Inicio

Archive for the ‘Organizaciones ateas’ Category

Hacer que los magos se conviertan en agentes de cambio social.

Jueves, Mayo 22nd, 2008

Fuente: TheIndu.com - P. Sujatha Varma

Hacer que los magos se conviertan en agentes de cambio social.

El Atheist Centre utilizará magos a lo largo del país de La India.Realizará un mega taller en Agosto. Asistirían cerca de 100 magos de distintas zonas del país de La india.

VIJAYAWADA:

La magia es un arte cautivante, que hechiza y causa el sometimiento total de los espectadores.

Si se la convierte en una herramienta efectiva para concientizar, el arte de hechizar podría generar resultados instantáneos y profundos.

El Atheist Centre lo entiende así y la organización ahora planifica utilizar magos a lo largo del país para rechazar la superstición y que la gente se acerque a la ciencia.

Parte del plan del Centro es ser anfitrión de un taller en agosto, invitando a participar  a magos del país.

“Les pediremos que mezclen entretenimiento con educación.   En la mente de nuestra población se encuentran arraigadas tradiciones ancestrales.  La gente, principalmente de zonas rurales, se entrega fácilmente  a los elementos sobrenaturales que se encuentran en la trampa del fraude.  Casi toda esta explotación se hace en nombre de la religión, la cual es, en los hogares Indios, una debilidad común, ” dice G. Vijayam, Director del Atheist Centre.

Impacto:

El taller traerá a por lo menos 100 magos de todo el país.

La organización, además, está dialogando con otras ONG que piensan igual y con profesionales de la salud, para que se unan en este esfuerzo por aliviar el sufrimiento humano.

“El arte de la magia provoca un fuerte impacto en la mente.  Esto no debe quedar reducido a una mera actividad con fines de lucro, sino que debe ser ampliado con el fin de que desaparezca la oscuridad y se encienda la luz del conocimiento”, enfatiza el Sr. Vijayam.

Cita casos de gurus religiosos que con estilo propio engañan a los crédulos.  Dice que los trucos simples de hacer desaparecer la leche dentro de un tazón colocado frente a una imagen o hacer aparecer fuego de un pañuelo, sirven a los estafadores para engañar al público.

“Queremos que la gente se aleje de la magia negra y que se familiaricen con la magia de la educación.   Los magos,  vistos como personas que han sido bendecidos con poderes sobrenaturales, pueden efectivamente desenmascarar a estos criminales”, dice.  La organización está de acuerdo con proveer técnicas que liberarán a los crédulos de sus limitaciones.

“Cuando se deshagan del miedo, desaparecerán automáticamente esos obstáculos que se han  impuesto ellos mismos”

Dando instrucciones adecuadas, intenta convertir a los magos en agentes de cambio social que ayudarán a las masas a descubrir el “donde”, “como” y “por que” de cada dimensión y por lo tanto acercándolos mas a la ciencia.

Religiosidad y secularización

Martes, Marzo 18th, 2008

Fuente: La Capital - Por Laura Vilche

Esta semana, previa a la Santa que se avecina, estuvo plagada de notas con cifras, porcentajes y mensajes que interrogan sobre la religiosidad y la secularización, lo sagrado y lo profano.

En el periódico oficial del Vaticano (L´Osservatore Romano), Gianfranco Girotti, director de la Penitencia Apostólica, no sólo se mostró alarmado al reconocer que cerca del 60% de los católicos no se confiesa, sino que informó que a los siete pecados capitales (lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia) ahora se agregarán, como un plus, los sociales: daño ambiental, manipulación genética, narcotráfico, consumo de drogas y acumulación de riquezas. 7+5=12. Pareciera que nadie quedará a salvo bajo el mandato de Benedicto XVI, quien ya al inicio de la Cuaresma había dicho en Roma que se hablaba poco del pecado y que sí existían el cielo y el infierno.

También se conocieron esta semana datos de la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe celebrada en 2007 (una nota de Josefina Licitra, en Crítica). En la reunión se calculó que la Argentina perdió un 20% de fieles en las últimas cinco décadas y de esa cifra, un 5% se pasó a las filas del ateísmo. Esta última opción ya agrupa miembros en la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Argatea) y cuenta con un libro editado hace pocos meses: “Hijos sin dios. Cómo criar chicos ateos”, del filósofo Alejandro Rotizchner en coautoría con su esposa, Ximena Ianantuoni. Una innovadora e interesante propuesta pedagógica.

(more…)

A llorar a otra iglesia

Miércoles, Marzo 12th, 2008

Fuente: Crítica Digital - Josefina Licitra

En la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos hubo un debate excluyente en torno de una cifra: el catolicismo argentino perdió un veinte por ciento de fieles. Cada vez son menos los católicos que concurren a misa, mientras que aumentan las uniones de hecho, contra un descenso del treinta por ciento de los casamientos por iglesia. Tanto la reconfiguración de las identidades religiosas como el catolicismo de baja intensidad –dicen los especialistas– son parte de una quiebra del monopolio sobre las creencias, a favor, especialmente, del evangelismo. Al fondo del paisaje, grupos de ateos y apóstatas comienzan a hacer ruido. Éstas son sus historias.

Rodrigo de Arzave tenía dieciséis años y algunas preguntas. Había recibido el bautismo, la comunión y la confirmación, y concurría a un colegio católico en Azul, provincia de Buenos Aires. Las preguntas de Rodrigo eran privadas, hasta que una mañana faltó un docente y en su reemplazo fue el director de la escuela: quería hablarle al curso sobre Dios, la Iglesia y el espíritu cristiano.

–Hay algo que no entiendo –interrumpió De Arzave–. ¿Por qué, si ante los ojos de Dios somos todos iguales, yo tengo que respetar lo que diga el Papa?

Hubo risas, después un silencio.

–Y bueno –contestó el director–, si así no te gusta, hacete protestante.

Rodrigo de Arzave no se hizo protestante, pero desde entonces sólo cree en sus propias preguntas. Y no cree en Dios. Desde hace ocho años (ahora tiene veinticuatro) forma parte del 90% de “empadronados” en el catolicismo que –según un relevamiento realizado por la socióloga Marita Carballo–, en pleno auge mundial de los pensamientos místicos y los fundamentalismos religiosos, se distanciaron de la Iglesia sia por falta de fe, por indiferencia o por discrepancias de la institución. Hay muy pocos datos oficiales sobre esta tendencia –o al menos la curia no hace pública toda la información que posee–, pero distintos estudios pueden dar idea de una “fuga del catolicismo” que preocupa al mundo eclesiástico. La inquietud es tal que en la Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe, realizada en 2007, el tema excluyente fue justamente ése: ver cómo frenar la sangría de fieles en la región, un área donde la pérdida se refleja en el cuerpo mismo de la Iglesia. En América latina, donde está el 42,6% de los fieles católicos del mundo, sólo vive el 16% de los sacerdotes. Mientras que en Europa, donde se halla el 25% por ciento de los creyentes, los clérigos llegan al 50 por ciento.

“Se quebró el monopolio católico sobre las creencias, y en su lugar está surgiendo un pluralismo religioso que se manifiesta sobre todo en el crecimiento del evangelismo pentecostal”, afirma Fortunato Mallimaci, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Dicho de otro modo, la pérdida de fieles no implica una baja en los niveles de religiosidad. En su libro Valores culturales al cambio del milenio, la socióloga Carballo refleja este proceso cuando asegura que en 1984 el 62% de los argentinos se consideraba una persona religiosa. Y que en 1999 el número subía a un 81%. ¿Qué pasó y qué pasa, entonces, con la Iglesia tradicional? Para José María Poirier, licenciado en Filosofía, periodista y director de la revista católica Criterio, la Iglesia está teniendo problemas para preservar y presentar su valor simbólico: “Suele decirse que la gente se va de la Iglesia porque cada vez hay menos ‘valores’, y eso es una simplificación absoluta: hoy la sensibilidad frente a los valores se modificó, y la Iglesia está teniendo problemas para adaptarse a ese cambio. La gente se preocupa por temas como la ecología, la pena de muerte, la solidaridad y la corresponsabilidad por una sociedad más justa. Habría que ver por qué la Iglesia no puede erigirse en referente de estos nuevos valores”.

VIVIR SIN FE. No se sabe con exactitud cuántos católicos hay en la Argentina. El INDEC no pregunta sobre pertenencias religiosas. Pero, según estadísticas de la Iglesia, el 90% de la población local profesa el catolicismo, aunque de un modo liviano; en el caso de los porteños, sólo un 10% concurre a misa todos los domingos y cada vez menos parejas se casan por Iglesia (los enlaces habrían disminuido un 30%, según datos del Arzobispado de Buenos Aires). Por fuera de estas pocas cifras no hay ningún otro indicador proporcionado por la curia que permita medir la evolución de la fe católica en el país, o la de su intensidad.

Lo más cercano a una estimación está en los registros del Anuario vaticano: un libro que tiene el grosor de dos biblias, que se confecciona anualmente en Roma y que registra, por diócesis, los bautismos, las comuniones, las confirmaciones, los casamientos y las extremaunciones que se dieron en todo el mundo, a lo largo de un año. En la Argentina hay sólo dos anuarios: uno lo tiene el arzobispo (sólo él puede consultarlo) y el otro solía estar en la Universidad Católica Argentina, supuestamente a disposición del público. A pesar de los insistentes pedidos para realizar esta nota, resultó imposible acceder a ese segundo ejemplar: figuraba en el inventario, pero en los hechos no aparecía. “El anuario es como Dios: todos dicen que existe, pero es imposible verlo”, ironiza Guillermo Duarte, 44 años, bautizado y ahora miembro de la Asociación Civil de Ateos en Argentina (Argatea). Y denuncia: “Si el anuario apareciera, quedaría en evidencia la pérdida de fieles que está sufriendo el catolicismo, y ello significaría una pérdida de poder de la Iglesia, que a su vez se traduciría en números: según el Registro Nacional de Cultos, la Iglesia recibe del Estado 18,1 millones al año”.

El aporte que el Estado le realiza a la Iglesia Católica es consecuencia de una “libre interpretación” del artículo 2º de la Constitución Nacional, donde se lee que el Estado debe “sustentar” el culto católico apostólico romano. Para constitucionalistas como Germán Bidart Campos, la palabra sustentar no significa, necesariamente, apoyar de un modo monetario. Pero hasta el momento la lectura que se hizo fue ésa: el Estado respalda económicamente a la Iglesia a través de exenciones y desgravaciones impositivas por sus actividades y patrimonios, y subsidios a la educación católica y privada.

Los 18.100.000 pesos previstos para 2008 se usarán, entre otras cosas, para pagar la jubilación de los sacerdotes, las canonizaciones, el mantenimiento de parroquias y las visitas de algunos miembros de la jerarquía eclesiástica al Vaticano. Aparte de este monto, está el dinero destinado a subvencionar los colegios confesionales, que reciben del Estado entre el 80 y el 100% del dinero necesario para pagar los sueldos de maestros y profesores. La AFIP denunció que el 12% de los colegios privados porteños no cumplen con el requisito de informar en las facturas el porcentaje de aporte estatal que perciben, es decir que es bastante complicado conocer el importe total destinado a instituciones privadas en todo el país. Lo que sí se sabe es que, sólo en la Ciudad de Buenos Aires, el año pasado los colegios recibieron del Estado 320 millones de pesos. En la provincia de Buenos Aires hay casi cuatro veces más escuelas privadas que en la ciudad.

APÓSTATAS Y ARREPENTIDOS. “La pérdida de fieles en el catolicismo no equivale a una pérdida de poder de la Iglesia argentina –subraya Mallimaci–. En este caso, y comparando con otros países, la Iglesia sigue muy vinculada al Estado. La sociedad política aún hoy busca legitimidad en la Iglesia Católica. Y ésta, a su vez utiliza a los partidos políticos”. La estrechez de este lazo hace que Argatea actualmente esté trabajando en un proyecto de ley que promueva un Estado laico. La impulsora de este reclamo es Cristina Ferreyra, quien se hizo conocida en noviembre de 2007 por ser pionera en el trámite de apostasía en la Argentina.

La apostasía es una síntesis posible, aunque estadísticamente reducida, de la pérdida de presencia real de la Iglesia: hay cada vez más personas, en la Argentina y en el resto del mundo, que no sólo dejaron de creer (en Dios o en la institución católica), sino que quieren que esa ausencia de fe tenga un correlato legal. El caso de Ferreyra es paradigmático: fue bautizada, tomó la comunión, hizo la confirmación, se casó por Iglesia y bautizó a sus dos hijas. Hasta que se divorció y empezó, como Rodrigo de Arzave, a hacerse preguntas. “Desde entonces, estoy convencida de que tiene que haber una realidad construida desde el ateísmo –opina Ferreyra–, y esa realidad no es la que refleja el Anuario vaticano, interesado en inflar el número de fieles para obtener mayores beneficios ligados a una supuesta representatividad social que no responde a la realidad”.

Los principales movimientos apóstatas están –según estima José María Poirier– en Italia y España, dos países de marcada tradición católica. Pero el auge mundial de viejas y nuevas religiosidades, modos de creer y fundamentalismos genera también reacciones paradójicas. Es lo que sucede en los Estados Unidos, donde el creacionismo que abjura de Darwin y de la Teoría de la Evolución disfruta de un fuerte sustento cultural. En ese país, los últimos librepensadores acorralados –aterrados– generaron una tanda de best sellers que incluye títulos como El fin de la fe: religión, terror y el futuro de la razón; Rompiendo el hechizo; El engaño de Dios; Dios no es grande; y Tratado de ateología, un éxito de ventas donde su autor –Michel Onfray– asegura que creer en Dios es como creer en Papá Noel o en los Reyes Magos. En nuestro país el libro Hijos sin Dios. Cómo criar chicos ateos (de Alejandro Rozitchner y Ximena Ianantuoni, casados entre sí y padres de dos niños) empezó a abrir tímidamente el mercado editorial de los hombres de poca fe.

Tanto Rozitchner como Ianantuoni, como buena parte de los miembros de la Argatea, ertenecen a la “clase media intelectual”, el círculo donde, de acuerdo con el teólogo y ex sacerdote Rubén Dri, el ateísmo tuvo siempre su mayor anclaje. “Es evidente que hay un proceso de secularización, pero éste abarca fundamentalmente a este grupo social, y así y todo no creo que no crean en nada: sustituyen sus símbolos, y colocan la idea de trascendencia en la ‘revolución’ o en la imagen del Che –asegura Dri, aludiendo en realidad a una época pasada–. En cuanto a los sectores populares, en general no han entrado en el proceso de secularización. En todo caso, no son los sacramentos de la Iglesia Católica los que satisfacen su hambre de misterio”.

SE BUSCA OTRO DIOS. En los últimos cincuenta años, en la Argentina –según datos de la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe–, el catolicismo perdió un 20% de fieles. Es mucho tiempo a escala de periodismo diario y virtualmente nada a escala vaticana: dos mil años de historia. De ese 20% sólo un 5% corresponde a gente que se volcó al ateísmo. El resto, simplemente, llevó su fe lejos del catolicismo. Iván Petrella, teólogo doctorado en Harvard, hijo del ex vicecanciller Fernando Petrella y autor del libro Dios: manual de uso para demócratas, es concluyente respecto de este dato. “La secularización, en realidad es un mito”, asegura. Y agrega que el verdadero desafío de la Iglesia no reside en frenar la estampida de ateos, sino en lograr que el progresismo encuentre una forma de apropiarse de la idea de Dios. “El conservadurismo de la Iglesia Católica latinoamericana es relativo –opina Petrella–. Hay que separar el Vaticano de lo que pasa en las bases. Si vas a las villas del conurbano, casi siempre vas a ver una capilla católica que funciona como centro de asistencia social. Por este motivo, ha sido un error del progresismo dejar el campo de la religión exclusivamente en manos de los grupos conservadores. El discurso secular aleja a los progresistas de la mayor parte del pueblo”.

Petrella es especialista en Teología de la Liberación: una corriente eclesiástica que, principalmente en la década del 70, logró unir la idea de progresismo con la de Dios. La principal pregunta que se hacían los llamados sacerdotes del Tercer Mundo era cómo ser cristiano en un continente oprimido y cómo conseguir que la fe no fuera alienante, sino liberadora. Los párrocos que practicaban y aceptaban estos supuestos fueron, en buena parte, asesinados. Desde entonces, la idea de un Dios católico pasó a formar parte del capital simbólico de las clases conservadoras, dejando cada vez más afuera a las clases medias y bajas. Y en Latinoamérica, donde el 40% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza, las consecuencias de esta expulsión empiezan a sentirse.

ESTAMPITAS

  • En los últimos 50 años, en la Argentina el catolicismo perdió un 20% de fieles, según datos de la última Cumbre de Obispos Latinoamericanos y del Caribe.
  • En su libro Valores culturales al cambio del milenio, la socióloga Marita Carballo revela que el 78% de los argentinos se reconoce como católico, pero sólo el 8% va a la iglesia semanalmente.
  • Según datos del Arzobispado de Buenos Aires, en los últimos diez años los casamientos por iglesia en la Capital disminuyeron un 30 por ciento.
  • Mediciones de la agencia Gallup realizadas en 2003 indican que el 71,5% de los argentinos se declara católico, una proporción que históricamente superaba el 90%. Es decir que la cantidad de católicos cayó en casi un 18,5 por ciento.
  • Una encuesta realizada por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes, en 2000, en el conurbano bonaerense revela que el 77,5% de los habitantes se declaran católicos, contra el 86% de la generación de sus padres. La caída es de un 10%.
  • Un estudio realizado por Fortunato Mallimaci señala que el 10,2% de los pobladores del Gran Buenos Aires dice no pertenecer a ninguna religión, superando en cinco puntos a los miembros de la generación de sus padres.
  • Las uniones sin papeles ni iglesia están en su pico histórico. La lectura del último censo realizada por Susana Torrado, socióloga del Conicet y experta en demografía social, muestra que las mujeres porteñas de entre 25 y 29 años eligieron las uniones consensuales (frente a las civiles y eclesiásticas) en un 42,7%. En la década del 70 esta cifra era apenas del 1,6%.

Campaña de Apostasía

Lunes, Marzo 3rd, 2008

Fieles a ese espíritu libertario y ateo que siempre ha estado presente en el anarcosindicalismo, el Sindicato de Enseñanza e Intervención Social de CNT - Madrid os invita a participar en esta nueva campaña para causar baja en la Iglesia, cuyo fin consiste en presentar simultáneamente el mayor número posible de solicitudes de baja a la Iglesia católica. También nos proponemos denunciar el hecho de que, a día de hoy, dicha institución siga recibiendo un trato preferente por parte del Estado.

¿Qué es la apostasía?

La apostasía es el procedimiento mediante el cual una persona niega la fe de Jesucristo recibida en el bautismo. Dicho de otro modo, es la única opción que la Iglesia católica nos ofrece para abandonarla por nuestro propio pie y que dejemos de ser considerados como creyentes.

Nosotros preferimos utilizar el término “darse de baja”, porque entendemos que la palabra apostasía se encuentra repleta de connotaciones negativas (alude a una traición). Además, nosotros no compartimos el lenguaje de la Iglesia y consideramos que este proceso tiene una dimensión meramente jurídica, alejada de toda consideración ética; es decir, mediante la solicitud de baja sólo estamos pidiendo que la Iglesia nos elimine de su base de datos.


¿Por qué causar baja en la Iglesia?

Razones para causar baja en la Iglesia, hay muchas. Existen grupos sociales que presentan la apostasía porque sus creencias religiosas les impiden formar parte de la Iglesia católica. Éste es, por ejemplo, el caso de los Testigos de Jehová, quienes, aun considerándose cristianos, no reconocen la legitimidad la Iglesia apostólica romana.

La razón que a nosotros nos interesa, en tanto que defensores de la libertad, reside en que no queremos seguir formando parte de una institución en la que no hemos entrado voluntariamente. Asimismo, nos oponemos a la Iglesia católica porque se fundamenta en algo que nosotros no compartimos, esto es, la propia existencia de Dios y los demás principios que conforman el dogma cristiano: la Trinidad, la salvación de los pecados y la resurrección después de la muerte, así como la virginidad de María.

Nosotros somos libertarios y respetamos las creencias de cada cual, pero también nos gusta poner en evidencia la relación existente entre las creencias individuales y la sociedad en la que vivimos. La religión, mediante su mensaje de amor universal y obediencia a unos dogmas irracionales, opera un papel fundamental en la reconciliación entre clases enfrentadas y en la construcción de una identidad nacional por encima de cualquier identidad de clase, además de avivar la homofobia, la continencia sexual, el machismo y otros valores enemigos de la libertad.

Pero, ¿sirve de algo cuasar baja en la Iglesia? Es de dominio público que la Iglesia se beneficia en subvenciones del Estado en función del número de bautizados . A personas de nuestras concepciones filosóficas no nos parece bien que una organización a la que nos “afilian” cuando tenemos dos meses, sin preguntarnos siquiera, se beneficie de esto mismo. Se suele objetar que “apostatar no sirve de nada” porque, tal y como se ha denunciado muchas veces, la Iglesia no siempre lleva a cabo los trámites solicitados; es por ello que nosotros queremos insistir en la importancia de realizar una campaña colectiva mediante la cual presionemos a la Iglesia para que formalice nuestras solicitudes de baja y éstas no queden en papel mojado.

¿Cómo me doy de baja?

Si ya te has decidido a dar el paso, lo único que tienes que hacer es formalizar una solicitud para darte de baja en la Iglesia como la que puedes encontrar en nuestra web. Ha de realizarse por duplicado, pues deberás registrar una copia en la entrada del arzobispado. La ley vigente estipula que no es necesario aportar la partida de bautismo ni presentarse con testigos.

En caso de que hubieras sido bautizado en la diócesis de otra comunidad, no haría falta que te trasladases hasta ella para presentar el formulario, ya que puedes entregarlo directamente en tu comunidad de residencia.

Hecho esto, la Iglesia procesará nuestra petición y nos enviará una carta convocándonos a una reunión. Su intención será la de hacer que nos retractemos, así que lo único que tendremos que hacer será repetir los motivos que nos han llevado a solicitar la baja y exigir que se nos entregue un documento firmado ante notario en el cual se certifique que hemos sido eliminados de la base de datos de la Iglesia católica.

¿Cuándo?

La fecha elegida para presentar el formulario acogiéndote a esta campaña es el lunes 17 de marzo*, entre las 9h y las 13h30. Hemos convocado una concentración esa misma mañana, a las 12h, frente al Arzobispado de Madrid, cuya oficina de información general se encuentra en la C/Bailén, 8. Mediante este acto, queremos presionar a la Iglesia para que formalice nuestras peticiones de baja, así como denunciar los cuantiosos privilegios que, a día de hoy, está recibiendo por parte del Estado “laico”.

¿Y si me surge alguna duda?

Aunque no hemos previsto ninguna conferencia informativa, estamos a tu disposición para solucionarte cualquier duda que pudiera surgirte. Nuestras permanencias son de Lunes a Viernes, a partir de las 19h, en los locales de Tirso de Molina, y también puedes telefonearnos o enviarnos un correo electrónico.

* En algunos trípticos podréis leer que la concentración tendrá lugar el miércoles 26 de marzo. Este dato es falso.

SI NO CREES EN DIOS, ¿POR QUÉ DEJAS QUE SE BENEFICIE DE TI?

DATE DE BAJA EN LA IGLESIA.

http://www.otromadrid.org