet, Diego Golombek, Rodolfo Goya, Diego Hurtado de Mendoza, Roberto Kaplan, Diego Mazzitelli, Ricardo Miró, Roberto Perazzo, Daniel Salamone, Daniel Schávelzon, Mario Silveira, Antonio Tersigni, Juan Carlos Villalonga, Rosalía Vofchuk y el llorado Julio Nudler dirigen sus esfuerzos conversacionales, auxiliados por el estimulante, al dormir, acaso soñar, a la física después de la sucesión sin testamento de Albert Einstein, a la arqueología y el urbanismo, a la economía y sus falsos (y no tan falsos expertos), a las afinidades electivas y las relaciones peligrosas entre la ciencia y la guerra, al hoy, ayer y mañana de la clonación, a la vejez, el envejecimiento y la fuente de la eterna juventud.

Organizadores y compiladores han sabido darle a cada uno de los cafés, en su forma escrita, la necesaria concisión. Han procurado un equilibrio, siempre inestable, nunca desagradable, entre coloquialismo y redacción definitiva. Al encontrarse en público con sus colegas, los científicos se ven obligados a un esfuerzo paralelo de divulgación y exactitud, porque no pueden valerse de las comodidades de la jerga. Deben abandonar, siquiera por un momento, las “imprecisiones de la ciencia por las precisiones del lenguaje”, según decía el novelista Vladimir Nabokov. Que también era, como nadie ignora, un entomólogo, especialista en lepidópteras.

Contra lo que se podría creer, estos Cafés no invitan a ninguna credulidad en materia científica, sino al escepticismo. Y aun al escepticismo del escepticismo: “mirá lo que te espera si en mentiras no crées”, según la letra de un tango, también circa 1926, que cita Julio Nudler, periodista de periodistas, cuya triste ausencia, por cierto, se hace notar y todavía se lamenta.

Sergio Di Nucci

“Expelled”, Film Polémico

Sábado, Abril 26th, 2008

Charles Darwin vs. el “Diseño inteligente”?

Una película que critica la teoría de la evolución está causando revuelo en varios países, desde su estreno el pasado 18 de abril en los Estados Unidos. Mediante entrevistas a científicos, los guionistas defienden que la vida sería el resultado de un “diseño inteligente”. (21/04/08 - Agencia CyTA-Instituto Leloir) - Los productores cinematográficos del polémico film comenzaron con el pie izquierdo: entrevistaron a varios científicos con la excusa de que el material sería utilizado para un documental llamado “Encrucijadas”, que trataría sobre las conexiones entre la ciencia y la religión. Luego cambiaron el nombre del film, y también el tema, sin ningún tipo de aviso.

“Expulsado: no se permite la inteligencia” (”Expelled: no intelligence allowed”, en inglés) es un documental que se estrenó el viernes pasado (18 de abril) en los Estados Unidos. Mediante entrevistas a diferentes científicos, sus realizadores afirman que quienes apoyan la teoría de la evolución (”la ciencia grande”, como es llamada) no dejan espacio para otro tipo de teorías minoritarias, como por ejemplo la postura de que la vida habría sido causada por el “diseño inteligente”.

A casi 150 años de la presentación ante el mundo de la teoría de la evolución por Charles Darwin y Alfred Wallace, las evidencias que demuestran que las especies animales han evolucionado a lo largo del paso del tiempo siguen generando molestias en algunos sectores.

Algunos de los científicos que fueron “engañados” por los realizadores del film (les dijeron que las entrevistas serían utilizadas para otra película) son el biólogo evolucionista Richard Dawkins, de la Universidad de Oxford, y nada menos que la antropóloga Eugenie Scott, quien dirige el Centro Nacional para la Educación de la Ciencia (NCSE, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.

El film ha sido comentado de manera crítica por prestigiosos medios de comunicación que dedican espacio a noticias de ciencia, como el diario New York Times, y las revistas NewScientist y Scientific American.

“Ignorando la distinción vital entre Darwinismo social y científico, la película asocia la teoría de la evolución al fascismo (como también al aborto, la eutanasia y la eugenesia)”, escribió la periodista Jeannette Catsoulis en un artículo del diario New York Times. Y agregó: “Mezclando manzanas físicas con naranjas metafísicas ‘Expulsado’ es una pieza de propaganda sin escrúpulos que insulta a creyentes y a no creyentes por igual”.

Otra periodista, Amanda Gefter, cuenta algunos detalles del film en un artículo de la revista NewScientist: “la lógica de los realizadores de la película es que mediante la enseñanza de la [teoría de la] evolución, el sistema de educación pública le está contando a los niños que no hay Dios, moralidad o libre voluntad. Y que esto puede sólo llevar a una cosa: el Holocausto”. Según Gefter, los realizadores del film - dirigido por Nathan Franwoski, conducido por el actor Ben Stain, y realizado por la productora Premise Media-, sugieren de manera descontextualizada una vinculación directa entre Charles Darwin y los nazis.

El Centro Nacional para la Educación de la Ciencia (NCSE) de los Estados Unidos no se quedó con los brazos cruzados, y lanzó hace poco un sitio web llamado “Expulsado Expuesto”, para defender la enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas públicas de ese país.

“Las declaraciones hechas en ´Expulsado´ son falsas”, afirman en ese sitio web, y brindan recursos para conocer de qué se trata la teoría de la evolución, y también la teoría del diseño inteligente.

Links relacionados:

-Sitio web de la película “Expulsado: no se permite la inteligencia”

-Sitio web sobre la película, del Centro Nacional para la Educación de la Ciencia (NCSE) de los Estados Unidos

-Información sobre la teoría de la evolución, del NCSE

AGENCIA DE NOTICIAS CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS CYTA - INSTITUTO LELOIR

En el nombre de “Dios”

Jueves, Abril 17th, 2008

Fuente: Sin tapujos

Niña Embarazada obra del Artista Danés Jens Galschiot a quién agradecemos la gentileza de permitir reproducir su conmovedora obra.

Jens Galschiot, ha desarrollado esta obra para ayudar a tomar conciencia de las consecuencias que conlleva la cruzada fundamentalista que llevan adelante Ratzinger y Bush promoviendo una moral sexual que predica abstención sexual hasta el matrimonio como la única manera de evitar contaminación de VIH o embarazo no deseado. Al decir de Jens: “Intentan regresar la educación sexual a la época victoriana y prohibir información sobre anticoncepción – que según ellos conduce a voluptuosidad. La iglesia católica romana sostiene que la contracepción es contraria a las doctrinas bíblicas, por ende alega la tesis absurda que sólo ‘sexo sin protección’ es permisible. Las consecuencias de esta línea pueden ser nefastas para la propagación de SIDA y enfermedades venéreas y de este modo producir aun más sufrimiento.” Ver mas info en www.aidoh.dk

Esta imagen nos recuerda el famoso texto del Documento de Puebla 31-39 que dice:

“La situación de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela:

—rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables; los niños vagos y muchas veces explotados de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar;

—rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación;

—rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que, viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres;

—rostros de campesinos, que como grupo social viven relegados en casi todo nuestro continente, a veces, privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan;

—rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos;

—rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos;

—rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales;

—rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen.

“La Gran Máscara” de Quito Mariani

Jueves, Abril 17th, 2008

Fue ordenado sacerdote en Diciembre de 1951. Ejerció el ministerio en Villa María, Río Ceballos y durante 39 años en Villa Belgrano, en la Parroquia Nuestra Señora del Valle, popularmente conocida con el nombre de “La Cripta” en la ciudad de Córdoba, República Argentina.

Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario de Córdoba y estudios parciales de Psicología y Sociología en la Universidad Nacional de Córdoba. Ejerció la docencia en Colegios Secundarios.

Como comunicador social se ha hecho presente en la prensa oral y escrita. Ha editado cinco Libros de Poemas y cuatro de reflexiones sobre diversos temas. Un texto de Catequesis Familiar: “Queremos seguirte Jesús” fue editado durante el año 2001 a nivel nacional, por Editorial “Bonum”.

Los acontecimientos vividos durante su estadía en La Cripta influyen decisivamente en su personalidad, después de una grave crisis vivida en relación con su visita a Roma a los 35 años.

Esfuerzos del clero por lograr el cambio del Arzobispo R. Castellano. Huelga de hambre universitaria en Cristo Obrero.- Muerte de Pampillón. Divergencias con autoridad eclesiástica. Inserción en el movimiento de Sacerdotes para el tercer mundo. Cordobazo, Calerazo, Viborazo, Navarrazo… Golpe del 76. Persecución, exilio. Instauración democrática. Golpe empresarial. Ajuste económico, exclusión, desempleo, pauperización.

Todos estos acontecimientos que exigían opciones impostergables, lo encontraron siempre del lado de los más débiles, en posición de denuncia y acompañamiento. Su presencia y su acción eclesial y ciudadana se fue definiendo como “contestataria”, originando fervorosas adhesiones y encendidos rechazos.

El día 17 de Junio de 2004, presentó su autobiabrafía titulada “Sin tapujos, la vida de un cura” destacando los momentos más relevantes de su vida. Entre ellos, muy brevemente relató sus experiencias sexuales lo que generó a nivel mundial una profunda polémica sobre “el celibato sacerdotal” (más información sobre este tema haciendo clic aquí). En la actualidad, este libro se edita no solo en Argentina, sino en distintos países de America Latina y Europa.

En Mayo de 2006, presentó un nuevo libro titulada “La Gran Máscara” que pinta con estilo de novela el contexto eclesiástico general en que aquel libro autobiográfico apareció. El autor se lanza nuevamente contra esa máscara que es la severidad extrema de la iglesia frente a todo lo sexual, negándose a admitir la sexualidad humana como la cumbre de la comunicación.

El 25 de Junio de 2006, se despidió de la comunidad de La Cripta por haber renunciado a su condición de Cura Párroco, lo que no implica abandono de su estado sacerdotal, que sigue ejerciendo con un márgen de mayor libertad.

Córdoba, Argentina

Para comunicarse directamente con el P. Quito Mariani puede hacerlo a esta dirección: Quito Mariani

http://www.sintapujos.org/quito_mariani.htm

El reino de Dios

Miércoles, Abril 16th, 2008

Fuente: Página 12 - Por Mariano Blejman

CRONICA DEL RODAJE DE “UNIDAD 25”, DE ALEJO HOIJMAN

El penal evangélico ubicado en Olmos se propone como un espacio para el encuentro con Dios. Entre “religiosos”, “cómodos” y “refugiados”, un film documental recién terminado muestra la conversión de los recién llegados.

Dios tiene su cárcel propia. Para encaminar a las ovejas descarriadas (chorros, malandras, violadores, estafadores, asesinos seriales, policías sin ley y matadores ocasionales) más vale juntarlos a todos, y ponerlos a rezar hasta que aprendan. Y si no aprenden, que se vayan.

Es una vieja costumbre política: en menesteres terrenales, Dios usa siempre intermediarios. Para enseñar su palabra, en cambio, usa otra gente: pastores, siervos, y también guardiacárceles y directores del servicio penitenciario. Tarde o temprano, todos hacen su Penitencia.

La Unidad 25 del Penal de Olmos se ha convertido desde hace unos cinco años en una especie de residencia que recibe presos evangelistas, en principio, de otros servicios religiosos de otras cárceles argentinas. Un rejunte de esfuerzos que pretende congraciarse con Dios (y la sociedad, dicen; y la reinserción, aseguran) después de haber metido la pata. En la Unidad 25, la consigna es servir a Dios. Un régimen de curiosa convivencia y aprendizaje, donde el grado de seguridad ha bajado a niveles increíbles.

Pero, con Dios en el ambiente, es cuestión de ver para creer.

En el medio, también, apareció Alejo Hoijman, documentalista, que conoció el “caso” de la cárcel evangelista por una nota periodística, y decidió meterse en el corazón de los internos, para retratar en vivo y en directo la “conversión” de un preso recién llegado. Estuvo seis meses en el riñón de la redención, y registró cómo la conducta de sus retratados fue mutando desde la llegada inesperada a una cárcel después de recorrer todo tipo de institutos mayores y menores.

El rodaje de la película documental Unidad 25 acaba de terminar. Ganador del Buenos Aires Laboratory (BAL) en el pasado Bafici, el film se abre caminos con la presencia de Lagarto Cine, bajo el mando de Hugo Castro Fau. El talento del director ha sido permanecer durante un buen tiempo en compañía de los reclusos hasta desaparecer finamente del entorno. De tanto estar, la cámara se convierte en una presencia invisible, ante el consenso generalizado de que se está haciendo historia. Y, así, la llegada de reclusos vírgenes de fe queda impactada en el High Definition de Hoijman, capaz de ver aquello que sólo se ve con el tiempo. Mucho tiempo.

Cuando el NO visita el penal, transcurre uno de los últimos días de rodaje de Unidad 25, y el equipo liderado por Hoijman se prepara para las últimas tomas. Es una media decena de hombres conformada entre productores, sonidistas y el realizador, que se han ganado la confianza de los reclusos después de tanta convivencia. “¿Sabés qué? Ellos se vinieron a pasar Navidad y Año Nuevo con nosotros”, cuenta Simón Pedro, que recién alcanza la mayoría de edad, y ya lleva demasiadas cruces en su barrio de afuera. Pero aquí, se sabe, las cruces son distintas.

El Tío Lucas tiene una pinta de psicópata de vacaciones. Abrazó a Dios después de unos cuantos años recorriendo la oscura senda del delito; pero ahora es pastor de la cárcel-iglesia. Un pastor no-mentiroso. Es el que ordena cómo son las cosas, el que decide sobre los demás y el informante sobre las acciones que podrían poner en peligro el delicado equilibrio reinante. El rol del Tío Lucas es el de guardián de un poder enmascarado bajo otro poder: no tiene control legal sobre los reclusos, pero tiene un poder real sobre futuras posibles conductas. El Tío Lucas recibe a este cronista vestido de elegante sport (un buzo y pantalón del tipo Adidas) que le cubre todo el cuerpo –quemado casi por completo–. Es él quien explica la metodología por la que tiene que pasar el recién llegado, para poder pasar sus días en el reino de Dios.

El Tío Lucas, representante de Dios en la Tierra, explica que para quedarse aquí hay que participar de las oraciones organizadas en cada pabellón; pero antes de eso, el recluso pasa un período en la zona de observación, hasta saber si se integra a la metodología organizada por los pastores, o es “devuelto” a su lugar de origen, sin posibilidad de repetir el intento. “Acá hay presos que salen libres y vuelven a la noche a dormir o a saludar”, cuenta el Tío Lucas, y no es el cuento de ningún tío.

Los datos son alentadores: según cifras oficiales, el índice de reincidencia de los que salen de la Unidad 25 es de menos del 5 por ciento. La llamada “fábrica de delincuentes” –como se las conoce habitualmente a las cárceles– es, entonces, una de las que menos “produce” en el país. En ese contexto, la cámara de Hoijman muestra ese lugar que asegura que el diablo fue un ángel de Dios. Y está dispuesto a hacerle la guerra en la tierra. “Dios te quita la venda que te puso el diablo”, dice el Tío Lucas. Y quién va a refutárselo…

Hay una escena escalofriante de Unidad 25, que no tiene que ver estrictamente con el nudo dramático del documental, pero sí sirve para entender la lógica carcelaria. Es un larguísimo plano secuencia que comienza en el momento en que un guardiacárcel va a buscar a un detenido en su último día de prisión, y lo acompaña desde la pieza hasta la salida. Una respiración permanente del recluso, un caminar cansino y presuroso; uno y otro silencio seguidos de suspiros, y por fin ese afuera oscuro y tardío, donde los hombres aislados se encuentran con ellos mismos.

El diablo está al acecho. Es un deber de los integrantes de la Unidad 25 resistirlo. Y es mejor encontrarse con Dios al amparo de las rejas que dejan pasar el frío, pero no al diablo. Por eso, entre otras cosas, los 250 presos se levantan a rezar a las 6.30 de la mañana, y empiezan, como dice Simón Pedro, “a clavar mucha rodilla”. Luego hay talleres de carpintería, cocina, teatro, cursos de escuela primaria, y un régimen de visitas mucho más laxo que en el resto de los penales. A la hora de buscar la salvación, el espiritual no es el único motivo que los acerca: los reclusos se dividen de algún modo entre los “religiosos”, los “cómodos” y los “refugiados”. En ese sentido, los pastores saben que el gancho está en la redención. “Salvarte” tiene un precio: sólo es cuestión de asegurar haber encontrado a Dios en el camino. Mientras tanto, la Unidad 25 es una especie de peaje. Y la mirada de Hoijman, en el medio, es algo así como la cámara de ese olvidado peaje de una aterida ruta provincial.

Cordero de Dios

Miércoles, Abril 16th, 2008

Fuente: BAFICI

Cordero de Dios

La ópera prima de Lucía Cedrón se propone analizar con frontalidad y lucidez distintas capas del pasado argentino: por un lado, la última dictadura durante el Mundial ‘78 y, por otro, los efectos de la crisis económica reciente alrededor de 2001. En la relación de distintos acontecimientos de esos dos períodos, vivida por las sucesivas generaciones de una misma familia, la película trata de entender las formas del dolor, indagando no sólo en el sufrimiento individual sino en el contexto que hizo y hace posible el silencio, la complicidad, la injusticia, la tortura y la muerte. Con un relato complejo que propone una suerte de mirada compleja sobre las decisiones extremas a las que muchas veces somos empujados, casi al límite de perder lo más íntimo de nuestra humanidad, Cordero de Dios no apunta solamente a revalorar la memoria colectiva, sino que se propone indagar y cuestionar las causas y los efectos de la Historia.

Zeitgeist, el video

Lunes, Abril 14th, 2008

Zeitgeist (película)
De Wikipedia, la enciclopedia libre

Zeitgeist es un documental sin ánimo de lucro del año 2007 producido por Peter Joseph con difusión por Internet (mediante Google Video). Aunque grabado originalmente en inglés es posible encontrarlo con subtítulos en español. Es un documental a manera de intrahistoria, intenta partir de un análisis racionalista e histórico de la estrategia y cálculo político, de varias creencias religiosas e instituciones políticas y económicas, en especial el cristianismo, los ataques del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo, y la Reserva Federal y el sistema financiero internacional. El propio título, Zeitgeist, quiere decir “espíritu guardián del siglo”, es decir, la experiencia del clima cultural dominante.

Plantea la existencia de mecanismos de dominación absoluta dentro a las instituciones de control social convencionales, más que enfocarse en que si las intenciones son ocultas o manifiestas explora los métodos de convencimiento individual y asentimiento social de la sociedad civil ante sus dominadores. Zeitgeist desvela las grandes mentiras históricas y actuales que nos ahogan brutalmente a todos. Desde su publicación gratuita en Google Video en primavera de 2007, la película ha sido vista más de 5 millones de veces.[1]

Los eventos fueron simplificados para las masas, con la intención de generar la conciencia general y discusión en cuanto a un tema que bajo la deitificación se considera tabú discutir.

Andahazi indaga en la historia sexual de los argentinos.

Domingo, Abril 13th, 2008

Fuente: Diario La Capital (Mar del Plata)

“Pecar como Dios manda” es el título del primer libro de la trilogía del escritor Federico Andahazi sobre la historia sexual de los argentinos.

Partiendo de la hipótesis de que los países, al igual que los individuos, “son hijos de un entramado de relaciones sexuales”, el escritor y psicoanalista Federico Andahazi investiga la sexualidad de los argentinos en una trilogía de la cual acaba de aparecer el primer tomo: “Pecar como Dios manda”.
“No se puede entender la historia de un país si no se entiende la historia de su sexualidad. Muchas veces creemos que somos dueños de nuestro proceder sexual y en realidad somos esclavos de una herencia que ignoramos. Y no podemos entender la sexualidad de un individuo si no se conoce la historia del país donde se desarrolló”, sostuvo Andahazi.
Este tomo indaga en la sexualidad de los pueblos originarios que poblaron lo que hoy es territorio argentino antes de la conquista en un recorrido que llega hasta la revolución de Mayo.
“Hubo un trabajo de archivo, pero creo que mi formación como narrador me evitó el problema de abrumar al lector con documentos”, mencionó el autor de las novelas “El anatomista”, “Las piadosas” y “El secreto de los flamencos”, entre otras.
“Así como encontré mucha información de la época precolombina hay otras como en los días de la Colonia o de la revolución, en la que escaseaba. Tuve que echar mano de otras disciplinas -comentó- que no tienen que ver con la historia, como la arqueología”.
Y mencionó algunos hallazgos del arquitecto Daniel Schavelzon, en excavaciones realizadas en Buenos Aires en casas de familias tradicionales “donde se encontraron porcelanas pornográficas, juguetes sexuales, lo que habla de una vida sexual bien ocultada”.
“Si algo aprendí del psicoanálisis es que la mitología sirve para explicar, reconstruir un relato. Y en ese sentido las culturas precolombinas tenían una mitología tan rica como la de los griegos”, reflexionó.
Los españoles cuando se encuentran con los pueblos originarios “lo que leen son los relatos de los pueblos antiguos de la propia Europa, no ven un nuevo mundo. Ven los mismos pueblos que condenó Moisés en el Antiguo Testamento”.
“Ven a las amazonas de la mitología… cuando eran mujeres consagradas al culto del sol. Ahí se ve bien cómo se construye la realidad: uno piensa que tiene una mirada virgen cuando está cargado de relatos que la condicionan. Esto le pasa a los españoles”, aseveró Andahazi.
Ni condenable ni punible

Para muchos de los pueblos precolombinos la sexualidad no era algo condenable y punible, sino algo sagrado que se practicaba en los templos: “Y estos jóvenes que ofrecían sexo -los pampayrunas- no eran mujeres, sino hombres”.
¿Por qué el espanto de los españoles?: “Se supone que venían a transmitir la Palabra con mayúscula y en realidad cuando ellos llaman prostitutos del templo a los pampayrunas están hablando de los prostitutos del Antiguo Testamento”.
Andahazi recuerda el momento en que para Occidente el sexo dejó de ser algo sagrado para convertirse en pecaminoso: “Cuando Judea invade a los pueblos babilónicos lleva consigo sus costumbres. Es decir, practicaban el sexo en el templo. Y en el momento en el que los judíos consiguen liberarse repudian las costumbres babilónicas y el sexo pasó a ser pecaminoso”.
El propio Colón, destacó el escritor, “creía que había llegado a un mundo antiguo, que había llegado a las Indias, le costaba muchísimo ver hechos novedosos”.
A su juicio, “la conducta sexual de los pueblos originarios sirvió de excusa para su dominación. Fue uno de los principales argumentos para el genocidio que significó la conquista”.
El trabajo de reconstrucción de las costumbres sexuales de los pueblos originarios “fue muy difícil porque los españoles borraron bajo el término de salvajes todas las diferencias entre las diversas culturas -muchas se desconocían entre sí- tanto las andinas como las del llano”.
Cuando se produce la conquista, señaló Andahazi, “España estaba librando la guerra contra el moro, buscaba un acceso a las Indias y se tropieza con América”.
“Los españoles condenaban la poligamia pero cuando están en América no tardan en tomar varias mujeres indígenas para sí. El rey mandaba clérigos para poner orden pero terminaban armando sus propios harenes de mujeres”.
Esta realidad comienza a modificarse a partir del Concilio de Trento, “una época donde el placer se convierte en sufrimiento, en placer perverso”, precisó el escritor, que en el libro presenta por ejemplo las analogías entre la vida en el convento o en el burdel. “Si uno describe ambos sin decir de qué se trata no podría apostar cuál es cuál”.
Entre otros temas desarrollados en este primer tomo figura la prostitución, que se instala en Buenos Aires como una necesidad social, y la descripción de una sociedad porteña de costumbres disipadas a pesar de la impronta española.
La dualidad que se despliega a lo largo del libro entre el universo de los pueblos originarios y el de los españoles “hace que nuestra cultura desde el vamos esté cruzada por el conflicto. No es lo mismo la sexualidad de los argentinos que la de los suecos. Cada pueblo tiene su historia particular”, concluyó Andahazi.

Polémica por un filme en Holanda

Sábado, Marzo 29th, 2008

Fuente: Clarín

Tres años después de que Theo van Gogh fuera asesinado en Amsterdam por rodar una película crítica sobre el islam, los Países Bajos están envueltos en otra disputa sobre religión.

El legislador nacionalista Geert Wilders lanzó un cortometraje llamado Fitna este mes, en el que vincula versículos del Corán con la violencia. El ministro de Asuntos Exteriores holandés ha instado a Wilders a desistir de la película tras protestas en Afganistán, Pakistán e Irán. La peor violencia étnica en Países Bajos desde la conclusión de la Segunda Guerra Mundial estalló en noviembre del 2004 después de que Mohammed Bouyeri, un holandés de origen marroquí, disparara contra Van Gogh y lo apuñalara. Escuelas y mezquitas musulmanas fueron incendiadas en los días posteriores al asesinato, Apenas en octubre, las tensiones raciales incitaron a los jóvenes a luchar contra la policía y quemar automóviles en Amsterdam.

El furor sigue a protestas el mes pasado en la Franja de Gaza y episodios de violencia en Copenhague después de que diarios daneses publicaron caricaturas del profeta Mahoma. Wilders, Polémica por un filme en Holanda de 44 años, dice que no quiere incitar a la violencia. “Eso es lo último que queremos, pero no es razón para no rodar este filme”, dijo Wilders en una entrevista en enero. Wilders no contestó a llamados en los que se le pedían más comentarios para este artículo.

Wilders ha realizado una campaña contra los inmigrantes y la cultura islámica desde que abandonó el Partido Liberal en el 2004 para fundar su propia organización política. Su Partido de la Libertad actualmente tiene 9 de 150 escaños en el parlamento.

El político llamó al Corán un libro “fascista” en un editorial en agosto y dijo que debería prohibírselo. Su película ya ha desatado la ira en países musulmanes entre ellos Irán, Egipto y Pakistán. El ministro de Justicia iraní Gholam-Hossein Elham le pidió a los Países Bajos que prohíba la película. Cientos de personas protestaron contra la cinta frente a la embajada holandesa en Indonesia y Pakistán bloqueó por un breve tiempo el acceso al sitio de YouTube, debido a informes de un trailer del filme.

Pepe Rogriguez: Los pésimos ejemplos de Dios (Según la Biblia)

Sábado, Marzo 15th, 2008

Fuente: Pepe Rodriguez

Introito brevísimo

Vaya por delante que este libro está escrito en coautoría. El 90 % del texto es la palabra de Dios en estado puro, esto es, tal como se recoge en la Biblia, y el resto son simples comentarios de un pobre autor al que el Altísimo sólo dotó de sentido común, pero no de fe.

Si a algún lector no le gusta su contenido, que dirija sus protestas ante el autor de la Biblia, ya que este escritor no le ha cambiado ni una palabra a lo que los representantes autorizados de Dios certifican que dijo.

Escribir este libro no tendría ningún sentido si la Biblia se considerase una colección de textos inconexos procedentes de antiguas leyendas mesopotámicas y egipcias, y de tradiciones orales de pastores nómadas incultos —en relación al nivel que tenían la mayoría de las sociedades con las que se relacionaron y coexistieron— que, tras muchos siglos de remiendos y añadidos fueron recogidas, ampliadas y reelaboradas por «profetas» y clérigos muy listos al servicio de los intereses políticos, encubiertos bajo reformas religiosas, de reyes ambiciosos como Ezequías (1) o Josías (2). Pero no, tal como veremos más adelante, la Biblia es la palabra de Dios y él es el único inspirador-autor de todo lo que contiene esa colección de libros tan disparejos.

Me perdonará el lector el atrevimiento de confesar, de entrada, que el sentido común con el que Dios me creó y los conocimientos que el Altísimo ha puesto a mi alcance (3) me inclinan a pensar que nada hay de divino en la más humana de las obras. ¿Pero quien soy yo para llevarle la contraria a unos dos mil millones de cristianos que creen a pies juntillas que la Biblia la escribió Dios? Nadie, claro; ya me lo han dicho algunos católicos muy irritados a causa de otros libros míos; textos que aunque no han visto ni leído sí han repudiado preventivamente. ¡Qué cómoda es la fe de esa gente! ¡les evita leer montañas de libros —los míos no son los únicos que rechazan, ni mucho menos— al tiempo que les hace sentirse seguros y orgullosos poseyendo como capital más preciado todo lo que ignoran!

En esta ocasión, sin embargo, no cometeré la torpeza de cuestionar lo fundamental de la Biblia. Si unos dos mil millones de creyentes dicen que es la palabra de Dios, sea pues así. No se hable más. En todo este libro aceptaré sin la menor duda que cada uno de los textos, ejemplos, leyes, actos, conductas… que aparecen en las páginas de la Biblia son la palabra y la voluntad de Dios, la expresión de su carácter y la transmisión de sus enseñanzas más principales a través de los actos que confesó haber realizado directamente y de los que avaló, secundó y bendijo en los protagonistas bíblicos que el Altísimo escogió expresamente para llevar a cabo cada uno de sus planes para el mundo.

Para bien de los lectores, ante la eventualidad de que mi impericia natural para analizar lo sobrenatural —causada por la falta de fe que Dios me dio como cruz personal— me lleve a ver en los relatos bíblicos enseñanzas algo diferentes a las que dicen hallar doctos prelados y pastores de afamado prestigio entre su grey, y que, en consecuencia, acabe por sumirles en el error, en este libro se ha tomado la precaución de suministrar en todo momento la auténtica y genuina palabra de Dios, reproducida siempre en medio de un contexto generoso y literal, a fin de que cada cual pueda juzgar por sí mismo el contenido de los capítulos y de los versículos bíblicos aquí transcritos y, al mismo tiempo, pueda aquilatar la mesura o desmesura de las conclusiones —siempre discutibles— a las que llegó este autor.

Con todo, siempre consuela saber que las llamas del infierno pasaron ya de moda y, por el momento, no son la eternidad que aguarda a quienes no acatan la visión monocolor de la dogmática oficial. Así al menos lo dejó dicho el papa Wojtyla en agosto de 1999, cuando, tras regresar de sus vacaciones, en una audiencia semanal, declaró que «las imágenes utilizadas por la Biblia para presentarnos simbólicamente el infierno, como un horno en llamas o un estanque de fuego donde reina el rechinar de dientes, deben ser interpretadas correctamente. El infierno es la situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios». Pero ni este autor ni sus lectores pretendemos hacer tal cosa ¿cómo apartarnos de Dios si en todo este libro no haremos más que leer su palabra directa y eterna dándola por cierta?

Cualquier lector sensato podrá acusarme de insensato por tomar en su literalidad los relatos bíblicos, y le sobrará razón para ello, pero la cuestión no es si este autor ha descendido o no en la escala evolutiva sino el hecho de que, de modo expreso e intencionado, se ha prestado a hacer lo mismo que practican dos mil millones de creyentes, pero sin hacer trampas.

Me parece una indecencia intelectual y moral usar partes de la Biblia —a menudo meros fragmentos de un versículo— para tomarlos por «palabra de Dios» merecedora de adoración, mientras que la inmensa mayoría de los escritos bíblicos, incluso el contexto de las citas elegidas —que frecuentemente contradicen el significado dado a la mismas— se ignoran a sabiendas, o se reducen a letra profana tildándolos de poesía, metáfora, historia, tradición… Claro que la Biblia es todo eso, además de un compendio reelaborado y maquillado de mitos paganos muy diversos y bien conocidos, pero ¿por qué debe tomarse por «palabra de Dios» una parte de un párrafo y despreciar el resto considerándolo como mera paja o decorado? La dogmática católica y cristiana, tal como se verá más adelante, obliga a creer que cada palabra de la Biblia procede de Dios mismo… aunque los exegetas autorizados recortan y retuercen esa «palabra de Dios», que es inmutable —dicen—, por donde les da su santísima gana.

Cuando uno se ha leído la Biblia varias veces y con espíritu analítico, no puede menos que darse cuenta de que es el más contradictorio de los libros, ya que a cada afirmación en un sentido se le puede encontrar otra o varias en sentido contrario ¡y todas realizadas por el mismo Dios, claro está!

Es bien conocido el mandato divino que Dios le dio a Moisés dentro del decálogo y que podemos leer, por ejemplo, en el Deuteronomio: «No matarás» (Dt 5,17) (4).

Pero resulta que el mismo Dios, unos capítulos después, y también bajo forma de ley que recibió Moisés, impuso para su cumplimiento que: «Si un hombre tiene un hijo rebelde y desvergonzado, que no atiende lo que mandan su padre o su madre (…) sus padres lo agarrarán y llevarán ante los jefes de la ciudad, a la puerta donde se juzga (…) Entonces todo el pueblo le tirará piedras hasta que muera» (Dt 21,18-21).

Y, sin pretender ser exhaustivos, ese mismo Dios, un poco antes, en Números, le ordenó al mismísimo Moisés: «”Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé” (…) Yavé le dijo entonces a Moisés. “Ataca a los madianitas y acaba con ellos (…)» (Nm 25,1-17).

¿No matarás? ¿Palabra de Dios? ¿Cuál es la palabra de Dios? ¿La que prescribió no matar? ¿La que legisló que debía matarse a los hijos desobedientes sólo por serlo? ¿La que ordenó matar brutalmente por empalamiento y exterminar a todo un pueblo? En todos los casos fueron mandatos directos de Dios a Moisés, dados para su cumplimiento inexcusable.

¿Por qué razón debe hablarse sólo del primer mandato divino y callar sobre los otros? ¿Dónde está escrito que las cientos de miles de muertes que relata la Biblia, y que el propio Dios se adjudicó como obra personal, fueron una especie de broma, o de tradición histórica exagerada, y que lo único que legisló Dios fue el «no matarás»? O Dios dijo todo eso y más, o no dijo nada de nada. Los creyentes piensan que Dios dijo todo lo que aparece en la Biblia. Bien. Pues punto en boca…

Sólo que, si puede tomarse por divina, literal, cierta e imperativa la frase citada, «no matarás» —así como otras muchas con notable fama entre la grey—, la decencia intelectual y moral de la que antes hablaba obliga a tomar también por tales al resto de palabras, frases y mandatos que, según Iglesias y exegetas, se contienen en la Biblia por ser, precisamente, la depositaria de la palabra cierta, fiable e inmutable de Dios.

En el próximo capítulo volveremos sobre este particular. Aunque antes, por si los lectores no lo conocieren, introduciré unos pocos datos muy básicos acerca de la Biblia, sobre su formato y sobre sus muchas y variadas versiones.

Algunos datos básicos previos sobre la Biblia y sus diferentes versiones

La palabra Biblia procede del término griego que significa “libros”, un plural que indica que no se trata de un libro sino de una colección de muchos libros, que varían en número, títulos y hasta en versículos en función de ser una Biblia hebrea, católica o protestante.

Del griego biblía, libros, se originó el latino biblia. El nombre deriva del soporte en el que se escribían esos textos, que eran rollos de papiro denominados biblos (por ser importados de la ciudad fenicia de Biblos). La colección de rollos de papiro, o libros, conteniendo los diversos textos que la conforman, fue denominada, en la propia Biblia, como Escritura o Escrituras, aunque en el Nuevo Testamento también fue citada como Santas Escrituras (en Rom 1,2).

El paso de ser considerada una colección de libros, en plural, al de tenerla por un solo libro, tal como se considera hoy a la Biblia, se debió a que teológicamente quiso verse en esos textos tan diversos una sola unidad de proyecto y redacción «que revela una conducción inteligente, que no dejó de operar durante los más de mil años de su redacción». Comúnmente se tiene a Juan Crisóstomo (347-407 d.C.) como el primero que usó el término Escritura en el sentido singular y unitario recién citado.

Las sagradas escrituras del judaísmo actual se dividen en tres partes, Torah o Ley (5 libros), Profetas (21 libros) y Escritos (13 libros) y, obviamente, no incluye la colección del Nuevo Testamento. La forma y composición actual del canon judío se atribuye a Esdras (c. 458 a.C.).

La Biblia católica y ortodoxa —siguiendo la tradición de la Septuaginta, la primera traducción al griego del Antiguo Testamento, realizada en el siglo III a.C.— incluye libros que no figuran en el canon hebreo, tales como Tobías, Judith, Sabiduría, Eclesiástico y I y II Macabeos y añade fragmentos importantes al libro de Daniel, al de Ester y al de Jeremías, son los textos etiquetados como deuterocanónicos. En total, la Biblia católica contiene 73 libros (46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento).

La reforma protestante de Lutero (siglo XVI) limitó la Biblia a los libros del canon hebreo, aunque conservaron los añadidos del canon católico en otra categoría, bajo la denominación de apócrifos.

Resulta obvio que los libros de la Biblia no fueron escritos en el actual formato ni en el orden que guardan los textos actualmente. El idioma original de los textos del Antiguo Testamento fue el hebreo, aunque algunas partes de Esdras o Daniel se redactaron en arameo. El Nuevo Testamento se escribió en griego. Lo que queda de los soportes materiales más antiguos es apenas nada (5), y los libros actuales proceden de traducciones, de traducciones, de traducciones…

La actual división de la Biblia en capítulos y versículos no procede tampoco de los textos originales, ya que se debe al inglés Stephen Langton, erudito bíblico y arzobispo de Canterbury, que, hacia el año 1200, unificó, revisó y reformó los sistemas de división más antiguos (la división del Antiguo Testamento en versículos se originó en el siglo VI o VII). La Biblia más antigua conocida que incorpora las divisiones de Langton fue publicada en 1231.

El concepto «testamento» que sirve para denominar las dos divisiones de la Biblia cristiana —Antiguo Testamento y Nuevo Testamento—, deriva del latín testamentum, que fue la traducción adoptada para la palabra griega diutbeke, que en la práctica totalidad de la Septuaginta significa “pacto” (aludiendo al pacto jurídico entre Dios y su pueblo otorgado a Moisés en el desierto). Hacia finales del siglo II, entre los círculos cristianos comenzó a extenderse el uso de una nueva denominación para ambas colecciones de libros: palaia diatheµkeµ (Antiguo Testamento) y kaineµ diatheµkeµ (Nuevo Testamento). Al traducir al latín los textos griegos, autores como Tertuliano dieron a diatheµkeµ el sentido de instrumentum —documento jurídico— y también el de testamentum, que prevaleció a pesar de no ser un término exacto ni correcto.

En el ámbito católico y fundamentalmente en España, la lectura de la Biblia jamás ha sido propiciada desde las autoridades eclesiásticas, antes al contrario. Así, por ejemplo, ya en fecha tan temprana como el año 1223, un edicto del rey Jaime de Aragón prohibió leer las Sagradas Escrituras en lengua romance y daba un plazo de ocho días a cualquiera que poseyera alguna traducción —probablemente realizada por albigenses— para que la entregara a su obispo para ser quemada.

Esa prohibición, que afectó al pueblo llano y le sumió en la ignorancia bíblica hasta hace bien poco —una falta de cultura que ha propiciado que, incluso hoy, la inmensa mayoría de los católicos no hayan leído jamás la Biblia directamente—, no impidió traducciones al castellano tan notables —y elitistas— como la que se considera la primera versión castellana conocida de la Biblia completa, la llamada Biblia alfonsina, traducida desde la Vulgata latina y concluida en 1280 bajo demanda y protección del rey Alfonso X el Sabio.

Le siguieron otras muchas versiones, entre las que destacamos la llamada Biblia del rabino Salomón, fechada en 1420 y que sólo tradujo el Antiguo Testamento. La Biblia del duque de Alba, concluida en 1430, tradujo también el Antiguo Testamento bajo el auspicio del rey Juan II de Castilla. En la ciudad de Ferrara, en 1553, se tradujo al castellano el Antiguo Testamento para uso de los judíos españoles allí desterrados, es la que se conoce como Biblia de Ferrara. La muy notable e importante Biblia del Oso, también conocida posteriormente como de Reina-Valera, fue traducida por Casiodoro de Reina, un monje del convento de san Isidoro del Campo (Sevilla) que se hizo protestante y publicó su versión bíblica en 1569, en Basilea (Suiza). La primera versión castellana completa de la Biblia acometida por un sacerdote católico fue la de Felipe Scío de San Miguel, obispo de Segovia, publicada en 1793, en Valencia, y traducida desde la Vulgata bajo encargo del rey Carlos IV.

Han sido muchas las versiones al castellano que surgieron a partir de la publicación autorizada por la Iglesia católica de la obra de Scío —como la conocida versión que lleva el nombre de Torres Amat, obispo de Barcelona, traducida desde la Vulgata y publicada en 1825—, todas intentan aportar algo nuevo, ya sea un lenguaje o una estructura discursiva más comprensible para el lector moderno, o mejoras en la traducción de ciertos pasajes merced a nuevos conocimientos académicos, pero a pesar de las fuentes originales que casi todas las versiones se arrogan, la comparación de más de una veintena de versiones castellanas sugiere que hay bastante más plagio de las traducciones castellanas clásicas del que los autores modernos están dispuestos a reconocer.

La diferencia más fundamental entre las diversas versiones bíblicas reside, precisamente, en todo aquello que no es Biblia, esto es, en la exégesis, en los comentarios, anotaciones e interpretaciones de los textos.

Esa exégesis, pretendiendo orientar y situar al lector —cosa que muchas veces logra, y es de agradecer—, lo que busca realmente es mantener su capacidad de comprensión cautiva dentro de estrechos márgenes doctrinales, a fin de que determinados versículos no se tomen en su sentido literal y con su valor contextual —que es el único histórico e indiscutible— sino que se perciban y asuman tal como cada tradición religiosa posterior, muy interesadamente, forzó y manipuló para así poder construir y justificar decenas de creencias absolutamente ajenas a la Biblia, pero impuestas como fundamentadas en ella. Esa manipulación grosera de textos bíblicos es particularmente evidente en algunas versiones católicas, entre las que la traducción de Nácar-Colunga alcanza cimas gloriosamente patéticas (6).

En todo caso, dado que no existe “la traducción”, que no hay una versión que sea un referente indiscutible, para escribir este libro se ha trabajado con una amplia variedad de traducciones de la Biblia —en concreto doce, a las que se suman diferentes revisiones de las mismas, además de la Torah, según versión de la Universidad de Jerusalén, y la Septuaginta, en versión de Guillermo Jünemann—, que a menudo debieron compararse entre sí a fin de comprobar y confirmar el sentido de palabras o versículos más o menos abstrusos; y con no menor frecuencia se ha tenido que acudir a obras de referencia como el Strong’s Hebrew and Greek Dictionaires, y a otros diccionarios bíblicos especializados —como los de Barclay; Bruce, Marshall y Millard; Hitchcock; Vine, Unger y White; etc.—, para asegurarse de que la traducción castellana se correspondiese con los conceptos originales usados en los textos hebreos o griegos disponibles, cosa que no siempre sucede debido a los frecuentes maquillajes ideológicos que salpican las versiones bíblicas.

Las versiones bíblicas consultadas para escribir este libro han sido las siguientes:
— Biblia Latinoamericana. Traducida por Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault y publicada en 1972, en Madrid, por las editoriales San Pablo y Verbo Divino. La versión usada aquí es la de 1995. En Latinoamérica se la considera como la mejor Biblia a efectos pastorales, siendo de lectura fácil y amena. Por su calidad, pero también en recuerdo de la injusta persecución fascista que sufrió (7), la hemos tomado como el texto de referencia para este libro.

— Biblia de Jerusalén. Traducida por los dominicos de L’Ecole Biblique de la Ciudad Santa, bajo la dirección de José Ángel Ubieta, y publicada en 1966 como Edición Española de la Biblia de Jerusalén. Es una más que excelente versión aceptada a nivel interdenominacional. La versión usada aquí es la de 1976; en formato digital se ha usado la de 1998, editada por Desclée.

— Nueva Biblia Española. Traducción directa de los idiomas originales realizada por Luis Alonso Schökel y Juan Mateos. Se trata de una versión católica con lenguaje claro y moderno publicada en 1975. La versión usada aquí es de la de 1990, publicada por Ediciones Cristiandad.

— Santa Biblia. Esta traducción, conocida como de Reina-Valera, fue denominada inicialmente Biblia del Oso. Su autor, Casiodoro de Reina, monje del convento sevillano de san Isidoro del Campo, realizó la que fue la primera traducción al castellano de toda la Biblia desde de el hebreo, arameo y griego. Se editó en Basilea en 1569. La primera de sus muchas revisiones la hizo su compañero Cipriano de Valera y se publicó en Ámsterdam en 1602. Las versiones que hemos usado aquí son, en papel, la de 1960 y 1995, publicadas, respectivamente, por Sociedades Bíblicas en América Latina y Sociedades Bíblicas Unidas, y en formato digital las versiones de 1865, 1960, 1989, 1995 y 2000.

— Sagrada Biblia. Traducción hecha por Eloíno Nácar y Alberto Colunga, publicada en Madrid, en 1944, por la Biblioteca de Autores Cristianos. Fue la primera versión católica de la Biblia tomada directamente de las lenguas originales, aunque siguieron en buena medida la traducción y sintaxis de la versión de Reina-Valera. La versión usada aquí es la de 1979, publicada por Edica.

— Biblia de las Américas. Revisión de la versión Reina-Valera publicada en 1986 por The Lockman Foundation; tiene dos revisiones posteriores, 1995 y 1997, y una versión en español latinoamericano denominada Nueva Biblia de los Hispanos, publicada en 2005. Aquí hemos usado las últimas revisiones de ambas versiones.

— Santa Biblia Nueva Versión Internacional. Traducción directa de las lenguas originales realizada por un amplio equipo de expertos hispanohablantes bajo la dirección editorial de Luciano Jaramillo, y publicada por la International Bible Society en 1973. La versión usada aquí es la de 1984.

— Dios habla Hoy. Versión popular e interconfesional publicada por Sociedades Bíblicas Unidas en 1979, fue traducida, desde los idiomas originales, por un amplio equipo, en el que participaron expertos protestantes y católicos, coordinado por Eugenio A. Nida.

— Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Traducción realizada por la Watchtower Bible and Tract Society (Testigos de Jehová) en 1961. La versión usada aquí es la de 1967.

— Sagrada Biblia. Traducción de Félix Torres Amat publicada en Madrid, en 1825, bajo la autoría de Torres Amat, obispo de Barcelona, aunque en realidad fue hecha por el jesuita Miguel Petisco, que se basó en la Vulgata latina de san Jerónimo (siglo IV). La versión usada aquí es la de 1928, publica por Apostolado de la Prensa.

— King James Version of the Bible. Esta versión fue publicada en 1611 y fue la principal Biblia de los protestantes de habla inglesa hasta el siglo XIX. Aquí hemos usado la versión digitalizada en 1992 por David Turner, del Illinois Benedictine College, para la biblioteca virtual Project Gutenberg.

En cualquier caso, cada lector puede usar y revisar la versión o versiones de la Biblia que crea más conveniente, ya que, en lo fundamental de cada relato, y en lo que atañe a los textos bíblicos citados en este trabajo, no hay diferencias insalvables entre unas traducciones y otras.

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Notas:

(1) Ezequías subió al trono de Judá hacia el año 715 a.C. y reinó unos 29 años. Para recuperar la autonomía de su país y reforzar su identidad tras su vasallaje ante Asiria, emprendió una profunda reforma religiosa con la ayuda de redactores como el profeta Isaías —creador, entre otros aspectos fundamentales, de las bases del mesianismo davídico (Is 11,1-2)—, arrogándose legitimidad en base a las leyes y textos de la fuente bíblica denominada sacerdotal, que fue redactada para la ocasión —e introducida entre los textos de Génesis, Éxodo, Levítico y Números— y que es la responsable de cambios doctrinales y teológicos fundamentales respecto a las tradiciones yahvista y elohísta anteriores.

(2) Josías llegó al trono de Judá hacia el año 640 a.C., a la edad de 8 años (según la Biblia), y se quedó en él 31 años, alcanzando un prestigio cercano al del rey David. Al igual que hizo su predecesor Ezequías, emprendió una segunda reforma religiosa a fin de poder tener un instrumento político con el que vertebrar a su pueblo mediante una nueva ideología y una nueva ley divina. Los redactores de los nuevos textos ad hoc fueron profetas como Jeremías y Baruc, ambos prolíficos autores de los textos deuteronómicos. La joya de la corona fue el Deuteronomio, un marco legislativo que logró su fuerza para ser acatado al serle atribuida su autoría al tándem Yahvé/Moisés y que, para dar mayor credibilidad a la falsificación, se presentó como unos rollos hallados casualmente bajo los cimientos del templo de Jerusalén [Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Barcelona: Ediciones B, pp. 57-63].

( 3) Todo ello, claro está, en el caso hipotético de que algún dios hubiese creado algo alguna vez y de que se ocupase en algún momento de orientar alguna decisión o responsabilidad humana.

(4) Y que ya había sido incluido como ley en el decálogo que figura en Génesis, el segundo libro del Pentateuco: «No mates» (Ex 20,13).

(5) El manuscrito más antiguo hallado hasta hoy es un fragmento de Samuel, que se data en torno al año 225 a.C. El fragmento más antiguo del Nuevo Testamento, según algunos autores, es una pequeñísima tira de papiro con tres versículos de Juan que se data entre los años 125 y 150 d.C.; otros autores, a partir de los manuscritos hallados en las cuevas de Qumram, concluyen que éstos deben de ser anteriores al año 68 d.C., época en la que sellaron las cuevas donde se halló el material. En cualquier caso, el total del Nuevo Testamento que se conserva en soportes de papiro viene a ser un 67,48 % del volumen total.

(6) De algunas de las más notables e influyentes manipulaciones de versículos bíblicos este autor ya se ocupó en libros anteriores. Cfr. Rodríguez, P. (1997). Mentiras fundamentales de la Iglesia católica. Bar-celona: Ediciones B; y Rodríguez, P. (1997). Mitos y ritos de la Navidad. Barcelona: Ediciones B.

(7) Su primera publicación en 1972 fue autorizada por el obispo de Concepción (Chile), Manuel Sánchez, pero en 1976 sufrió una crítica feroz por parte de los prelados más fascistas de la curia argentina que estuvieron al servicio, y fueron cómplices, de la genocida dictadura militar de esos días. La campaña difamatoria contra la Biblia Latinoamericana se fraguó desde la revista Gente —que publicó la primera andanada el 26-08-1976— y desde el diario La Razón, controlado por la inteligencia militar. Los prelados que sostuvieron el acoso fueron Ildefonso Mª Sansierra (arzobispo de San Juan y promotor de la intervención de las Fuerzas Armadas en contra de esta versión bíblica), Adolfo Servando Tortolo (arzobispo de Paraná y vicario castrense), Antonio Plaza (arzobispo de La Plata) y Octavio Nicolás Derisi (obispo auxiliar de La Plata y rector de la Universidad Católica Argentina). A pesar de que esos prelados fascistas prohibieron la lectura de la Biblia Latinoamericana por ser «apócrifa, sacrílega, izquierdizante, subversiva, satánica y mortal», las críticas se limitaron a aspectos paratextuales, como la inclusión de fotografías actuales o su bajo precio y gran difusión. La Conferencia Episcopal Argentina, presionada por la dictadura de Videla, analizó la obra desde su Comisión Teológica y elaboró un informe (30-10-1976) en el que se concluyó que la traducción era sustancialmente fiel, aunque había unas pocas ilustraciones que consideraron inadecuadas (como las fotografías de un mitin en La Habana o de una calle de Nueva York, usadas para actualizar mensajes neotestamentarios); también rechazaron, a pesar de haber sido aprobado por la Santa Sede, la inclusión de partes del documento de la reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) de Medellín, de 1968, crítico con la situación de pobreza y explotación de Latinoamérica. Ante ese ataque fascista injustificado, las conferencias episcopales de diversos países del continente americano salieron en defensa de la excelente traducción realizada por la Biblia Latinoamericana.