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El Papa llevó su vergüenza a EE.UU.

Miércoles, Abril 16th, 2008

Fuente: Página 12 - Por Yolanda Monge

El Papa fue recibido por George Bush y se trasladó a la sede de la Nunciatura en Washington. A su llegada dijo sentirse “profundamente avergonzado” por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes pedófilos en Estados Unidos.

Desde Washington

El papa Benedicto XVI inició ayer una visita de seis días a Estados Unidos, la primera desde el comienzo de su pontificado hace tres años, que lo llevará a Washington y Nueva York. En su viaje hacia Estados Unidos, el Papa admitió a bordo de su avión sentirse “profundamente avergonzado” por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes pedófilos contra menores, en un escándalo que manchó a la Iglesia Católica en Estados Unidos. “Casos así no ocurrirán más. La pedofilia es incompatible con el ministerio sacerdotal. Siento profunda vergüenza por ello”, declaró el pontífice, quien dijo que trabajará para asegurarse de que los pederastas no puedan acceder al sacerdocio.

La llegada del Santo Padre a la Base Aérea de Andrews, a las afueras de Washington, estaba prevista para las cuatro de la tarde del martes, hora local. Allí fue recibido por George Bush, quien por primera vez durante su presidencia y a pocos meses de abandonarla se desplazó hasta el aeropuerto para recibir a un líder extranjero. Un Bush aparentemente relajado y su esposa Laura, vestida con un traje de chaqueta y falda negro, recibieron al Papa con un apretón de manos. Jenna, la hija de ambos, pareció dudar si hacer una genuflexión antes de estrechar la mano de su santidad. Desde la base de Andrews, Bush, junto a su esposa, acompañarán al Pontífice hasta la Nunciatura de Washington, donde el Papa residirá durante su estancia en la capital estadounidense.

Los escándalos de pedofilia supusieron un duro golpe para la autoridad moral de la Iglesia Católica en Estados Unidos, acusada de haber perdido su capacidad de proteger a los niños. Los católicos estadounidenses esperan que Benedicto XVI condene con palabras firmes el escándalo de la pedofilia, que involucró a cientos de sacerdotes. Por su parte, la Iglesia Católica ha realizado un estudio que recoge que 10.667 personas acusaron a 4392 sacerdotes por abusos sexuales a menores entre 1950 y 2002. Numerosas denuncias de estos abusos se acumularon en los tribunales de Estados Unidos y decenas de víctimas fueron indemnizadas con millones de dólares. A pesar del clamor social, no está programado un encuentro del Papa con aquellos que sufrieron los abusos.

La ciudad de Washington se preparaba ayer para vivir varios días de cortes de tránsito y excepcionales medidas de seguridad. Benedicto XVI visita por primera vez Estados Unidos desde que fue proclamado máximo dirigente de la Iglesia de Roma. Toda precaución es poca y tanto Washington como Nueva York, segunda ciudad dentro de la gira del Papa, estarán en estado de máxima alerta. La Casa Blanca tiene previsto ofrecer una cena en honor del pontífice, que cumple 81 años hoy, y a la que están invitados líderes católicos. Pero el Papa no estará presente porque participará en una reunión con los obispos estadounidenses.

Hoy, por la mañana, Benedicto XVI será recibido por una multitud de 12.000 personas en los jardines de la Casa Blanca, donde luego se reunirá durante 45 minutos con el presidente Bush en el Salón Oval. La Casa Blanca espera que las conversaciones que sostendrán ambos hombres sean “francas”, aunque admitió que entre ambos puede haber diferencias, como ocurrió respecto a Irak. Existen otros asuntos importantes en los que difieren Bush y el Papa: la pena de muerte y el embargo contra Cuba. Pero se mueven en terreno común en su oposición al aborto, al matrimonio entre homosexuales y la investigación con células madre.

La estancia del Obispo de Roma en Washington se completa con una misa en un estadio de béisbol ante 45.000 personas, una reunión con representantes de otras confesiones y otra con personalidades del mundo universitario católico. En Nueva York, el Papa visitará la sede de la ONU, ofrecerá otra misa y tendrá un encuentro con los jóvenes. También, entre otros actos, acudirá a la “zona cero”, donde tuvieron lugar los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Crecen las protestas en el mundo islámico por un polémico bautismo del Papa

Martes, Marzo 25th, 2008

Fuente: Clarín - Por: Julio Algañaraz

Diversos medios criticaron al Pontífice por bautizar a un feroz crítico del islam.

Magdi Allam, el vicedirector del Corriere della Sera de Milán bautizado personalmente por el Papa el Jueves Santo tras un pasado musulmán, agregó en su conversión al catolicismo el segundo nombre de Cristiano. Pero los islámicos ya lo llaman “el murtadd”, el apóstata, como consideran a los que reniegan de la religión del profeta Mahoma y, para muchos, merece una única pena: la condena a muerte. Montan en el mundo islámico las protestas contra la extrema visibilidad que Benedicto XVI dio a la conversión del periodista italiano, de origen egipcio. Y Magdi Allam confirmó las acusaciones de tener “una actitud virulenta hacia el islam”, al explicar su conversión con palabras de fuego.

“La raíz del mal está dentro del islam, que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo”, escribió en una carta pública en el Corriere della Sera.

Allam sostiene posiciones rígidas parecidas a las que el mismo Papa formuló el 12 de setiembre de 2006 en una lección académica que dio en la Universidad de Ratisbona durante un viaje por el sur de Alemania. Benedicto XVI citó al emperador bizantino Manuel II Paleólogo, quien dijo a un interlocutor musulmán que Mahoma ha traído de nuevo “cosas malas e inhumanas, como la disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba”.

Al Papa aquella cita le costó la más grande crisis de su breve pontificado y a duras penas consiguió restablecer el diálogo con el mundo musulmán, ahora de nuevo seriamente comprometido.

Al Quds (La Santa, el nombre que los islámicos dan a Jerusalén), diario internacional árabe editado en Londres, dio a la crisis un título de primera página: “El Papa provoca la indignación de los musulmanes por haber bautizado a un ex musulmán que apoya a Israel y es conocido por su oposición al islam”.

También en Londres, el Sunday Times afirma en su primera página: “El Papa arriesga la furia de los musulmanes bautizando a un controvertido periodista”. La iniciativa “puede provocar la ruptura con el mundo islámico”.

En su sitio web, el canal árabe de televisión Al Arabiya recordó que Allam apoyó el discurso del Papa en Ratisbona “que muchos musulmanes interpretaron como un retrato del islam como una fe violenta”.

El diario de El Cairo Al Masri El Yom sostiene que Magdi Cristiano Allam mantiene relaciones con los servicios secretos italianos. El periodista nació en la capital egipcia y es de orígenes modestos. Según Al Masri El Yom, hasta 2004 Allam frecuentaba la mezquita “y al mismo tiempo injuriaba y ofendía a los árabes y a los musulmanes”.

Para el iman Yahya Pallavicini, vicepresidente de la Comunidad Islámica italiana, “no había ninguna necesidad, para demostrar el amor por Jesucristo, de renegar el amor y la fe por el profeta Mahoma. Los musulmanes tienen dentro de su doctrina el reconocimiento más alto de la figura de Cristo y de la Virgen María. Por eso no entiendo la decisión de renegar la tradición del mensaje islámico: cualquier apostasía es vista con fuerte perplejidad”.

El temor de los líderes islámicos en Italia es que el caso de Allam y el bautismo por parte del Papa “excaven un foso incolmable entre las diversas comunidades religiosas”. Critican la actitud de la Iglesia de darle al bautismo pontificio de Allam “el máximo relieve mediático”, con un ejército de periodistas y operadores de televisión filmando la conversión del famoso musulmán el Jueves Santo en la Basílica de San Pedro.

Católicos, judíos y ciudadanos

Lunes, Marzo 24th, 2008

Fuente: El país - JULIO MARÍA SANGUINETTI 11/03/2008

Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios, omnipotente y eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado”.

Esta plegaria ha sido adoptada por decisión de Benedicto XVI el pasado 5 de febrero, para ser formulada en la celebración litúrgica del Triduo Pascual -el Viernes Santo- y así comunicada a todas las Conferencias Episcopales del mundo, con el consiguiente revuelo entre las comunidades judías y aquellos que han propiciado, desde sus respectivas religiones, el diálogo “judeo-cristiano” abierto después del Vaticano II.

El tema desborda el debate religioso. Más allá de ese bienvenido diálogo, lo que pone en cuestión la plegaria es el principio de tolerancia que preside la vida institucional y social de los Estados democráticos modernos.

Que una comunidad religiosa pretenda difundir su fe, va de suyo. Que rece para que todos los que no la profesan, encuentren su verdad, está en la lógica de la actividad de cualquier activista de una creencia. Pero cuando una iglesia constituida singulariza su prédica en los fieles de otra religión específica y reclama que se haga lo necesario para “salvarlos” estamos entrando ya en el camino de la intolerancia.

¿Con qué derecho, específicamente, se sienta en el banquillo de los acusados de vivir en el error a los miembros de otra comunidad que ejerce el mismo derecho que ella a creer en su Dios? No podemos ignorar que hacerlo con los judíos y con “Israel todo”, que debería ser salvado, es retornar al aire de aquellos tiempos en que desde los púlpitos católicos se les condenaba por “deicidio”, como “asesinos de Jesucristo”. Bien se sabe que esa doctrina fue un elemento sustantivo para que los nazis pudieran desarrollar su prédica antisemita y desatar el Holocausto, la mayor tragedia de nuestra civilización. ¿Dónde estaba Dios? se preguntó el actual Papa cuando visitó el campo de concentración de Auschwitz, y muchos, con incuestionable lógica, le preguntaron dónde estaba entonces la Iglesia católica, silenciosa en momentos en que ocurría una tragedia de la que tenía cabal noticia.

Por cierto, la nueva oración no contiene las frases difamatorias de antaño: ya no se habla de “los pérfidos judíos”, expresión borrada por Juan XXIII. Sin embargo, se inscribe en una dirección fundamentalista de peligrosa actitud discriminatoria. Nadie puede ignorar que el pueblo judío ha sido de los más perseguidos de la historia y, como ha logrado sobrevivir -a diferencia de otros tantos que sucumbieron,- continúa en el centro de vastos escenarios de prejuicio. El fundamentalismo islámico, y hasta jefes de Estado como Ahmadineyad, proponen destruir el Estado de Israel y la nación judía y lo hacen a grito pelado. Tampoco es un misterio reconocer que el prejuicio antisemita va más allá, está aún vigente en el mundo y que la política de Israel, polémica como todas las políticas, ambienta reacciones prejuiciosas.

En ese cuadro, cuando la Iglesia católica, tan parsimoniosa siempre, sale a intentar la salvación de los judíos y de Israel todo, proponiéndose sacarlos del mundo del error en que viven, es obvio que está reinstalando en la picota a ese perseguido pueblo y de alguna manera volviendo a condenarlo. ¿Por qué no se hace lo mismo con los musulmanes o con nosotros los agnósticos liberales, que hoy podríamos debatir el tema al amparo de las garantías que nuestra filosofía logró arrancar a los absolutismos?

Algunos voceros eclesiásticos alegan que la plegaria se ha aliviado de adjetivos acusatorios y que, además, no se leerá necesariamente en todas las iglesias, porque ella se inscribe en la rehabilitación del viejo misal, que no es de empleo obligatorio. Pero no cabe agradecer a la Iglesia que se haya corregido ella misma, limando viejas aberraciones inquisitoriales, del mismo modo que no hace a la cosa el porcentaje de templos en que se lea la plegaria. Lo que preocupa es la plegaria en sí misma, como expresión de un retroceso cívico muy serio. E insistimos en la palabra cívica, porque es un tema de ciudadanía.

La persecución racial, la intolerancia religiosa, la difamación histórica son males endémicos que aún debemos combatir. No es razonable, por lo mismo, que una Iglesia vaticana que venía evolucionando hacia el diálogo y la convivencia, dé este paso atrás. Grande o pequeño no interesa. La cuestión es que la mentalidad que está en la raíz de esa decisión no se compadece con los esfuerzos de los últimos Papas y vuelve a sembrar una semilla de intolerancia que no deberíamos observar con indiferencia.

Benedicto XVI: los gays y la batalla del sexo

Domingo, Marzo 2nd, 2008

Benedicto XVI: los gays y la batalla del sexo

El endurecimiento de la posición de la Iglesia en torno a las libertades sexuales y las minorías. Las “perversiones” gays, según pasan los Pontífices. La doctrina social de la Iglesia, el amor y el sexo.

La Iglesia católica está librando, desde la figura de Benedicto XVI, una singular batalla contra el sexo y el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales en todo el mundo. Su discurso llevó al extremo la condena de la homosexualidad y el lugar simbólico que juega la sexualidad en la partida entre materialismo y religiosidad que, según el Papa, decidirá la suerte de Occidente.

El pensamiento de Joseph Ratzinger es político “y resulta eficaz porque se centra en un interés concreto: ofrecer un fundamento autorizado y aparentemente inmutable al terror creciente de ver el declive de un modelo de vida que durante siglos ha garantizado bienestar y superioridad”, según se explica en “Contra Ratzinger”, el polémico libro de autor anónimo que desnuda todos los secretos del actual líder de la Iglesia católica.

El tema de las diferencias sexuales siempre fue un dilema para la Iglesia y, por supuesto, su tratamiento fue modificándose con el paso del tiempo y las jerarquías eclesiásticas. En 1979, Karol Wojtyla (Juan Pablo II) afirmó en su primer viaje pastoral a Estados Unidos que “la actividad homosexual debe distinguirse de la tendencia homosexual porque es moralmente perversa”. Pero con Benedicto desapareció esta distinción: no sólo se condenó la actividad, sino también la naturaleza de la persona. Es decir, lo perverso no es ya el acto homosexual, sino el homosexual en sí.

El 31 de agosto de 2005, el Santo Padre aprobó una Instrucción acerca de los criterios de distinción vocacional respecto a las personas con tendencias homosexuales con vistas a su admisión en el seminario y en las órdenes sagradas, que fue publicada por la Congregación para la Educación Católica. En ella se distinguió entre el homosexual profundo y el transitorio, poniendo especial énfasis en aclarar que la Iglesia no podía admitir a quienes “practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente enraizadas o apoyan la llamada cultura gay”.

Desde la carta pastoral Homosexualitatis problema, de 1986, Ratzinger no hizo sino repetir el mismo concepto: “Es imposible aceptar la condición homosexual como si no fuese desordenada”.

Para el actual Sumo Pontífice, un hombre que ama a un hombre, una mujer que ama a una mujer, son condenados como un excedente de la divina (o natural) economía del universo y como un peligro para la sociedad. “Su pensamiento en este caso roza el darwinismo social y el mecanicismo más burdo”, se afirma en “Contra Ratzinger” (Debate).

Sexo. El amor es el tema central de Deus caritas est, la primera encíclica de Benedicto XVI. A través de la distinción filosófica entre dos tipos de amor, agape y eros, amor y sexo, el Papa no solo definió la concepción cristiana de la conducta sexual correcta, sino que corroboró su propia crítica al pensamiento moderno y reafirmó, en implícita oposición a la teología de la liberación, la doctrina social de la Iglesia.

Al basar su discurso en la oposición entre eros (el amor egoísta que pretende apoderarse del objeto de su deseo) y ágape (el amor que “busca, en cambio, el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, incluso lo busca”), hizo que todo el análisis girara en torno a la disciplina.

“No podemos dejarnos vencer por el instinto”, “El eros ebrio e indisciplinado no es ascensión, “éxtasis” hacia lo divino, sino caída y degradación del hombre, sería su razonamiento.

En el pensamiento de Ratzinger, el único camino posible para decir no a las comodidades y frivolidades que nos ofrece la modernidad es el adiestramiento del eros. “Esa forma de exaltación del cuerpo que contemplamos hoy día es engañosa. El eros degradado a puro sexo se convierte en mercancía, una simple cosa que se puede comprar y vender; es más, el propio hombre se convierte en mercancía”.

En su concepción es fundamental que el sexo se discipline, porque sólo así los hombres aceptarán de nuevo considerarse engranajes obedientes en el diseño de Dios. El acto sexual es el lugar simbólico donde se juega la partida entre materialismo y religiosidad que, según Ratzinger, decidirá la suerte de Occidente.

http://www.perfil.com/

Benedicto XVI: “El infierno sí existe” (localidades agotadas)

Viernes, Febrero 8th, 2008

Benedicto XVI: “El infierno sí existe”

16:51

Lo dijo en un encuentro con párrocos romanos. Así volvió a contradecir a su antecesor Juan Pablo II, quien había afirmado que el infierno como lugar no existía, y que sólo es “la situación de quien se aparta de Dios”.

Por: Clarín.com

Benedicto XVI sostuvo que en estos tiempos “se habla demasiado poco del pecado”, en una carta papal conocida hoy en la que también consideró que son pocas las referencias al “paraíso” y al “infierno”, contradiciendo así a su antecesor Juan Pablo II, quien había negado la existencia del infierno como lugar.

El Papa advirtió que “quien no conoce el juicio final, no conoce la posibilidad del fracaso y la necesidad de la redención. Quien no trabaja para el paraíso no trabaja ni siquiera por el bien de los hombres en la Tierra”, reportó la agencia de noticias italiana Ansa.

El Papa, durante un encuentro mantenido con párrocos romanos con motivo del inicio de la Cuaresma, advirtió a los fieles: la salvación no es inmediata ni llegará para todos, por eso quiso destacar la posibilidad real de ir al infierno, según informa el diario italiano La Repubblica.

El tema del infierno y el juicio ha sido abordado a menudo por Joseph Ratzinger, incluso en su encíclica “Spe Salvi”. La carta papal reafirma la existencia del Purgatorio y del Infierno y une el motivo de la esperanza cristiana a la justicia divina.

“El infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno”, dijo el Pontífice romano el pasado abril de 2007. Una idea que es contraria a lo que defendió el anterior Papa, Juan Pablo II, durante su pontificado. Juan Pablo II corrigió el concenpto tradicional del infierno. “El cielo”, dijo, no es “un lugar físico entre las nubes”. El infierno tampoco es “un lugar”, sino “la situación de quien se aparta de Dios”.

http://www.clarin.com/diario/2008/02/08/um/m-01603275.htm

Eppur si muove

Domingo, Enero 20th, 2008

http://www.lemondediplomatique.cl

 Columnas de Luis Sepúlveda
Gijón, 16 de enero de 2008

Se sabe que los ancianos tienen regresiones mentales que los llevan de vuelta a los espacios más felices, plenos o intensos de sus vidas. Algo así le está sucediendo a Ratzinger cuando afirma que en la época de Galileo la iglesia fue más fiel a la razón que el mismo Galileo. Mas eppur si muove. Tal vez retorna a los felices años de inquisidor, durante los que se ensañó, por ejemplo, con los defensores de la Teología de la Liberación, aquel puro ejercicio de razón que aconsejaba colocarse junto a los pobres, so riesgo de perder la clientela en los países misérrimos del tercer mundo, o peor aún, es posible que sus regresiones lo conduzcan a los felices días pardos en la Juventud Hitleriana, cuando la razón del catolicismo aceptaba y daba por buena la patraña fundadora del nacionalsocialismo: “de dios al rey, del rey al volk (pueblo), y del pueblo al Führer”.

La Universidad de Roma, en una impecable demostración de la fuerza que puede y debe tener la sociedad civil y laica, obligó al Vaticano a suspender una visita papal inexplicable, pues si existe un lugar en el mundo que debe permanecer libre de paparruchadas, dogmas y supercherías, es precisamente la Universidad.

En Roma, académicos y estudiantes, investigadores y científicos, han puesto en su justo valor a La Razón, ese formidable invento europeo llamado a regir la convivencia de sociedades y naciones para que el oscurantismo de los “teocon” no vuelva a proponer modelos nacional-católicos de tan triste recuerdo como única forma de gobierno o de Estado.

Y el ejemplo de lo ocurrido en Roma debería desencadenar una serie de respuestas a esas preguntas que están en el aire, pero que, o por cálculos electorales o por sumisión políticamente correcta no se pronuncian en voz alta: ¿Hasta cuándo vamos a permitir que hordas de supersticiosos ofendan la dignidad de la mujer atacando a las clínicas que realizan abortos, y que cumplen con escrupulosidad legal el ejercicio de un derecho? ¿Hasta cuándo vamos a tolerar que un miserable con sotana compare la homosexualidad con la pederastia, y se atreva a decir que hay menores que provocan sexualmente? ¿Hasta cuándo tenemos que soportar al clero autodesignándose paladines de los Derechos Humanos, y declarando urbi et orbe que el laicismo, esencia de la democracia, los vulnera?

Solemos aceptar al patán que presume de doctor, pero no dejamos al gato cuidando la carne que tiraremos a la barbacoa. De la misma manera no podemos conceder autoridad ni tribuna para hablar de sexo, a sujetos que renunciaron a él, y que lo ven como una mera y miserable función reproductora. No podemos permitir que los Derechos Humanos sean invocados por aquellos que no solamente cerraron los ojos cuando estos eran violados, sino que los abrieron muy bien para ver el mal que hacían los criminales y obtener de ellos un botín a cambio del silencio. Eso hizo la iglesia católica en la España de Franco, eso hizo Pío XII durante el auge del nazismo, así actuó la iglesia católica estadounidense bendiciendo el bombardeo con napalm en Vietnam, ese fue el comportamiento de la iglesia católica argentina que absolvía a los torturadores antes y durante la “misión purificadora” en las cárceles secretas.

Con su ejemplo, la Universidad de Roma, nos dice que la defensa del Estado aconfesional y laico vuelve a ser una vez más, una tarea urgente, porque el laicismo es lo último que nos queda para preservar esa serie de conquistas que se llaman Derechos Humanos, que se llaman Libertad.

El constante debilitamiento del Estado como institución, que por la mundialización y consiguiente politización de la economía, va cediendo funciones –por eso se hacen las privatizaciones- a empresas multinacionales que no pueden tener ni moral ni ética pues su objetivo único es el lucro, deja a la sociedad indefensa y en manos de la superchería.

No es casual el desvarío de Ratzinger al menospreciar la razón de Galileo. Tampoco lo fue su participación vía videoconferencia en el primer acto de campaña electoral de la derecha española organizado por los obispos. Nada de lo que hace la iglesia católica, esa poderosa multinacional con sede en el Vaticano, bancos incluidos, conexiones mafiosas incluidas, es casual ni obedece a súbitas inspiraciones divinas. El clero sabe que una profundización de las libertades ciudadanas, de los derechos civiles, de la educación cimentada en valores y no en tradiciones folclóricas, da como fruto sociedades inteligentes, curiosas, capaces de aceptar el futuro como un reto colectivo y no como una fatalidad.

Ratzinger y el vaticano podrán condenar a los jóvenes de la Universidad de Roma -ya lo hizo a su manera el pusilánime Prodi- a las mujeres que ejerciendo de derecho a ser dueñas de su cuerpo abortan, a los chicos que estudian educación para la ciudadanía, a los jueces que casen a personas del mismo sexo, a los científicos que investiguen con células madre, pero, es evidente que, eppur si muove, tal como dijo Galileo: y sin embargo se mueve.

Luis Sepúlveda
Gijón, 16 de enero de 2008

Clima crispado entre laicos y religiosos

Miércoles, Enero 16th, 2008

Roma. Corresponsal. Grupos católicos dispuestos a enfrentar con oraciones y cánticos a los sectores de profesores y estudiantes de La Sapienza están organizando para el domingo un magno desagravio a Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro. Líderes de Alianza Nacional, los ex neofascistas, hicieron ayer un llamado “a todos los italianos” para que acudan en masa en ocasión del “Angelus” del mediodía.

 

La oposición de centroderecha se moviliza.

Es difícil saber qué piensa el Papa de estas manifestaciones de afecto. Su decisión de cancelar la visita académica tiene ante todo el objetivo de cuidar su imagen. No era su seguridad sino el prestigio de su figura la que estaba en juego. Benedicto XVI y sus colaboradores quedaron aterrorizados ante la perspectiva de manifestaciones a favor y en contra en una universidad fundada por los papas. Imágenes de violencia distribuídas por todo el mundo. No, por Dios.

El cardenal Ratzinger tenía fama de rígido tradicionalista y como Papa mantiene la misma línea. Su ataque al mundo musulmán en la Universidad alemana de Ratisbona en setiembre de 2006; sus énfasis sin descuentos en la defensa intransigente de los valores ortodoxos católicos; su marcha hacia el pasado en la defensa de los ritos preconciliares han ido consolidando una imagen que rechazan muchos laicos.

Nadie puede defender en nombre del laicismo la voluntad de taparle la boca al Pontífice. Pero en el fondo no es una sorpresa que se haya creado un foco de exasperación entre un cierto mundo científico y estudiantil abiertamente hostil a lo que consideran el integrismo religioso triunfante en la Italia de hoy, donde la Iglesia Católica ha expandido su poder en las últimas dos décadas. Benedicto XVI es para muchos el paradigma de esa posición dominante.

El incidente de La Sapienza es una consecuencia peligrosa de este clima. Seguramente el Vaticano y el propio Papa son los primeros interesados en evitar que se llegue a una crisis incandescente.

Una institución histórica

Fundada en 1303 por el papa Bonifacio VIII como centro de estudios teológicos, La Sapienza es hoy la mayor universidad europea con sus 200.000 estudiantes, 4.500 profesores y 21 facultades. En 1870 dejó de ser una universidad papal como eran las de Bologna -la primera casa de estudios universitarios fundada en Occidente- y devino la universidad de la capital italiana.

Tiene varias sedes en Roma, aunque el sector principal está situado en la “Città Universitaria”, cerca de la estación Termini.

Entre sus ex alumnos figuran importantes científicos y humanistas italianos. Uno de los grupos más notorios ha sido el de los físicos que ganaron el Premio Nobel como Emilio Segré y Enrico Fermi, quien participó en Estados Unidos del “Proyecto Manhattan”, en la II Guerra Mundial, que dio origen a la bomba atómica.

Alumnos y profesores obligan al Papa a cancelar su visita a una universidad

Miércoles, Enero 16th, 2008

00:00

Pertenecen a La Sapienza, una institución pública fundada por la Iglesia hace 700 años. Benedicto XVI quería inaugurar su año lectivo. Pero lo rechazaron por estimar que el Pontífice ataca la autonomía de la ciencia.

Por: Julio Algañaraz

En uno de los hechos más sorpresivos y traumáticos de su pontificado de casi tres años, el Papa debió ayer, por temor al estallido de disturbios y para defender su imagen, cancelar su visita programada para mañana al Aula Magna de la prestigiosa Universidad de La Sapienza de Roma, que su predecesor Bonifacio VIII fundó con una bula en 1303.

La oportuna decisión de Benedicto XVI, que evitó así que una invitación académica se convirtiera en una dificil cuestión de orden público y en un desastre político, estalló como una bomba en Italia. Mientras los estudiantes de izquierda que apoyaron a 67 profesores que se opusieron en una carta a la visita del papa Joseph Ratzinger festejaban en una asamblea cantando “¡Fuera, el Papa de la Universidad!”, todos los grupos políticos condenaron como una inaudita censura la “semana anticlerical” destinada a impedir la visita del Pontífice a la mayor casa de estudios universitarios de Europa, con más de 200 mil alumnos y 4.500 profesores.

Desolado, el primer ministro de centroizquierda Romano Prodi, que es un católico practicante, dijo: “Condeno los gestos, las declaraciones y las actitudes que han provocado una tensión inaceptable y un clima que no honra las tradiciones civilizadas y de tolerancia de Italia. Expreso solidaridad fuerte y convencida al papa Benedicto XVI”.

Pese a que el alcalde de Roma y líder del Partido Democratico, el principal del centroizquierda, Walter Veltroni, también condenó sin ambages “toda esta intolerancia”, seguido por el ministro de la Universidad, Fabio Musi, uno de los líderes de la “sinistra”, la oposición de centroderecha puso de alguna manera al gobierno en el banquillo de los acusados.

Lo ocurrido es vergonzoso. Este es el signo de una intolerancia que no tiene nada de laico. Una sorpresa dolorosa que humilla no al Pontífice sino a la Universidad y al Estado, que no se muestra capaz de garantizar la libertad de expresión a la máxima autoridad religiosa. La izquierda debe reflexionar”, afirmó el jefe de la oposición conservadora, Silvio Berlusconi.

El conflicto comenzó la semana pasada cuando 67 profesores enviaron una carta al Magnífico Rector de La Sapienza, Renato Guarini, en la que acusan al Papa de “oscurantista” y piden que se deje sin efecto la invitación a participar de los actos de celebración del nuevo año lectivo.

Los profesores pertenecen casi todos al legendario Departamento de Física, que ha dado varios Premios Nobel, entre ellos Enrico Fermi, uno de los protagonistas de la fisión del átomo y el nacimiento de la energía nuclear. En el Departamento se levanta la única estatua en Roma de Galileo Galilei, el físico al que la Inquisición persiguió y que sufrió en 1632 un proceso en el que fue condenado por defender la justa teoría de que es la Tierra la que gira alrededor del Sol y no al revés, como sostenía la Iglesia de la época. Galilei fue obligado a abjurar y recién en 1992 Juan Pablo II le levantó la condena.

En la carta, los profesores recordaron que en 1990 el entonces cardenal Ratzinger había apoyado a quienes sostenían que el proceso de la Iglesia a Galileo fue “razonable y justo”. Ayer, el diario vaticano L’Osservatore Romano afirmó que el actual Papa en realidad defendió a Galileo.

En la ciudad universitaria de La Sapienza, vecina al centro de Roma, los estudiantes confirmaron que llevaran a cabo las manifestaciones previstas de la “semana anticlerical”. Chicas y “ragazzi” se vistieron con bonetes parecidos a las mitras papales. “Laicidad”, se leía en una. “No Vat (por Vaticano)”, afirmaba otra. “La ciencia es laica: no necesitamos curas ni padres“, pregonaba un gran cartel. Para mañana, a la hora de la fallida visita de Benedicto XVI, desfilarán los contestadores -que no son muchos- frente al rectorado, en una “frocessione”. Es un juego de palabras para indicar una procesión en defensa de los “froci” (homosexuales) y atacar al Papa por su oposición a una ley que permita las uniones civiles del mismo sexo.

http://www.clarin.com/diario/2008/01/16/elmundo/i-01701.htm

El Papa cancela una visita a La Sapienza por protestas

Martes, Enero 15th, 2008

Benedicto XVI canceló el martes un discurso que iba a pronunciar en la universidad más prestigiosa de Roma a causa de las protestas de los estudiantes y profesores por los puntos de vista de la Iglesia sobre la ciencia, que amenazaban con ensombrecer el acto, previsto para el jueves.

ROMA (Reuters) - Benedicto XVI canceló el martes un discurso que iba a pronunciar en la universidad más prestigiosa de Roma a causa de las protestas de los estudiantes y profesores por los puntos de vista de la Iglesia sobre la ciencia, que amenazaban con ensombrecer el acto, previsto para el jueves.
Las protestas habían comenzado con la petición de 67 profesores que describieron al Papa como un teólogo atrasado que antepone la religión a la ciencia y que no se le debería permitir hablar.
Tras resistir los llamamientos de los manifestantes para cancelar la visita a la universidad La Sapienza, el Vaticano dijo el martes que el Papa había decidido posponer el viaje.
El Pontífice iba a intervenir en la inauguración del año académico 2008 de la universidad y el Vaticano dijo que el máximo representante eclesial tenía previsto facilitar una copia de su discurso.
“Estoy muy decepcionado. No tienes que compartir las ideas del Papa pero deberías de dejarle hablar”, dijo a la prensa el ministro italiano encargado de las universidades, Fabio Mussi.

Los manifestantes citaron un discurso que Benedicto XVI pronunció hace casi dos décadas, diciendo que mostraba que estaba a favor del juicio por herejía contra Galileo en el siglo XVII por enseñar que la Tierra es redonda y giraba alrededor del Sol. Los partidarios del Papa lo negaron.

La controversia derivó en un debate encarnizado que ha dividido a los italianos: los manifestantes cuestionan el papel de la Iglesia en la sociedad laica y la Iglesia y los defensores de la libertad de expresión les acusan de censura.

/Por Phil Stewart/

Rebelión en la universidad romana La Sapienza contra la presencia del papa: “Que no venga aquí el enemigo de Galileo”

Domingo, Enero 13th, 2008

 Para Ratzinger “El proceso de la Iglesia contra Galileo fue razonable y justo”».

Anna Maria Liguori

La Repubblica

Traducido por Juan Vivancohttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=61754

«Benedicto XVI no debe entrar en la Universidad La Sapienza».

Tal es el vade retro de un nutrido grupo de profesores y estudiantes del alma máter más antigua de Europa, que abre un nuevo frente en la guerra de laicos contra católicos.

El próximo jueves, cuando el papa —tercer pontífice que visita la universidad— pronuncie su anunciado discurso, puede haber una clamorosa protesta y una sentada antipapista a la sombra de Minerva.

La consigna es:

«No queremos a Ratzinger en el templo del conocimiento porque es demasiado reaccionario».

La movilización laica se había anunciado el jueves pasado en una carta a las autoridades universitarias que han invitado a Ratzinger a la apertura del curso 2007-2008, el 705º desde la fundación, el próximo 17 de enero.

Sesenta y siete profesores, incluyendo a los físicos más notables de la universidad, han firmado un llamamiento (publicado en La Repubblica) para que se anule esa «invitación desconcertante», según sus palabras.

El mensaje contra Ratzinger fue remitido directamente al rector Renato Guarini: «El 15 de marzo de 1990, cuando todavía era cardenal, en un discurso pronunciado en Parma, Joseph Ratzinger se hizo eco de una afirmación intolerable de Feyerabend:

“El proceso de la Iglesia contra Galileo fue razonable y justo”».

Esta frase soliviantó al grupo de científicos que hoy se rebela contra la visita de Benedicto XVI. Dicen que están «indignados como científicos fieles a la razón y como docentes que dedican su vida al desarrollo y la difusión de los conocimientos. Esas palabras nos ofenden y nos humillan. En nombre de la laicidad de la ciencia esperamos que se anule este acto incongruente».

¿Cuál ha sido la respuesta del rector Guarini? Invitar a la tolerancia y mantenerse en sus trece. «Más allá de la diferencia de opiniones es preciso recibir a Benedicto XVI como un hombre de vasta cultura y profundo pensamiento filosófico, como mensajero de paz y de los valores éticos que todos compartimos». Por lo tanto se confirma la ceremonia, que constará de dos partes: la lección magistral a cargo de Mario Caravale, profesor de Historia del Derecho, quien hablará de la pena de muerte, seguida de las intervenciones del ministro de la Universidad, Fabio Mussi, y el alcalde de Roma, Walter Veltroni. Después pronunciará su discurso Benedicto XVI. Al final, todos a misa.

Pero la víspera podría resultar «de órdago». Después de los profesores, los estudiantes también prometen que no se quedarán de brazos cruzados.

Anuncian una sentada contra «el oscurantismo» de Benedicto XVI, tercer papa que visita La Sapienza después de Pablo VI en 1964 y Juan Pablo II en 1991.

«No entendemos qué pinta el papa en esa ceremonia», explica Michele Iannuzzi, de la Rete per l’Autoformazione.

Cientos de estudiantes de las universidades romanas ya han anunciado que en los próximos días se darán cita bajo la estatua de Minerva, símbolo del saber y el conocimiento. El miércoles empezarán las marchas y las campañas de información, y tienen preparadas «acciones espectaculares» para implicar al mayor número posible de estudiantes en la que pretende ser «una verdadera batalla contra la injerencia del pontífice en las instituciones italianas».

Clima de movilización también en el profesorado. Andrea Frova, profesor de Física General, es uno de los firmantes de la carta. «La invitación es una decisión inoportuna y vergonzosa, ya no basta con que el papa no pronuncie la lección magistral, como habían decidido al principio. Eso es sólo un maquillaje, y bastante chapucero. Se trata de un jefe de estado extranjero que además es jefe de la Iglesia católica.

Nosotros, que hemos dedicado toda la vida a la ciencia, no estamos dispuestos a escuchar, en nuestra casa, una voz autorizada que condena de nuevo a Galileo».

Otro de los firmantes más activos es Carlo Cosmelli, profesor de Física: «El papa ha reafirmado en su última encíclica las acusaciones contra la ciencia que profirió cuando era cardenal.

Está convencido de que, cuando la verdad científica choca con la verdad revelada, la primera debe detenerse. Algo así no se puede aceptar en una comunidad científica».

Fuente: http://www.repubblica.it/2007/12/sezioni/esteri/benedettoxvi-18/sapienza-contesta/sapienza-contesta.html